Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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sábado, 26 de agosto de 2017

Mírate, Mírame

Lasher, poema y nada más.

Lestat de Lioncourt 

Mírate. Mírate bien.
Mírate más allá del espejo
y observa tus arrugas,
las ojeas que han salido
esta noche, como las anteriores,
junto a tu mirada triste.

Ya lo sabes, lo notas.
Te estás haciendo viejo
y aún no te subyugas.
Has aprendido de lo vivido
y de cada uno de los errores
pero cada día es un quiste.

Mírame. Mírame bien.
Yo sigo igual sonriendo
esperando que tomes mi mano,
dejando que la música suene
y esperando mi momento.
Un momento que aún no llega.

Me conoces, pero no.
He estado siempre viviendo
pegado a tu sombra, a tu lado.
Agitando las nubes, haciendo que llueve,
y dejando en ti miles de tormentos.
La familia tiene mi huella.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Fluye

Aquí Arjun el poeta de nuevo.

Lestat de Lioncourt 

Fluye. La vida fluye.
Fluye entre las apariencias
y las asperezas.
Fluye en tus aromas,
y en la belleza indómita
de palabras no dichas
y frases inacabadas.

Fluye. La vida fluye.
Fluye deliberadamente libre,
pero a la vez cautiva
de tus quizás, de mis melancolías.
Fluye entre los verbos,
adjetivos y sinónimos
de las noches eternas
y los sueños del insomne.

Fluye. La vida fluye.
Fluye siendo amarga
por el dulce sabor
de tu mirada esquiva.
Fluye con coquetería
alertando los sentidos
y enjaulando las emociones
entre las paredes de los cuerpos.

Fluye. La vida fluye.
Fluye como fluyen los deseos
de abrazarte en esta noche.
Fluye como el fuego
que abrasa mis recuerdos
y los convierte en espantos

que no deseo sostener.

Arjun

miércoles, 14 de junio de 2017

A solas

Armand nos ha dejado este poema que espero que os guste.

A solas



Mírame profundamente a los ojos,
averigua en los recovecos
clandestinos rincones de este alma
que aún se conmueve.

Busca más allá de lo simple,
ahonda en lo complejo
hasta que te sientas perdido,
ahogado y confundido.

Acaricia con todos los sentidos,
más de los cinco conocidos,
cada trozo de este ser
con hidalga envoltura de hombre.

Mírame a los ojos una vez más,
sin complejos y sin miedos.
Deja que todo lo conocido
se desmorone al fin.

Encuentra allí el laberinto
de una mente lastimada.
Una de esas brillantes
que se apagó un día.

Besa con terneza mis párpados,
aproxima tu boca a la mía
y dame un poco de hiel de lujuria.
Quiero olvidarme del pasado.

Intenta al menos comprenderme
sin que logres al fin algo,
como haces cada día


contigo mismo y tu desmemoria.

lunes, 31 de octubre de 2016

No soy el diablo.



Digamos que entiendo las razones por las cuales él manipuló a la familia. Todos deseamos tener una segunda oportunidad. No obstante sus métodos fueron terribles.

Lestat de Lioncourt 

No soy el diablo,
pero llevo su piel.
No soy un espíritu,
pero llevo su estigma.

Viejos sabios lo intentaron,
lo recuerdo bien.
Ellos quisieron acabar conmigo,
pero soy demasiado peligroso.

Esa esmeralda que cuelga de tu cuello...
¿Sabes lo mucho que me costó?
¿Entiendes que fue un regalo envenenado?
Puedo hacer lo terrible infinitamente bello.

Soy el árbol de la vida y la muerte,
fruto prohibido, invocación errónea.
He luchado con lo imposible para verte,
pues te elegí antes de nacer.

No soy el diablo,
pero llevo su piel.
No soy un espíritu,
pero llevo su estigma.

¿No me tienes miedo, cariño?
Probablemente estés ante un monstruo.
Un hombre distinto a lo conocido.
¿No quieres huir, vida mía?

Deberás ser inmensamente fuerte
porque tendrás que calmar mi sed,
sosegar mi locura y abrazarme.
Seré tu hijo, acúname y ámame.

Ahora todo parece oscuro,
quizá lo sea realmente.
¿Pero y si es un nuevo truco?
¿No habías pensado en ello?

No soy el diablo,
pero llevo su piel.
No soy un espíritu,
pero llevo su estigma.


lunes, 12 de octubre de 2015

Poema de café

Arjun ha dedicado éste poema a Pandora. Seguro que le gusta.

Lestat de Lioncourt


Saben a café y menta fresca 
por intensos y refrescantes. 
¡Qué provocadores esos labios tuyos! 
Ellos que son en sí un mundo. 

Si tú me lo permites te daré todo: 
enloquecida alma y torpe cuerpo.

 Saben a tesoro y paraíso 
 porque ha sido oculto y exótico. 
 El beso que te he robado 
 y que me ha liberado.

Tus ojos son cafetales intensos 
que calientan mis noches amargas, 
las que llevaban los vuelos de tus faldas 
y esos suaves y comprensivos besos.

Tú eres el sueño de éste príncipe, 
de un hombre perdido en el delirio del amor.

Esas madrugadas que siempre tengo
cuando despierto con los brazos vacíos,
y con dolor en mi corazón herido...
Te dije que te amo y aún lo mantengo.

viernes, 2 de octubre de 2015

Bruja

Poesía de Tarquin a Mona Mayfair. El amor está en el aire...

Lestat de Lioncourt


Elegante perfume en tu cuello,
seducción intensa de mujer fatal
que enloquece mis sentidos
y me hace viajar entre el bien el mal.

Tú, bruja seductora
de perversas risas encantadoras
me has hechizado con la libertad
esa que junto a tu cuerpo siento en cada hora.

Mírame, soy esclavo de tus besos
y he conjurado a los espíritus
para que vengan con nosotros a lo profundo
donde encontraremos el Santuario en la orilla.

Bésame entre las flores de los helechos
esos que hablan de amor eterno
y sueños excitantes como prohibidos.
Dame el placer de besarte con amor verdadero.

Tú y yo, seducidos por el veneno
que es en realidad el antídoto de todo.
La soledad se ha ido, despejando las nubes
y ha dejado al descubierto la verdad que intuyes.

Estamos unidos, más allá de una maldición.
Somos dos almas que al fin se han entendido
y han correspondido a los versos del olvido...
dejando que con amor cicatrice el dolor.

Tienes nueva vida
y yo he dejado de ser de la tristeza siervo.


Te amo...  

miércoles, 19 de agosto de 2015

Amistad inmortal

Los milenarios se entienden mejor con el paso de los siglos. Admito que no he tenido una conversación calmada con otros que no sean ellos, aunque las conversaciones con Marius siempre son demasiado extremas.

Lestat de Lioncourt


—¿Te lamentas?—murmuró con su voz gruesa, pero amable.

Su presencia siempre es bienvenida en aquella biblioteca. Disfruta de los libros del mismo modo que yo lo hago. Me siento comprendido cuando se une a una conversación y discutíamos sobre los autores más influyentes de éstos últimos siglos. Ha sido un buen amigo desde que nos conocimos en aquellas extrañas circunstancias. Él conoce al creador de Pandora, la mujer que me dio la oportunidad de vivir para siempre, y a su vez pudo contemplar a Akasha animada, casi humana, con las mejillas sonrojadas y un espíritu fuerte, tan temible como la última vez que despertó para terminar convertida en recuerdos y dolor, que algunos admiraban y otros despreciaban.

—No me lamento...—dije sin moverme del diván, el cual estaba cercano a una hermosa ventana que daba a una bulliciosa, y céntrica, calle. Allí podía ver a los jóvenes discutir sobre los temas más extraños y ridículos, mujeres caminar apresuradas buscando un taxi, hombres calentando sus manos en los bolsillos de sus chaquetas y vehículos de toda clase intentando salir de un pequeño embotellamiento. Era la vida. La misma vida que yo llevaba contemplando desde hacía siglos, que cambiaba aunque seguía siendo la misma.

—¿Una túnica?—preguntó riendo bajo al tomar asiento a mi lado.

Me sonrojé por sus palabras y la atención a mis ropas. Había decidido buscar unas prendas similares a las que usé una vez. Desde que me había encontrado con Pandora, mi creadora y amiga, me sentía nostálgico. Avicus, aquel gigante venido de Kemet, me comprendía. Podía ver en él la misma nostalgia, pero también una chispa que iluminaba sus oscuros y almendrados ojos. Se sentía dichoso, afortunado y esperanzado. No hacía falta que él me confesara nada al respecto.

—Sólo... sólo quería recordar los viejos tiempos.

Tomó asiento a mi lado, levantó ligeramente mi túnica y contempló mi pierna. Aquella pierna ligeramente diferente a la otra, pero ya no de mármol. La palpó con cariño, recorriendo suavemente desde el tobillo hacia la rodilla, mientras yo le miraba con las mejillas encendidas. Me sentía dichoso por aquel momento de complicidad. No habíamos hablado del virtuosismo de Fareed, ni de la sensación de volver a correr sin miedo.

Desconozco el motivo, pero mi corazón se aceleró rápidamente. Él se inclinó hacia delante, cubriéndome el cuerpo con el suyo, y me ofreció su sangre. Una sangre, caliente y espesa, que nos unía en un beso lento y amable.

—¿Ovidio?—preguntó sin mirar el libro.

—Ovidio...—susurré con los ojos ligeramente cerrados.

—Recita para mí, Flavius—dijo.


Recité para él, notando su mano sobre mi muslo y su corazón unido al mío. Un latir sutil y fuerte que se mezclaba con cada estrofa de cada poema.  

viernes, 14 de agosto de 2015

Poemas eternos

Es una forma muy poética, valga la redundancia, recordar a otros como poemas y recitar alguno en su memoria. Flavius es así, sin duda alguna. 

Lestat de Lioncourt


Las poesías son hermosas. Cada poema tiene un momento, un lugar, una circunstancia y un trozo de alma suelta en cada verso. Hay un poema para cada día, pues acompañan a nuestros sentimientos y reemplazan el vacío que podemos sentir. Para mí aquellos que amo son poemas creados por numerosos versos sueltos, los cuales riman entre ellos de una forma mágica.

La literatura es mi compañera desde que tengo conocimiento de mí mismo. Me convertí en esclavo siendo muy joven, pero tuve la oportunidad de ser educado para complacer los caprichos de mi amo. Él disfrutaba de mi compañía, me amaba de forma platónica y me quería como si fuese su propio hijo. Me convertí en un joven disciplinado en las artes, pero sobre todo en los conocimientos del alma. La filosofía es otra fuente esencial en mi alma.

En éstos últimos tiempos he tenido que ver como miles de poemas han sido quemados, destrozados y olvidados. Hay miles de versos que no podré leer ni conocer. Ellos son los jóvenes que yacen en la oscuridad de los tiempos. No sólo arrancaron sus sueños convirtiéndolos en cenizas, sino que convirtieron la eternidad en una jaula de fuego insoportable. En estos tiempos, donde la paz parece estar presente, los recuerdo recitando poemas nuevos que descubro en libros de bibliotecas de todo el mundo.

Acudo a la poesía para no perder la cordura. Me centro en el amor y el respeto al arte, contemplándolo como una flor que germina. Sí, creo en el amor. El amor nos mueve mucho más que el odio, pues el odio sólo nos lleva al desastre. La comprensión de unos y de otros, el cuidado de los sentimientos, es lo único que tenemos para poder seguir vivos sin dañarnos unos a los otros.


Hoy estoy en uno de los locales que ardieron hace algunos años. Contemplo como el fuego aún está presente. Nadie ha comprado el edificio. Estoy en un punto inexacto de Asia. A mi lado tengo a Arjun, creado también por Pandora, que llora sin control. Él recuerda los rostros de los jóvenes que allí murieron, que él mismo aniquiló, y yo recito mi poema intentando creer que regresarán en forma de fantasmas, como Magnus y otros muchos.  

miércoles, 13 de mayo de 2015

Tu destino

Un poema que encontré firmado por "Santino", ¿será?

Lestat de Lioncourt


Las agujas ya están sonando
y las almas empiezan a gritar.
Se puede escuchar el crujido de la madera
y una letanía empieza a cantar.

Arroja tus demonios a la hoguera
y golpea con el martillo las esperanzas muertas
que se agitan aún bajo tu podrido cráneo.
El miedo es sólo un placer momentáneo.

No busques reglas, no preguntes demasiado.
Algo está sucediendo, algo que no creerías.
Algo está empezando a caminar por tu garganta
y sé que te está confundiendo y ahogando.

Morirás pronto entre tantas mentiras,
así que toma un poco de agua bendita
por la realidad más asombrosa y dolorosa.
Alguien morirá en a la media noche.

Se han reunido tus demonios para juzgarte
y la hora está a punto de marcarse.
Son viejos conocidos en tus viejas artes.
¿Qué será de ti y de tu frágil vida?

La experiencia te hará ver que no todo está perdido.
Oscuro y terrible es nuestro fatídico final,
tan oscuro como los pensamientos que te atormentan.
Danza en la hoguera y déjate llevar por el sinsentido.


viernes, 8 de mayo de 2015

Corrupto

Nicolas nos ofrece uno de sus poemas.

Lestat de Lioncourt


Corrupción


Soy la manzana que mordió Blancanieves,
el ángel redentor que jamás volvió a los cielos
y el egoísta ejecutor que murió en soledad.

Soy retazo de una marioneta de blanca tez
que se mueve por el mundo moviendo sus hilos,
y en estos momentos represento en tu ciudad.

Pétalos de sangre, margaritas deformes,
amapolas de verde envidia desatada,
son las perturbadoras flores a santos disconformes.

Cree en mí, en ésta dulce mentira, por favor.
Yo bailaré con aquel que no es justo de corazón.
Te haré reír mientras pierdes tu orgullo y amor.

Borraré al fin lo que fuiste una vez,
y tu pasado quedará sin mácula.
Sólo desea y al fin serás el gran pez...

Devorarás el mundo conmigo.
Perderás el alma a mi lado.

Ven, toma mi mano, amigo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Pequeño demonio

Poema dedicado a Benji de parte de Armand.

Lestat de Lioncourt


En sus ojos han transcurrido seis vidas,
se siente gato por la suerte que le acompaña
pero es tan callejero y huidizo
que uno teme acercarse por si araña.

Tiene los brazos delgados y débiles,
el rostro tan aniñado como los de un chico
pero su alma es vieja y ha pasado por mucho.
Jamás podrá jurar que ha sido del todo libre.

No sabe escribir su nombre y tampoco pronunciarlo.
Es como un demonio salvaje y sincero,
de esos que por su inocencia te hace amarlo.

Y sabes que va a llover cuando ves en sus ojos el aguacero.  

viernes, 20 de marzo de 2015

Vuelve

Avicus le dedica este poema a Mael. Espera que lo aprecie.

Lestat de Lioncourt


Podemos convertirnos en monstruos,
más allá de la oscuridad que nos rodea.
Podemos combatir contra nosotros,
nuestros sueños, pecados e ideas.

Hemos aprendido a levantar la espada,
pero aún nos cuesta alzar la palabra.
La sangre bulle bajo la piel, encerrada.
Pues en ella habita el mal.

Mírame una vez más, por favor...
Deja que arranque de tu discurso el sinsabor.
Ese sentimiento tan amargado y doliente
en el que me dice que me mientes.

Deshaz tu camino. Busca mi mano.
Nos hallaremos donde los árboles.
Volveremos a ser hijos, amantes, hermanos...

No te demores.  

martes, 3 de marzo de 2015

Corrupción

Una canción/poema dedicad a Memnoch. Espero que le guste.

Lestat de Lioncourt

Soy la manzana que mordió Blancanieves,
el ángel redentor que jamás volvió a los cielos
y el egoísta ejecutor que murió en soledad.

Soy retazo de una marioneta de blanca tez
que se mueve por el mundo moviendo sus hilos,
y en estos momentos represento en tu ciudad.

Pétalos de sangre, margaritas deformes,
amapolas de verde envidia desatada,
son las perturbadoras flores a santos disconformes.

Cree en mí, en ésta dulce mentira, por favor.
Yo bailaré con aquel que no es justo de corazón.
Te haré reír mientras pierdes tu orgullo y amor.

Borraré al fin lo que fuiste una vez,
y tu pasado quedará sin mácula.
Sólo desea y al fin serás el gran pez.


lunes, 2 de marzo de 2015

A la golondrina

Escribes versos con tu mirada
mientras sigues atada y esclava
a los sentimientos más perversos de tu alma.

Muchas veces has querido tener alas,
abrir los brazos y surcar los cielos
pero siempre has temido que no sea lo que amas.

Eres como un pájaro, una hermosa golondrina.
¿Por qué no visitarás mi nido hoy?
Son tus lágrimas las que miro.


Sabes que yo te abrazaría.

Lestat de Lioncourt 

Bajo derechos de autor  

viernes, 27 de febrero de 2015

Tú eres sueño y poesía

Otra vez Arjun ha regresado a dejarnos uno de sus textos. Otra vez nos hace quedar mal a todos. Gracias, majo. 

Lestat de Lioncourt 


Puedes escuchar en el silencio de la noche los sueños que se escapan lentamente de nuestros cuerpos, es como un murmullo imposible de descifrar. La noche es para los sueños, pero nosotros caminamos entre los fríos y oscuros callejones robando vidas, dejando atrás un reguero de muerte y dolor. No importa si es un villano o un bendito. Una vida es una vida. Son como poemas que quedan truncados, sin final aparente, en los labios mortecinos de su asesino. Aún así, no me importa beber de ellos. No siento lástima eterna por un asesino, un despreciable borracho o un pobre mendigo que de todas formas, pese a los intentos vanos de unos pocos, iba a morir de frío, hambre o por enfermedades que lo corrompían por dentro. Hay muertes más dulces que morir en soledad. Ellos mueren en mis brazos, Pandora.

Me convertiste en esto. E un ser que busca la sangre y se regodea con la última gota. El corazón se acelera, pero luego queda al mismo ritmo que el propio y finalmente descansa en un mar tenebroso. Me hiciste ser el escritor del final de muchas vidas. Puse término a cientos de sueños o anhelos. Soy quien camina bien vestido por ciudades de hombres envueltos en harapos. Dejé de ser príncipe para mendigar tus caricias, pero aún así mis rubíes, diamantes y caros atuendos llaman la atención a cualquiera.

Piel bruñida por mi raza, ojos oscuros, cabello lacio y negro, manos grandes aunque finas, constitución delgada pese a la musculatura, alto pero sin excesos y con un alma atormentada. Eso he sido y seré siempre. Quedé enamorado de ti, Pandora, y mis sueños se convirtieron en mi propia vida. Tú eras mi sueño, musa y diosa. Caminé por la senda del dolor y el placer de tu mano. Recorrí mundos extraños y fríos, otros tan cálidos como alocados. Quedé a tu lado. Pero cuando te fuiste, mi diosa, decidí dormir para hallarte en ellos. No hay mejor veneno que los sueños más dulces.


Me acurruqué bajo mi vieja mansión, tomé una almohada cómoda y cerré los ojos recordándote. Siempre has sido bella y fuerte, pero a la vez frágil y voluble. Amarte, eso es todo. Yo sólo quiero amarte. Amarte sin medidas ni condiciones. Amarte. Y ahora que has vuelto, que te tengo a mi lado, recito viejos poemas y acarició tus cabellos enredando mis dedos en ellos. No me odies por amarte, no me temas por quererte. Por favor, quédate a mi lado.  

domingo, 15 de febrero de 2015

La mujer de mis sueños

Arjun ha querido hacerle esta poesía a Pandora.

PD: Bajo derechos de autor (derechos intelectuales) Pues además ha estado en un concurso de poesía con el nombre de su autor.


Lestat de Lioncourt

La mujer de mis sueños.

Eres la magia, la chispa.
Eres la ilusión derramada.
Eres polvo de estrellas.
Eres el mundo de mi almohada.

Tú naciste en mis sueños
y germinaste como una realidad.
Me enamoré de ti como Pigmalión
sin recurrir a cualquier amorosa deidad.

Te di una belleza sin nombre
y unos ojos de café y miel
que formaron en mi corazón colmena.
Me hiciste niño y a la vez hombre.

¡No juegues con fantasías!
¡Deja de escribir esos versos!
¡Te volverás loco día tras día!
¡Nadie besará tu tumba si mueres!

Y entonces viniste a mi vida,
igual que acudiste a mis sueños.
Me rodeaste con tus blancos brazos
y me dijiste que era el momento.

Te convertiste en poesía sin rima,
pues eras hermosa sin melodía
y formamos entre los dos un lazo

mientras el mundo se volvía cemento.  

martes, 10 de febrero de 2015

La oferta

Memnoch me ha dejado este poema... No sé que pensar... 
Lestat de Lioncourt 

¿Recuerdas como giraba el mundo?
¿Qué se siente no tener alas en tu espalda?
¿Encontrarás al fin las agujas del rumbo?
¿Has meditado la oferta del demonio?

Flores negras para acariciar tus pies
para que puedas bailar en la oscuridad
y al fin encontrar en mis brazos la piedad
que jamás te ofrecieron, amado mío.

Soy el ángel que tanto desprecian
pero sé que tú serás distinto a todos.
Escucha mi voz que en lágrimas se ahoga.

Yo te haré alma errante en eterna poesía.  


Bajo derechos de autor

domingo, 7 de diciembre de 2014

Mi primer amor.

Un viejo escrito de Nicolas ha llegado a mí... y yo sólo os hago eco de él. 

Lestat de Lioncourt 



La melodía de ese violín llegó a mí despertando mi alma. Abrió las alas ocultas que jamás creí poseer. Me convirtió en un alma errante buscando el pecado que yacía en cada partitura, ese que se convertía en delicioso manjar en mis labios. Las lágrimas brotaron, mi nerviosismo aumentó, el pulso quedó convertido en un sonido intenso de tambores alocados, y comprendí que me había enamorado de un demonio de cuerdas y arco. Quise saber tocar para fundir de ese modo mi alma. Durante semanas practiqué sacando sólo chirridos a mi hermoso amigo. Un amigo que conseguí por unas monedas, las cuales debían servirme para pagar cobijo y algo de alimento.

Durante meses viví desahuciado de techo alguno, caminando por las calles con las ropas sucias y el pelo desacomodado. Mi padre creía que pagaba por una buena educación en París, pero su hijo se convirtió en un demonio bohemio completamente enganchado al Hada Verde y a las partituras apolilladas que lograba aprender.

Sabía que me despreciaría, odiaría y me anularía nada más saber que mi alma vibraba con cada roce del arco sobre las cuerdas. Comprendía su dolor, pero no así la amargura. Pues había vivido ciego en soledad, náufrago del bien y no del camino de la libertad, y en esos momentos había encontrado la salida hacia la felicidad. Sólo era feliz junto al violín. Si pasaba calamidades no me importaba. Lo único que quería era tocar el violín aunque fuese un muerto de hambre.

Cuando logré realizar el pizzicato o el trémolo me sentí vivo. Mis dedos sobre las cuerdas, del mismo modo que si tocara una hermosa y seductora guitarra, o ese movimiento rápido del arco arriba y abajo convirtiéndome en un Dios frente a todos, frente a mí mismo y el reflejo en los charcos, me hacía sentir en el paraíso. Pero mi mano izquierda, la mano del diablo, comenzó a moverse arriba y abajo sobre las cuerdas realizando el más fabuloso gilssando, para luego hacer vibrar los dedos sobre las cuerdas igual que si fueran las patas de una araña hasta tocar la parte del arco del arco o el puente. Todos los movimientos fueron dándose. Mis dedos tenían vida propia. Mi cuerpo se retorcía. El violín me hablaba y recitaba poemas de amor.

La clave de violín iniciaba las partituras, pero yo intenté miles de locuras para comenzar a componer por mi cuenta y riesgo. Me convertí en un bufón, en un simple músico callejero, y eso me hizo derramar lágrimas de felicidad. Cuanto más miserable era, menos tenía y más dolor me llegaba, mejor componía y más libre me sentía. No tenía que dar explicaciones a nadie. Mi única familia era el violín. Peor tuve que regresar a ese funesto pueblo y enamorarme de algo que tenía vida más allá de su cuerpo de madera. Dejé que él me besara, me atara a su cuerpo y me convirtiera en su músico de cabecera. Dejé de ser la fulana de la música, para convertirme en la cualquiera de un noble sin caudales.

«Ámame, hazlo. No pasará nada. Mi alma será tuya y tuya será la mía. Ambos caminaremos por caminos más afortunados que estos senderos de barro y mediocridad. Verás la luz, amor mío, más allá del valle donde se alza el sol. Conoceremos la libertad, te lo aseguro. La libertad no nos cegará, el mundo no nos odiará, y podremos decir que estamos por encima del Bien y del Mal. Créeme. Ámame.»

Debí huir. Debí resistirme. La música era mi único consuelo y cuando él me dio la espalda, guardando ese triunfo sobre la muerte, como si fuera únicamente el placer de unos dioses, dioses que no me deseaban a mí como hijo, enloquecí. Ya no había consuelo. Él me arrancó las alas como si fuera una mosca. Lo hizo.  

viernes, 28 de noviembre de 2014

El flautista de Hamelin

Nicolas hace tiempo hizo un poema y ahora lo hemos encontrado. Deseo rescatarlo para ustedes.

Lestat de Lioncourt


El flautista de Hamelin

La magia más poderosa es la música,
se alza entre las bestias furibundas
y emerge de los corazones.
Late apasionadamente en las almas difundas.

Más allá de la verdad,
muy cerca del corazón y bajo la piel.
Se halla el reino de la pasión
donde emerge ocasionalmente la hiel.

La música puede ser cosa del cielo,
pero también danza entre las ascuas del infierno.
Ella es la bestia más brutal y la única salvadora
que yace adormilada en las artes y su reino.

La poesía es música sin instrumentos
y ésta es el dragón dormido que guarda sus secretos.
Recita despacio este juramento
y hallarás la llave al mundo de lo eterno.

Las notas musicales brotarán en tu pecho.
Recuerda eso y jamás volverás a ser roedor.
Deja que la fantasía sean las sábanas de tu lecho
y la música te susurre poemas de amor.



lunes, 13 de octubre de 2014

Sólo amarte

Arjun, el hindú que acompañaba a Pandora, regresa. Va y viene, la acompaña cuando ella lo desea y desaparece cuando menos lo esperas. Un ser extraño que deja poemas y textos como este. 

Lestat de Lioncourt 



La observaba discretamente desde el marco de la puerta. Ella parecía completamente ensimismada en sus pensamientos. Redactaba en un libro algunos versos que había encontrado perdidos en libros antiguos. Tenía el ceño ligeramente fruncido, pero había una sonrisa en sus labios que iluminaba su rostro. El cabello lo llevaba trenzado, para evitar posibles molestias al usar la pluma. Llevaba un traje poco ceñido, bastante cómodo, pero igualmente elegante y de color rubí. Cuando vestía con ese tono toda su piel parecía nieve manchada de sangre. Una piel nívea, sin mácula, que se exponía al mundo como los pétalos de una rosa blanca invernal. Deseó aproximarse, pero no se sentía cómodo interrumpiendo aquel momento.

Pandora había sufrido tanto que decidió dejar de sentir. Había encerrado sus sentimientos lejos de su corazón; sin embargo, David le había recordado quien era. Ellos permanecieron en contacto, del mismo modo que ella y él seguían viéndose con frecuencia. Arjun no era un carcelero, tampoco su dueño. Él se dedicaba a visitarla de vez en cuando, vigilando sus pasos para ayudarla a levantarse si tropezaba.

—Sé que estás ahí—dijo sin levantar la vista—. Llevas un buen rato vigilando lo que hago, como siempre.

—No quería molestar, amor mío—respondió aún ensimismado—. Mi señora, he encontrado algo para que entretenga tus noches.

—Acércate—contestó deteniéndose, dejando la pluma en el tintero, para luego colocarlas sobre la falda de su vestido.

—Son unos manuscritos antiguos. He conseguido estos en una subasta—dijo colocando algunos pergaminos frente a ella—. Están bien conservados, pero aún así algunas partes son ilegibles. Pueden estar fechados sobre el siglo XV. Tienen una caligrafía exquisita. Son versos conmovedores de jóvenes escritores que no son muy conocidos. Sin embargo, son hermosos. Pensé en ti, en un regalo mejor que un diamante o una esmeralda. Supuse que era mejor que cualquier gema engarzada en un colgante de oro—comentó con una leve sonrisa—. Sólo vine a verte y dejar estos documentos, nada más.

En otra época se había sentido presa de esa amabilidad. Su poder la subyugaba. Aquellos ojos pardos la vigilaban con cierta ternura y preocupación. Hablaba de forma cortés, se comportaba como un caballero y siempre la cubría de regalos. No era como Marius. Él nunca le regaló algo más valioso que su compañía y la vida eterna. Arjun se dedicaba a dejar regalos por doquier, palabras amables, consejos que ni siquiera ella había pedido y evitaba discutir a toda costa. Por eso mismo se sentía presa. Ejercía un poder místico sobre ella. Un poder que aún no comprendía del todo. No podía negar que lo quería a su modo, igual que él a ella, pero le temía. Temía esa amabilidad pues era desconocida hasta que él apareció en su vida. Sólo había visto esa dedicación en alguien y ese alguien era Flavius, un esclavo que le robó el corazón debido a su amabilidad y bondad. Pero Arjun tenía algo de malicia, lo podía notar, y no la usaba contra ella, cosa que la confundía.

—Gracias—dijo apresurándose a leerlos—. ¡Son magníficos!—exclamó.


Cuando alzó la vista para agradecérselo infinitamente ya se había esfumado. Sólo había dejado el perfume en el ambiente. Un perfume a flores muy intenso y agradable. Arjun ya se encontraba lejos de la habitación, caminando por los pasillos de aquel departamento, a punto de salir a la calle y toparse con París. Un París cargado de sueños y luces. Un mundo fascinante donde perderse unas horas hasta su próximo encuentro con Pandora.  

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt