Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 6 de julio de 2014

Ella, Petronia

Hace mucho tiempo Quinn me contó una historia. Mi hermanito quiso dejar claro que fue algo que descubrió poco a poco, explicó sus emociones, y sin embargo hay cosas que se guarda para sí. Aquí deja unos breves pensamientos. 

Lestat de Lioncourt 


Si hubiese pensado por un instante cuánto iba a cambiar mi vida, o al menos imaginar como sería con todo patas arriba, me hubiese quedado en mi habitación sin hacerme el héroe. Realmente debí quedarme encerrado allí, ajeno a todo y pensando que la vida era simple, aunque maravillosa, y que pronto tendría un futuro mejor con un nuevo tutor. Debí apreciar, sin duda alguna, los placeres que se postraban ante mí. Sin embargo, no lo hice.

Mis abuelos habían muerto recientemente y los sucesos paranormales comenzaban a ser cada vez más agobiantes. Tía Queen hacía oídos sordos a todo, pero a veces me trataba como si fuera un joven atormentado. Ella no quería admitir que podía ver a Goblin, e incluso sentirlo cerca, pero esa es otra vieja historia. Por aquellos días, en los cuales expuse tontamente mi vida, decidí investigar que había más allá del pantano. Pues sabía por historias, aunque no estaba seguro de su veracidad, que además da caimanes y mosquitos tenía que existir un viejo refugio que construyó Manfred. Manfred era mi antepasado, aún colgaba el cuadro de su mujer y el suyo propio en el salón, y se le tenía como un Loco que pagó cara cada imprudencia.

Lo que encontré en ese pantano lo he contado a quien creo es el héroe de tantos, Lestat, y a personas cercanas a la organización de Talamasca. Sin embargo, si debo ser sincero, aún hoy siento que no lo he dicho todo. Me he guardado gestos y sensaciones que aún me impresionan. Creo que no he hablado correctamente de la profundidad de sus ojos, el cinismo y frialdad de su risa, y de lo cálidas que se vieron una vez sus lágrimas. Los tesoros encontrados no fueron nada para aquello que realmente acabé viendo y sintiendo. Descubrí una puerta a la eternidad, la cual no estaba cerrada sino encajada, y que acabé traspasando.

Encontré a Petronia.


Cuando tuve los primeros encuentros con aquel ser creí que se trataba de un hombre, el cual sacaba tajada de tierras que creía mías. Manfred había construido aquel lugar, así que me pertenecía. La pequeña vivienda de dos plantas, con sus horrores incluidos, y aquel monumento funerario hecho de oro. Sin embargo, descubrí súbitamente que sólo jugaba y que era una mujer. Una hembra fuerte entre vampiros, un ser eterno con los ojos tan profundos que eran insondables, y una sonrisa fría pintada en sus labios. Sí, descubrí un monstruo. Pero ese monstruo también me mostró el dolor y un mundo completamente desconocido. No puedo reclamar nada. Ella se convirtió en mi madre.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt