Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

jueves, 7 de noviembre de 2013

Limpiando el dolor

Bonsoir mes amis

Les ofrecemos en esta ocasión a Armand en sus pensamientos previos en una noche de caza distinta. 
Lestat de Lioncourt


Limpiando el dolor


Puedo asegurar con total rotundidad que mi vida no ha sido una obra de arte maestra, sino un camino lleno de desafortunados errores que han tenido su respuesta a lo largo de los años. He comprendido como el fracaso más absoluto puede crear heridas que jamás se salvan y como un corazón trémulo puede llegar a convertirse en mármol. El amor ha estado rodeándome, bailando junto a mí y quemándome como si fuera el fuego de una enorme hoguera donde limpiar el mundo de impíos pensamientos.

Cada caricia que me han ofrecido he tenido una bofetada, herida nueva o insultos crueles. He ganado como perdido y he reconocido fracasos tan terribles que hubiesen destruido a otros. Sin embargo, lo único que he logrado hacer ha sido sacudir mi túnica, mirar a mi alrededor y acomodar mis cabellos de sangre. Mis ojos tienen un toque dorado que cautiva a todo aquel que los contempla, se quedan hechizados con mi aspecto y sonrío como si aún tuviese la inocencia que me fue arrebatada el día de la ira.

No soy un chiquillo abandonado a su suerte, más bien soy un asesino que se maneja con astucia mostrando la faceta que más le agrada ver a otros. Muchos me admiran por mi belleza, otros por mi inteligencia, algunos me tienen lástima por todo el dolor que he soportado como una enorme losa en mis espaldas desprovistas de alas y la minoría me temen. Los más sabios son los últimos pues soy un monstruo cruel y desgarrador que sonríe con encanto mientras juego con todos como si fueran figurillas.

Posiblemente he olvidado muchos detalles de mi vida y por más que intente recupera estos sólo son borrones. Puede que eso me mantenga sereno, aunque sólo en apariencia, y provoque liberación cuando doy muerte a alguien con un futuro espléndido. No me interesa la bondad paupérrima y superflua que muchos dicen tener. El verdadero don está más allá de la superficie y hay que indagar sobre ello.

Hoy observando el glorioso espécimen que está situado sobre la camilla metálica y fría de mi escondrijo, al cual he denominado laboratorio especial, me pregunto por unos segundos si sentirá miedo ante mí. Sus ojos vidriosos me hablan de recuerdos llenos de luz de sol bañando las costas que tanto ama, esas mismas que no volverá a ver, y de mujeres hermosas que han visto sus corazones rotos por sus crueles mentiras. Ahí, refugiado en su pecho, hay un corazón que aún palpita mientras que su cuerpo se retuerce. Quiere liberarse, pero eso no le hace especial ni particularmente interesante.

En cuanto beba su sangre me desharé de él arrojándolo al pantano, escavando una tumba sin nombre en el jardín del patio trasero o simplemente incinerándolo en una hoguera. Nadie más volverá a verlo. Yo seré la muerte, sacerdote, enterrador y quien sepa realmente donde está hasta que me olvide de su estúpida belleza y sus cabellos dorados.


Seguramente él no me aporte consuelo al nuevo desplante de Marius, pero al menos calentará mi piel y dará rubor a mis mejillas. Se sacrificará por darme la oportunidad de ver la noche desde otra perspectiva saboreando su dolor.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt