Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 22 de marzo de 2014

Mendigando amor

Bonjour 

Nicolas desea dejarme este texto y yo lo comparto. La verdad es que sí, aún la amo. 

Lestat de Lioncourt 


Reconozco tus miedos porque también son los míos. He visto tus demonios danzar al son de la descerebrada música que invade mis sentidos. Yazco entre las viejas estructuras de un amor que perdura, como si fuera un eco burlón, y que no puedo abandonar. Me duele el alma, porque el cuerpo hace tiempo que se hizo demasiado fuerte y se convirtió en coraza inaccesible. He aprendido a incendiar mi dolor para que entre en combustión cada palabra que he dicho, olvidándome así de lo delicioso que fue decirlas. Sin embargo te miro y comprendo que la vida es injusta.

¿Cuántas veces he querido abrazarte? Estás tan lejos y a la vez tan cerca. Siento que mi venganza no tiene remedio, principio o final. Sin embargo ¿podré cumplirla? He esperado tanto y ahora me detengo. Mis mayores temores provocan que tiemble y palpe a ciegas cada trozo de tu cuerpo. Te has convertido en un verdadero príncipe con aspecto gallardo y perfecto. Yo soy un condenado a muerte que se ha librado debido a un pacto infernal, el mismo que me ata a otro amor tóxico que no consigo olvidar.

Naufrago entre aguas pantanosas, lo sé. He quedado conmovido por el dolor y la entrega, también lo sé. Pero aún así, tras mis afirmaciones, divago sobre lo maravilloso que hubiese sido todo de forma distinta. Tú y yo tomados de la mano, sin importar nada, dejando que mi corazón se entregara al tuyo al fin.

¿Recuerdas que te dije? Te dije que eras la persona que más había querido en ésta vida. Pero en silencio, ese que a veces era preciso entre ambos, te juré amor eterno como a mi violín y eso te hacía aún más especial. Y sin embargo ambos terminamos odiándonos.

Tan iluso, siempre tan iluso. Me conmueve tu ilusión hacia la vida y la bondad. Buscas ser malo, pero terminas siendo puras palabras llenas de belleza que hacen suspirar a cualquiera. Incluso han hecho suspirar al mismísimo rey de los demonios. Tú has hecho que Dios te ame y el demonio te desee. ¿Y yo qué hice? No hice nada. Tan sólo permanecí encerrado en mi odio cubierto de rabia. Sabía que no vendrías a por mí, cuando yo hubiese hecho cualquier cosa por ti, y sin embargo aquí estoy rogándote una nueva oportunidad.

Estoy siendo esclavo de mis juegos y tú estás siendo libre. Puedo ver como el dolor te lame las heridas y las infecta. Lloras por esa mujer como por ninguna otra. ¿Alguna vez lloraste así por mí? Por favor, dime que sí aunque sea mentira. Permite que te toque el cabello rubio, rizado y suave mientras me consuelas confesándome que me amaste de igual modo. Sé que me quisiste ¿pero era algo más que un capricho o un juguete? Creo que no. Ambos éramos demasiado jóvenes y tú tan terco. Nunca me escuchabas y cuando rogaba que me amaras, condenándonos en cualquier acto salvaje, me despreciabas en medio de una discusión. ¿Y con ella? ¿Con ella discutiste alguna vez? Ya veo que no... No lo hacías. Eras feliz como un niño travieso jugando al amor en el paraíso. Y yo soy el infierno ¿verdad? Soy el infierno porque soy un demonio y siempre lo fui. Creado para el deseo, pero no para el amor más puro.


Tengo lágrimas en los ojos otra vez porque te veo frío, inapetente, con una sonrisa melancólica y vestido como si fueras un príncipe. Te has convertido en un dios para tantos que podrías fundar tu propia religión con tus santos y apóstoles como tus creaciones divinas. No obstante ahí estás, en silencio y con los ojos vidriosos porque te he recordado a ella. He hecho que la recuerdes. Llevo días deseando que me ames para vengarme de ti y lo único que he logrado es comenzar a recordar. Ese maldito sentimiento que me provocabas de odio y amor, de pasión y veneno, mientras me seducías con tus estúpidas palabras de actor desatado. ¿Algún día me amarás así? Quiero tu corazón y ya no sé si para torturarte o simplemente mantenerlo como si fuera un secreto prohibido. Pero es ella quien lo tiene ¿no es así? Sigue siendo ella...  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt