Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

jueves, 25 de junio de 2015

Mi adiós

Bueno, uno que va admitiendo las cosas. Una vieja carta a Richard, ¿lo sabría?

Lestat de Lioncourt 

Si tuviese que escribir una carta donde mostrase mis verdaderos sentimientos, esos que siempre oculto bajo una sonrisa llena de carisma y desvergüenza, llevaría tu nombre en el membrete. He sido un hombre despreciable toda mi vida. He jugado con los sentimientos de aquellos que me han amado y he dejado en el olvido la verdad, la honra y el respeto. De mí no se puede estar nada bueno. Decidí bailar con el diablo cuando tan sólo era un niño, acepté la compañía de un ser ingrato y descarado, para acabar siendo su siervo y su amo.

Está claro que desnudar mi alma será difícil. Soy incapaz de escribir unas simples líneas donde la verdad resplandezca de entre las sombras de mi despacho. Sin embargo, aquí estoy. Me encuentro frente a un papel que estoy llenando de palabras sin sentido para muchos, pero no para mí ni para ti. Bien sabes que es a ti a quien escribo. No necesito mencionar tu nombre para que sepas quien eres, pues es como si invocara una vieja canción que se reproducirá por siempre en mi victrola.

¿Cuántas veces nos hemos ocultado? ¿Cuántas veces te he hecho pasar por una simple ramera? Dímelo. Te he vestido como si fueras una muñeca, pintado tus labios y ocultado así las lágrimas, el dolor y la vergüenza. Me has tolerado tantas malditas palabras, calumnias al amor y desprecios como la rabia contenida por esos desvanes que bien sabemos que tuviste. Me convertí en un ogro durante un tiempo, pero luego recordé todos los motivos por los cuales estoy contigo.

No te mereces el olvido, pero tampoco te mereces este amante que sólo juega bien sus cartas. Puedo ser un caballero, un hombre dulce y atractivo, pero sabes que mi semblante cambia cuando los celos se apoderan de mí. No te digo nada, tan sólo guardo silencio tragando la hiel para luego escupírtela con una mirada agria, casi insultante, llena de desprecio. He sido un bárbaro, un imbécil, y tú has aceptado esa pose de dandy que tanto me preocupa mantener. Déspota, eso he sido. Amante del dinero y las mujeres, aunque a muchas he despreciado e incluso he odiado mientras retozaba en sus camas.

Nunca te he sido fiel, aunque tú has intentado serlo. No lo has logrado. Jamás has podido culminar esos atroces hechos. Quisiste dejarme, abandonándome a mi suerte, pero regresaste haciendo sonar tus tacones sobre el mármol de mi casa. Lloraste en mis hombros, aceptaste mis brazos y tan sólo te dije que te metieras en mi cama. No fui capaz hacerte el amor esa noche, pues despreciaba que hubieses intentado dejarme atrás. Yo te desprecié a ti, cuando yo era despreciable. No sabes la clase de monstruo que soy, pero aún así me juras lealtad y me llamas amor. ¿Cómo puedes amarme? Tú eres un ángel y yo vengo de las profundidades de los infiernos, si es que existe un infierno donde ir a parar.


Creo que ya es tarde para redimir mis pecados, ¿no es así? Quizás pienses que es un síntoma de debilidad, un acto de fe para salvar mi alma, pero yo sé que estoy condenado. Sólo quiero que sepas que te amo, que siempre te he amado y que mi corazón ha sido para ti. Pese al amor que he tenido a otros amantes, mi amor propio y las mentiras que te he obsequiado. Tú, por encima de todos ellos, has sido el ser que he amado. Tú has sido mi verdadera mitad y lo único puro que he logrado conservar por más de unos años.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt