Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 30 de enero de 2015

Él, mi herramienta

Memnoch... ¿por qué es así? Se burla de mí.

Lestat de Lioncourt


Lo contemplé allí, pavoneándose en la habitación. Parecía tranquilo, como si supiese que nada ni nadie pudiese dañarlo. Sonreía al levantar algunos de los objetos. Coqueteó con el espejo, se acomodó el cabello y miró sus hermosos gemelos. Iba vestido como cualquier hombre joven adicto a los negocios, pero con ese aire de rebeldía tan atractivo. Tenía un corte elegante ese traje, pero desenfadado. No llevaba corbata, tenía un par de botones abiertos aquella camisa de agradable algodón blanco, y la americana estaba abierta. Se sabía atractivo y lucía su belleza como un pavo real. Jamás creí que encontrara a un ser tan extraordinario como él. Reía resuelto, encantado consigo mismo, y completamente convencido que tenía el poder de Dios y el Diablo.

Cuando se acercó a mí me vio como un horrendo trofeo. Pensó que podría llevarme consigo, como si fuera una baratija más, por si tenía algún valor. Era una forma de recordarse a sí mismo que había cazado a un villano. Un auténtico villano, como él. No se imaginaba en absoluto que era yo. Sus largos dedos acariciaron mi piel, tan fría como el mármol y tan oscura como la noche. Aquellos dedos suaves y cálidos me entristecieron. Era demasiado cálido, perfecto y deseable. Pero a la vez, por muy duro que suene, no dejaba de ser un ser más en un mundo que pendía de un hilo. No tenía demasiadas particularidades, aunque sabía que él podía llevar mi mensaje a todos los mortales que le amaban.

—Carajo, sí que eres feo—murmuró, frunciendo sus ceño, juntando ligeramente sus doradas cejas, mientras evitaba reírse en mi cara.

Deseé arrancarle las ganas de reír en ese momento, pero esperé a que se acercara un poco más. Cuando me palpó mejor, hundiendo sus dedos en las grietas de mi piel, comprendió que era un ser vivo. Un ser más poderoso y monstruoso que él. Él, que decía que me perseguiría de tenerme frente a frente, se echó a temblar. El Demonio se presentó ante él.

El aspecto de carnaval, con los cuernos y las patas de cabra, no era más que el atuendo que todos desean ver. Sin embargo, no es así. Soy un ser hermoso que aún conserva sus alas, pero que no puede regresar al cielo hasta que cumpla su misión. Deseaba que él me escuchara y ayudara. Lo hizo bien. Cuando vino a mí, aceptando mi compañía escuchando mi historia, supe que lo lograría.


Él lo hizo. Él llevó a todos el Velo de la Verónica, sus memorias y ese deseo irrefrenable de ser santo. Él y no yo. Fue la herramienta del Demonio y del propio Dios.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt