Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 16 de agosto de 2014

Peón como tú.

Me ha llegado esta carta, no sé si reír o llorar. Memnoch sigue buscándome. 

Lestat de Lioncourt

Mi gran especialidad es observar los laberínticos pasillos de la maldad, los pasos de la humanidad hacia la destrucción, lo cual me molesta tanto que termino irritado frente a cada alma que pretende rebajarse por miserables triunfos. Algunos gozan de un estatus tan alto que ya es imposible frenar sus pies. Suben para después bajar. Debo castigar cada acción con contundencia, pues de mí se espera sólo ruindad. Soy el mejor amigo de la humanidad, pero he sido acusado y juzgado sin pruebas a miles de cargos en contra de ésta.

Caí como el titán Prometeo. Él fue encadenado a una roca en el Cáucaso donde cada día venía un águila para picarle el hígado, ese fue el castigo por sus pecados cometidos. Él, guardián y amante de la humanidad, que le concedió el poder del fuego a los miserables humanos que nunca le agradecieron suficiente su osadía. El amor de Prometeo fue en vano. El mío también lo es. He visto deformado mi cuerpo ante otros, mis ojos claros han llorado por cada alma que crece torcida a pesar de mis intentos. Hay libre elección, pero Dios sólo permite la suya.

En todos estos siglos jamás he encontrado algo emocionante, realmente tentador y liberador de mis cadenas. Salvo él. He podido contemplar sus pasos por éste mundo desde que conoció la vida, sintió como quedaba atrapado en una situación devastadora en su pequeño pueblo, y la sensación de euforia al saberse libre en París. Es el ser más fuerte e irracional que conozco. Sus ojos azules son tan profundos y vivos porque su alma aún goza como la de un adolescente, no adormece ni flaquea. Sus lágrimas son demasiado dulces para mí, su forma elegante y medida de desenvolverse es pura euforia.

«Te doy el mundo. El mundo no es lo que tú ves ahí, con sus edificios despampantes y la vida nocturna que tanto disfrutas. No. No es la sociedad que adolece ante cualquier tentación, hundiéndose en las turbias aguas del placer más barato que puedas imaginar. No es droga, destrucción, felicidad momentánea, lujo, dinero, amor, las caricias de una madre o las canciones que tanto te gustan. Lo bueno y lo malo de ese mundo, el mundo que tú crees que salvas con tus descabelladas acciones, no es lo que pretendo darte. Te daré todo. El cielo, el infierno y eso que llamas hogar. Todo. El universo caerá ante ti. Te ofreceré la verdad. Con la verdad podrás abrir cualquier cerradura.»


Aún espero que tome la sensata decisión de aceptar un lugar a mi lado. Mientras, estoy usando los viejos trucos que me obligaron a comprender, estudiar y usar en tantas ocasiones. Él debe ser mío. Es lo único que deseo en estos momentos. Quiero concederme un capricho después de miles de años sufriendo.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt