La locura se hizo presa mi alma
y no pude enfrentarme a ella
porque llegó a mí la felicidad
al fin en ésta jungla eterna.
El paraíso del edén estaba vacío
carecía de la magia necesaria
y finalmente apareciste tú,
como si surgieras del rocío.
Tus ojos delataban cierta tristeza
y tu piel el dolor que albergabas,
pero obró magia una sola mirada
besarte en la frente y decir tu
belleza.
Te confesé que te quería a mi lado
y arrastré con fuerza hacia el deseo
llenando mi vida de poderosa fantasía
como cualquier joven enamorado.
Pude notar como al fin sonreías
relajada, pero a la vez confusa
deseando que te cargara para calmarte
liberarte así de la carga que te lo
impedía.
A mi Rowan.
Je t'aime ma cherie,
Lestat de Lioncourt
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