Me abriste con la mirada un sendero que
iba hasta lo más profundo de tu corazón. La locura pudo traspasarte
y quedarse aferrada a tu alma, pero decidiste que el amor sobrepasara
todos los miedos. El amor se ha transformado en nuestro madero a la
deriva, al cual nos hemos aferrado con fuerza buscando la isla
desierta de nuestros sueños. ¿Y no la hemos encontrado? Está en
New Orleans, justo aquí. Está allá donde vayamos convirtiéndonos
en niños perdidos en medio de la jungla de asfalto.
Siento como las flores se abren paso
entre el alquitrán y los viejos adoquines, las raíces de los
árboles hacen estallar todo como bombas que se hallaban dormidas, y
el aire se carga de aromas que nos arrullan como si fuera por siempre
una noche de verano.
No pertenezco a este mundo. Soy el
príncipe que aguardan cientos ahí fuera, pero no quiero dejar tu
mano. Porque tú, y sólo tú, eres mi consorte y sé que saldrás
conmigo para tomar el camino que ambos elegiremos. Tú eres parte de
mis fuerzas y yo soy parte de las tuyas.
Mis miedos volarán como mariposas
y la verdad se posará en nuestros labios.
Sentiremos los pétalos de rosas
acariciando nuestros párpados.
Lestat de Lioncourt
No hay comentarios:
Publicar un comentario