Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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martes, 14 de junio de 2016

Feliz cumpleaños mi rosa.

Estaba en el alfeizar de su ventana observando su habitación sutilmente iluminada. Las estrellas brillaban tras mi espalda y los insectos zumbaban como cualquier noche de verano. Me encontraba allí porque era su cumpleaños, pero había llegado demasiado tarde. Ella dormía plácidamente en aquella enorme cama de sábanas blancas con dibujos de hermosos caballos de mar desperdigados por algunas partes de estas. Sus cabellos negros se esparcían sobre la almohada y yo me sentía tentado de entrar, despejar su frente y besarla.

Había encontrado a esa niña en mitad de una tragedia. La tomé entre mis brazos sin pensarlo. Arriesgué mi secreto una vez más por una pequeña que al tomarla, sujetándola contra mi pecho, recordé los dulces años que viví con Claudia. Sin embargo la historia sería distinta. Sabía que no podía cometer los mismos errores con esa criatura. No debía cargarla de mis pecados y que se arrastrara por una vorágine de dolor, miseria, sangre y eternidad. Ella debía resplandecer en el jardín como una hermosa rosa que abriría sus pétalos regalando un perfume mágico y único. Sería por siempre mi niña, mi pequeña, mi adorada Rose y la salvaría de toda la maldad incluyéndome a mí mismo.

En mi bolsillo izquierdo llevaba un pequeño saquito color cereza con un lazo dorado. Dentro del pequeño saco se encontraba un camafeo de una pequeña rosa pintada de color carmín, con un tallo elegante que resaltaba porque poseía unas minúsculas espinas, y que había comprado como regalo para ella. Nada de muñecas. Ya había aprendido la lección con Claudia. Ella ya cumplía diez años y amaba la lectura, pero también empezaba a ser coqueta. Amaba sus largas pestañas que acaparaba la belleza de sus profundos ojos azules. La miraba y veía a Louis reflejada en muchos aspectos como si hubiese sido posible concebir una niña de ambos. Sabía que era el mejor regalo. Sin embargo, también llevaba un pequeño diario guardado en el bolsillo interno de mi chaqueta. Mi amante, mi corazón, se había empeñado que llevara algo que ella pudiese usar como desahogo. El olor de las páginas perfumadas era muy atractivo y su color rosa pastel muy elegante, aunque por fuera sólo se veía una elegante tapa con un collage de flores muy llamativo. Me reí por unos segundos pensando en los regalos y en la pequeña tarjeta que incluiría cuando ella despertara, pero entonces me quedé serio al comprobar que se incorporaba y saltaba de la cama.

No dudó en correr hacia el balcón, abrir la ventana y arrojarse a mis brazos. Yo no era su “tío Lestan” aunque así me llamara. Sabía bien que para esa pequeña niña era su padre, su figura paterna, la cual aparecía de vez en cuando de forma misteriosa para endulzar sus noches con cuentos e historias que fortalecían su imaginación, su espíritu combativo y esa hermosa sonrisa que lucía sin miedo alguno.

—Tito, tito—dijo estrangulándome por la fuerza de sus brazos rodeando mi cuello—. Creí que no vendrías, tito.

—Ah, no pude venir a la fiesta. Ya sabes que tu tío Lestan es un hombre muy ocupado—respondí alzándola para verla frente a mí con aquellos largos cabellos negros, ese rostro tan dulce y esos ojos profundos. Llevaba puesto un camisón celeste decorado con pequeñas estrellas de mar. Sin duda alguna era una niña preciosa, sana y feliz—. Veo que últimamente te gusta mucho el mar.

—Sí, he mejorado mi natación este año—confesó.

—Pues yo te traigo unos regalos especiales. Ya le di a tus tías algo de dinero para la celebración del cumpleaños, para que trajeran una enorme tarta a tu gusto, pero tenía que traer en persona mi regalo y el de Louis—expliqué bajándola para darle el colgante y el diario.


Su rostro se iluminó con algo tan simple. Parecía que le había tocado la lotería. Intentaba no malcriarla, pero era imposible. Yo sólo quería estrecharla entre mis brazos y aspirar su aroma. Era hermosa.  



Lestat de Lioncourt 


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Feliz cumpleaños Rose/Sybelle/Pandora. ¡Todo el Jardín Salvaje te desea lo mejor en tu día! 

jueves, 10 de marzo de 2016

War

Hace mucho mucho tiempo en una Galaxia lejana... ¡Esperad! ¡No iba así!... 

Hace tiempo hice un arcángel y un buen amigo mío se hizo otro para luchar codo con codo. El problema vino cuando la soberbia de alguien que se creía "Dios" provocó que nos marcháramos dejándola con su ego y estupidez. Nos convertimos en parias juntos y juntos sobrevivimos como soldados de... tampoco... Hicimos un foro basado en una novela que terminé hace tiempo (ahora empecé otra) y que está basada en varios mitos, leyendas y religiones así como seres mitológicos, ciencia ficción y diversas creencias sobre el espacio, etc... 

He decidido retomar a Miguel y Rafael en un texto que le haga recordar buenos tiempos. Es por su cumpleaños. ¡FELICIDADES JAVI! Ya son 30 años. ¡Pasa el tiempo volando! Digamos que pronto me toca a mí llegar a es cifra ¿cuántos años son juntos? Son 12+1 y los que quedan... 


Creías que no me había acordado pero no era así... El año pasado estaba tan hundido que no te hice nada especial (y casi todos los años hago algo aunque sea una edición moña) y bueno... me daba cosa decir sólo "FELIZ CUMPLEAÑOS" siendo una cifra tan ¿redonda?

Pues nada... ¡FELIZ CUMPLEAÑOS MIGUELITO DE PARTE DE FAFI! 


El cielo parecía que iba a caerse a pedazos sobre la Tierra. El paraíso soñado por un Dios egoísta e intolerante estaba en llamas y la perversión corría a mares entre sus filas. Cientos de ángeles caían como hermosas estrellas fugaces sobre la faz de un mundo en tinieblas. Los querubines intentaban alzar sus canciones junto a los serafines, aumentando el valor y el testimonio de un Dios que empezaba a entrar en cólera. Su luz era tan fuerte que cegaba incluso a sus propios hijos, los cuales intentaban hallar refugio bajo sus pesados escudos y emblemas.

—¡La culpa es tuya!—gritó desde la oscuridad Lucifer.

Él había regresado, como siempre hacía, invadiéndolo todo con su aroma a azufre y sus palabras crueles. Atacaba en la raíz del problema que era el ego de su Padre, el Padre de todo y todos, mientras que sus hijos padecían alucinaciones y terribles consecuencias que acababan costándole las alas.

—¡Míralos caer y convertirse en simples flores marchitas! ¡Observa sus alas transformadas en cenizas! ¡Algunos ni te recordarán que una vez estuvieron en tus filas! ¡Acepta tu error!—bramó blandiendo la espada soltando golpes a diestro y siniestro—. ¡Dile a tus arcángeles que quiero verlos! ¡Dile a Uriel que baje a clavar su frívola mirada en la mía! ¡Ofrécele al bondadoso Rafael su merecido descanso en el fuego eterno! ¡Dile a Miguel que no le temo! ¡Dile a Zadkiel que es un cobarde! ¡Quiero aquí a todos! ¡Incluso a Metatron!

—¡Deja de llorar por mí y levanta tu espada!—gritó entonces Miguel—¡Lucha conmigo!

—¡Eres sólo un inútil! ¡Todos sois unos estúpidos! ¡Dios quiere a sus hijos siervos! ¡Estáis equivocados!—decía colocándose en posición defensiva esperando que Miguel levantara su espada en su contra.

—¡Miguel! ¡No caigas en su juego!—decía no muy lejos Rafael intentando socorrer a varios serafines.

Los cabellos castaños de Miguel hondeaban tan fieros como los pendones con el emblema de Dios. El arcángel prácticamente luchaba desnudo, pues su armadura sólo cubría su torso y no sus brazos o piernas. Era parecido a las armaduras de los regios y clásicos legionarios romanos. Las sandalias doradas cubrían sus pies y se alzaban hasta sus robustas rodillas. Allí, frente al monstruo que fue su hermano, se sentía herido y confuso.

—¡No le escuches, Miguel!—repetía Rafael sosteniendo el frágil cuerpo de un serafín. Intentaba sanar las heridas que había causado la oscuridad en su torso, pero era imposible. Estaba colapsando y pronto su luz se esparciría convirtiéndose en un mero recuerdo.

Lucifer sintió entonces chocar la espada de Miguel contra la suya. Un relámpago cruzó el cielo nocturno y un rayo cayó sobre una vieja encina que comenzó a arder. Una fuerte tormenta, con ventisca incluida, empezó a arrasar varios países de Europa mientras que el mar parecía tragarse los barcos que flotaban como cáscaras de nuez. El Día del Juicio Final parecía haberse proclamado en mitad de la noche para una buena parte del mundo. Los ángeles seguían cayendo como si fueran lágrimas de San Lorenzo. El aroma a guerra cubría gran parte del cielo y el infierno se agitaba despertando terribles seísmos en Asia y América.

Los tambores de guerra redoblaban. Miguel combatía con furia sintiendo que su corazón se dividía. Rafael comenzó a entrar en combate tras atar sus largos y rubios cabellos, colocarse su armadura sobre la túnica y dejando atrás a sus protegidos. Codo con codo comenzó a luchar contra las alimañas que doblegaban las puertas del cielo. El resto de arcángeles comenzaron a caer siendo destruidos o llevados ante demonios más poderosos incluso que su antiguo hermano. Entonces todo quedó sumergido en una onda expansiva y el dolor hizo mella en el cuerpo de Miguel. La espada salió manchada de sangre y su costado derecho empezó a ser una fuente que manchaba todo a su paso.

El Miguel cerró los ojos dejando que las palabras de su hermano retumbaran en su mente. El dolor de su alma se esfumó, pero no el de su cuerpo. Al despertar estaba sobre un lecho cómodo. El olor a antiséptico golpeó su nariz y sus ojos verdes se clavaron en los aparatos que le rodeaban. Las enfermeras murmuraban y corrían como si fueran animales asustados en plena tormenta.

—¿Dónde estoy?—murmuró.

—Ha sufrido una terrible paliza, señor. No lleva documentación alguna—dijo—¿Recuerda su nombre?

—Miguel—susurró.

—¿Miguel sabe su apellido?—decía aquel joven médico que le resultaba familiar. Tenía unos hermosos ojos azules tan limpios como un día de verano y un cabello dorado que caía salvaje sobre sus hombros.


—No… me recuerda a alguien…—dijo—. Pero no lo recuerdo… 

domingo, 28 de abril de 2013

Feliz cumpleaños Louis


Te conocí con un corazón malherido y el alma arrastras. Deseabas la muerte más que cualquier hombro en el cual llorar, pero tus deseos se volvían borrosos cuando ella se aproximaba. Yo era la muerte, llevaba la guadaña en mis colmillos y la liberación entre mis brazos. Te aproximaste a mí pensando que no había peligro, que te salvaba de un mundo lleno de oscuridad y sin embargo te condené a ella. Yo te di el Don, pero también la perdición más dolorosa. Comprendo tus silencios, la mirada perdida en las líneas de un libro y el deseo de llorar agarrado en la garganta. Puedo comprender incluso lo hermoso y tentador que eres para todos, pero sobre todo puedo comprender porque lo eres para mí.

Labios delicados que suspiran temores, ojos desafiantes que guardan rencor y libertad, unas manos suaves que parecen delicadas y son las de un monstruo que arranca la vida, cuerpo esbelto para llamar la atención aún hoy en día y un cabello negro que se difumina en medio de la madrugada más oscura. Eso eres, un gato salvaje en medio de las calles. Monstruo cruel con sonrisa encantadora y complaciente, de voz delicada aunque varonil y elegante caminar. Tú eres el monstruo perfecto, mi pequeño Prometeo.

Te amé. Te amé con tanta fuerza que te escapaste como una pastilla de jabón entre mis dedos. Corrí tras de ti como si fueses mis verdaderos sueños, los cuales olvidé para yacer cada noche a tu lado durante más de siete décadas. Me hundí en el pantano porque no quise ver que ya no me queríais a vuestro lado, puesto que era doloroso admitir que nuestra compleja existencia ya se había destruido. Dormí con caimanes y sentí el fuego gracias a tus propias manos. Pero también, he visto caricias de tu parte, besos por mi rostro desde tus labios brutales y palabras de amor jadeosas entre mis sábanas.

Hoy en tu cumpleaños te regalo la verdad que guardo. Lanzo lo que siento por ti intentando que me creas, aunque ya no pido siquiera que me escuches.  

martes, 13 de abril de 2010

Feliz Cumpleaños Miho


Hoy es tu cumpleaños princesa.
Hoy celebramos que hace 21 años viniste al mundo para darme luz.
Hoy es un día especial.


Pocas veces hablo de mis sentimientos en público. No soy de esos que van regando lo que sienten en cada lugar donde están. Creo que unas palabras simples valen más que un texto elaborado. Me gusta regalarte escritos, pero jamás propagarlos por mil lugares. Aún así todo el mundo sabe lo que siento, saben que quedé rendido a tus pies y que te amo.



Nos conocimos hará un año y medio. Fue todo por buscar unas canciones traducidas de B-T. Llegué hasta ti y terminé buscándote como amiga. Deseaba tenerte para conversar sobre nuestros gustos y reír.

A veces conocemos a personas que nos llaman la atención, no sabemos muy bien porqué pero terminamos enganchados a una necesidad brutal de conocernos, de conversar cada noche o cada mañana. La atracción de las almas... así suelen llamarlos poetas en muchos idiomas.

Yo creo que simplemente nos comprendimos. Hemos vivido cosas similares a lo largo de nuestras vidas. Hemos soportado grandes cargas. Hemos vivido.

Nosotros podemos decir que hemos vivido, que estamos vivos. Sabemos lo que es el dolor y también lo placentero que son unos segundos de felicidad.



Poco a poco fui entrando en tu vida. Poco a poco tú te instalaste en la mía. Las conversaciones puntuales se hacían eternas y necesarias... A veces no podíamos finalizarlas. Era como una droga. La dosis de una droga que se inyectaba en nuestros cerebros paralizando nuestras acciones.

Nadie me había comprendido tan bien conociéndome de semanas, nadie había hecho que tuviera tanta paciencia. Porque cuando no venías me desesperaba, pero tenía que aceptar que había cosas que no podían ser... que aún no pueden ser.

Llevamos casi 10 meses como pareja... y la última vez que te felicité por tu cumpleaños fue poco antes de que todo se revolucionara. Recuerdo los gritos y reproches. Recuerdo mi estupidez y tu cabezonería... pero un mes más tarde nos dimos cuenta que todo era porque nos amábamos y no éramos capaces de aceptarlo.

Feliz cumpleaños princesa...



De parte de "nuestro" Kamijo (Carlos) el video que está sobre estás líneas :3

sábado, 25 de octubre de 2008

Eithan


Estoy aquí, he llegado para seducirte con mi arrogancia y clase. Soy un sibarita, un don Juan y un engreído. Pero así soy, me concibieron para hacerte enloquecer y después marcharme sin un beso de despedida. Soy amargo como la hiel, puro odio y desenfreno. Cázame e intenta que te ame, sí…inténtalo pero no lo vas a lograr. No vale la pena esforzarse demasiado, únicamente quiero que te quedes a mi lado y secuestrar suspiros de tus labios. ¿Quieres usarme para una noche? De acuerdo, no opondré resistencia y me mostraré como una presa fácil. A la mañana siguiente no esperes verme a tu lado enamorado porque seas bueno moviendo las caderas, no. Soy frío y elocuente. Sé bien las medidas que he de tomar para no caer en esa trampa. Aunque en un recodo de mi corazón, en alguna arteria, bombea la dulce idea de sentirme atrapado por los brazos de alguien que realmente me quiera.

Yo soy la belleza encarnada

Soy el placer

Soy la inteligencia…

Ven a mí y cae en la nada

De mi superioridad constante

Hasta que llegue el amanecer

Perdiendo así…

Cualquier noticia de mi existencia


Viven en mí el pecado, la ilusión y la apatía. Soy la mezcla perfecta, una bomba de relojería. Me llaman pecado, me susurran mil veces que ame a los estúpidos que caen en mis redes. Soy el poder encarnado en unas nalgas formidables y una sonrisa de ángel. Conquístame con lujos, con una maravillosa melodía de violín o haz que toque el cielo con el ritmo bestial de tus caderas. Sí, hazlo. Quizás me quede a tu lado una noche más, quizás despierte y te sonría…aunque no temas, no lo haré jamás.


Me llamo Eithan

domingo, 7 de septiembre de 2008

Ángel sin memoria



Are you ready to love? - Miyavi

Fue hace unos días su cumpleaños, pero por razones ajenas a mí no pude felicitarla como se debe. Así que ya sabes "EDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD" felicidades




Dime quien soy.-ese maldito susurro opacaba sus lágrimas, cada una de ellas se podía escuchar a la perfección. Caían por sus mejillas con un cántico único.-Dime de dónde vine.-como si alguien le escuchara, como si realmente hubiera redención divina y se apiadaran de su frágil cuerpo.-Quiero saber, necesito saber.-sus débiles brazos sostenían el peso de su espalda, estaba encorvado, sus alas rojas brillaban en la oscuridad y qué decir de su aroma, casi de podía saborear. Inocencia pura, puro dolor, amargura sin límites…la absolución. No recordaba nada, ni siquiera su nombre. Pobre ángel arrojado al pecado, a la tierra que los hombres sin piedad pisoteamos.-Ten piedad de mí.-balbuceó alzando su rostro cubierto por sus lágrimas, esas tiernas y trémulas lágrimas.-Estoy perdido-susurró intentando incorporarse.-No quiero llorar más.-rompió en un llanto más agudo y la lluvia comenzó a caer lavando su rostro.-¡Ésta agonía me puede!-gritó desgarrando su garganta, comenzando a caminar pegado al muro contiguo hasta llegar a una parada de bus. Estaba en medio de la calle a altas horas de la madrugada. Únicamente demonios y vampiros se atrevían a cruzarla, además de algún humano incauto. El toque de queda, el toque de la salvaguarda.-Te suplico.-susurró trémulo sentándose en el asiento de la parada. ¿Hacia dónde ir? No sabía siquiera si tenía dinero en los bolsillos.-Te suplico.-repitió secándose el rostro y notando como la lluvia incesantemente, hasta ese instante no lo había notado.-Yo te suplico.-un relámpago, un trueno, el mundo siendo destruido por una tormenta que parecía ser el manto perfecto para su luto, para la perdida de lo que una vez fue.-¿Es verdad que existe un dios?-pudo ver sus alas reflejadas en un charco.-Si existe un Dios, ¿por qué estoy tan sólo? ¿Dónde está el resto? ¿Soy un ángel?-ni siquiera sabe cómo alzar el vuelo. Pobre niño sin recuerdos, pobre ángel que no conoce ni siquiera su reflejo.-Padre.-se recuesta como un mendigo en el banco, ocultando sin saber cómo sus alas.-Padre.-susurra desconcertado.-¿Tengo un padre?-su voz se queda en silencio, el llanto le ha agotado.


Cuatro esquinas tiene mi cama

Cuatro angelitos guardan mi alma

Dos a los pies, dos a la cabecera

Y la Virgen María es mi compañera



martes, 15 de julio de 2008

Diván



The_moon_by_Myar

Brave Heart - Piano


Pues este es un texto dedicado a mi amiga Nerissa porque mañana es su cumpleaños.
Desde aquí felicito a sus personajes del rol también, sobretodo al hijo de Armand (Adrian)

Diván

Quisiera pintar tu cuerpo con mis dedos, impregnar cada nota de color en cada poro.-aquellas palabras eran un cántico poderoso al pecado. Desnudaba lentamente mi cuerpo, sus dedos se deslizaban por mi rostro y luego por mis hombros para hacer caer mi toga. Aquella toga negra que me hizo poner. Sus manos estaban manchadas por pintura y clara de huevo, era la mezcla que se usaba para pintar en lienzo. Acababa de pintarme como un ángel, mis alas eran impresionantes y mi mirada parecía tener un credo religioso. Sin embargo, al único que creía era a él. Había pasado mil calamidades, me habían tratado peor que a un animal y Marius me hacía enloquecer. Era el Genio de las Pinturas, el Mago. Muchos decían que tenía sutileza en sus trazos, yo digo que simplemente era ingenio.-Voy a concederte hoy algo más que palabras, estás preparado.-me besó en el cuello y pude sentir un escalofrío recorrer mi columna vertebral.

-Soy tuyo maestro.-susurré temblando.-Te amo.-dije con mis ojos clavados en los suyos. Él únicamente me seducía llevándome a un diván cercano. Allí me recostó ya desnudo, él seguía con sus ropas mientras sus cabellos acariciaban mi torso.

-Yo también pequeño.-sus dedos fueron diligentes a mi entrada, comenzó a dilatarla y yo me estremecí. No pude gemir porque su lengua me lo impedía. Me besaba con una lujuria que me hundía en la desesperación. Abrí más mis piernas esperando que me llevara al completo placer. Aquellas yemas se movían lentamente, giraban y palpaban mi próstata. Aún tenía restos de pintura y hacían que se deslizaran suavemente.

Estábamos iluminados por las velas de las lámparas, pero pronto se apagaron por completo, quedándose únicamente iluminadas las próximas a nosotros. Sonreí cuando se apartó un poco de mí. Sus ojos brillaban en la oscuridad como dos focos. Sus dedos seguían en mi entrada, acariciando mis entrañas.

-Ya está.-susurró quitándose la ropa y mostrándome su miembro erguido.-Pero antes, ven.-me incorporó en el diván y se apoyó con sus rodillas en el mueble. Su sexo rozó mis labios y yo los abrí para comenzar a lamerlo. Mi lengua se pasaba desde la punta hasta la base, sentía cada vena y cada trozo de piel con un sabor especial. Mis ojos se cerraron y mi mente se dejó llevar. Succionaba con deseo, apretaba mis labios y sus caderas se movían. Su voz varonil repetía mi nombre una y otra vez entre gemidos. Se apartó de mi boca y se subió sobre mí.-Hoy seremos la fusión de dos almas.-entró en mí de una vez, haciéndome gritar y sus embestidas fueron rítmicas. No eran demasiado fuertes pero profundas. Me retorcía hasta caer en el orgasmo. Eyaculé entre nosotros y él lo hizo en mi interior. Su boca recorría mi cuello y mi pecho aún después de hacerlo. Se apartó de mí y me tomó en brazos.-Esta noche te contaré todos mis secretos.

Así fue como me hice amante de un vampiro, pronto sería uno de ellos y mi vida quedaría marcada por el fuego, las tinieblas y su nombre.

martes, 3 de junio de 2008

Felicidades Hij@



este video no lo hice yo, pero me encanta. Felicidades Raku!


Este es para mi otro Louis, (mi hijo/a a quien aprecio y es una excelente amiga)


Entré en la sala y dejé la tarta helada en el frigorífico. Estaba creada con sangre y condimentos especiales. Sonreí malévolamente mientras me relamía preguntándome si le gustaría el sabor de aquel dulce. Me senté en el sofá, con las luces apagadas y los globos junto a las pancartas escondidas. Sonó las llaves y me froté las manos. Entró como siempre, sin pararse en mi presencia y alicaído. Al encender la luz todo apareció de golpe y yo frente a él.

-Feliz cumpleaños Louis, Feliz cumpleaños mi niñato…feliz cumpleaños a ti.-dije tirando de sus mejillas y luego besé su frente llevándolo hasta la mesa.

-Lestat, lo de niñato sobraba.-murmuró moviendo inquieto los dedos sobre la mesa.-Yo te dije que no quería ningún regalo, ni uno, pero insistes. ¿Qué puedo hacer contigo?-frunció el ceño y puso sus brazos sobre el mantel. Sus labios estaban en una mueca de ligera molestia y sus ojos eran como los de un niño, realmente sí quería un premio a mis bromas pesadas y a mis insultos continuos, aunque tan cariñosos como el primer día.

-Nada, sólo quejarte y patalear. Pero yo hago lo que quiero, soy Lestat y no tengo reglas.-dije caminando a prisa hasta la cocina. Saqué el pastel y coloqué la vela.

En un abrir y cerrar de ojos la luz se hizo más tenue, y aquel adorno de cumpleaños parecía brillar con mayor intensidad.

-¿Tengo que soplar? ¿Pedir un deseo?-estaba emocionado, en realidad se hacía el duro pero era un blando.

-Soplar.-así hizo y tras esto tomó con un dedo un poco de aquel pastel.

-¿Qué tal?-pregunté intentando averiguar si le agradaba.

-Tiene un sabor familiar, pero no sé a qué.-entrecerró los ojos y me miró.-¡Ratas! ¡Maldito enajenado mental! ¡Me lo tienes que recordar siempre! ¡Odio tus reproches! ¡Te odio!-empezó a tirarme de la ropa y zarandearme, agarrándome fuerte de la garganta y yo me reía.

Casi me mata, pero me libré por la llegada de los demás. Entraron uno a uno dejando sus regalos en preciosos envoltorios de brillantes colores, el mío fue la fiesta y un poema. Él parecía satisfecho, aunque de vez en cuando me miraba con odio gritándome mentalmente “Maldito cabrón, ya te pillaré a solas”

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt