Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 17 de junio de 2014

A Ophelia que nunca morirá.

Bonjour

Tarquin ha querido regalarnos este hermoso escrito para Mona. ¡Espero que les guste! A mí me ha parecido algo poético y magnífico. No sé que pensará la criatura a la que va destinada la carta, pues siempre es una caja de sorpresas.

Lestat de Lioncourt 


El mundo se transformó en arte, novela de intriga y poesía seductora cuando te conocí. Porque para crearte cayeron flores sobre tu rostro, salpicándola con sus pétalos, creando así las pecas de tu piel. Tus cabellos son el fuego salvaje que yace en la profundidad de tu corazón, ahí donde se alberga tu alma. Los campos de esmeralda que se alzan con su verde frescor, como hierba recién cortada, es el refugio sagrado de mi amor.

Recuerdo tu cuerpo menudo aplastado contra el mío, tus brazos arañando mi ropa y tus lágrimas bordeando tus mejillas hasta tu boca. Te besé. Recuerdo que ese beso fue el más amargo de mi vida. Tan delicada, tan dulce, tan pequeña... habías sufrido tanto que ya ni siquiera recordabas motivos para reír. Siempre te han acusado de rebelde, pero no saben que cada uno de tus actos están hechos por la necesidad de vivir. Te aplastaron las alas nada más nacer, arrojaron estas lejos de ti y ahora que las posees vuelas libre como si fuese lo único que debes hacer.

Te convertiste en una pequeña criatura envuelta en escasa tela, gigantescos tacones y elegantes bolsos cargados de dinero. Eras una niña olvidada por su familia, salvo por su abuela y por una tía demasiado protectora, que veía como sus padres se mataban con la bebida y nadie la tomaba en cuenta. Cuando tomaste relevancia para todos, con una fuerza inusual, supiste que tú serías la reina de New Orleans. ¡Y te conocí! Te conocí tan resuelta, tan fresca, tan débil a la vez y a punto de fallecer en mis brazos sin saberlo.

Nadie me había comprendido como tú. Nadie me ha hecho feliz como lo haces tú. No importa cuánto dinero tenga si no puedo disfrutarlo contigo, tampoco me interesa el mundo si no es de tu mano. Me he convertido en un hombre distinto, esclavo de la pasión, que sucumbe ante tu risa escandalosa y tus lágrimas calientes.

Te amo, sin duda te amo... ahora y siempre, para toda la eternidad. Dejaste de ser la Ophelia de Hamlet para ser la mía.

Tu Abelardo,

Tarquin Blackwood.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt