Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 2 de junio de 2014

Dolor

Nicolas ha creado estas pequeñas memorias donde deja claro el vacío que ya sentía y mi estupidez... lo reconozco, fui estúpido.

Lestat de Lioncourt 

DOLOR

Gota tras gota la cera caía sobre el papel, para manchar por siempre su blanquecina figura, antes de colocar el sello. Dentro de aquel estrecho sobre, el cual había cerrado con ciertas dificultades, había una carta de amor que nadie leería salvo él.

—Cada verso, cada verso... —murmuró antes de colocarlo en una palangana de latón, la misma que había usado por la mañana para lavar su rostro, junto a otros documentos que hasta ese momento pensó que eran importantes.

Había derramado tantas lágrimas, sufrido tanto, que a veces se preguntaba como podía mantenerse en pie. Quizás era una de esas marionetas a las que solía escribirle melodías tétricas y confesar con sus labios, tan perfectamente pintados, cientos de misterios que no debía conocer. Era un músico simple, pero con una mente tan torturada como retorcida. Guardaba en su pequeño cajón obras completas repletas de dolor, amargura, venganza y pasión; pues para él, para Nicolas, la tragedia era el encanto de la vida y su verdadero misterio.

—Nicolas—su propio nombre en sus propios labios—. Nicolas de Lenfent—musitó—, el ser más patético de París.

Buscó la caja de cerillas que estaba en la mesa, prendió una y la arrojó al montón de documentos. Después, con aire solemne, se sentó frente al fuego para ver como se consumía cada palabra. Creía que así se libraría de sus pensamientos más grotescos, o al menos de ese modo lo había leído en un libro prohibido. Posiblemente si lo tomaban con él entre sus manos, sus delicadas y hermosas manos, terminaría siendo acusado de brujo.

Cuando todo terminó se deshizo de las cenizas, decidió vestirse apropiadamente y tomó su violín. Sin embargo, nada más cruzar la puerta lo vio. Era él, Lestat, vestido de forma elegante y con una sonrisa en sus labios. Había carta de su madre, el dinero ya había sido repartido para todos los músicos y actores del teatro, y se sentía dichoso. Esa maldita sonrisa, tan llena de esperanza, le hizo caer de nuevo llorando en silencio sin lágrima alguna. No había remedio, pues la condena del amor es así... pecado tras pecado.


Te di mi corazón entre mis dedos de magnolias,
convertí mi alma en una lámina de pecado
que envolvió la tuya captando la luz de tus ojos.
¡Ni siquiera te diste cuenta cuanto dolía!

Fue terrible ver como de tus dedos surgían espinas
y que la luz no era más que tinieblas ancestrales
cubriendo mi sonrisa, mi talento, mi libertad...
¡Ni siquiera pusiste precio factible a mi vida!

¿Qué fui para ti? Sólo era un demonio.
Tú, el ángel de los cielos y príncipe de todo...
Sonreíste iluso mientras me consumía el odio.

¿Alguna vez me amaste de algún modo?

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt