Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 31 de diciembre de 2013

Atormentado

Bonsoir

La última noche del año la empieza Nicolas con un poema para Memnoch.

Lestat de Lioncourt

Caminaba desesperado por la habitación, igual que una fiera indomable. Después del último encuentro había renovado su ira y el odio le calcinaba como si fuera un fuego imposible de controlar. Sus ojos se habían hundido en la desesperación y finalmente alzado entre los escombros de la agonía. Nicolas estaba seguro que recurriría a la venganza, pues así la ansiaba. Sin embargo, tomó un tintero y una pluma para comenzar a escribir en una de las pulcras paredes de su apartamento.

No estaba solo. Desde hacía algunos minutos alguien le acechaba en medio de la penumbra. Los ojos de aquel monstruo frío y cruel que le provocaba tal ansiedad, deseo irrefrenable y celos. Unos celos que jamás había sentido. Por él le arrancaría esos ojos para que no pudiera ver a otro como le miraba, pero ese ser era mucho más poderoso y peligroso. Memnoch sonreía complacido por los pensamientos de aquel atormentado violinista. Entonces, antes de mover siquiera un músculo, Nicolas comenzó a tocar el violín mientras recitaba el poema que había escrito para él.


Desgarraré mi alma junto a la tuya,
te haré beber el elixir del pecado
y sentirás que el cielo te fue concedido.
Ven, acompáñame a contemplar esta luna.

En medio de la penetrante oscuridad
te mostraré la maldición de este mundo
donde tú y yo somos almas atadas
a un ramillete de estúpida curiosidad.

La música ya está sonando, escucha.
Aprenderás a sentir con el alma
y dejarás que ésta divague
entre trozos de fría escarcha.

Beberás la sangre de la inmortalidad
y caerás a los pies de la locura
y antes de poder encontrar la cura
notarás que ya no posees humanidad.



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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt