Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 18 de diciembre de 2007

Feliz Navidad, os desea Lestat y su Clan



danny danny, especial christmas





-¿Qué haces Lestat?-Preguntó una voz demasiado familiar. Era mi maestro, Marius, entrando en la sala donde me encontraba realizando una de mis locuras.-¿Saben todos que te encuentras aquí recluido?-Dijo apoyando sus manos en mis hombros.-¿Haces algo productivo o como siempre malabarismos en el aire?-Cuestionó con voz risueña acariciando entonces mis cabellos.

-Hago algo productivo, como siempre. Lo que sucede es que no podéis apreciar mi arte.-Dije girando mi rostro hacia él mientras apoyaba el codo izquierdo al respaldo.

-No lo dudo, no tenemos gusto para ello.-Respondió a mis palabras con tono divertido.

-¡Maestro!-Gritó aquella voz infantil rechinando en mi cerebro. Era Armand con una sonrisa de oreja a oreja tan felina que sentí un escalofrío.-¿Me acompañas al Museo de Arte?-Dijo con sus manos en la espalda y mirada inocente.

-¿Después te lo llevaras a la cama?-Dije con los ojos clavados en él lleno de furia.-Te recuerdo que tienes novio.-Murmuré volviendo a mi escrito. Sentí su furia y sus maldiciones en voz baja. Caminó hacia mí para hacer presente su indignación.

-No todos somos tan ninfómanos como tú.-Dijo algo atacado por lo que había dicho. Marius simplemente contemplaba la pelea como otra más entre tantas, en todas ellas había permanecido al margen hasta que llegábamos a las manos.

-Ese término lo inventaste tú.-Respondí con una sonrisa amplia.-Además del de prostitución, promiscuidad y felación.-Susurré tocando su mentón con uno de mis dedos, el cual apartó mientras su mirada ardía en los infiernos del odio.

-¡Maestro!¡Dígale algo!-Gritó a decibelios que me hicieron taponarme los oídos.

-Sí, eso ahora llama a papá que no te va a salvar el trasero.-Me reí en su propia cara, era divertido hacerle rabiar.

-Armand, ¿qué quieres que diga? Todo lo que dice es cierto, él necesita menos el placer carnal que tú.-Indicó Marius dándome la razón, aunque me asombré bastante.

-¿Habéis visto mi espada?-Interfirió Avicus entrando en la sala.

-No lo sé, si lo supiera trinchaba a Lestat.-Comentó Armand apretando los puños.

-Amadeo, mi querido niño, prefiero quedarme esta noche a trazar unas ideas en papel.-Respondió cuando aún discutíamos ambos.

-Yo me marcho, estoy harto que os burléis los dos.-Comentó indignado caminando hacia la salida.

-¡Lestat de Lioncourt! ¡Maldito seas!-Farfulló alguien desde el primer piso.-¡Te odio!-Esta vez era Louis y subía presto por las escaleras portando la caja de mi regalo navideño.-¿Cuándo vas a dejar de reírte de mí y de recordar mis torpezas.-Comentó sacando por el rabo a la rata muerta que le había regalado.

-Cuando tú, bomboncito mío, dejes de ser tan inútil insultándome cada cinco minutos con el otro mocoso.-Mascullé tecleando furioso.

-Calma mi chiquillo, calma.-Susurró Marius besando mi rostro

-Yo mejor me marcho.-Interfirió de nuevo Avicus corriendo a las escaleras, a nadie le gusta estar dentro de una pelea como aquella.

-¡Encima cálmalo!-Espetó tirándome la rata.-No vuelvas a hablarme Lestat.-Dijo en tono de amenaza.

-Estaré encantado de no hacerlo cher.-Dije riéndome sin poder calmarme.

-No tienes corazón.-Comenzó a echarse a llorar cuando mi madre hacía acto de presencia.

-¡Oh!-Exclamó pasando sus brazos consoladoras por sus hombros.-Mi dulce Louis, ¿te hizo algo este maldito hijo de perra que tengo por hijo?-Preguntó besando su rostro. Recordé entonces que siempre se ponía de la otra parte, jamás en mi situación.

-¡Mamá!-Dije clamando por culpa de su nula ayuda.

-Es la verdad hijo mío, con él no tienes tacto como jamás tuviste con Nicolás. Recuerdo una vez que…-Comentó haciendo memoria, yo la verdad es que no quería oír sus historias de cuando era pequeño y aprendí a hacer mis necesidades en la palangana, mi primer baño, mi forma de jugar extraña con Nicolás o la de veces que había roto mis zapatos nada más estrenarlos. ¿Por qué me sometía a aquella tortura mi madre? No lo sé, creo que todos nos vemos en este punto más de una vez sintiendo como se enrojece nuestro rostro.

-¡Déjalo ya!-Dije intentando parar su cantinela.

-Ves, como digo la verdad no quieres oírlo.-Masculló ofendida cruzándose de brazos.

-No quiero oír batallitas.-Respondí a punto de llorar por la desesperación.

-Pues a mí me encantan, sobretodo esa que no dejaste de mamar hasta los tres años.-Tuvo que recordar mi maestro precisamente esa.-O aquella que dice que hasta los siete mojabas la cama.-Dijo haciendo acto de memoria.-También me encanta esa que te pilló haciendo de doctor amor con tu amigo de la infancia.-Indicó en una risa burlona.

-¡Iros todos a la mierda!-Se mascaba la tragedia, más bien mi ira.

-¡No hables así a tu madre!-Gritó Marius golpeándome en la cabeza

-Sí maestro.-Susurré intentando no llorar por el dolor del golpe.

-Estamos en navidad y no debemos de discutir, así que vayamos con todos a cantar algunos villancicos.-Dijo apoyando su mano en mi hombro para besar mi frente, era un gesto de disculpa por aquel gesto.

-¡A eso iba! Estoy creando un villancico navideño.-Dije con voz melodiosa.

“Y llora y llora y vuelve a llorar Louis en el salón por ser objeto de mis burlas una vez más. Y se queja y se queja y se vuelve a quejar Amadeito por decir la verdad. Todos estais locos y luego dicen de mí, todos los del salón y los que faltan aquí. Y gritáis y gritáis y no hay quien se ponga en Internet.”

-¡Lestat cállate!-Dijeron los tres al unísono.

-De acuerdo, sólo añadiré una frase más. ¡Feliz Navidad!-Mi alegría se desbordaba un año más, como un chiquillo, y abracé a Marius besando sus labios una vez más.

-Vayamos todo a bajo nos esperan el resto.-Indicó Louis recordándome a las Gemelas junto a Santino y todos los demás.





p.d: Nada de lo que he dicho sobre mi infancia es real, aunque tengo algún que otro secreto bochornoso y no lo voy a contar.



(n_n)b FELIZ NAVIDAD

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt