Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 7 de diciembre de 2013

Oscuro secreto

Bonsoir mes amis.

¿Qué harían ustedes si estuvieran enamorados de la misma mujer para siempre? El amor es egoísta a veces y se rompe con facilidad, pero cuando dos almas torturadas se encuentran y encajan a la perfección ocurre el milagro. A veces tardamos décadas en encontrar a la persona adecuada, pero Arion la conoció rápidamente a los pocos años de ser un vampiro. 

Él se enamoró de ella ciegamente y deseó protegerla como si fuera un preciado tesoro. Para él es su mundo, su pequeña fantasía eterna, su compañera y a pesar de sus desafiantes palabras y miradas, pese a todo, siente que no puede dejar escapar el deseo que nace en su interior y la pasión que araña su alma deseando liberarse en cada encuentro con su compañera. 

¡Y bien! Aquí tienen el relato breve y con poema incluido. ¡Disfruten!

Lestat de Lioncourt

Oscuro secreto

Escasas eran las ocasiones en las cuales se sentaba frente a un papel en blanco y se dedicaba a derrochar la escasa creatividad que había en él. En otros tiempos era mucho más fácil encontrarlo en el escritorio, inclinado y con la mirada perdida en las palabras que el mismo había escrito momentos atrás. Sin embargo, poco a poco se había ido congelando su musa hasta que la contempló.

Estaba prácticamente desnuda, pues sólo llevaba una túnica amplia algo transparente, con el pelo suelto y mientras se contoneaba suavemente al ritmo de una música moderna que parecía seducirla. Tan fuerte, firme y pasional que le hizo hervir la sangre. Sin embargo, no se acercó y quedó acechando como un león en medio de la sábana africana.

Después de varios minutos huyó y corrió al despacho donde se encontraba escribiendo algunos versos mientras tarareaba. No era un poema, sino una canción sin estribillo intentando mezclarla con ritmos que él había encontrado en el jazz, blues y r&b.


¿Alguna vez te has planteado el problema?
Vigilaré tu boca mientras me clavas la mirada
intentando colocarme las esposas como emblema.
¿Seremos esclavos de nuevo mi amada?

Me he preguntado mil veces por la pasión
que golpea en medio de la oscuridad
y que sofoca nuestro febril corazón
sin importar tener un mínimo de piedad.

¿Has visto las estrellas en ésta noche?
Creo que aún no has visto cuan brillantes son
como si decidieran que su luz se derroche
mientras se quiebra nuestra voz.


Se detuvo al escuchar sus pasos y ocultó la hoja mostrando su blanca dentadura mientras ella lo inspeccionaba juiciosa.

-¿Qué sucede mi dulce maestro?-dijo con cierto retintín buscando la trampa de aquella sonrisa tan entusiasta.

-Hoy te ves más bonita que nunca.

-A otro perro con ese cuento...-masculló marchándose de allí mientras él quedaba a solas, con la nota oculta bajo un montón de folios en blancos y con la esperanza de tener el arrojo suficiente para confesar su oscuro secreto.

Estaba seguro que Petronia se molestaría al conocer como la espiaba cuando creía estar a solas, hundiéndose en sus fantasías y recordando la primera vez que pudo rozar su rostro con la punta de sus dedos.


-Si tan sólo supiera lo hermosa que es...  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt