Ashlar dejó muchos mensajes antes de morir. Mensajes de audio en su mayoría. Oberon los está rescatando.
Lestat de Lioncourt
El mundo cayó. Cayó como si fuera una
torre inmensa de naipes, piezas amontonadas de dominó o un
rompecabezas que no pudo resistir a no estar completo. Los sueños
volaron para no volver, igual que el humo de las poderosas
industrias. Sin embargo, quedó la contaminación de la libertad, de
las alas que una vez impuse a cada uno de mis hijos, y por ese motivo
muchos que se volvieron en mi contra también lo hicieron contra los
intrusos.
No pudimos ser los héroes que
pretendíamos. Nos convertimos en seres grotescos. Volvimos a sentir
el terror. Regresó el pánico extremo. Nuestros huesos se congelaron
junto a nuestra verdad. El mundo se convirtió en un desierto de
arenas movedizas, cuando nosotros queríamos un paraíso. Quizás ese
poema también hablaba de nosotros. Tal vez debimos ser violentos por
una vez, actuar en la raíz del problema, y no ser tan flexibles. El
mundo se cubrió de lágrimas.
Mi amor, mi ángel pelirrojo, te vi
yaciendo junto a mí. Sentí el frío helando mi cuerpo y el veneno
paralizando mi corazón. El mundo caía. Todo se volvía oscuro, amor
mío. Todo se convertía en vacío. Ruinas. Ruinas éramos y seremos.
Un pasado glorioso que se convirtió de nuevo en una leyenda que se
cuenta a los niños para meterles miedo. Horror y tragedia, Romeo y
Julieta, para una epopeya demasiado breve. Sólo tuvimos dos actos...
tan corta fue la historia...
Inocencia interrumpida, sueños de
libertad, ¿eres tú?
Meces mi vieja cuna, enloqueces por
completo mis manos
y termino escuchando el rechinar de las
olas como un violín.
Delicadas hojas de otoño, flores de
invierno y tierra cuarteada
¿Esperas las terribles lluvias de mis
amargas lágrimas?
No, no soy yo. No, no soy quien está
en la noche sin fin.
Taltos, hijos míos, Pueblo secreto...
¿dónde está nuestra luz?
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