Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 6 de abril de 2014

La maldición de un tirano

Bonjour

Armand me ha pedido que publique esto. Yo como Pilatos me lavo las manos ante la reacción de Marius.


Lestat de Lioncourt

La maldición de un tirano

Me he derrumbado tantas veces y he cubierto mi rostro con miles de remiendo de máscaras que tú mismo quiebras. Mis lágrimas son ríos caudalosos, silenciosos y dolorosos. He aprendido a encajar cada golpe, aunque sea con palabras y no con tus grotescas manos que me provocan los suspiros más terribles. Cuando me miras veo el vacío de tu alma y caigo precipitado al abismo. Quisiera apoyarme sobre tus hombros, rozar tus mejillas con mis labios y susurrar en tus oídos que siempre guardaré en mi pecho el calor del amor que me provocas. Y sin embargo lo único que hago es arrodillarme, implorar y suspirar porque tú vuelves a marcharte dejándome hecho una marioneta con las cuerdas rotas. ¿Cuántas veces he quebrado mi voz y roto mis promesas? Tal vez las mismas que tú has roto mis alas y destrozado mi alma hasta que ya prácticamente no quedaba ni una columna en pie.

Hay grandes tragedias en la historia y sangre derramada en cada bote de tinta. Sin embargo, quizás porque es la mía, siento que ésta es la peor de todas. Mucho peor que los sueños destruidos de Cleopatra o el dolor insoportable de Romeo ante su Julieta muerta. Tal vez no sea digno de una odisea o epopeya, pero tal vez sí es digno de lamentarse y caer al suelo con los brazos quebrados por el esfuerzo. He sujetado tus miedos, las mentiras, el silencio, el frío de la verdad miserable de tus ojos frívolos, tus venenosas caricias y los golpes más duros que han roto mi cuerpo en mil pedazos. Lo he aguantado todo por ti y tú ni siquiera eres capaz de mirarme a la cara, sostener mi mirada y decirme todo lo que cuentas en tus memorias, a cualquiera que se acerque a ti y pretenda adularte. Eres terco y cruel. No eres más que un maldito tirano y no sé como no puedo despreciarte después de todo. Y mírame, como si fuera una obra de Shakespeare, me inclino por el no ser ante la cuestión mientras sostengo tu rostro entre mis manos.


Nunca podré odiarte, pero a veces creo que tú siempre me has odiado.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt