Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 2 de diciembre de 2013

La primera vez

En mis recuerdos más extraños está el rostro de mi madre con el ceño fruncido, los labios torcidos y el rostro levemente iluminado por las ascuas de la chimenea. Algo encorvada hacia delante, calentando sus manos agrietadas por el frío y sus cabellos recogidos para evitar que le molestaran. Tan hermosa, misteriosa y molesta. Podía sentir las vibraciones negativas salir de su cuerpo y clavarse directamente en mí, sobre todo cuando giraba su cabeza y me miraba directamente a los ojos.

-¿Se puede saber dónde estabas?-preguntaba habitualmente-Tu padre no deja de preguntar por ti.

-No será por cariño precisamente-solía responder.

Aquel día fue el primero de muchos otros. Ella se levantó hacia mí y me abofeteó por primera vez. Después se colocó el pequeño chal que cubría su espalda y parte de sus brazos, me miró aún más rabiosa y quedó de espaldas mirando al fuego.

-Hoy ha venido la hija del molinero-comentó con voz temblorosa-Embarazada, llorosa, y con su padre cargando una escopeta. Decía que tú la habías preñado. ¡Lestat!

-Ella se me insinuó-respondí apretando los puños furioso.

-Lestat...-murmuró girándose hacia mí con su rostro consumido por la rabia- Tienes quince años, ¿a caso vas a jugar a estar con unas y con otras toda tu maldita vida?

-Soy joven aún para casarme.

En aquella época era habitual ver matrimonios de jóvenes de mi edad, sin embargo yo no estaba por la labor y mi madre bien lo sabía. Ella acabó acercándose a mí, contemplando la marca de su mano en mi rostro y como empezaba a llorar de igual modo que cuando era un niño. Nunca me había abofeteado hasta aquella noche. Pronto supe que ella había pagado por mi desastre y que lo haría durante algunos años más. Muchas fueron las mujeres que aparecieron en la puerta con niños o embarazos. Mi madre pagaba algunas monedas para contentar al padre y se marchaban agradecidos. Ella tenía dinero, siempre lo supe, pero me lo demostró con aquellos regalos por mi libertad.


Los sacrificios de mi madre me condujeron a ser como soy. Realmente me enamoré de Nicolas y pude disfrutar de aquellos meses en París. Sin embargo, sabía que aquello no podía durar eternamente. Yo sabía que era un premio inmerecido por mi comportamiento y tarde o temprano el destino me depararía el estar lejos de él. Si bien, no esperaba que ella corriera la misma suerte que yo correría.  

Lestat de Lioncourt 

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Lestat de Lioncourt