Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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martes, 28 de junio de 2011

Comentario del Autor.

Ha llegado el verano y por lo tanto mi actividad crece. Todos los que realmente me conocen, o han tenido la dignidad de aproximarse a mí, saben bien que amo ponerme en contacto con ustedes y comentar cualquier cosa... sobretodo si tiene que ver con arte, libros y política.

Espero que hayan aprobado sus materias (aquellos que aún cursen estudios) y que puedan salir a divertirse tanto los trabajadores como los estudiantes.

Yo me dedicaré algunas noches a pasar mi novela al blog... bueno estas y mis otras novelas que llevo a la vez. Como saben me gusta escribir, amo la escritura y que vivo para ella. Mi pareja últimamente me ha dado nuevas ideas para refrescar el contenido de algunas obras y modificarlo. Estoy deseando ver qué les parece, además de (si ella me lo permite) pasaros su blog (el cual para mí es un buen blog de lectura amena)... a pesar que se acuerda de él en contadas ocasiones.

Hace unas noches descubrí que algunas personas cometen un error... confunden realidad con ficción.

Atsushi y yo nos parecemos, más de lo que creen. Poco a poco descubriran que hemos cometido errores parecidos... PERO YO NO SOY ÉL. Así como no soy Max, ni soy Dorian Lambert y por supuesto tampoco Eduart Josep Sea... nada de eso. Parte de mi personalidad existe en alguno de ellos, pero no desvelo cuales y únicamente una persona sabe exactamente quienes son... y ella es mi princesa.

Sobre los últimos comentarios:

Haku, lamento no haber tenido tiempo aún de leer tu fic. Estaré encantado de hacerlo en los próximos días. Sé que prometí hacerlo hará unas dos semanas pero todo se echó encima, fue como si cayera sobre mí un torreón de libros inmensos y me aplastaran.

Espero que estés mejor de salud. También espero que si haces un nuevo cosplay lo subas *_______* Yo estaré encantado de ver más cosplays, más fics y más dibujos de los tuyos.

Sobre "Tania" No sé bien quién eres. Hay varias personas que cometieron el error de mentirme y cambiarse de nombre... nadie me había pedido disculpas por ello, eres la primera. Si me dices cual eran tus nick lo sabré y bueno... por mí todo olvidado. Espero que tengas un buen verano.

En cuanto a la señorita X... no pienso nombrarte, no pienso darte nombre alguno en mi blog. Sólo te diré que si estuvieras más atenta te hubieras fijado:

1. Que soy bisexual. El porque puse "la homosexualidad no es un delito" viene dado por acoso que tuve de varias personas y organizaciones... también padres que se veían indignados como un bisexual les decía a sus hijos que si eran homosexuales no había peligro... ni estaban locos. También lo he dejado como manifestación (y hoy me viene bien porque es el día donde comenzó el ORGULLO GAY) y rechazo contra los países donde se nos juzga como criminales e incluso ahorcan o lapidan.

2. Que existe LESTAT DE LIONCOURT real. Lestat de Lioncourt real es el vampiro de ficción. Es decir, existe realmente un Lestat pero en papel. Anne Rice creó este personaje por puro deseo de plasmar sus ideas sobre vampiros, así como parte de las personas que amaban... parte de Lestat está basado en su marido, según leí en algunas revistas, y bueno... me llaman Lestat por cierto paralelismo con la vida del vampiro... por ciertos gustos... y porque soy un sibarita. Pero no soy un egocéntrico, simplemente explico mi vida a la forma de Lestat ¿por qué? porque me parecía sumamente divertido. Y lo han incluso plagiado en varias webs... desde que este blog se abrió al público allá por el 2008.

3. No sé si te dijeron alguna vez, tus padres o en la escuela, que juzgar a otras personas es lo peor que puedes hacer. Uno puede tener primeras impresiones, pero no debe de guiarse por ellas y menos exteriorizarlas porque pueden ofender. Me has insultado, bastante. No como escritor, porque dices que tengo talento (obviamente no se le puede llamar talento a lo que tengo... simplemente es un deseo innato de plasmar en una hoja algo que nace en mi mente... algo que deseo expresar y nada más. Para mí el talento implica cierto esfuerzo, yo no me esfuerzo para escribir... sale solo, es divertido y me encanta) sino... como persona.

Me has juzgado, me has tachado de homofóbico al decir que al decir "la homosexualidad no es un delito" estoy queriendo decir que lo es interiormente... ¿no te das cuenta que no tiene ni pies ni cabeza? NO EXISTE LÓGICA.

Además, si hubieras profundizado en mi blog, cosa que no has hecho... verías que muchísimas veces respondo comentarios o hago comentarios de autor... bastante cercanos y desenfadados. Soy alguien que le gusta socializar, que no me creo mejor que nadie y que más de una vez he hablado de mi hermana Nerissa (la cual lleva un blog y está en seguidores en el mío) o de lo impresionado que estoy con algún dibujo de Deviantart... un egocéntrico no haría eso.

Y lamento hacer esto... pero los egocéntricos desean llamar poderosamente la atención del resto... ¿es eso lo que deseabas? ¿llamar mi atención? pues si es eso... lo has conseguido. Has llamado mi atención pero de forma negativa.

Te invito a que me pidas disculpas porque creo que las merezco, ya que me has ofendido y yo a ti no te estoy ofendiendo... aunque tus teorías son absurdas, no digo que tú lo seas... pero sí que son absurdas y no tienen peso alguno.


Termino con un:

JE T'AIME MA CHERIE!!!!

He cumplido 2 años con la persona más maravillosa que he logrado encontrar en este mundo. La mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Una mujer pasional, un torbellino a veces que intento comprender pero siempre me descubre algo nuevo...

Mi dulce araña en ocasiones... ya que puede ser tremendamente mortal su picadura... y en otras mi princesa, esa a la cual abrazar y tener a mi lado ayudándome en la batalla... porque a mí también me gusta que me cuide.

Hemos pasado dos años muy complejos, raros, y alocados... aún nos estamos conociendo, puedo asegurarlo... y te diré que me encantas en todas las facetas que descubro y que amo tu forma divertida de ver el mundo...

Eres ese ángel que vino a mi mundo, un dulce ángel... que aún está perfumando mi camino con su presencia, tomándome de la mano y haciéndome caminar sobre las rosas... aunque algunas aún tengan espinas.

Tú me has hecho creer en mí, tener un poco más de confianza y apretar el paso. Miho... mi Miho... mi Rose... mi Beauty... mi Megumi... mi Elizabeth... tienes un poco de todas ellas princesa... su locura, sus gustos, sus momentos dulces, su pasión y su pizca de maldad. Eres un ramillete de rosas distintas con aromas proveniente del paraiso.

Sí... no tengo perdón a veces... soy demasiado testarudo... pero incluso eso parece que te gusta ver en mí.

Me haces muy feliz.



Lo siento... tenía que decirlo... mi mujer y mi musa.



Y ahora les dejo con una canción que me ha llegado al alma. Es del último cd de Versailles. Está totalmente en inglés... Pero alguien ya optó por subirla en español a Youtube:



Tomé el nombre de Kamijo de él, y le di vida con parte de mis sentimientos y mi forma de ser. Creo sin duda alguna... que cuando termine Dark City... le daré hueco a él, a su historia... y a la de su gemelo Killian.

En definitiva: GRACIAS. Gracias por los nuevos seguidores y gracias por los comentarios agradables que he tenido en estos meses... por mi estado de salud. Ya estoy algo mejor, aunque aún estoy algo delicado y no sé cuando esté bien por completo.

Un servidor vuestro

¡Disfruten de las noches plácidas y alocadas que estan por venir!

Lestat de Lioncourt
Ángel González o... A.W.R

jueves, 15 de julio de 2010

Tonterías... y más tonterías

¿Por qué siempre vienen a mí consejeras/os que luego no muestran quienes son en realidad?

Trascribiré unas palabras que han dejado en mi blog:

"me encuentro de golpe con prohibiciones, cesuras y otros berrinches, que realmente me desanimaron a seguir leyendo de el"

Claro... prohibiciones, censuras y berrinches. Por supuesto.

Prohibo que usen mis escritos otros en su nombre, como si fueran su autor. Prohibo la censura a la homosexualidad, pero censuro que me difamen por ser bisexual y también censuro la poca ética así como los consejos que no he pedido.

¿Berrinche? Claro, berrinche es demostrar categóricamente que esto es mío y que me parece más un berrinche suyo de no poder coger lo que no le pertenece.

Querida Sadyness no me has insultado directamente, pero sí indirectamente. No has leído nada de mis obras, ninguna, porque dices que te prohibo hacerlo. Leer no lo prohibo, lo hago de forma gratuita y sólo pido respeto. Las letras sí son de quien las escribe, les pertenece a los autores, y después puede usarla el lector como reflexión pero jamás usando su nombre como autor.

Te has equivocado muchísimo y sobretodo ocultándote tras un nick, yo no lo hago.

Lo dejo aquí puesto que no me puedo poner en contacto contigo. Me parece desafortunado tu comentario, en busca tal vez de popularidad... pero lo único que he visto es un berrinche porque no escribo para ser usado por otros.

Señores PLAGIAR es delito en cualquier país, en cualquier medio, y además demuestra una bajeza moral terrible. Así que no me vengan con "uy me prohiben coger sus letras y por ello ya no lo leo." Señores, todos los autores prohiben usar las letras de su propiedad intelectual con nombre de otro.

Así que chorradas... LAS MINIMAS.

A. González
Lestat

lunes, 26 de abril de 2010

Dark City - Capitulo 16 - Aroma de oscuridad XXIV


Max se marchó casi sin despedirse. Creo que iba un tanto malhumorado y metido en sus pensamientos. Yo fui junto a Hidehiko hacia el lugar donde ensayaba. No dijimos nada durante el camino.

No podía dejar de pensar en las palabras de Max y en las de su amigo. Me pregunté de qué se podían conocer. Si bien, preguntar ese tipo de cuestiones no era lógico en alguien de mi edad. No se debía uno inmiscuir en las vidas ajenas. Además de el cómo o dónde se pudieron conocer, me asaltó otra duda más importante. Ángel no se había puesto en contacto conmigo sobre lo que habíamos hablado, parecía que le habían tragado la tierra. Su blog seguía actualizándose pero sin comentario alguno sobre cómo se encontraba. Era como si se hubiera impersonalizado.

Nada más bajar del vehículo miré el teléfono móvil. Había conseguido su número, podía llamarlo y preguntar. Sabía que era su lucha, no la mía, pero siempre se agradecían unas palabras de ánimo, incluso cuando eran falsas o simplemente por quedar bien cara a la galería. Mis palabras no eran por decir, mis palabras eran porque realmente nacían y tenían que ser expresadas.

Llamé quedándome fuera del estudio, en un pequeño jardín donde solía descansar al fresco. Me senté bajo un árbol y esperé que sonaran los primeros tonos. Después escuché su voz.

-¿Sí?-preguntó aturdido.-¿Quién demonios es?

-Atsushi Sakurai.-respondí.-¿Te encuentras bien?

-Me encontraba durmiendo.-murmuró riendo bajo.-Sí, me encuentro bien. No sé porqué esa pregunta.

-¿Y tu madre?-fui directo a lo que me interesaba, era algo que no podía reprimir.

-Bien, hace unos días que la intervinieron y está en casa descansando.-noté como se estiraba y bostezaba.-Lo siento, pero suelo dormir de día.

-Tan sólo llamaba para saber si necesitabas algo y si tu madre estaba bien.-me preocupaba, aunque dijera que todo estaba en orden.

-Todo está bien, lo que sacaron deben analizarlo y no hay nada más. La intervención en sí fue un éxito.-susurró ya más despejado.

-Está bien, entonces te llamaré otro día.

-Hasta la próxima Cheshire.-dijo antes de colgar.

Pude haber preguntado sobre Max, pero preferí mantener las distancias. Me animaba saber que la intervención fue un éxito aunque él no me hubiera informado por su propia necesidad, sino que yo lo hubiera hecho. Por lo que había leído de él ese tipo de comportamientos era lógico, lo contrario hubiera sido bastante fuera de lo común.

Me quedé allí sentado observando el jardín. Los músicos salían y entraban del estudio, también se rodaban videoclips en la parte superior. Había bailarinas exuberantes disfrutando de unos minutos de descanso fumándose un cigarro, también técnicos de sonido y agentes parloteando por sus teléfonos móviles de última generación.

Creo que jamás presté tanta atención a todo aquello como aquel día. Realmente no quería trabajar, no tenía ganas de estar con una bola de tarados que creían saber más de música que yo por ir a un conservatorio. La música nacía del ingenio, no de las clases que habían dado profesores caros. Me encogí apoyando mi mentón sobre mis rodillas y observé.

Los rasgos de las personas variaban según su estado de ánimo, al igual que sus almas. Éramos seres volubles. Creo que a leguas se leía en el mío que tras una discusión, y la calma que esta dejaba, no me apetecía nada en absoluto.

Pasado un rato percibí que alguien me observaba. Al girarme lo vi allí parado con su traje impecable. Parecía salido de una de esas novelas románticas donde el chico que viste a la moda de forma seria, pero con rasgos informales, aparecía para cautivar al lector. Allí parado ajustándose las lentes con una sonrisa idiota parecía aún más joven.

-¿Qué quieres ahora?-pregunté mirándolo desde mi perspectiva inferior, él se agazapó a mi lado alzando su mirada al cielo despejado.

-¿No es bonita la primavera? Hoy hace un día agradable.-murmuró.-Dan ganas de pasear.

-A ti te pasa algo.-murmuré extrañado por su respuesta.

-Anoche compartí una película, palomitas y mantas con Claudia.-susurró.

-Y después la llevaste de la manita hacia su cama.-comenté con cierta sorna.

-No.-murmuré.-Más bien la metí en mi cama.

Esas palabras significaban que el imposible se había hecho realidad. Aquella chica había aceptado estar con él, al menos de momento. Parecía totalmente ido. Su expresión era de satisfacción.

-Debe ser buena en la cama.-dije antes de explotar en carcajadas.

-No tuve sexo con ella, pero al menos dormí a su lado. Y por si te burlas diciendo que al final no lo logré, lo logré. Ahora ella es mi pareja, al menos de momento.

-Hasta que la cagues.-comenté sonriendo y él soló hizo rechinar sus dientes. Le molestaba que tuviera razón, pero en realidad me alegraba que su amor platónico le hiciera caso de una buena vez.

jueves, 20 de agosto de 2009

Dark City - Sindrome de Peter Pan - Capítulo 8 (parte XVI)



Hermosa imagen que tomé de TIGERPAL de su LJ


Tenía ante mí a un joven bastante sarcástico y que conocía esa maldita canción. Varias carcajadas bien sonoras se difuminaron en el aire. Sobre que no rendía de día me sonó muy bohemio. Recordaba el lugar donde me había citado. Era una pequeña heladería con cuadros venecianos y con unos helados magníficos, todos de receta propia. El joven que lo regentaba era un visionario, aunque también los llaman locos. Llevaba varios años abierta, tenía unos ingresos corrientes y había pedido permiso al ayuntamiento para agrandar el local con una pequeña terraza tomando parte de unos jardines cercanos. Le concedimos el permiso de que pudiera poner las mesas, mientras que no entorpeciera, siempre investigaba todos los permisos que se concedían. Hacía aquello desde que los corruptos anteriores concedieran licencias a cambio de dinero. Era informado de todo, con breves reseñas. Empecé a tener cierta idea porque todos me decían Cheshire, el gato que deseaba controlar la ciudad desde su árbol en las sombras.

Fui a la cama y abracé a Phoenix, hacía mucho tiempo que no dormíamos pegados. Me sentía extrañamente feliz. Una sonrisa se formulaba en mis labios sin importarme nada. Conocería a ese joven y él me conocería realmente. Sería un encuentro bastante extraño. Además su aspecto era similar al mío, me preguntaba si su historia también lo era. Desperté pasadas las cuatro de la tarde, conté todo a Phoenix e intenté que comprendiera porqué me sentía de esa forma.

-Phoenix es increíble.-dije sentado en el sofá con el bebé sobre mi pecho.-Es como si me mirara al espejo y viera otra realidad alternativa.

-Espero por el bien de su novia que no sea tan conquistador como tú.-eso fue una indirecta y clara referencia a Yutaka.

-Por favor, no empieces.-respondí algo molesto.

-Está bien, no importa.-sonrió besándome en los labios, para apoyar luego su cabeza sobre mi hombro izquierdo.- ¿Realmente escribe tan bien?

-No es que escriba bien o mal, simplemente ves que pone sentimiento. Puedes escribir rematadamente bien y no aportar nada, no eres un artista. Él busca el arte, la belleza, el placer, la desesperación y la ilusión. Sus mundos son extraños, sus personajes son cercanos y para nada planos. No importa si el final te gusta o no, si puede tener erratas por culpa del procesador de texto o no. Lo que te importa es únicamente ver la entrega total que deja.-le entendía tan bien, era como verme reflejado en cada letra.

-El arte es difícil de expresar.-susurró.

-No, tan sólo tienes que dejar fragmentos de tu alma y de lo que ves en el mundo.-dije con celeridad. Estaba emocionado, mucho.

-¿Cómo dijiste que se llama?-su parte periodística surgía a flote en ocasiones como aquella.

-Ángel González Gálvez, tiene veintitrés años prácticamente y lo que le hace realmente un escritor es amar la literatura. Tiene un honor y un orgullo fuera de lo establecido.-respondí dejándole el niño en brazos y me arrodillé frente a él.-Phoenix, es alguien que jamás copiaría las ideas de otro. Una persona íntegra que ama la literatura porque puede expresarse en ella y que otros puedan ser felices como él. Sí, él busca la felicidad que reporte a una persona tras finalizar la lectura de su obra.-mis manos estaban sobre sus rodillas y su sonrisa se formuló grande, muy grande, al igual que la mía.

-¿Es humilde? ¿O un egocéntrico sin remedio?-interrogó.

-No, creo que es tamaño estándar. Aunque a veces se sube la moral o se la gradúa.-reí bajo recordando sus besos lanzados al aire.

-Las personas egocéntricas suelen ser chicos o chicas adolescentes y que realmente no tienen autoestima.-respondió acariciando el rostro de nuestro bebé.

-Lo sé.-dije mirándole a los ojos.

-Dicen que los escritores todos son cínicos, arrogantes, egocéntricos y extraños. Cínicos quizás porque se burlan de la realidad mostrándola tal cual. Arrogantes porque miran por encima del hombro a los pobres mortales sin ese “don” de la escritura. Egocéntricos porque intentan subirse la autoestima mostrándose al mundo en sus obras. Extraños porque su fantasía a veces supera la ficción y cualquier límite.-matizaba todo lo que decía, hacía radiografía de él y de todos los que nos empujábamos a realizar algo parecido.

-Hay una frase que dice que todos debemos plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.-él rió al escuchar aquel dicho tan peculiar, tan conocido.

-Sí, lo sé. Pero muchos escritores piensan que ellos son los únicos que pueden escribir. Todos somos escritores.-dejó de acariciar y jugar con el rostro de Jun, para acariciar el mío.

-Él suele decir que todos podemos expresarnos, todos y cada uno de nosotros, y que deberíamos de intentarlo. Suele dar miedo ver un papel en blanco, a veces no sabes por donde empezar y otras tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes organizarlas.-suspiré y bajé la mirada sintiendo el calor de su mano en mis mejillas, además de mi mentón y frente.-Todos deberíamos compartir nuestros escritos de forma gratuita, como hace él en su blog, sin olvidar el respeto al autor. Es decir, compartir sí pero no apropiarse de las cosas ajenas.

-Intenta ser amable con todos.-declaró.-Creo que es inocente, inocente ante el mundo.-puso al bebé más cómodo y se recostó en el sofá. Había dejado de acariciarme, cuando apartó sus manos de mi rostro cerré los ojos. Amaba esos momentos en los que no discutíamos y divagábamos sobre algo tan difíciles.

-¿Amable? ¿Inocente?-no entendía aquello.

-Sí.-dijo mirándome mientras colocaba bien un cojín tras su cabeza.

-Explícate.-susurré tomando un cojín yo también, tumbándome en el suelo sin dejar de contemplarlo.

-Piensa que nadie tomará sus obras, que respetará como él respeta. Seguramente cree que las personas deben tener una especie de código de honor, algo no escrito, como la caballerosidad o el amor por el arte. Alguien que ama realmente el arte, que respeta una obra y al autor, jamás tomaría nada de otro. Seguramente el afán de fama, aplausos y demás ciega a las personas. Hay muchos que robarían sus ideas, seguro que los hay, para usarlos para sus quince minutos de fama. Pocas personas saben que hacer las cosas por uno mismo, tener pequeños aplausos de una pequeña obra propia, es más reconfortante que tomar algo de alguien sin permiso y creyéndose dios.-cerró los ojos tras su magnífico discurso.-Hay Atsushi no sé como decirte, pero todo es una vaina bastante rara de explicar.

-Un verdadero amante de la literatura o del arte no cogería sus obras jamás, saben bien la maldición que puede caer sobre su cabeza. Tenga derechos de autor o no, en este caso si los tiene además de sus licencias en Internet, puede demostrar fácilmente que son suyas sus obras. Todos los escritores tienen unas manías o unas palabras que únicamente ellos dicen.-repliqué.-Además eso que has dicho si es de egocéntricos, querer ser el centro del mundo sin tener una sola línea escrita.

-Ahora que lo dices sí, tal vez el chico no es como describí a un escritor.-respondió con una sonrisa.-Tal vez sólo desea dejar sus obras expuestas para que otros la disfruten, que se sientan como él se siente y con ello liberar su desesperación por alguna situación complicada.

-Él no es el único que escribe.-dije recordando los blog de sus amigos, de colaboradores y de amantes de su misma pasión.

-Claro, hay muchos.-susurró.

-No, no digo eso.-me incorporé levantándome de forma rápida.-Su novia escribe, sus mejores amigos son escritores noveles de muchos países. Tiene un clan, como un clan de vampiros donde la sangre más apetitosa es la tinta de sus impresoras.-él rió ante mi símil, rió a carcajadas y Jun hizo lo mismo. Ambos rieron y yo terminé por hacerlo al igual que ellos.

-Me recordaste al Conde Patula, aquel vampiro que solo tomaba Ketchup.-reímos aún más recordando aquella vieja serie de dibujos animados. Yo solía verla con Hizaki, él siempre decía querer ser como Patula.

-Verás, el se llama Lestat y se lo impusieron al parecer. Su forma de ser es parecida a la del vampiro.-me había recostado de nuevo sobre el suelo y suspiré.-Es bonito ser joven, tener talento y no ser egoísta.

-¿Cómo sabes que no es egoísta?-interrogó confuso.-Dices que no lo conoces, que sólo sabes su nombre y su web.

-Alguien que ofrece gratuitamente su trabajo, para entretener a otros, no puede ser una persona interesada.-susurré acomodándome un poco mejor en el piso.

-¿Cuándo dijiste que tienes la cita?-preguntó por mera curiosidad.

-Diez de la noche, porque según él de día no rinde.

Las horas se hicieron eternas, puedo jurarlo. Tal vez él pasó el día recostado en su cama junto a su novia, o quizás tan sólo tomaba café frente a su computadora escribiendo algo nuevo. No sabía si eso de la noche era cierto o no, todavía era demasiado enigmático y desconocido para mí. Pero las diez de la noche llegaron y al llegar al lugar él estaba allí sentado.

Su aspecto era el del día anterior, aunque con ropa similar tan sólo. Sus cabellos estaban cortados como los míos, sus pantalones eran anchos y de tela vaquera oscura, sus lentes de sol estaban colgadas en su camiseta negra y sus deportivas negras con cordones naranjas se mostraban por el borde de sus pantalones. Sus cabellos estaban húmedos, caían sobre su frente algunos mechones, la expresión de su rostro era seria aunque con leve toques afables. Tenía las manos sobre los brazos del asiento, su cuerpo recargado hacia atrás, y su cabeza estaba girada hacia mí. Sonrió leve y recordé la sonrisa del madito gato de las caricaturas, aquel llamado Riff Raff.

-Buenas noches.-dije sentándome junto a él, ir a un lugar público era levantar pequeños murmullos a mi alrededor.

-Buenos días para mí.-declaró con una sonrisa.-Vivo en horarios distintos.-su voz era andrógina, tenía toques varoniles pero no dejaba de parecer algo caricaturesca. Tal vez eso era lo que nos diferenciaba.

-Pues Buenos días.-susurré.

-Aquí me tiene gustoso por su ofrecimiento, aunque debería de decir agradecido.-sus ojos eran rasgados, tenía una duda sobre sus orígenes y me mordía la lengua por no preguntar algo que podía ser molesto.

-¿Puedo preguntarte algo?-interrogué.

-Sí, claro. Sin embargo, lamento haber respondido algo ebrio anoche. Verá, celebraba un cumpleaños adelantado, mi novia vino al fin al país y pude estar con ella.-entonces entendí lo de su cumpleaños, lo adelantó simplemente por esa razón.

-No importa.-quité importancia a eso, realmente no importaba.- ¿Eres mestizo? ¿Asiático?-cuando dije aquello se echó a reír a carcajadas.

-No.-respondió.-Es algo extraño, pero no.-dijo tomando un vaso de refresco que estaba en la mesa, dio un trago y me miró.-Mis ojos son así, mi piel es excesivamente pálida y no es maquillaje; no me creo vampiro aunque no puedo vivir de día y no intento imitar su corte de pelo. Llevo este corte desde pequeño, aunque también he sido rapado al cero por mi madre.-lo decía todo con una sonrisa, pero al finalizar su pequeño monólogo volvió a la seriedad.

-Vaya, eso es una respuesta completa.-dije notando como venía hacia nosotros la camarera.

-¿Desea algo de tomar?-preguntó sacando una pequeña libreta de su impoluto delantal blanco.

-Un cappuccino.-ella anotó lo que deseaba.-Por favor el azúcar que sea de sacarina, pero en sobre y no en pastillas.-añadí y asintió mirando al joven.

-¿Y tú chico?-interrogó mirándolo fijamente.

-Yo aún tengo mi cola, gracias.-al sonreír se notaba su afabilidad, aunque su frialdad era más que notable.

La muchacha se metió dentro del local para servir mi café, amaba la espuma que tenía y el sabor agradable junto a su aroma.

-¿Llevabas mucho esperándome?-intentaba averiguar si él había estado tan deseoso como yo.

-Un par de minutos, vivo cerca.-señaló un bloque marrones con ladrillos vistos.-Aunque quien vive ahí es mi madre, pronto me mudaré a otro edificio más próximo al centro.

-Es mejor el centro, tienes casi de todo cerca y no tienes que desplazarte.-respondí a sus palabras y él se acomodó un poco mejor en el asiento.

-No lo hago por comodidad, sino por libertad.-no podía dejar de contemplarlo ni un segundo.-Verá, llega el momento en que todo hombre asienta la cabeza y busca tener un rincón propio lejos del nido. Amo a mi madre, es una mujer luchadora y fuerte.-me recordó a mí, me recordaba tanto a mí.

-Sí, es necesario si quieres comenzar una vida en pareja ¿es lo que deseas con tu novia no es así?-rió leve cuando dije aquello.

-Sí, hemos esperado largos años para estar juntos y creo que ha sido una gran oportunidad que ambos tengamos trabajo. Me han contratado en una editorial, publicaré mi novela y eso da un respiro para pagar el alquiler.-sus ojos habían destellos de ilusión, pasión y sobretodo juventud. Sin embargo, en esa profunda mirada color café se veía amargura y una vida plagada de inconvenientes.

-Según tú la cultura debe ser gratis.-eso lo leí en su blog.

-Sí, así es. Seguiré publicando pequeños relatos, novelas antiguas y demás en mi blog. Pero quien desee el trabajo encuadernado y bien editado siempre tendrá dinero, un pequeño hueco y yo la suerte de que lo compre.-sonaba interesante.-¿No cree? Si uno ama realmente una novela, un ensayo o una obra de teatro evidentemente comprará esa obra, aunque ya la conozca.

-Es realmente cierto.-respondí notando su madurez.

-No pido vender millones, tan sólo darle a las personas que desean soporte físico que lo obtengan. Claro que esas personas que compran mi obra tendrán un pequeño obsequio.-pensé en Wilde, el regalaba poster.-Algunos poemas inéditos y un pasapáginas con versos de esos poemas.

-Deseo ser sincero, si me lo permites.-susurré.

-Por supuesto, la sinceridad ante todo.-respondió rápidamente antes de dar un trago de su bebida.

-Cuando te conocí quedé en shock, primero por tu rapidez en escribir sin que lo notara y segundo por tu aspecto.-él bebía mientras yo me sinceraba.

-Yo me alegré de su cambio de parecer. La homosexualidad, bisexualidad y transexualidad no es una enfermedad. Nos trataba como escoria.-aquello me impactó. Por sus textos supuse su bisexualidad, pero no sabía que lo iba lanzar tan repentinamente.

-Arigato.-susurré como respuesta.

-He sufrido bastante por ser como soy, para que pongan barreras o límites a mis sentimientos.-parecía que me recriminaba.

-Lo lamento, yo también soy bisexual y todo lo hice por…-no terminé la frase cuando la chica llegó con mi pedido.-Gracias.

-Por su honor, su mujer y por todo lo demás. Pero no hablo de la bisexualidad, al menos a los homosexuales los trataba con cierto respeto. A nosotros los transexuales nos tratabas con desprecio. Es increíble que ahora su partido apoya compartir gastos médicos con nosotros.-entendí entonces sus ojos, esa mirada. Seguramente había sufrido bastante más de lo que aparentaba.

-Lamento haber contribuido al dolor que denotan tus ojos.-susurré.

-No tiene la culpa de todo el daño que me han hecho, no sólo tengo la pesada carga de mi cambio de género y más aún mi bisexualidad. Muchos no entienden que género no tiene que ver con sexualidad, que es algo distinto.-dio otro sorbo a su refresco mientras me miraba.

-Ante mí tengo a un hombre, es lo que veo.-sonrió cuando lo dije. Estaba siendo una conversación bastante amena.

-Un hombre no se mide por el físico, lo fui desde que nací. No sé si sabe el código de honor de un caballero.-asentí cuando señaló ese código, esa ley no escrita.-Yo fui un hombre cuando nací, hacía lo típico que hacía un niño y experimentaba como cualquier niño. El problema vino cuando los chicos aprendieron lo que es masculino y femenino, que es o que no es una mujer según las normas sociales. Mi mente, mi alma y ahora mi físico lo son. Pero por ese entonces era un niño, no un hombre. Mi alma no era para nada fuerte, mi mente era un caos y mi físico estaba lleno de morados por los golpes de otros.-recordaba bien los golpes de mi padre.

-A mi me golpeaba mi progenitor.-respondí intentando que no siguiera, seguramente aquello era doloroso.

-El mío me encerraba en la casa de su madre, me insultaba y gritaba a mi madre. Tuvimos que cambiarnos de hogar cuando se separaron y todo era por intentar vivir una vida normal. Pero mi madre tenía miedo, no quería que saliera a jugar con los niños del barrio. Temía que mi padre me secuestrara sólo para dañarme.-aquella situación era demasiado familiar.

-Sé lo que es amar a un padre y que este no te ame, que te trate como escoria y al final termines tan decepcionado que temes ser como él.-asintió a lo que yo decía.-Tengo miedo aún a eso.

-Pues añade mis problemas sociales con ser el hijo de un alcohólico, vividor y amante del juego como de las putas.-susurró con un nudo en su garganta, podía notarlo pues yo también lo tenía.

-Son situaciones parecidas.-dije intentando consolarlo.

-Sí, pero usted no puede entender lo que yo viví como tampoco lo que usted vivió. Son dos épocas, personas y otras variables del entorno distintas. No actuamos igual, no somos iguales y por lo tanto las situaciones no lo son.-era muy maduro, más que yo. Me sentía pequeño frente a él.

-Por supuesto, sólo diré que nos parecemos incluso en eso.-sonrió levemente, sin embargo volvió a su rostro serio.

-Lastimosamente.-susurré.-Pero bueno hablemos de algo más interesante. Quería conocerme, me tiene frente a frente, sabe un pequeño secreto que se oculta tras mi presente y seguramente quiere saber algo más que mis preferencias sexuales. ¿Arte? ¿Quiere saber mi concepto de arte? ¿Hablemos de historia? ¿Política? Haga las preguntas pertinentes, yo haré lo mismo.-reí a carcajadas cuando dijo todo aquello.

-Te toca preguntar a ti.-respondí esperando con la guardia baja, él me hacía sentir un igual y no un alto cargo o una rata.

-¿Qué se siente en lo alto de un escenario como cantante? He interpretado algunas obras cuando era adolescente, también he llegado a intentar hacer algo en la música, pero nada infinitamente comprable como lo suyo. Fui al concierto por iniciativa propia, fui con Yume e intenté capturar cada instante como si fuera el último. Notaba como la pasión de cada uno de los miembros se descargaba contra el público, era dominación absoluta y un magnetismo tan intenso como duradero. Creo que se podía comprar a un orgasmo en grupo.-ambos reímos ante esa definición. Fue curiosa y muy acertada, la verdad.

-Dios mío, es como si supieras expresar con palabras lo que yo mismo no sé decir en las entrevistas. Sólo sé que me llena, me hace sentir completo.-dio un pequeño aplauso y tomó un poco de su refresco, que ya a penas se había acabado.

-Es lo que siento frente a un paquete de folios nuevos, cuando imprimo o escribo mis ideas. Ir por la calle y anotar instantes únicos, también pensamientos para que no se marchen o secuestrar un par de segundos deteniéndolos en una fotografía. Yo hago arte que intenta expresar imágenes en palabras, quiero que mis lectores sientan la felicidad que yo siento y vosotros con vuestra música habéis logrado tanto. Juro que jamás pensé que me sentiría así con un grupo, no desde que he visto a la música caer en lo banal y absurdo.-yo tomaba mi café escuchándolo y quien aplaudió entonces fui yo.

-Tienes un don, no es el de la escritura sino el de plasmar sentimientos. Lo haces con los ojos, con tu expresión corporal, tu tono de voz y con tus palabras. Eres un libro en movimiento. Narras historias y creo que serías capaz de definir el aire, y al escucharte o leerte sentir que llena uno sus pulmones.-sentí un leve rubor en sus mejillas, demasiado leve y una sonrisa tímida.

-No diga eso por favor, aun me queda mucho para llegar a ser como Oscar Wilde o Benedetti. Siglos creo que para revolucionar la escritura como lo hizo Anne Rice. Necesito ser más humilde como Borges para no dejarme eclipsar y arrastrar.-lo detuve con un gesto de mi mano.

-Para, detente un momento.-dije antes de secar mis labios con aquellas servilletas.

-No las use, tome un clínex mejor.-me pasó uno de esos pañuelos de papel.

-Gracias nuevamente.-comenté.

-No tienes porqué dármelas, esos pañuelos parecen hechos para hacer trajes impermeables en vez de secar. Encharcan más que cuando no se usan.-reí a carcajadas ante esa afirmación, yo mismo horas antes me dije lo mismo.

-Opino lo mismo, es más ayer justamente lo medité mientras hablaba con Paulo.

-Paulo es buen escritor, pero tiene un aura perversa.-me impactó que dijera aquello.-Soy empático, no sé si sabe qué significa esa palabra.

-Sí, puedes ponerte en el lugar de otra persona y sentir lo que esa persona siente.-entrecerró sus ojos y miró hacia el fondo del local.-Por eso escribes, como desahogo.

-Todo me daña o me alegra, me aterra o fascina. Dependiendo de la persona con la cual hable o las noticias que lea.-me atraía ese chico, no físicamente debo de aclarar.-Yutaka.-murmuró el nombre de mi amante y mi rostro se desencajó un tanto por la sorpresa.-Es quien más disfruta en el escenario, es como si ese pequeño lugar fuera parte de un sueño o una meta lograda.

-Sí, así es Uta.-respondí intentando pasar por ese tema de puntillas.

-Debo irme, mi novia me espera.-dijo indicando el reloj de su cuello y comprobando que marcaba la misma hora que el achacoso que se encontraba dentro de la heladería.

-Espero volver a verte.-dije sin levantarme y dejó el dinero justo para su refresco.

-Cuando mis méritos se comparen con los suyos.-murmuró caminando hacia el paso de peatones cercano, mientras se colocaba sus auriculares. Noté una leve cojera. A penas se notaba, mis ojos fueron a sus caderas y me percaté de que sus piernas eran largas pero sus caderas no estaban niveladas.

-¡Lestat!-gritaba la chica desde la acera contigua.

Tal vez por azar del destino la vio, sonrió y miró para ambos lados en la calzada. Corrió hacia ella y la tomó entre sus brazos besándola. Él quería tener mis mismos méritos, pero no notaba que él ya había logrado uno. Tenía una chica preciosa, un futuro brillante y un pasado que no había conseguido hundirlo.

Dark City - Sindrome de Peter Pan - Capítulo 8 (parte XV)


Llené la bañera y eché aromas marinos, conecté también los masajes y fui desnudándome. Estaría como mínimo media hora ahí sumergido, me ayudaba a meditar y también a relajarme. Necesitaba hacerlo, por mi corazón y por Phoenix. No quería pagar con él el miedo que tenía y que me carcomía. Era incapaz de decir adiós a tantas cosas y pedir tanto perdón, mi orgullo prevalecía y tenía que buscar soluciones ya.

Nada más entrar sentí que mi cuerpo se iba relajando. Mi mente se quedó en blanco y todas esas pequeñas vocecillas cesaron. Estiré el brazo y conecté la radio dejándola en la emisora de música clásica. Como de la nada Paul Potts animó la velada con el agua tibia. Su voz era perfecta y sobretodo esa canción. Comencé a llorar como un chiquillo, necesité a mi madre. Nessun Dorma surgía de mis labios a la vez que de los suyos. Me sentí como ese Príncipe al cual nadie ponía nombre cierto. Quise correr por las calles de la ciudad, aunque fuera desnudo, y rogar a la única princesa y reina que conocía que volviera a mi lado.

Esa princesa que deseaba besar con dulzura, rodearla con mis brazos y llorar durante una eterna noche, era mi madre. Ella amaba esa ópera, cuando era muy niño la vi llorar, ante esa escena tan hermosa, en un teatro que estaba completamente compungido. Aquel día le prometí que todos conocerían mi nombre, que yo sería un príncipe pero reconocido por todos y que ella se sentiría orgullosa de mí. Las locuras que dice un niño jamás la cumple de adulto.

Por primera vez sentí que decepcionaba realmente a mi madre. Decepcionaba a todo el mundo, pero quien me importaba era ella. Mi hermosa princesa, aquella que durante cientos de noches no logró dormir por protegerme.

-Lo lamento tanto Miho.-susurré llorando desconsolado.-Lo lamento tanto.-las lágrimas no dejaban de brotar por mi rostro y mi corazón se hizo pequeño.-Lo siento.-noté que me dolía de nuevo el pecho e intenté relajarme, pero pronto lo hizo la radio por mí silenciando a Paul y comenzando con una pieza inédita de Beethoven.

Salí del agua y tomé mi ropa para dársela a Phoenix para el tinte. Entonces recordé el papel. Ese maldito papel. Mi rostro se puso pálido y busqué por los bolsillos. Al encontrarlo aún seco, por milagro, leí de nuevo mi canción y esa frase. Me pregunté si ese Ángel González Gálvez había causado alguna vez tantos destrozos. Antes cuando lo miré no me percaté de algo más.

Me puse la toalla en la cintura y corrí a mi despacho. Allí me senté empapado conectado el portátil. Empecé a buscar por la web aquella dirección, esos datos que antes no vi. Estaban en una esquina con letra clara pero con lápiz y no con tinta. Mis manos temblaban nerviosas, quería saber qué mensaje me deseaba dar aquel chico. No podía ser todo tan casual. Llegué a una dirección y comenzó a sonar una canción que me estremecía por igual a la de aquella ópera.

-You are not alone.-susurré escuchando a Jackson darlo todo en ese tema.-Cuando siento que no estás a mi lado, cuando los mundos en los que vivimos nos separan, siento que no estoy solo porque tú estás ahí. he aprendido a quererte, a desearte e imaginarte. También a sentir tu piel palpando la pantalla de mi ordenador. México no es un lugar tan terriblemente lejano, no lo es. Hoy tú y yo hemos podido abrazarnos, hoy tú y yo hemos cumplido nuestro sueño.-aquello se lo dedicaba a su chica.- ¿Ves cariño? Dark City no es tan extraña ni terrible, no tiene tanta polución y tampoco hace tanto calor. Las temperaturas e inclemencia de cualquier índole no importan, no importa nada. Tú estás a mi lado, me tomas de la mano al fin y podemos sacarnos esa fotografía juntos que tanto deseabamos. Una fotografía eterna. No baby, We are not alone…-junto a ello estaba una foto de ambos antes de la rueda de prensa.-Tú eres mi Claudia de Lioncourt, una compañera eterna… You make me feel ¿Do You Remember?... dios soy un fracasado para el inglés.-me quedé clavado en la silla leyendo casi todas las entradas recientes. Sin embargo, quedé hechizado por su perfil... el cual, espero que me perdone, adjunto…

“Bonjour Honey,

Me presento ante ustedes con una máscara y una sonrisa oculta tras mi mirada. Dicen que soy el bufón de una ciudad sin rostro, sin pasión y que le robaron hace décadas la ilusión. Soy un amante de las letras, el teatro y de las conversaciones en una pequeña cafetería. Se me puede llamar novelista o simplemente un patético jovenzuelo que pasa sus días encerrado en los libros. Amo lo que se puede controlar, escribir, y memorizar sin problema…y eso señores míos es escribir. Me pueden considerar también actor, he hecho algún corto. Dicen que en mis ojos anida el brillo de la locura, yo creo que tan sólo ven que no tengo reglas impuestas por nadie…y por ello no me llevo bien con la sociedad o ella conmigo. Soy rebelde, irreverente, dicen que egocéntrico, bohemio, irónico y a veces sarcástico, digo la verdad aunque me partan la cara por ello y soy un guerrero que lucha por proteger a los suyos. Como amante soy fiel, pasional y febril. Como amigo doy todo, estoy para los momentos amargos y para los felices. Y ahora... ¿quieres conocerme o juzgarme?

Lestat de Lioncourt”

-Ver todo el perfil.-murmuré clikeando en el perfil de aquel blog. Aquello fue un jarro de agua fría, los escritores que a él le apasionaban eran los mismos que a mí me hacían perder el juicio. Reí a carcajadas al ver su frase destacada, la cual más le gustaba de todas. Era del desaparecido Benedetti, ese mágico hombrecillo de sonrisa afable. Hablaba de sueños que se venden mediante la propaganda, la publicidad descarada de hoy en día, pero que él únicamente quería cumplir los suyos. Recordé lo dictado en su última entrada, supuse que sus sueños ya se hicieron reales.

De la nada comenzó a sonar una canción que conocía bastante bien, era la siguiente en la lista de reproducción gratuita que tenía su blog. Cerré los ojos y traduje la letra. Cuando los abrí nuevamente vi que era además video. Hacía clara referencia a la película “Chicos perdidos” o “Lost Boys” una película mítica de vampiros. Parecía ser un entendido en ese tema, leyendas e historias plagaban su web personal. Pero lo que más me alertó fueron las fotografías de campaña que usaba, algunas las había trucado y publicado en su web. Había hecho un hermoso colage con mis ojos y usado una de sus propias fotografías, además daba gracias por generar en él mayor pasión por la música. Mi orgullo se hizo enorme, mi corazón bombeó algo más relajado y empecé a tararear la canción de aquel grupo finlandés.

Dejé el portátil tras pasado un buen rato, me di cuenta que estaba desnudo y me coloqué la yukata que me regaló Phoenix días antes. A veces me traía cosas de la tienda de Jasmine, yo las usaba para demostrarle que le daba importancia a sus regalos. Sentí la tela suave en mi piel y, con todo lo leído, algo me impulsó a decirme a mí mismo que yo también podía escribir algo nuevo en mi blog.

“Hoy me he dado cuenta que no hay que vender sueños, sino crearlos para perseguirlos. No puedo vivir de los sueños de otros, ser afable con todo el mundo, pues soy consciente de que es imposible satisfacer a toda la población mundial. Siempre hay alguien que nos molesta, o le molestamos, por el simple hecho de existir. El planeta tierra está superpoblado, hay cientos de personas, las cosas no suceden por casualidad o arte de magia.

La pasión de un joven puede imprimir en un adulto coraje, admiración y respeto. Sobretodo la pasión de un joven escritor. Puedes encontrar cientos de tozos de su alma en una novela. Por mucho que alguien, furtivamente siempre y sin dar la cara realmente, tome ese espíritu jamás será suyo. Serán como los caballos indomables de las praderas americanas, como los nativos americanos que se encontraron esos novedosos animales y los amaron. Nadie sabe cómo llegaron allí, la leyenda es que eran caballos cartujanos que se escaparon de un gran número llevado al “nuevo continente”. Sea como sea, llegue como llegue, el mensaje está ahí y uno detecta fácilmente si pertenece o no a esa persona.

Ángel, tus palabras son tuyas y jamás podré hacerlas mías. Jamás podré devolverte el favor de calmar mi corazón sangrante de dolor, dolor por decepcionar a mi única Princesa. Es curioso, porque tú así llamas a tu novia y no paras de repetirle que la amas. Yo a mi princesa no sé si se lo dije con palabras, tal vez con la mirada. Esa princesa es Miho, mi difunta madre.

Sé que la tuva aún vive. La amas tanto como amas a Miho, es un amor muy entregado y fácilmente detectable. Tu historia personal en parte es parecida a la mía y sé que no puedo compararlas. Tú eres un muchacho de veintitrés años, aunque lo celebrabas hoy no era ciertamente la fecha. Tu cumpleaños es el veintidós de agosto. Naciste en plena madrugada de un agosto del año ochenta y seis. Eres parte de una generación criada en la libertad de un país que vivió años de dictadura, te felicito a ti y a todos los que tuvieron el coraje de plantar semillas de libertad.

Me he preguntado bajo la lluvia si eras real o sólo una fantasía, también me cuestioné si la fantasía y personaje principal de esta era yo. Pero no, ambos vivimos y ambos somos parecidos físicamente. Como he dicho arriba nada se da por casualidad, la pasión de un joven puede cargar de positivamente a un adulto o a un anciano. Deseo que vuelvas a ponerte en contacto conmigo, quiero conversar frente a frente lo antes posible.


Atentamente,

Atsushi Sakurai

Alguien que se decepcionó a si mismo y que hoy ha visto la luz, las alas a la libertad, gracias a un joven de ojos melancólicos y sonrisa triunfante.


7:00 pm del 10 de Julio del 2009”

Nada más enviarlo con una de sus ediciones, edición donde salíamos él y yo, fui hasta la sala de estar y abracé a Phoenix. Me sentí afortunado porque yo siempre lo tuve ahí, debí haberle dado mayor importancia. Pedí disculpas por primera vez desde que vinimos del hospital. Él no paraba de sonreír, al igual que nuestro pequeño.

En plena noche recordé que dejé el portátil encendido, pero siempre estaba enganchado a la luz por miedo a quedarme sin batería. Eché un rápido vistazo a los comentarios y había uno increíblemente peculiar. Su nick era “Lestat” y mis ojos se abrieron, como si de aquella forma fuera a poder leer mejor.

“Lestat comentario pendiente de aprobación

¡Ayyyyyyyy que guapo me veo joder! ¡Si estoy incluso más guapo que al natural! ¡Que bien hago las ediciones! ¡Arigato! ¡Merci! ¡Gracias! *se tira besos el mismo y los recoge*

Ahora hablando con seriedad y dejando atrás mi egopatia, también las (mamá no leas, al igual que piensas que soy virgen también piensas que soy abstemio) dos botellas de ron que me acabo de beber. Se nota que estoy achispado, lo siento. Pero es que jamás pensé que alguien como tú perdiera su tiempo en mí, en mis textos o en firmarme un CD.

Si quieres verme, estaré desde las diez de la noche en la cafetería “Venezzia”. Es muy popular, tienen los mejores helados de toda la ciudad. Te invito a uno de ellos, al que quieras, hoy pago yo. Aunque seguro que tú podrías pagar por la tienda y ser el dueño. Sin embargo, quiero agradecerte tu respeto y consideración.

Lo de guapo de antes debí ahorrármelo, porque ahora que miro bien al lado tuyo parezco una verruga.

p.d no me pidas que sea más temprano, no por favor, que yo de día no rindo y puedo parecer tan patéticochachimegaguayestupidamentefantástico como ahora.
p.d2: Tú eres Cheshire yo soy Riff Raff…líder de los Gatos Cadillac
pd3: Claudia te saluda”


martes, 11 de marzo de 2008

Cuando los ángeles pierden el vuelo.

Muchos andaluces, también españoles, hemos vivido un trágico final. Una niña desapareció y jamás volvió a casa. Hace unos días que llevo pensando en si hacer o no un pequeño tributo a este pequeño ser. Aunque no es de mi familia, no conozco a sus padres y jamás tuve la oportunidad de cruzarme con ella...la muerte de un niño siempre es dolorosa, sea de tu familia o no. En numerosas ocasiones paseando por mi pueblo me he encontrado carteles de la nenita, ya me sabía su cara de memoria y tan sólo intentaba ser positivo cuando aparecía una noticia.



Cuando Los Ángeles Pierden el Vuelo



Cuando los ángeles pierden el vuelo muere una esperanza

Las lágrimas ruedan por los hombres de los infiernos

Y termina encarcelado un juvenil sueño

Mientras en nuestros corazones se nos atraviesa una lanza

Cuando los ángeles pierden el vuelo…

Cuando un ángel cae y desaparece su luz

El mundo queda a oscuras sufriendo un apagón

Entonces el nazareno decide bajar de la cruz

Y alza su dedo al cielo rogando explicación

Las alas se desmoronan de su frágil cuerpo

Su rostro se borra lentamente en el recuerdo

Y ponto todo queda en nada, en cenizas oscuras

Mientras su alma sufre oleada de tortura

Cuando un ángel pierde el vuelo…

Las lágrimas caen por los rostros de los santos

Dios deja de creer en su palabra y rompe en llanto

Porque un ángel perdió sus alas en medio del aire

Meciéndose en la brisa en un último baile.

Sin embargo en algunos queda su huella

Y no se esfuma fácilmente dejando un sutil aroma

Quedan sus imágenes de su mirada enigmática y bella

Dejando a todos en suspenso, en una vida en sin punto y coma

Cuando la luz se difumina y los ángeles pierden el vuelo…

***



Desde este pequeño hueco en el universo que es mi apartado de poesía, la cual últimamente no publico, dejo estos párrafos en memoria de la pequeña Mari Luz.



Espero que su alma descanse en paz.



***

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt