Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 4 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 17 - Ironías del destino XLIX


Kamijo rió bajo instintivamente sin quitar ojo de la escena, aplaudiendo leve al ver como Hizaki hacía su aparición en el sonido del gran salón. El escenario parecía cálido con aquella canción, era demasiado bueno ese tema y se notaba que había madurado tanto vocalmente como su estilo.

-Atsushi es la hora.-dijo Imai tirando de mí y yo simplemente le seguí.-Es la hora de demostrar que estamos aquí, que podemos conseguirlo sin mirar atrás.

Tenía razón. En las revistas especializadas había críticas que más que críticas parecían bombas atómicas contra nuestro orgullo. Incluso había apuestas en webs donde señalaban que quizás nos separábamos antes de la función. Si bien, siempre había camino a la esperanza y algunos críticos afirmaban que iba a ser todo un éxito.

Tomamos nuestras posiciones y los observé a todos antes de comenzar. Yutaka estaba serio, pero nada más tomar entonar las primeras notas su rostro se iluminó. Imai seguía algo tenso, pero los nervios no le hicieron fallar. Anii simplemente se desahogaba contra la batería mientras Hide simplemente mostraba su faceta más calmada. Mi voz irrumpió junto a los intrumentos justo en el tiempo adecuado. Estábamos tras la escena, pero se dejaba vislumbrar nuestras siluetas tras la trama del escenario.

¿Saben esa sensación de liberación? Esa donde la historia está ligada a la pasión más prohibida, pero cuando se desenvuelve tiene una fragancia y una presencia extraordinaria incapaz de encubrirse o negarse. Porque aunque no está permitido es parte de la vida, de nosotros mismos, y terminamos aceptándolo. Esa es la sensación que yo notaba en el escenario. Era yo. No importaba nada ni nadie, no importaba nada. Yo y nada más. Me liberaba, podía sentir unas alas imaginarias trasportándome a un mundo donde lo demás no tenía sentido.

Tras nuestra actuación vino la de Hizaki, lo hizo con temple y con una magistral muestra de profesionalidad y orgullo. Más tarde nos tocó nuevamente. Pero algo nos sorprendió y fue el piano que se escuchaba, más bien era un duelo de pianos. Dos melodías que se compaginaban como dos amantes. Al mirar hacia el foso vi a Kamijo junto a su amigo Yoshiki. Ambos tocaban de forma apasionada en una escena de la obra. Aquello nos sorprendió, pero el rostro de Paulo era sereno. Él sí sabía bien de aquella sorpresa que hizo ponerse en pie a todo el teatro.

Nuestros miedos se disiparon, las críticas más duras se volvieron halagos y los buenos deseos se hicieron realidad. Fue una gran promoción para el teatro, ya que Kamijo se había esforzado por restaurar algunas salas que estaban destrozadas, ya fuera por accidentes y por la carcoma. Había invertido una gran suma de dinero para traer lo mejor a su segundo hogar. Aquello fue un premio a sus esfuerzos, también al nuestro. Semanas anteriores a las del estreno fueron intensas, pero después nos relajamos y tomamos el espectáculo como lo que era, una liberación.

Esa noche después de la actuación celebramos una pequeña fiesta. Kamijo fue el maestro de ceremonias y mostró su lado más relajado. Cenamos en la sala privada del restaurante del Hotel Duque. Una celebración que se extendió durante varias horas hasta llegadas altas horas de la noche, concretamente las tres de la mañana. Estábamos todos los del grupo, Kamijo acompañado de Jasmine, Paulo y Yoshiki con su pareja además de Maxwell.

-Quiero proponer un brindis.-dijo Paulo levantándose de la mesa en medio de la cena.-Quiero brindar por el éxito de hoy, por la paz que reina entre nosotros y sobretodo por las maravillosas manos de Kamijo y su buen amigo.-ambos sonrieron, aunque el esposo de Yoshiki refunfuñó bajo.

Fue un brindis que recuerdo porque era el primero en el cual todos aquellos a los que apreciaba, de un modo u otro, estaban allí, incluso personas a las que no conocía demasiado y me parecían interesantes, y eso era lo especial y por lo que realmente yo hubiera brindado.

Max estaba aferrado a Yutaka, aunque su mirada no era de agresividad sino más bien como la de un perro abandonado en busca de unas palabras amables. Phoenix se sentía algo incómodo, aunque sabía bien que en el fondo perdonaba a Yutaka porque él no había tenido la culpa sino yo. Así que no fue una cena tensa, sino una cena amena.

Hizaki no pudo estar presente porque se marchó con Clarissa y Olivier, lo comprendí. Él quería darle también su lugar a mi ex y a su pareja, era un deber y un derecho. Hero también se marchó con él, pero Seth se marchó directo a casa porque según él estaba demasiado cansado.

1 comentario:

Hitoshi dijo...

Vas a reirte, pero bueno... hoy tuve un sueño. Soñaba que tu me enviaste una carta y que la leia otra vez. Y, en el fin de esa carta has escrito que me vas a matar, porque compre & te envi la medicina inadecuada para tu padre... si, es ridiculo. Pero no es todo- luego, ese mismo dia, algun tio me ha dicho, que me tiene que acusar por la muerte de tu padre. Entonces yo, con 2 chicos, tuvimos que huir. Todo mi sueño estabamos corriendo por toda mi ciudad, escapando de ese tio. Dios, era tan cansada y horrorizada... cuando me levante, no pude abrir mis ojos, por el cansancio. Fue un sueño mas extraño de los todos que tuve ultimamente o.O
Bueno, no tengo NI IDEA porque lo soñe. Hm... por cierto, no lo se.
Ciao!

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt