Lestat de Lioncourt
A veces alzo mi vista y creo
encontrarte,
eres como un rayo de luz de luna
que corretea por los bosques
buscando las luciérnagas que tanto
amaste.
Quiero entonar los viejos salmos
rituales
con la devoción de aquellos años
y olvidarme por fin del dolor
conteniendo nuestros instintos
animales.
Flor salvaje que trepa entre los muros
infranqueables del destino más
aterrador.
Tan salvaje como atractiva y
colorida...
¿Qué querías decirme con aquellos
susurros?
El deslizar tu nombre por mi lengua,
con todas sus palabras y en su tiempo
medido
me recuerda que no estás y quizás no
regreses,
pues eres como onda que desapareció en
el agua.
Quiero verte danzar en la profunda
oscuridad
donde nuestras almas brillas juntas.
Necesito hallarte entre el pasto fresco
del bosque
donde guardamos los secretos, mi
antigua verdad.
Querida mía, no te volveré a ver
¿cierto?
Seremos extraños en éste mundo
milenario
donde nos comportaremos como fieras
mientras nuestros sentimientos recorren
el desierto.
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