Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 20 de junio de 2014

Todo por ella

Una pequeña pelea entre Arjun y Marius ¿quieren ver a estos dos gallitos? 

Lestat de Lioncourt


Todo por ella


La noche ya era cerrada. No había demasiado movimiento en las calles, el silencio era intenso y el calor agotaba a todos aquellos que decidían salir a pasear por las románticas calles de París. Arjun se encontraba apoyado en la barandilla del balcón. Había regado recientemente los geranios, tulipanes y diversas flores que colgaban del balcón luciendo un aspecto salvaje y frondoso. Sus ojos oscuros observaban con pasividad las calles hasta que vio una figura aproximarse.

Cabellos rubios, traje negro con camisa roja desabrochada, un bastón con mango dorado y esa forma de caminar. Él era Marius. Aquello le provocó deseos de escupir desde esa distancia. Su señora estaba en la vivienda, había rogado descanso y no ser molestada. Ese estúpido tenía el don de la oportunidad.

Corrió dentro cerrando el balcón mientras caminaba de un lado a otro apagando las luces, dejando todo en penumbra, salvo la biblioteca donde ella se deleitaba con los diversos volúmenes que había conseguido en una tienda de segunda mano. Eran libros en diversos idiomas, sobre temas tan interesantes como novelas de crímenes y misterio, ensayos de poesía o tratados científicos. Para ella el conocimiento era algo importante y solía deleitarse con los temas más extraños.

—Arjun, ¿qué ocurre?—preguntó al notar que estaba algo alterado.

—Nada—respondió con una leve y cortés sonrisa—. Mi señora, ¿desea algo más de mí?—dijo inclinándose suavemente—. Me gustaría ir a cazar.

—Puedes, por supuesto—murmuró clavando sus ojos cafés en él. Aquellos ojos parecían gemas hechas con granos de café. Su larga caballera negra caían sobre sus hombros desnudos. El vestido con cuello barco que llevaba no poseía tiranta alguna, sino que descubría por completo sus clavículas. Arjun lo había elegido porque realzaba su belleza y ella simplemente lo había aceptado al ser rojo. Pandora amaba el color rojo igual que Marius—. Arjun, ¿qué ocurre?

—Se aproxima ese estúpido de Marius—dijo finalmente—. Sólo deseaba echarlo porque deseas descansar y leer.

Había dicho finalmente aquello con cierta preocupación. Ella lo miró, con aquel traje negro impecable de cuello mao, y finalmente suspiró. El enfrentamiento clásico entre Arjun y Marius ya se dilataba desde hacía décadas en el tiempo.

—Dile que pase—expresó su deseo con firmeza—. Arjun, dile que pase.

—Pero, mi señora...

—Dile que pase ahora mismo. Quiero saber qué desea lo antes posible, para poder así volver a mi calma habitual—esas palabras fueron lo suficientemente contundentes como para no negar su deseo.

—Sí—susurró inclinando suavemente su cabeza.

La presencia de Marius era cada vez más fuerte. Arjun podía sentir su colonia penetrando tras la pesada puerta de la entrada. El timbre sonó y él abrió. Sus ojos claros se clavaron en los suyos, de un color oscuro como la propia noche.

—Vengo a ver a mi mujer—sentenció.

—No es tu mujer. Pandora no es de nadie—reprochó.

—Es mi primera creación, mi hija, mi amante eterna, mi compañera y por lo tanto mi mujer—respondió con una leve sonrisa fría mientras entraba en la casa, aunque Arjun le bloqueó el paso.

—Considero una desfachatez considerar algo propio cuando jamás tuvo dueño. Pandora es dueña de sí misma. Ella maneja sus sentimientos y elige qué desea. Si usted está aquí, ahora mismo, es porque ella ha deseado averiguar qué pretende—confesó dando un paso atrás—. Usted no es más que una carga de su pasado.

—Quiere verme porque tú le aburres—dijo alzando sus cejas doradas—. Prefiere nuestras discusiones a tu calma.

—¡Vete ahora mismo!—gritó.

Pandora los estaba escuchando discutir y decidió hacer acto de presencia. Sin embargo, Marius ya golpeaba a Arjun provocando que cayera, éste se levantó y golpeó a Marius del mismo modo. Ambos se ensalzaron en una pelea mientras ella, con aquel hermoso vestido tan elegante, simplemente colocaba lentamente sus manos entorno a sus caderas. El ceño se frunció terriblemente, su molestia se avivaba, hasta que Arjun logró empujar a Marius hacia el balcón, traspasando la cristalera y cayendo a la calle.

—¡Marius!—chilló asustada—. ¡Arjun, qué has hecho!

—¡Él habla de usted como una posesión!—dijo magullado en el suelo.

—¡No me importa! ¡Marius! ¡Marius!—gritó aproximándose al balcón para apoyarse en éste.


En el suelo estaba Marius, incorporándose todavía, con algunas macetas que habían caído con él. Rápidamente se levantó, sacudió la tierra de sus ropas y la miró. Ella bajó con unos rápidos movimientos, lo hizo para quedar en sus brazos rodeándolo. Arjun se aproximó al balcón, aún magullado, clavando sus ojos en ellos. Detestaba que Pandora quisiera tanto a Marius y que éste fuese tan terriblemente desconsiderado con ella. Era un manipulador, un estúpido, un machista que aplastaba las alas de su señora y un ser extremadamente testarudo. Para Arjun aquello era la peor imagen.  

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Lestat de Lioncourt