Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 8 de abril de 2014

Mis terribles pensamientos para ellos

Marius ha decidido dejar claro cuales son sus sentimientos, pero yo sigo pensando que es una bola con ojos, muy atractiva y casi de mármol, que hace lo que le sale de sus bajos acusándonos a todos. Aunque sí, muy bonito eso de amar a "Amadeo" y Pandora. Sí, muy bonito. Pero estoy seguro que Andrei y Lydia están de él bastante hartos. 

Lestat de Lioncourt 



Siempre me he sentido dividido en un mundo complejo. He intentado comprender cada sentimiento, así como he querido transmitirlos y expresarlos en los numerosos lienzos que se amontonan en mis distintos refugios. Hay muros que he pintado más de cien veces en la última décadas y columnas que han tomado forma de enredaderas, árboles frutales o simplemente piedras gigantescas. Me concentro en amontonar riqueza, como si fuera una urraca, y grazno sobre mi nido evitando que alguien logre conocer que hay en mi corazón.

Ella y él, están ahí, los contemplo como Afrodita y Cupido. Puedo ver en cada uno de sus rasgos el amor que me profesan y el odio encarnizado que sienten cuando entro nuevamente en sus vidas. Destruyo todo lo que amo, salvo mis pinturas. Aunque incluso ellas han sentido mi ira. ¿Cuántos cuadros he quemado o roto a golpe de látigo? Ni siquiera recuerdo si alguna vez me compadecí de alguien más que de mí mismo.

Mael a veces aparece, me observa como antaño y sonríe con cierta burla aunque la suaviza dependiendo de mi estado. Me ha visto en condiciones deplorables y no ha dicho nada, salvo que necesito un descanso y cambiar de aires cuanto antes. A pesar de ser mi enemigo también es un amigo, con el paso de los años lo ha demostrado y nuestras peleas cada vez son más triviales. Él no me compadece, pero creo que comprende a la perfección la derrota y la pasión.

Hace varias noches cometí de nuevo el pecado de la ira y la estampé contra mi querubín. He podido ver la sangre en mis dedos, las plumas cayendo por la habitación y su espalda encorvada mientras sus lágrimas se precipitaban en el mármol. ¿Qué clase de monstruo soy? Sin embargo me he mostrado frío, terco y poco indulgente. Ha sufrido la ira de Dios ¿y yo soy Dios? Dios no existe y quizás yo no debería hacerlo, pero mi afán de conocer el futuro de éste mundo me convierte en un apasionado historiador como antaño.

¿Y ella? ¿Qué ha sido de mi Venus? Me rechaza en cuanto piso el mismo suelo, escupe a mis pies y me mira con un odio ciego. Pero yo sé que sigue amándome por como tiembla cuando la toco, pero quizás mi lugar no está a su lado porque la altero y la destrozo. Aún así no quiero alejarme, ella es mi gran victoria en éste mundo y lograré quizás algún día que entre en razón. Ella es firme, pero yo lo soy mucho más.

Todos buscan ser amados ¿y si yo busco algo más intenso que el amor y el propio fuego inmortal que alimenta a éste monstruo? ¿Y si lo que quiero es unirme a la soledad porque en ella trabajo mejor? No lo sé. Pero yo tengo razón. No consiento que otro me diga qué hacer o cómo vivir mi vida. Además, está Lestat siempre metiéndonos en sus líos provocando catástrofes terribles. Prefiero estar solo y atento a los acontecimientos. Y no, no permitiré que nadie me diga como imponer mi derecho.

Mi mundo son mis pinturas, escritos y pensamientos y no aquello que otros creen que pueden ofrecerme. El amor se desgasta, pudre y petrifica; la pasión lleva a la ira y la vida mortal no me agrada. Los siglos han cambiado al hombre y lo ha convertido en una hiena; mientras, yo como si fuera mi propio imperio, lidero una jauría de lobos que aún consumen manjares de otras épocas. No, no voy a doblegarme ante el cariño de otros y más vale que aprendan las lecciones.


Y sin embargo, aquí estoy terminando un cuadro de ella. Sus labios carnosos, su mirada altiva y seductora, sus encantadores brazos desnudos y ese cabello negro cayendo como el manto de una Virgen cristiana. Quizás sea ella quien me destruya o tal vez sólo espero que Amadeo tome la venganza que tanto ha jurado. 

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt