El extraño mundo de los sentimientos siempre me hace sentirme perdido y casi asfixiado. Sin embargo, cuando siento la desolación de la muerte rodear a alguien tan joven me siento tentado a rescatarlo de la muerte y ser la vida en vez de la Parca. Me he convertido en el ángel salvador de muchos mortales, pero también en causa de desgracia de cientos de nosotros. Por mi culpa muchos murieron en una misma noche en medio de una tragedia que los hizo chillar antes de perder la vida. Pero también he sido quien la ha dado ofreciendo una nueva oportunidad.
La recuerdo a ella, mi última criatura, con los ojos vivos pero hundidos en su rostro con una piel cenicienta que mostraba que su vida se iba. Su cabello rojo casi deslucido caía por sus hombros frágiles. Parecía un insecto que agonizaba en la tela de araña de un mundo perverso, el cual se abrió paso ante ella dándole nuevas energías y una libertad que nunca había gozado como hasta ese momento.
Ella se mostró como una encantadora rosa con miles de espinas y comenzó a deslumbrar con una luz única. Sus magníficos ojos verdes se convirtieron en un paraíso cautivador. Admito que incluso yo he caído en sus encantos. Una mujer mucho más hermosa que las comunes y con unos modales que te dejan sin aliento. Joven para siempre, inmortal como no, y con una fuerza inusitada. Sin duda alguna ella es una de mis creaciones más fuertes y peligrosas.
Si encuentras a la inteligente y seductora Mona estarás perdido. El mundo quizás no estaba preparado para poseer a alguien como ella, pues este ya cayó esclavo en sus manos.
Lestat de Lioncourt para Mona Mayfair.
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