Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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domingo, 19 de enero de 2014

La auténtica verdad

Nuevamente estoy con ustedes para traeros un texto sobre la transformación de Mael. ¿No desean leerlo? ¿No se mueren de curiosidad? 

Lestat de Lioncourt


La auténtica verdad 



Cuando la desesperación te aplasta y no tienes escapatoria cualquier opción es la adecuada. La revolución no ocurre hasta que el problema nos marca y provoca que queramos huir allá donde podamos. Los grilletes sólo pesan cuando están en nuestras muñecas, pues mientras saboreamos la libertad, y yo puedo hablar perfectamente de ello porque lo viví. No comprendes nada hasta que las consecuencias te superan.

Recuerdo sus ojos desafiantes en la oscuridad del bosque. El fuego se avivaba fuera, los cánticos se entrelazaban con el crepitar de la madera y dentro de aquel roble, gigantesco y milenario, se hallaba él sediento y algo calcinados. Aproximé la antorcha que me habían ofrecido para poder observar el rostro del ser que me haría ser un Dios, como él, y entonces me estremecí.

Un rostro algo redondo, pero anguloso, con los ojos intensos de mirada profunda y desesperada. Tenía los labios agrietados por la sed y los colmillos parecían asomarse en un tormento oscuro. Sus manos eran huesudas, todo su cuerpo era un esqueleto en realidad, y la ropa era harapos. Carecía de sandalias o botas. Estaba aterrado, al igual que yo lo estaba, porque quizás significaba que aquella noche lo cambiarían por mí o tal vez buscarían pronto a otro que correría la misma suerte.

-¿Van a quemarme?-preguntó con su poderosa voz- No quiero sentir de nuevo el fuego. Pídeles que si me van a matar que no sea con fuego- me pareció ver una lágrima, pero tenía los ojos secos y algo hundidos.

-¿Eres tú el Dios del Roble?-pregunté erguido intentando mostrar que no sentía miedo alguno.

-Sólo soy un hijo de la sangre-susurró-Ustedes me llaman Dios del Roble, pero en realidad hace mucho tiempo fui un hombre como tú y tuve sueños. Mis sueños están muertos pero yo sigo vivo.


Siempre había amado las historias y decidí escucharle. No dudé en desear huir, pero no quería huir solo. Hice un pacto con él. Me daría el Don y yo le ayudaría a huir. Aquella noche en mis labios brotó la sangre de varios amigos, los cuales se transformaron en enemigos al querer que tuviese un destino tan miserable. No comprendí el dolor del Dios hasta que él lo narró y mostró, así como no comprendí el peso de la inmortalidad hasta que se aproximó a mí.  

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt