Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 1 de octubre de 2013

La visita del diablo

El gramófono sonaba dándole vida a la habitación con Non je ne regrette rien de Edith Piaf. Sus elegantes pasos sonaban por el piso superior bajando hacia el primer piso, cerca del salón acogedor que poseía aquel enorme balcón hacia el jardín. Las encinas se movían suavemente, igual que el viejo roble, las plataneras y los dondiegos.

Deslicé mi mano sobre mis cabellos acomodando mis mechones. Tenía los ojos brillantes por los sueños hermosos que habían acudido a mí. Me había visto vestido con un elegante traje negro en medio de mi mansión bailando con Rowan en la fiesta de Halloween. Mi traje blanco impecable, al igual que mis caros y cómodos mocasines italianos, destacaba en la penumbra salvo por su corbata roja que comencé a desechar al entrar en la cálida estancia.

En ella, junto a la chimenea, había una figura. Los brazos los tenía apoyados en el borde superior de la chimenea, su cuerpo se encontraba reflexionado hacia delante y sus cabellos sueltos ocultaban parte de su perfil. Llevaba unos pantalones de cuerpo negros, botas altas new rock, y una simple camiseta sin mangas. Aquel enigma lo conocía bien, sobre todo cuando abrió sus alas blancas nuevamente frente a mí.

-¡Memnoch!-exclamé retrocediendo hasta prácticamente tropezar con mis propios pies.

-Lestat, amigo mío-respondió acercándose a él dando un par de pasos hacia delante.

-¡No somos amigos!-alcé aún más mi voz reverberando hacia el techo-¡No quiero volver a saber de ti!

-¿Así tratas al diablo? ¿Qué será de ti cuando bajes al sheol?-murmuró divertido mientras se aproximaba a mí dejando atrás el calor agradable de la chimenea.

Sus manos cayeron como pesadas garras sobre mis hombros y me miró a los ojos con tristeza. Parecía querer hablar de nuevo conmigo, tomarme entre sus brazos y hacerme de nuevo su gran oferta. Temblé como una hoja e intenté deshacerme de él.

-No, no...

Besó mi mejilla y acarició mis cabellos con cuidado. Sus dedos jugueteaban con los mechones, estiraba de estos para ver como regresaban a su longitud habitual al soltarlos. Cerré mis ojos completamente aterrado. Sus suaves y cálidos labios volvieron a mi mejilla y su cuerpo se pegaba al mío. Podía escuchar como se movían sus alas y como el gramófono dejaba de sonar. El viejo disco de vinilo que había comprado hacía algunos días rodaba esperando que pusiera de nuevo la aguja en su lugar. Mi mansión parecía una cárcel.

-Siempre volveré cuando me olvides, para que sepas que hay algo más que tu horrible ego- dijo entre carcajadas.


Cerré los ojos con fuerza y dejé de sentir su presencia. Se había evaporado dejándome con su aroma impregnado en mi ropa y cabellos, así como una sensación de indefensión terrible. No había hecho nada por salvarme porque tal vez quería saber que podía ofrecerme. La maldita tentación siempre estaba ahí.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt