Lestat de Lioncourt
EXPERIMENTO DEL SUEÑO
Fecha: 25/6/1985
Hora: 03:45 a.m
Sujeto: Daniel Molloy
Introducción
A finales de la década de 1940 se
elaboraron diversas investigaciones sobre el sueño, los efectos de
un descanso mínimo prolongado en el tiempo y la relación de lo
soñado con la realidad. La mayoría de éstos experimentos se
realizaron en diversos campos de concentración, cárceles y diversos
locales ocultos a ojos de la sociedad que posiblemente, a pesar de
los deseos de conocimiento, se escandalizaría al saber lo que
ocurría con sus compatriotas o pobres almas que llegaban a su
territorio. Sucedieron varios casos en diversos países, pero el más
conocido es el Ruso. Hay personas que han decidido elaborar demasiada
literatura al respecto, pero cabe destacar que mucha información es
cierta y se ha ido desglosando con el paso de las décadas.
El experimento a presentar está
realizado con un joven de veintisiete años, de cierta musculatura
aunque delgado, con una alimentación saludable salvo por sus excesos
de alcohol y cigarrillos. Sus defectos físicos son únicamente las
diversas dioptrías que tiene en ambos ojos. El nombre del sujeto es
Daniel Molloy. Su profesión le hace estar alerta, atado a un
buscapersonas y encerrado habitualmente en su coche esperando que la
presa caiga. Sin embargo, goza de buena salud ya que suele
ejercitarse en diversos momentos del día para liberar tensiones, así
como descansa parcialmente, en diferentes horarios, para mantener la
mente fresca y ágil.
Proceso
Poco a poco, día tras día, eliminaré
algunos minutos de sueño hasta que, tras una semana, termine
erradicando cualquier momento de descanso. No permitiré que duerma
en absoluto y usaré inyectables con cafeína, teina y diversas
sustancias usadas por estudiantes de todo el mundo. Lograré que se
mantenga despierto y analizaré los resultados.
Para que no duerma durante el día, ya
que no puedo vigilar esos momentos, he contratado a un par de hombres
para que realicen por mí los diversos pasos.
Día 1.
Hoy ha dormido casi 15 minutos menos.
Él parece no haberlo notado, sobre todo porque ha entrado carga de
trabajo sobre un asesinato reciente. Estoy adelantando relojes,
realizando ciertos ruidos y manteniéndome en vigilancia.
Día 2.
Han sido 30 minutos con respecto a su
horario normal. Parece algo molesto, pero no ha podido impedir que el
vecino del apartamento contiguo dejase de taladrar el muro, que
divide ambas viviendas.
Día 3.
Son 45 minutos y varios comentarios
soeces sobre el tráfico intenso, el cual no es más que una cinta
que reproduce el caos de grandes ciudades, y el vecino que ha vuelto
a molestarlo.
Día 4.
1 hora menos de sueño con respecto a
lo que suele dormir. Tiene algunas ojeras, se encuentra un tanto
irritable y no quiere saber nada sobre cuadros y trompos.
Día 5.
2 horas menos de sueño. Daniel
comienza a caminar errático por el apartamento buscando un lugar
donde descansar del ruído.
Día 6.
Han sido 3 horas menos de sueño y un
llanto amargo suplicando que le permitan descansar. Hoy no ha salido,
tiene el pelo revuelto y la ropa del día anterior completamente
arrugada.
Día 7.
Son 4 horas menos, de las 7 que suele
dormir, así que sólo ha tenido 3 horas de sueño de una semana que
se le ha ido restando. Comienza a tener los ojos rojos, más ojeras y
le tiembla el cuerpo. Sólo repite que quiere dormir.
Día 8.
Primer día de 0 horas.
Daniel ha intentado no tomar café, té
o cualquier otro estimulante. Sin embargo, en la comida que ha pedido
a los diversos restaurantes, hemos introducido pastillas de cafeína
y diversos estimulantes.
Ha intentado concentrarse en la
investigación del asesinato, pero ha terminado mirando al frente
mientras murmuraba una y otra vez las palabras de inicio del informe.
Parece no poder concentrarse como solía hacer de forma habitual. Sus
ojos están algo enrojecidos, le tiembla el labio inferior y sus
largos dedos sobre la máquina de escribir. Parece sofocado, como si
el calor fuese aún más terrible que cualquier otro día a pesar que
ha sido un día fresco.
Día 9.
Segundo día de 0 horas.
Ha comenzado a hablar solo, maldiciendo
su vida y manteniendo charlas, un tanto irresistibles y extrañas,
frente a su espejo. Se ha sentado en la silla para poder explicarse
qué está sucediendo, pero nada más tomar la comida que hemos
enviado para él, se ha convertido en un ser hiperactivo que sólo
dice cosas sin pensar.
Día 10.
Daniel ha realizado Hamlet de
Shakespeare con un balón de fútbol desinflado y una sábana por
capa. Después, en un alarde de creatividad, ha comenzado a escribir
en la pared: Sin dormir Daniel pierde la cabeza.
Día 11.
Daniel se ha enterado de todo lo que he
estado haciendo. Se ha enfadado conmigo y me ha jurado que se
vengaría. Ha intentado romper mis notas, también tirarme por la
ventana, y pretendía huir de mi presencia. Lo he encontrado en un
metro de la ciudad, dormido hecho un ovillo, y he sentido
remordimientos por unos segundos. Si bien, esos remordimientos se han
marchado para fortuna mía.
Gracias a mi fuerza, y a los compañeros
que llevaba conmigo, hemos llevado a Daniel a su apartamento. Durante
un par de horas he vigilado como roncaba, murmuraba en sueños las
palizas que me daría si me atrapaba y finalmente he ido a por mi kit
de tortura personal.
En mi kit puedes encontrar cualquier
cosa desde pinzas de depilación hasta un pequeño látigo, el cual
no tiene ni punto de comparación con el que posee Marius.
Daniel posee una cocina pequeña en su
departamento, pues sólo consta de dos hornillos a gas. He decidido
calentar un poco de cera, de esa especial para depilación, y cuando
ha estado lista he ido hacia la cama, destapándolo y remangando la
pierna derecha del pantalón. Con cuidado he colocado cera sobre sus
largos cabellos rubios y he tirado. Daniel se ha despertado unos
segundos, gritando ciertas cosas que no reproduciré, pero es tal su
cansancio que ha caído a plomo sobre la almohada.
Conclusión
Es divertido privar del sueño a
personas, sobre todo si es Daniel. Sin embargo, no dormir puede
volver loco a cualquiera. De momento mi compañero mortal se está
comportando de forma normal, salvo por esa pequeña obsesión por
mirar anuncios de venta de material para maquetas. Creo que está
pasando una fase, o eso deseo.
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