Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 24 de enero de 2014

Gracias madre

Recuerdo como gritabas aquella noche cuando tu cabello comenzó a crecer. Querías huir del lugar desesperada por la cruel realidad. Ya no eras dueña de tu vida, pues ya no había vida que pudieses manejar. La eternidad era un mundo distinto y yo te lo había brindado. No podía controlar tu horrible llanto y como tus manos se acariciaban el cabello buscando una solución desesperada. Aquello ocurriría siempre. No importaba como te cortaras el pelo y que decidieras hacer. Siempre serías la mujer de cabello rizado, largo y dorado. Nunca envejecerías más de los algo más de cuarenta años, no podrías añadir ni una arruga más a tu rostro y tampoco un centímetro menos a tu figura.

Me preguntaste si no tenía miedo o como no me había vuelto loco. Sí, recuerdo que lo hiciste. Me mirabas completamente desencajada e intentando serenarte. Te pedí que me dejaras peinarte como cuando era pequeño. Era tu único hijo, pues el resto no importaba demasiado. Tu orgullo era yo, pues era el único que había sacado tus rasgos físicos y también tu forma de encajar cada golpe. Era fuerte y tú también lo eras, pero quizás lo habías olvidado en ese momento de debilidad.

Nada te ata a mí. Creo que huyes porque sabes bien que soy el único hombre al que has logrado amar desde la cuna. Soy la figura encarnada del amor y el amor te provoca pánico porque jamás lo has sentido realmente. Una mujer que tuvo que crecer rápido y firme para ser madre, dejándote llevar de la mano de un cerdo francés que ni siquiera sabía el tesoro que le habían concedido. Detesto a mi padre igual que tú lo detesta porque jamás encontraste consuelo en sus brazos, sino una burla y una cruel mirada que se fue enturbiando hasta quedar ciego. Tal vez lo hechizaste con un mal de ojo gracias a tu belleza. Pero bien sabes que él no fue tu amor, ni tus restantes hijos o tu antigua familia. Sólo yo he logrado ablandar tu corazón. Soy tu hijo, tu amor y el hombre que te creó dándote una nueva oportunidad. Huyes de mí, pero regresas para acunarme entre tus brazos cuando el pánico o el peligro me persiguen.


No importa donde estés porque sé que en algún momento piensas en mí como yo lo hago contigo, madre. Siempre estaré en deuda contigo y siempre pensaré que cuando aparezcas la próxima vez intentaré mostrarte mi agradecimiento. Jamás dejaré de amarte y de pensar que la libertad que ahora posees es lo que realmente te hace feliz.   


Lestat de Lioncourt

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt