Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

jueves, 30 de enero de 2014

Tu silencio

Bonsoir mes amis

Armand ha querido sacar su lado más vulnerable, si tiene alguno, para dejar un texto para Daniel. ¿A qué esperas para leer?

Lestat de Lioncourt


Entretenido como siempre. Te encuentro observando fijamente la pequeña maqueta que has logrado construir. Tus ojos violetas parecen brillar como si fueran lirios en un cuento de fantasía. Me pregunto si eres como uno de esos personajes que caen en un profundo sueño, languidecen y terminan dejando que su alma se pierda. Pero tú no duermes, aunque creo que sueñas despierto y la noche te atormenta en oscuras pesadillas que sólo evades así.

Tus blancas manos de mármol juguetean con los pequeños muñecos que corren felices hacia la estación. El tren, una maqueta perfecta, se mueve por las vías a una velocidad considerable. Las pequeñas farolas parecen luciérnagas que bailan iluminando parcialmente tu piel. Me pregunto si alguna vez dejas este mundo para ir a cazar, si bien recuerdo que sigues vivo y supongo que hay un momento en el cual la sed te tortura demasiado.

Quiero abrazarte, aunque he dicho que ya no me importas. Necesito tocarte, apartar los cabellos de tu frente y sentarme en tus piernas. He olvidado que se siente al besar tus labios y también al encontrar refugio en tus brazos. Sé que jamás me amaste tanto como dijiste pues era tu ambición, capricho y prácticamente único madero a la deriva. Sin embargo yo te amé, te amé como si fueras parte de mi cuerpo y de mi alma. Me convertí en un ángel que te guió a los infiernos de la locura.


Espero que algún día puedas perdonarme, Daniel.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt