Querida Rowan
Desconozco si algún día volveremos a
estar unidos físicamente, pero mi alma te pertenece. Cada
sentimiento ha sido real y a pesar de estar lejos, como si viviéramos
en dos mundos distintos, provocas que desnude mi alma. Mis ojos
recorren las pinturas que he pedido para poder recordarte, aunque los
mejores recuerdos son aquellos que llevo tatuado en el hueco que hay
en mi alma. He dejado tantas frases a medias, tantos besos sin dar y
lleno de miedos que creían fortalecerme; pero la verdad, siendo
honesto y sincero, es que tú eres mi fuerza.
Puedo parecer entero, como si no me
importara nada en absoluto, pero no es así. Por dentro, sabes bien,
que estoy llorando esperando que me tomes del rostro y me observes
con esa profunda mirada que me cautiva. Sé que tú también te
vuelves débil y estás deseando creer que todo era cierto, que nada
de lo vivido ha sido un engaño tras otro, pero sé que todavía no
se podrá hacer nada.
Hoy te envío esta carta a la nada,
porque no sé cuando la leerás, pero necesitaba decirte de nuevo que
te amo lejos de los sueños, mis pesadillas y cualquier estúpido
momento de debilidad. Sin embargo, te puedo jurar que siempre me di
cuenta de todo lo que teníamos y era feliz. Ahora, que estás lejos,
no lo soy pero mis esperanzas están ahí. Pero hay algo queme
tranquiliza pues sé que, dentro de todo éste horrible trance, estás
bien y posiblemente pensando en mí como yo pienso en ti.
No te rindas, no bajes tus brazos, y
sigue luchando.
Je t'aime
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