Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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jueves, 14 de agosto de 2014

Siempre estaremos unidos.

Tengo grabado a fuego en mi mente como te miraban. Siempre te han observado con deseo. Jamás he visto en un hombre despreciarte por tu belleza, pero sí por la fuerza que poseías. A pesar de estar quebrada de dolores, yerma por el paso del tiempo y el frío calando tus huesos, te portabas como una dama ejemplar que pisaba los cuellos de los arrogantes que te intentaban conquistar con zalamerías y remiendos al ser la marquesa, una mujer digna y prudente a la hora de hablar. Pero desconocían todos ellos el fuego desatado de tu interior, la ira que guardabas y regabas con lágrimas por la humillación de verte encerrada como un ave sin trino. Yo sí lo veía. Comprendía tu deseo de liberar tus muñecas de los invisibles grilletes, de soltar tu cabello y dejar que el viento te llevara como una semilla transportada en el aire.

Te he visto caer de rodillas sin siquiera doblar tu espalda. Porque no vi tu cuerpo, sino tu alma. La he visto debilitarse por segundos, para poco después alzarse con furia. Cuando miraba el pendón con el escudo familiar, con ese león de impresionante melena y aquellas garras terribles, miraba a padre y luego a ti. Hacía aquel simple gesto porque tú me contaste un día como son realmente los clanes entre esos magníficos felinos. Ellos portan la melena y la pose, pero ellas son las que despedazan para que sus crías se mantengan. Y tú me mantenías. Mantenías mis escasas esperanzas y las alimentabas con tus palabras llenas de bondad.


Creo que nunca te he compensado lo suficiente por todos esos años. Ni siquiera deseo aceptar del todo el no tenerte como antes. Sigo buscándote, necesitándote, manteniendo la esperanza de cabalgar a tu lado como si fuéramos uno y finalmente perdernos entre los bosques nevados. Sin embargo, mi compañía te oprime el pecho y te convierte en esclava de mis caprichos. Vives mejor sin mí, aunque yo no sé vivir sin ti. Sólo deseo que te mantengas firme como siempre lo has hecho y algún día, sin siquiera un atisbo de peligro, nos volvamos a ver, aunque sea a lo lejos, como el viejo ritual del vals donde el caballero saluda a la dama.

Lestat de Lioncourt  

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt