Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 28 de marzo de 2014

Una familia feliz


Recuerdo aquella primera noche como si sucediera ahora mismo. Podía cerrar los ojos y describirte la habitación con detalle. Los suntuosos cortinajes, los muebles de época, la alfombra persona, el piano de fondo y la ventana abierta dejando que la brisa llenara todo con aroma de azahar, dondiego y flores silvestres. Louis se encontraba en el balcón oteando el horizonte con el ceño suavemente fruncido mientras se mordía los labios. Ella, sin embargo, se hallaba perfectamente vestida con prendas que yo mismo había adquirido horas antes. Tenía el cabello suelto, muy rizado y dorado, cayendo a ambos lados de su pequeña carita.

—¿Y qué has aprendido con Louis? Oh, no me digas que a sentirte deprimida—dije aproximándome a ella provocando que riera—. Te traje vestidos muy bonitos para que salgas conmigo a pasear.

—Tengo sed—murmuró inquieta.

—Lo sé mi ángel, lo sé. Pero no iba a permitir que caminaras por ahí con esos harapos—susurré llevándome las manos al pecho para luego tomar su rostro—. Eres rotúndamente hermosa.

—¡No debiste hacerlo!—exclamó girándose para mirarme amenazador.

—Anda vete y sigue llorando Louis, sigue. No estoy hablando contigo sino con nuestra hijita—dije abriendo los brazos provocando que ella me abrazara.

—Has hecho una monstruosidad y lo sabes—contestó furioso señalándome.

Se veía hermoso con sus cabellos ondulados y libres, su camisa de chorreras blancas, el pañuelo verde prado al cuello como su chaleco y esos encantadores pantalones que me excitaban con cada movimiento que hacía. Era magnífico. Pero también era un estúpido amargado que pensaba que todo lo que hacía estaba mal. Tal vez no debí hacerle eso a Claudia, pero se moría. No quería que muriese y deseaba que él se quedara a mi lado, además de amar a alguien y saber que es ser realmente un padre.

—¿Soy un monstruo?—susurró tomándome de la cara para que la viera.

—No mi amor. El único monstruo es el coco, pero él no vendrá por ti—respondí tocando su naricilla como si fuera un punto pequeño en su rostro.

Esa noche la enseñé a comportarse entre las calles y a mentir. Era fascinante como lograba beber de unos y de otros. La sed en ella se agudizaba con el paso de los días y era una perfecta asesina. Pero para mí era la niña que tomaba en brazos, llenaba de besos y colmaba de regalos.



Lestat de Lioncourt 



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Lestat de Lioncourt