Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 12 de agosto de 2014

A ti, mi único amor

Una carta de esas que te dejan pensando que eres un cabrón y los caballero son otros. Hermanito, haces quedar mal al resto.

Lestat de Lioncourt


Cuando me centro en mis mejores recuerdos, los últimos de mi vida real, viene a mí ese momento en el cual nuestras miradas se cruzaron y desperté a un mundo distinto. A veces parece que es todo una locura, que realmente sólo estamos soñando y que aún despertaré siendo casi un niño completamente enamorado, a tus pies y con una enorme sonrisa. Eras la primera persona en años que aceptaba el hecho que él existía, como tú y como yo. En mi pecho pude sentir tus cálidas y pequeñas manos de nieve, las noté acariciando mágicamente cada trozo de mi alma.

Te convertiste en la mayor razón para vivir y desear. Mis sueños comenzaron a ser dulces gracias a imaginarte entre mis brazos, compartiendo cada segundo junto a mí. Jamás pude creer que una flor como tú, tan llena de vida, con esos cabellos rojos de fuego y esa mirada esmeralda, tan intensa, podía estar marchitándose ante mis propios ojos como si fueras un ángel que dura tan sólo unos segundos en la tierra.

Me convertí en guardián de tus secretos y mantuve la esperanza. Jamás me derrumbé ante las dificultades, aunque el llanto me acompañaba en cada paso. Intenté alejarte de mí, pero a la vez ansiaba secretamente que me observaras como un monstruo incapaz de volver a ver la luz del día, de sentir algo más que oscuridad a mi alrededor y sabedor de secretos que nunca podría desvelar. Era el asesino de mi propia madre, historia y futuro. Había hecho daño a mi propia vida y temía hacer lo mismo con la tuya, con el poco hilo vital que corría aún en ti, además, nadie me había invitado a verte y parecían mantenerte alejada de todo lo que yo era o fui.

Pero esa noche, esa magnífica noche, donde todos fuimos demonios y santos, en la cual nos transformamos en ángeles y condenados, te dieron una nueva oportunidad. Sostenerte entre mis brazos, como si fueras un lirio en medio de las profundas aguas oceánicas, me conmovió y me hizo sentir afortunado. Los dados estaban tirados y habíamos ganado a la muerte con un alto precio, pero aún así éramos felices.

A veces te observo en silencio, como un animal salvaje, y veo en ti detalles que no había visto antes. Aún hoy, tras más de una década, creo que no te conozco lo suficiente. Mueves con gracia los pies en esos fabulosos tacones, agitas la falda amplia y corta de tu vestido y te colocas el cabello como si fueras un muñeca que cobró recientemente vida. Me crea una necesidad imposible de retenerte entre mis brazos, besar tu cuello y susurrarte al oído que eres la cosa más maravillosa que he visto frente a mí. Sin embargo, sólo sonrío como otro estúpido de tus enamorados, porque hay cientos de hombres ahí fuera que enloquecen con sólo verte, y susurro que te amo provocando que te gires y me abraces tú. Siempre tú. Eres lo único que hay en mi cabeza a veces. El único pensamiento que me mantiene a salvo de la locura y la tristeza.



Te amo Ophelia.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt