Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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lunes, 26 de mayo de 2014

Si lo hubiese sospechado

Armand nos ha querido brindar este texto donde habla de uno de los encuentros con Daniel. 

Lestat de Lioncourt 

Contemplaba cada movimiento que hacía como si fuera algo especial y espectacular. Jamás había estado en una vivienda igual, ni siquiera en una habitación de hotel con tanto lujo. Me había quedado estancado en una vida más primitiva. Nunca había tenido la necesidad real de sentir los brazos de la vida humana actual. Las luces de los escaparates, algunas con juegos de colores espectaculares, me sobrecogían tanto como las velas encendidas en los altares. El mundo moderno era desconocido y necesitaba un medio, la conexión con el nuevo siglo que estaba a punto de terminar, y él era el mejor; Daniel era el medio.

—Pasa—dijo sacándose la chaqueta y encendiendo un cigarrillo que llevó rápidamente a los labios— y siéntate donde te de la gana, pero no molestes.

—¿Por qué me invitas?—pregunté mirando las lámparas que iban iluminando el camino. Eran simples, con base metálica parecida a un bastón y se encendían tirando de un pequeño cable metálico. Las alfombras estaban desgastadas, casi descoloridas, y las cortinas olían a nicotina. Era un apartamento pequeño, aunque sólo era una habitación alquilada en un hotel cualquiera. Podía haber sido ese o cualquier otro, pero él había elegido aquella noche específica para aceptarme cerca suyo por más de cinco minutos—. Me gustaría saberlo—dije acariciando una de las lámparas hasta sentir la bombilla quemar mis dedos.

—Deseo saber por qué me persigues—aquellas palabras me sacaron de mi ensimismamiento—. Eres Armand.

—Sí, así me presenté y también lo sabes por Louis—comenté acercándome a él para apoyar mis manos en sus brazos—. Quiero conocerte y saber cómo aceptar estos años, pues me asombran y aterran—sus brazos estaban desnudos, pues se había remangado la camisa hasta los codos.

Olía a nicotina, sus labios tenían el cigarrillo prendido y encendido, pero tenía un agradable aroma a sangre viva, así como su calor, y una colonia agradable. Sus labios finos tenían una mueca seria, su frente se encontraba fruncida de forma suave y sus ojos, esos hermosos ojos que tenía, brillaban tras la montura de pasta de sus gafas.

—No hay duda que estás desesperado por conocerme—dijo apartándome para dar una calada al cigarro, arrojando la colilla al cenicero.

Me sentía seducido por la distancia que ponía entre ambos. Caía rendido cuando me miraba sintiendo calor y mis mejillas iluminadas. Quise que me amara en aquel momento, lo quise con todas mis fuerzas, y por eso me arrojé a sus brazos rodeándolo con los míos, llorando desesperado. Siempre sentía el abandono y como me apartaban.


Él me rodeó pegándome contra él, haciéndome sentir protegido. Si hubiese sabido que él también me dejaría, que terminaría distanciado hasta confines insospechados, me habría marchado de allí en ese mismo instante. Sin embargo, me sentí tan cómodo y reconfortado que sólo pude soñar con tener su compañía para siempre.  

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt