Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 25 de marzo de 2013

Un amor único


Aun recuerdo como besaba sus labios dentro de aquel estrecho ataúd. Hacía tan sólo unas horas que lo había hecho al fin mío. Durante semanas lo había perseguido como si fuese una sombra o tan sólo el eco de sus pasos. Siempre ebrio, ensimismado en su dolor y sin pensar que el mundo puede llegar a ser más doloroso para otros, cargado de oscuridad y maldiciéndose sin cesar. Tenía una belleza maldita y unos ojos demasiado hermosos para perderse tan sólo en la bebida.

Me sentía como si fuese Dios mismo. Ni siquiera con Nicolás tuve esa sensación, tampoco con mi madre. Era como si hubiese hecho mi mejor obra. Creo que sentí lo que muchos artistas sienten cuando terminan su mejor cuadro, igual que un escritor que finaliza la novela que ha querido escribir toda su vida o como esos muchachos que al fin son mirados por la mujer que tanto codician. Sí, me sentí tocado por un ángel y a la vez era uno de ellos, o porque no, y como he dicho, Dios mismo.

Sus cabellos eran pura seda entre mis dedos y se deslizaban entre éstos como si quisiesen huir de mí. Hacía como media hora que había caído náufrago de sus ensoñaciones. Sus manos cerradas en puño arrugaban mi chaqueta y camisa, pero no me importaba. Quise llorar en ese momento porque tanta belleza me hería. Me recordaba irremediablemente a Nicolas, pero a la vez tenía un aire nuevo que me daba esperanzas.

Quise despertarlo con mis propios labios y comencé a besar su rostro como una madre enloquecida. Rozaba sus mejillas, su frente, su boca y luego su cuello. Me entretenía con caricias por su cintura, sus costados y sus cabellos. Me volvía loco ese aroma que rezumaba a muerte y vida. Era Louis, mi Louis, el hombre y el vampiro. Sus ojos verdes tenían un resplandor distinto y cuando los abriera en el nuevo atardecer sentiría un orgasmo demasiado intenso. Yo le había dado la vida y nada ni nadie se la podría quitar, al menos así lo veía en esos momentos y como si fuese un estúpido lo creí.

-Te amo y sé que tú me amarás más que a nada en éste mundo- dije completamente convencido. Porque sabía que los polos opuestos se atraen, que la aventura comenzaba y podíamos tener una fascinación mutua intensa. Quería mostrarle la belleza de la noche y hacer que se rindiera ante ella... lo veía todo muy sencillo en aquellos minutos antes de caer en el descanso de la mañana.

Saboreé el triunfo que me fue arrebatado cuando en la siguiente noche parecía descontento. Se alejaba de mí mientras hablaba de fiestas a las que acudir, lugares que conocer y que conocí, o las ropas más hermosas que jamás había lucido. Él se sumía en un silencio incómodo que sólo rompía con breves monosílabos. Me alejé de él porque él lo pedía y cuando lo hacía pedía mi compañía, por eso comprendí que cuanto peor le tratase más me necesitaría. Él me ama a su modo y yo le amo al mío.

Hoy es más frío y más duro. Siento que no es el mismo y me culpo de no haber estado a su lado. De haber estado junto a él jamás se habría expuesto al sol. Siento que si ahora ha cambiado es por mi culpa. Debía retenerlo de alguna forma la última vez que discutimos, por eso llevo siempre la cruz a cuestas y me resulta difícil amarlo tan intensamente. Temo dañar aún más lo que ya he destruido una vez. Siento que si me acerco demasiado y le doy todo lo que quiere se cansará, caerá de nuevo en un oscuro torbellino y me quedaré sin nada. Hago como si no me importara, sigo con mis fiestas y mis conquistas, e incluso he encontrado un nuevo amor. Sin embargo, cuando lo veo caigo a sus pies rogando que sea el Louis de aquella primera noche, mi Louis que vivió conmigo ochenta años y el vampiro que vino una noche buscándome antes de mi primer y único concierto como estrella del rock.


1 comentario:

Karla Zárate dijo...

Hola, hace tiempo no pasaba por el Blogger, y el leer este relato de Lestat me animó bastante. Fíjate que deberías publicar algunos de tus relatos en la página de Wattpad, ya que -al menos para mí- sería grato tener tus escritos en un ebook en el móvil.

Sigue así, que me encantaría leer más en el futuro

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt