Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 11 de octubre de 2013

A mí mismo

Escrito: A mí mismo
Autor: Nicolas de Lenfent

¿Qué soy? ¿Quién soy realmente? ¿Me pertenece volver aquí? ¿Debería llorar? ¿Puedo llorar? ¿La voz que escucho es un eco de mi alma? ¿Por qué la oscuridad? ¿Por qué aún siento las llamas lamiendo mi piel? ¿Y mis ojos? ¿Puedo ver con mis ojos o tan sólo percibir con mi alma? ¿Qué hay más cruel que el destino y las consecuencias de nuestros actos? ¿Es la crueldad aquello que tanto deseaba? ¿Qué hay de verdad en mis palabras? ¿Y la oscuridad será siempre espesa? ¿Quién me recuerda? ¿Hay mayor tormento que no saber si te escuchan? ¿Por qué la vida se acabó así? ¿Qué me impulsó a tocar el cielo danzando sobre las ascuas? ¿Hubo algún gesto de dolor ante mis gritos? ¿Quién vio mis ojos por última vez? ¿Se predijo mi destino cuando nací o yo mismo lo elaboré? ¿Y Lestat? ¿Qué sienten los demás cuando les hablo en sueños? ¿Soy como el humo? ¿Alguna vez amé algo más que mi violín? ¿Y las partituras? ¿Dónde quedó el teatro? ¿Por qué no estoy en París? ¿El recuerdo me hace sentir vivo o estoy vivo porque soy un recuerdo? ¿Conoció mi horrible destino alguien de mi familia? ¿Qué fue de las obras que creé? ¿Hubo otro violinista tan desgraciado? ¿Dónde se encuentra Armand? ¿Y mis manos? ¿Podré tocar de nuevo mi rostro? ¿Por qué tanto silencio? ¡No puedo con el silencio! ¡No pertenezco al silencio! ¡Me ahogo en éste mar frío! ¡La oscuridad me tienta pero no quiero guarecerme en ella! ¡No quiero mentiras! ¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!

Te amé con ternura, locura y desencanto. Besé tus párpados cuando dormías como si fueran tus labios. Oculté mis lágrimas alejándote. Hundí mi miseria en los tablones del teatro. Canté, bailé y toqué para que tú brillaras en mis perpetuas noches. Te extrañé deseando que me hicieras el amor una vez más, olvidándome que no eras mío sino de todos. Decías que me amabas, pero tus caricias eran similares a las que ofrecías a las putas de los burdeles que tanto te gustaba visitar. Tan hermoso, divino y pecaminoso. Tú eras la luz, la llama de la vida, el desenfreno, el canto hecho carcajada y encarnado en un joven de cabellos dorados... ¿qué era yo para ti? Tal vez un medio y un fin. Me conformaba en tus brazos creyendo que siempre volverías. Me había acostumbrado a la miseria y tú me ofrecías un paraíso. Cuando me acostumbré me abandonaste, engañaste, ocultaste la verdad y luego me tendiste todos los horrores por tu necedad y estupidez. Ni me preguntaste si estaba asustado porque sólo pensaste en ti, como siempre. Nunca pensaste en aquello que yo deseaba y que era únicamente la verdad sin trucos, sin palabras elegantes y movimientos sutiles. Jamás me ofreciste una verdad pura y cuando yo te escupí las mías, esas que te torturaron, me miraste con odio, te ofendiste, lloraste y me dejaste.


¿Por qué he vuelto de nuevo? ¿A caso te odio y te extraño? ¿Hubieses regresado a mí si hubiese permanecido con vida? ¿Lo hubieses hecho? O tal vez nos hubiésemos vuelto de piedra, transformados por la sangre y el olvido. Nunca me dijiste que me amabas... tal vez si lo hubieses dicho... si tu orgullo no fuera tan grande... si tu estupidez no fuese tan sincera y caprichosa... si... si yo hubiese sido más fuerte y más listo... si no me hubiese enamorado de ti. Sí, sin duda todo hubiese sido distinto.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt