Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 30 de diciembre de 2013

Jardín del edén

Arjun quiere compartir con ustedes este texto, un relato común de su vida con Pandora como su compañero y amigo, y un poema. Arjun ama a Pandora e intenta cuidarla como si fuera un jardín, o más bien un pequeño tesoro. Para este vampiro su creadora es sin duda el símbolo de la belleza y la pasión.

Lestat de Lioncourt


Jardín del Edén

La contemplaba desde el otro extremo del sofá. Allí arrojada debido al cansancio, con la calefacción encendida en aquel pequeño hotel, y con el cuerpo levemente encogido como si fuera una niña que deseaba reencontrarse con la ilusión perdida. Su sonrisa estaba dibujada, o más bien pintada con perfectas pinceladas, en una boca seductora que parecía inocente en aquellos momentos. Sus largas pestañas parecían un hilo de perfectas hormigas que recorrían el paraíso. Tan hermosa, de piel de porcelana o arena del oasis de la esperanza. Cálida pese al frío, tan cálida. Sus mejillas tenían cierto rubor y sus manos parecían estar cubiertas por seda.

La había tumbado él, o más bien obligado a tumbarse. Habían viajado durante días y se sentía realmente agotada, sin embargo parecía querer conversar. Él se había negado mientras le quitaba las botas y calcetines, masajeaba sus pies y le sonreía. Ella lo sabía. Él no estaba dispuesto a ver fatiga alguna en ella. Decidió relajarse hasta que el sueño pareció dominarla. Faltaba aún una hora para el amanecer, sin embargo él estaba allí con ella recostada como una hermosa flor en medio de un mundo cruel y extraño. Susurró entonces en un leve canto una canción que había escrito hacía años, a escondidas de todo y únicamente por fascinación ante las imágenes que se formaban en su mente.

Y en los jardines del edén
yace la fruta prohibida
vestida de seda y oro.
¡Mírala! ¡Está dormida!

El pecado rozó su mejilla,
besó sus ojos y tocó su alma
pero ella siguió intacta
en un paraíso en calma.

Eres la flor escondida
para que nadie te mire
ni pueda robar tu inocencia

que aún en ti vive.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt