Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 22 de junio de 2014

En mis pensamientos...

El siguiente texto son pensamientos que me ha cedido Marius.

Lestat de Lioncourt

Sus ojos oscuros se difuminan en el recuerdo, con sus hermosas pestañas pobladas y esa chispa de dolor clavada en sus pupilas. He perdido la cuenta de cuántas veces he soñado con su rostro, el cual he abarcado en alguna ocasión con las manos llenas de pintura, pero no he olvidado en ningún momento que llevo conmigo una condena terrible. Sus cabellos largos, ondulados y de puro fuego me recuerdan que mi obsesión con él no se basa sólo en su belleza, sino en la fragancia que dejaba permanentemente entre las colchas de mi cama. Esa piel tan suave, como si fuese seda fina, se deslizaba contra mi cuerpo con la calidez de un volcán. Sus labios carnosos, con una mueca de pasión lasciva, solía conquistarme con una sonrisa pícara y un leve suspiro.

Extraño demasiado aquella época, en la cual fui inmensamente feliz y codicioso. Engañé con mis andares elegantes, mis modales comedidos y mi opulencia. Me gané el respeto por mis obras y discípulos obedientes. Soñé demasiado. Me embriagué con una copa de vino que ni siquiera rozó mis labios, pero no me importa si fue de provecho o no. Sólo extraño ser el maestro de las pinturas, el genio que engrandecía la chispa apasionada de sus alumnos y los hacía derrochar genialidades sobre muros y lienzos. Pero, sobre todo, extraño a Armand con sus calzas celestes, sus chalecos de terciopelo con bordados dorados y ese hermoso rostro de ángel bizantino.

Del mismo añoro el momento en el cual vestía togas elegantes, decoraba con laurel mis dorados cabellos y me llamaban erudito. Sin embargo, fue una época más sombría salvo por la luz de Pandora. Sí, la belleza de Pandora iluminó mis terribles noches primarias. Sin embargo, donde encontré mayor luz fue en Venecia y en sus ojos tristes.

¿Fui yo quien le dio vida o él me insufló alguna esperanza? Quizás...


Había olvidado como se amaba y él me demostró que se podía amar más allá del sacrificio propio, hundiéndose en mi perversidad y caprichos, pero finalmente dejé que se fuera. Pensé que lejos de mí tendría la oportunidad de ser distinto, aunque me equivoqué. Ese error lo cometí antes. Fui un estúpido. Sin embargo, pedir perdón, tras tantos siglos, sería aún más estúpido por mi parte. Prefiero que el tiempo, como mi pintura, tape el lienzo de mis pecados.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt