Bonjour
Hoy abrimos con una poesía dedicada a Memnoch. El diablo tiene un amante, o más bien alguien que le ama. No, no soy yo. Hablo de Nicolas, por supuesto.
Lestat de Lioncourt
Quiero alzarme a los cielos de tu boca
y precipitarme a los infiernos de tu
cintura.
Que se alcen una a una las siniestras
notas...
Esas que hablan de ti, mi extraña y
diabólica criatura.
Por favor, no condenes más mi alma
te lo ruego porque he perdido todo lo
que tenía.
Ya no recuerdo que es descansar en
calma
y tampoco la libertad del aleteo de la
poesía.
La melancolía ha sido secuestra y
torturada
a cambio de ofrecerme una felicidad
distinta.
No sé como tomarme tus crueles miradas
y tus labios carnosos pintados con una
sonrisa.
¿Qué somos? No puedo considerarnos
amantes,
pero sí puedo tacharte de amo de los
infiernos.
El mismo amo que domina a este Dante
que camina a su lado por los caminos de
lo eterno.
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