Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 10 de agosto de 2014

Te declaro culpable de mis pecados

Esto es para mí, de Nicolas para mí. No sé como tomármelo. 


Lestat de Lioncourt 




Recuerdo la perdición abriéndose paso en mi corazón, desatando la ira y alejando el dolor de cada nota musical que podía albergar en mis pensamientos. Mil y una noches dediqué a hundirme en la oscuridad, sin siquiera la luz de tu recuerdo. Atrapé moribundo el éxtasis de la pasión, la tortura más deliciosa bañada en absenta y borgoña. Quedé seducido por las partituras endiabladas que yo mismo firmé con mi sangre y el escaso reducto de cordura que aún tenía atrapado entre mis dedos.

Me transformé en soldado de la soledad y la fantasía, asesino de realidad y violinista del diablo. Dancé desnudo entre miles de manos que acariciaron mi piel, para luego caminar, en medio de ensoñaciones, sobre la blanca y pura nieve de mi viejo pueblo. Convertí a todos en mis marionetas, tiré de sus hilos y los doblegué como quien doblega a un amante en medio de un ritual de sexo, violencia y desesperación. El cuervo del páramo de mi alma graznó, se alzó sobre las tierras desérticas y agrietadas, voló hacia las montañas y allí se echó a morir al encontrar la tumba secreta donde se hallaba tu nombre.

Mírame. Enloquecí. Me convertí en un ángel oscuro sin luz en la mirada, sin nada más que polvo en mis manos y con el alma llena de fuego. Convierto simples palabras en hechizos que atrapan almas humanas, agito mi cuerpo y lo retuerzo mientras toco para otros que no son tú. Busco tu rostro entre los palcos y los sillones cerca del foso, pero ya no estás ahí. Ni siquiera el teatro debe ser real. Nada es real. Son sueños desconcertantes donde me tientas con la fiereza de tu mirada, mientras la nieve cae y el círculos de las brujas se ilumina con la sangre que cae de tu boca.

¿Qué fue de mí? ¿Qué fue de ti? ¿Por qué nos dividió la vida? ¿Fueron tus colmillos o las notas de mi violín? ¿Me convertí en un monstruo o sólo soltaste las riendas que lo ataban? ¿Qué fue de todo lo que prometimos? ¿Dónde quedó? Ni siquiera quedó rastro de la inocencia infinita que encontré una vez en tus palabras, ni una sola huella. Desfiguré todo lo que amamos, le puse una nueva máscara y lo traté como un nuevo ser. Si me tocas, si observas los granos de café que poseo por ojos, podrás ver ahogándose en llanto al muchacho que se pudría porque deseaba ser amado. Tú me tocaste cada fibra de mi alma, la cambiaste y luego me enterraste marcándome con tu nombre. Te convertiste en mi cuervo, volaste lejos y moriste en cada dulce recuerdo. ¿Por qué no regresaste? Sólo tenías que haberlo hecho y habrías salvado a éste condenado a muerte.





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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt