Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 10 de octubre de 2014

Diez almas

Memnoch está buscando aún sus diez almas y yo sigo diciendo que no le creo. Que diga el Demonio lo que quiera, a mí plin. 

Lestat de Lioncourt

Llevaba varias horas apostado en una calle. La lluvia caía como si fueran las lágrimas de un Dios inocente, que llora por todos y cada uno de sus hijos, junto a un coro de ángeles que cantan alabanzas terribles sobre lo sucedido. Los rayos y truenos parecían romper el mundo en mil pedazos. El cielo, completamente oscuro, no dejaba ver bien la silueta de la ciudad. No había luz. Ni una sola farola funcionaba. Los habitantes de la gran ciudad, una cualquiera, se arremolinaban entorno a velas que se encendían precipitadamente. No había televisor que les lavase el cerebro, ni música que calmase sus almas o Internet que se inyectara como una droga a través de las ondas. No. No había nada. Sólo quedaba el silencio de los coches intentando llegar a casa, rozando el asfalto y pisando charcos que se acumulaban. Alguna que otra pisada a lo lejos, un par de gritos, una charla amena, un niño que llora y un par de ancianos que rezan sus oraciones es todo lo que queda de una urbe bulliciosa.

Contemplaba aquello con fascinación. Era como si nunca hubiese visto el mundo. Pero él conocía bien todos sus secretos. Podía leer el alma de aquel paraíso destrozado y desquiciado. Sabía palpar los muros de tal forma que podía derrumbarlos. Sin embargo, permanecía quieto con aquella pose de chico perdido. Sus largos cabellos rubios se pegaban a su rostro, sus cejas se fruncían suavemente por algún ruido nuevo y miraba con curiosidad cualquier acción humana. Él no confiaba en su verdad, pero su libro seguía vendiéndose en todo el mundo. Ya nada podía cambiar.

Tenía una misión, pero la había olvidado. Salvar diez auténticas almas. Mostrarle a Dios que todos eran perfectos para estar en su reino. Y, sin embargo, estaba allí parado obsesionado con el mundo moderno y con las dificultades que se ponían en su camino. Aún no había determinado como hacer la criba. Tal vez por la inocencia y curiosidad. Almas como las de ese vampiro que le había dado la espalda. Un vampiro que juraba que él le había mentido, que la iglesia estaba corrupta y que no caería de nuevo en sus trucos baratos. Ya lo veía como una fábula, un cuento para irse a dormir, cuando era tan real como él. Sintió deseos de ir a su encuentro, de viajar hasta donde se encontraba y besar su frente diciéndole: Te perdono.

El frío comenzaba a penetrar en su carne, calando sus huesos, mientras algunos viandantes alocados, que buscaban refugio, reparaban en él. Allí de pie, como una aparición, era sospechoso, pues parecía esperar un milagro que no llegaba. Un loco más, suponían. Pero no, era el Diablo. El Diablo en persona. Un ser grotesco según las diversas religiones, pero él poseía un rostro perfilado por la belleza y el desconsuelo.


—¿Cómo podré encontrar esas diez almas?—murmuró para sí mismo—. Si ni siquiera puedo convencer a un vampiro ególatra.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt