Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 1 de febrero de 2015

Camino del odio

Santino, pobre Santino. Digamos que quiso enmendar su camino, pero alguien se lo negó. En parte comprendo a Marius, pero por otro lado creo que fue un error.

Lestat de Lioncourt


Rechazo. El mundo es rechazo. Es un cúmulo de caídas en desgracias. Me sentí apartado del discurrir habitual de la vida. Deseaba vivir, pero a la vez esto es morir cada día. Cuando lo contemplé a él, emergiendo de las sombras, comprendí que conocía algo más que yo no podía adquirir. Quise su conocimiento, pues lo necesitaba. Sabía que ocultaba algo más que talento, necesidades impías y un refugio para prominentes artistas.

Se desenvolvía con gracia entre los mortales. Sonreía ligeramente, mostrándose afable, y era capaz de entablar relaciones personales más allá de un saludo. Quería comprender cual era el motivo de ese comportamiento. Yo sabía que él guardaba un tesoro, algo que iba más allá del entendimiento de cualquier vampiro joven.

La noche puede ser peligrosa, sobre todo cuando alguien como él la manipula a su antojo. Vi devastación, sangre, horror, pintura, oro, debilidad, deseos de grandeza y un profundo orgullo. Lo vi en su forma de caminar y contemplarme, como si fuera un insecto al cual arrancarle las alas, cuando sólo rogué un poco de comprensión y conocimiento. Desconocía porque guardaba tan celosamente sus secretos, pues de haberlo hecho quizás la historia de nuestra raza habría cambiado.


Pasé meses hundido en mis pensamientos, urdiendo un plan apropiado, y años más tarde incendié todo lo que amaba. El fuego se calma con fuego. Y el fuego de mi alma quería consumir todo a su paso. Realmente deseaba hacerlo. Ansiaba hacerlo. Sin embargo, no sentí ninguna satisfacción personal. Años más tarde me di cuenta que la venganza no trae nada bueno, sólo coloca lastres a nuestros pasos y nos involucra en circunstancias catastróficas. Quise pedir disculpas, limpiar mi alma de las heridas que yo mismo había provocado, pero él no las aceptó. Su orgullo le impedía doblegarse y aceptar. Ese maldito orgullo que nos condenó a ambos.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt