Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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sábado, 23 de julio de 2011

Dark City - Capitulo 20 - Lluvia de sangre (VI)




No sé como tuve corazón de terminar de vestirme y marcharme. Pero todo lo que debía hablar con él no podía hacerlo con ella delante, no quería que supiera que realmente la amaba de esa forma. Deseaba que fuera descubriendo poco a poco la verdad, que ella me terminara amando como yo lo hacía. Además, no quería que se viera envuelta en discusiones y menos cuando sabía que podía subir de tono.

Prácticamente a la hora acordada llegué a casa de Hidehiko. Había sido un trayecto en una de mis motos de marcha. Pensé que era mejor ir así, con el coche tardaría más por culpa de tanto atasco. Así que justo cuando le dije estaba llamando a la puerta.

-Cumpliste tu amenaza.-comentó nada más abrir la puerta.

-Jamás he dejado de ser puntual.-respondí accediendo a la vivienda, él me hizo un gesto para que pasara y yo lo hice.

-¿Tenía que ser cara a cara? ¿Deseas tanto enfrentarte a mí?-preguntó caminando por la estancia.

Estaba desnudo, con unos pantalones vaqueros completamente destrozados como cantante grunge, junto a una camiseta blanca impoluta. La poca ropa que llevaba era de marca, a la moda y le daba un aspecto más joven. Si bien, él usaba cualquier ropa con cierta elegancia innata. Se veía rejuvenecido, feliz y satisfecho con los cambios en su vida.

-Tenía que ser para que me creyeras, así que debía ser así.-dije mirándolo fijamente antes de tomar asiento en uno de sus puf.-Hidehiko, jamás te he sido tan sincero como lo seré ahora.

-Muchas veces me has contado mentiras, sé distinguirlas.-comentó sonriendo tomando su taza de té, le había pillado en plena relajación.-¿Y bien?

-Beauty es la mujer de mi vida en estos momentos, es joven y tal vez no la merezco. Temo que todo mi pasado lo pague ella. Que el karma que un día pareció burlarse de mí se lo haga pagar caro.-suspiré y le miré.-La saqué del mundo de la prostitución donde la conocí, estaba harto de una relación de pareja que no iba a nada bueno.

-Pero tú lo elegiste, elegiste a Phoenix antes que a Yutaka.-respondió después de dar un sorbo de té.

-Yo lo elegí porque era lo correcto, si bien no era lo mejor para mí. Me di cuenta cuando dejaba esa nota, algo de mí necesitaba seguir en ese hotel y fugarme lejos. Fugarme tan lejos Hidehiko, más lejos de lo que puedes imaginarte.-comenté apretando las manos.-Tal vez sólo quedaba el deseo de aquel tiempo glorioso, pero ese deseo me daba más felicidad y paz que Phoenix. A pesar que lo que me ataba a él era fuerte.

-¿Qué?-dijo alzando una de sus cejas.-Repite.

-Aquella noche que pasé con él fue tan excitante, tan relajante, que hubiera firmado cualquier papel porque se repitiera hasta el día de mi muerte. No sabes cuánto desee que Yutaka se despertara para no tener agallas, para perderlas por el camino.-dejó la taza y me miró fijamente.-Pero, el destino quiso que sufriera al lado de Phoenix y que una noche me refugiara en aquel antro. La vi allí, tan hermosa a pesar de estar rodeada de gente tan decadente, que quise ser el Mesías que salvara su alma de ese infierno.-murmuré cerrando los ojos.-Era un ángel, un hermoso ángel, que me concedió la mejor noche de mi vida en años. Sentí de nuevo ese sabor dulce en mis labios, esa emoción. No es amor a primera vista, pero podría decirse que me envenenó el alma. Caí a sus pies y caí desesperado.

-Creo que te entiendo.-murmuró intentando comprender porqué me abría ahora y no antes.-Kanon apareció en mi vida cuando creí que me moría, que me moriría solo. Había dejado a la mujer que amaba porque no soportaba tantas discusiones estúpidas. Mi paciencia tiene un límite, aunque no lo parezca, y por mucho que la amara yo no la hacía feliz.-dijo con lágrimas en los ojos.-Amo a Kanon Atsushi, amo a esa mujer y tengo miedo de dañarla.

-De quien deberías tener miedo de es de su padre.-respondí.

-Es un importante empresario, lo sé. Sé que es un hombre de negocios de altos vuelos, no sólo en lo textil y en la moda en general. Lo sé.-yo negué cuando hablaba.-¿Qué? ¿Por qué niegas?

-Presta atención, esto que te digo te puede matar al igual que a mí. Tanto él como Kamijo son los cabecillas de dos importantes clanes de la mafia japonesa, Kamijo tiene importantes redes en toda Europa y parte de América y África. Sakine tiene toda Asia casi bajo su poder, parte de Inglaterra y latinoamérica.

-¿Qué? Bromeas.-dijo riendo a carcajadas.

-No.-dije completamente serio, pude notar como entonces se le heló la sangre.-Si haces algo que a ella no le guste te mandará a matar, ya lo hizo con Yuki Nânjo, hombre de Kamijo.

-Dios mío.

-Aléjate de ella, al menos no te involucres sentimentalmente.-fue mi consejo.

Era irónico que yo le diera consejos a él, yo. Él era siempre quien nos aconsejaba. Aquel consejo, mis palabras, le afectaron. Se vio turbado, creo que incluso comenzó a sudar. Se levantó tambaleante y se quedó mirando la ciudad por aquellos enormes ventanales que tenía por paredes.

-La amo tanto, tanto.-murmuró.-Jamás le haría daño, sólo quiero hacerla feliz.

-Pero si te equivocas y una vez la dejas... estarías muerto.

-Gracias.-susurró.-Tú deberías contarle la verdad a Miho.

-¿Qué verdad? Esto no debe salir de aquí. Tomé a Phoenix porque pensé que era lo correcto, pero tal vez no lo fuera. Ya sabes como soy, siempre me ando equivocando. Yo ahora sólo quiero cuidar a Beauty aunque no me ame, aunque jamás lo haga. Yo soy feliz observándola, acariciando sus cabellos mientras duerme y arropándola como si fuera una niña. Soy feliz porque puedo escuchar su risa y sus pies descalzos tras los de Jun. No voy a pedir sexo, no voy a pedir siquiera un beso en la mejilla que ella no me quiera regalar. Sólo quiero contemplarla, sólo quiero entregarle una vida que jamás soñó tener.

-Has madurado, no sé que te ha pasado.-dijo intentando reír.-Ay, Atsu. Somos unos estúpidos enamorados buscando soluciones a algo que no lo tiene, creo que los hombres como nosotros no deberían amar.

-¿Por qué?-pregunté confuso.

-Porque ninguna mujer cree a hombres como nosotros, a músicos que hoy están en una ciudad y pasado en otra.

Tenía razón. Nuestra gira próxima sería en un año, teníamos que terminar el nuevo proyecto y lo haríamos con calma. Todos colaboraríamos en todas las canciones, como siempre, pero esta vez de forma más intensa e involucrada. Quería un trabajo profundo, nada fácil de escuchar y olvidar.

Abandoné su casa con un ligero sentimiento de asombro y reflexión vacía. Sabía que no todo iría como yo deseaba, que me vería hundido y que sólo tenía que ver cómo se iba desencadenando todo.

Dos días después me fui solo a la playa. Me quedé sentado en los acantilados observando el atardecer. No estaba acostumbrado a cosas tan grandes y gratuitas, ver al rey de la luz sumergiéndose en el océano fue impresionante. Aunque ese baño refrescante del sol era sólo una ilusión, en realidad ese baile se daba a millones de kilómetros.

-Si dejas a Beauty perderás parte de ti, pero ella no está hecha para estar a tu lado. Tienes ese sentimiento que es tan frágil porque sabes que se irá, no sabes cuándo pero lo hará. Por ahora disfrútalo y siéntete afortunado, ríete de la soledad que siempre te rodea aunque sea entre los bufones de una fiesta de sociedad. ¿Cuánto hacías que no amabas así? ¿El mismo tiempo que no veías un atardecer?-hablé a la nada, tal vez a las olas que golpeaban con fuerza las piedras que estaban a varios metros bajo mis pies.

Terminé levantándome para ir hacia la costa, ya en la arena me metí con el traje en el agua. Arruinaría mi ropa, pero me sentía libre de hacer lo que me apeteciera. Me había enamorado de nuevo, pero de una forma pura.

-¡¿Y si la quiero amar qué?! ¡La quiero amar! ¡La quiero desear! ¡Aunque no me devuelva las miradas! ¡Aunque ella no sienta nada! ¡Qué nadie se compadezca! ¡Qué se joda el resto! ¡Yo sí tengo sentimientos! ¡Jodeos todos! ¡Malditos hijos de puta de lengua afilada! ¡Quiero que sepan todos que estoy enamorado!-

Mis gritos seguro que llegaron hasta el bar cercano. Pocas personas iban a estas alturas del año, era demasiado temprano, pero las vistas eran tan atractivas que aún así el bar se llenaba. Cuando empecé a sentir demasiado frío salí del agua tiritando. Terminé tirado en la arena como un náufrago cualquiera. Podía sentir las miradas incrédulas de los excursionistas, vecinos y parroquianos habituales del bar. Pero sus miradas sólo me hacían reír más y más. Seguro que pensaban que estaba loco, había echado a perder un Armani.

Me fui a mi coche, uno de los que solía usar siempre porque eran tintados y blindados. Tenía pánico y temía por mi seguridad desde que empecé a ser conocido en la ciudad, no por ser político sino empresario. Allí me metí y me desnudé para acabar colocándome unos pantalones amplios y una camiseta. Siempre llevaba una muda de ropa vieja por si el niño me vomitaba encima o surgía algún imprevisto. Aquella ropa se había llevado allí meses, olía a ambientador de pino pero no me importó.

Conduje con esa ropa durante una hora, no tenía frío por culpa de la calefacción y me sentía cómodo. Quería llegar a casa y a la vez no. Deseaba verla y hacerle el amor toda la noche, pero no era capaz de tocarla y siempre me quedaba contemplándola con una sonrisa estúpida. No tenía valor de pedirle nada, mucho menos después de aquel incidente.

Nada más llegar la vi dormida en el sofá con Jun en sus brazos. Durante unos minutos me quedé contemplándolos, deseando ser el pequeño y poder sentir su cálido abrazo. No podía siquiera imaginar cuánto le envidiaba, sólo porque si él la abrazaba ella no pensaría jamás que era por simple interés. Yo tenía interés en ella, pero no era únicamente sexual.

Terminé tomándolo a él para llevarlo a la cama, él tenía puesto el pijama y no tuve que despertarlo para nada. Ella se veía hermosa con aquel camisón blanco. Cuando regresé para llevarla a dormir dudé en tomarla en brazos. Sin embargo, al hacerlo deseé que el tiempo se parara en ese instante.

Su aroma envolvieron mis sentidos, el calor de su cuerpo hizo temblar al mío y su aspecto de ángel me conmocionó. Quería llorar y a la vez reír. Porque aquel instante supe que ella formaría siempre parte de mi alma, sucediera lo que sucediera. Abrió los ojos y sonrió volviéndolos a cerrar. Era dulce, tan dulce que jamás pensé que alguien podría ser así.

La llevé a su habitación, la arropé y besé su frente. Después me convertí en la figura patética que la observaba desde la puerta. Quería quedarme con ella, pero ella no deseaba dormir a mi lado. Así que me fui pasados unos minutos y me metí en la bañera. Allí estuve unas horas, realmente no sé cuantas, bebiendo whisky y pidiéndole a mis impulsos paciencia.

viernes, 13 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XXIII



-Yo lo veía más como una banda a lo Oliver Twist, pero tu visión me agrada más. Yo no obligo que sigan a mi lado, sólo les pido silencio, si bien se hicieron mi familia. Teru vino poco después de Sho y Spider, cuando habían pasado casi tres años. Teru se volvió la obsesión de Yuki, tanto es así que estaba siempre pegado a él deseando que le hiciera caso. Al principio lo molestaba, luego se volvió su confidente y por último su amante. Veo lo mismo en el caso de Kanon, claro que esta vez sus impulsos le han superado.

-Perfecto.-respondí a todo lo que decía con esa palabra cargada de contenido irónico.-Intentas defenderlo.

-Le partí mi bastón favorito en la cabeza.-dijo sin pestañear en absoluto.

-¿Qué?-dije bastante sorprendido.

-Sí, yo también me sorprendí que el bastón fuera tan deficiente.-comentó tras dar un sorbo a su vino.

-Podías haberlo matado.-dejé mi copa en la mesa intentando comprender como podía decir algo así con tanta tranquilidad.

-Cada uno tiene sus límites, pero créeme tiene la cabeza demasiado dura. Además, creo que fue más bien con la pierna.-alcé una ceja y él rió.-Es broma, pero le aticé con el bastón cuando lo supe. Si bien, le quiero como a un hermano y me duele desterrarlo de mi lado. Tal vez estoy siendo poco blando.-suspiró.-Te dije que fue una violación, pero no fue realmente tan reciente... ayer es cuando salió a la luz y no quería que pensaras que ocultaba algo.

-Pero lo ocultas.-respondí.

-Pero es algo relativo a mi organización. El asalto fue hace un mes, prácticamente un mes, y me dolió inmensamente ver que todo lo que decía Kanon era cierto. Evitaron los cargos para que no hubiera escándalo en mi contra. Yo dije que ese hombre no aparecía más en su vida, tal vez el tío de la señorita Kanon creía que lo mataría. No sé porqué pero me creyó.-suspiró pesadamente.-Sólo tenía que mantenerse oculto dos meses y volver a la ciudad junto a mí, junto a nuestra familia. Es un imprudente.

-¿Qué harás?-dije sin pensar que realmente yo no tenía ni voz ni voto, también era algo que no debía saber.

-Encontrarlo yo antes que la policía, cerciorarme que Kanon está bien y manipular pruebas para que parezca que Yuki falleció en un incendio que él mismo provocó. Si bien, ni Yuki moriría ni el incendio sería provocado por él.-me miró fijamente a los ojos.-Puedo darle otro nombre, otro aspecto y otro lugar de residencia.

-Encubrir a un criminal no es cosa fácil.-no quería saber más del tema, pero creo que Kamijo quería que lo supiera porque era el único fuera de su organización en el que podía confiar.

-Soy un criminal, encubro mis delitos constantemente.-respondió antes de tomar de nuevo su copa y dar un último sorbo de vino.

-¿Para qué me necesitas realmente?-pregunté y él sólo apoyó su cabeza sobre mi hombro.

-Necesito una coartada si todo se desarrolla como deseo.-susurró.-Atsushi es el único favor que voy a pedirte.

-Espero que no lleguemos a estos estremos.-respondí sin mover mi cuerpo ni un ápice.

-Deseo encontrarlo antes, ambos sanos, y realizar mi plan con maestría. Pero si no sucede de esa forma no tendrás que preocuparte por nada, podrás olvidarte por completo lo que te he dicho.-se apartó de mí levantándose del sofá.-Pronto seré padre Atsushi.-se giró hacia mí.-Yoshiki quiere que mi hijo sea el líder del clan cuando sea adulto, además me ha pasado todo el poder quedando él como segundo de abordo. Piensa que yo tengo más calma y experiencia.-comenzó a jugar con el anillo de casado.-Si Jasmine supiera que todo esto se está desarrollando, que estoy ayudando a Yuki, o que ahora soy el líder me dejaría.

-Tiene miedo y también se siente decepcionado ¿no es así?-él únicamente asintió.-Tu mujer no lo veía de esa forma.

-No, ella era una de las únicas mujeres que colaboraban en mi mundo con ambas asociaciones.-las asociaciones eran la japonesa y la italiana, ambas mucho más poderosas de los que todos creían y con raíces en todo el mundo.-Mario la conocía bien, fue primero conquista suya que mía. Sin embargo, jamás me reprochó nada cuando ella se enamoró de mí y nos casamos.

-Vuestro mundo es complicado, es duro vivir dos vidas.

-Y tres.-dijo sentándose de nuevo a mi lado.-Tengo varios hombres con varias personalidades y nombres distintos, con dos y tres mujeres en cada país. Tienen una vida de agentes secretos, según eso creen sus mujeres, y otros son altos cargos de empresas ante sus hijos que se sienten orgullosos. Yo sólo tuve un amor hasta encontrar con Jasmine, mi vida es más compleja porque no puedo tener tapaderas por todo el mundo y creerme impune. Cuando era más joven tal vez, pero ahora me voy a quedar aquí a criar a un hijo y respetar mi matrimonio.-me miró de nuevo a los ojos pidiendo clemencia.-Es todo lo que tengo, me costará ocultarle a mi hijo quién soy hasta que esté preparado y en ese momento tendré que adiestrarle como hice con muchos de mis hombres.

-Mientras sea pequeño le enseñarás a respetar las leyes, ser un buen ciudadano, amar la vida y cuando crezca tendrás que mostrarle como aparentar que respetas las reglas y en realidad las pisoteas.-frunció el ceño cuando dije aquello.

-No es la vida que quiero, no es la vida que deseo.-suspiró cuando dijo eso.-Atsushi esta vida no la eliges, te elige.

jueves, 12 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XXII



No dejo imagen tampoco... sólo esto



For you princess


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Podría saltarme los días siguientes a ese, pero me saltaría parte de algo importante aunque a mí no me afectaba en absoluto. El despertar del día siguiente tenía varios titulares sobre la desaparición de la joven Kanon Sakine. Puede ser un titular más, una noticia relevante para pensar en lo bajo que ha caído la criminalidad y nada más. Pero había algo en ese titular y en ese nombre, era la chica que tenía que actuar en el teatro de Kamijo Yuuji. Su nombre estaba manchado por ineficacia, ya que él había puesto la seguridad con su empresa de escoltas en la casa de la joven y alrededores.

Jasmine se marchó de casa en su busca, sabía que las peleas podían dejarse a un lado y que Kamijo le necesitaba. No quería contactar con él, ya que siempre es duro encajar un golpe así. La policía lo tenía como parte de los sospechosos, porque suponían que había sido uno de sus hombres.

Até cabos y me di cuenta de todo, no tenía que ser demasiado inteligente si tenía conocimiento de lo acontecido el día anterior. Aquel chico que era parte de la familia de Kamijo era el causante. El nombre del muchacho era Yuki Nânjo de treinta y cuatro años, un chico nacido en los suburbios de Tokyo y llevado al buen camino por mi buen amigo. Eso era todo lo que decían de él, no querían dar más pistas sobre su posible paradero, pero sí aparecía una fotografía suya y la verdad parecía un chico común.

Yo no tuve que llamar a Kamijo, él pidió verme en un e-mail donde parecía rogar una conversación calmada para desahogarse. Acepté la visita a su hogar, Jasmine estaría en su tienda realizando los encargos para la próxima temporada y él estaría allí esperándome.

Llegué a eso de las once de la mañana, una hora apropiada para tomar un aperitivo y conversar de forma pausada. Antes de tocar al timbre escuché las cálidas y sensuales notas de piano, una partitura que desconocía aunque jamás fui muy ducho en ese tipo de género musical. Pulsé al botón y escuché como cesaba la música, sus pasos sobre el paret y también como se giraba el engranaje de aquella puerta.

-Bonjour.-susurró Kamijo observándome con los ojos cansados.

Su aspecto era algo desaliñado, pero seguía siendo elegante incluso en ese estado. Su camisa estaba mal abotonada, sus cabellos revueltos, llevaba unos jeans azul oscuro con el bajo desgastado y sus pies descalzos.

-No has dormido mucho.-dije esperando que me invitara a pasar.

-Adelante.-murmuró abriendo la puerta para girarse y caminar por el estrecho pasillo hasta el salón, donde se encontraba el piano de cola que tanto amaba.-Cierra, por favor.-dijo sin girarse ni un ápice hacia mí, para tocar nuevamente las teclas y hacerlo sonar.

Cerré la puerta y fui hacia la ventana, allí estaba el piano. La ventana estaba abierta y las cortinas se mecían levemente con la brisa que corría ese día. Lo miré fijamente y esperé que dijera algo, pero la tentación me pudo.

-Yuki ha secuestrado a la chica para que no le encierren por lo que hizo ¿no es así?-era atrevido preguntar eso, pero era mi amigo y debía ser sincero con mis conjeturas.

-No.-respondió con sinceridad mirándome a los ojos, se sabía la partitura de memoria y no necesitaba mirar al papel para seguir la obra.-En absoluto. Esta vez lo hizo para cumplir el trabajo que yo le encargué, el cual era cuidarla, tal vez lo ha hecho para así resarcirse de ese delito que ha cometido, ya que como tú y como muchos cree en el karma, o quizás porque le atrae la chica y quiere hacerse el héroe creando así una falsa imagen de inmortalidad alejándola de la visión de villano. Realmente Yuki es extraño, no sé porqué lo hizo, pero sí que en parte está la base real y tangible de peligro. Sospechamos que alguien desea secuestrarla, alguien de una banda contraria a la mía y también a muchas asiáticas, es una banda rusa. No sé porqué están tras ella, lo desconozco por completo, pero Yuki quiere averiguarlo y solucionar todo antes que alguien exponga de nuevo a Kanon.-suspiró y miró hacia sus dedos, sus finos dedos que se posaban con maestría sobre el piano creando una melodía dulce.-¿Quieres vino? He abierto una botella de Château d'Yquem.

-Es un vino caro.-respondí y él sólo sonrió.-De acuerdo.-me giré por la habitación y vi dos copas, una de ella tenía un poco de vino y la otra estaba limpia. Me eché un poco de vino y di un sorbo, era muy bueno.-¿Bebes para no pensar?

-Bebo para meditar.-susurró.-Soy extraño Atsushi, necesito una copa de vino y música melódica.-dijo caminando hacia mi para tomar su copa y beber un poco más de aquel vino.-Te hice llamar porque necesito hablar, nadie me cree cuando digo que Yuki no es tan violento.

-Es un asesino a sueldo, por mucho que lo camufles como lo camuflas.-sonrió cuando dijo aquello.-No seas cínico.

-No soy cínico.-respondió.-Es un matón, un buen informador y un gran escolta cuando quiere. Pero admito que la violación fue un descontrol por su parte, si bien sereno no sería capaz de dañarla. Creo que le gusta.-se sentó en el sofá cruzando sus piernas mientras bebía un poco más de su copa.-Atsushi te aseguro que no quiero modificar tu punto de vista, sólo desahogarme.

-Claro, como le gusta la viola y secuestra.-él frunció el ceño al escucharme decir aquello.-Está bien, te escucharé.

-Conocí a Yuki cuando intentaba robarme en una estación de metro.-dijo mientras encendía un cigarrillo.-Huyó cuando le hablé, ya que creía que no notaría que sus sucias manos estaban en mi impecable Armani.

-¿Y cuándo fue eso?-pregunté sentándome a su lado disfrutando del vino, pero también de la historia que estaba a punto de contarme.

-Yo había conseguido que Yoshiki fuera nuestro líder, yo era el segundo hombre en la organización y no me costó aniquilar a mi jefe. Nuestro jefe no era como yo, ni como Yoshiki. Era un hombre violento, grotesco, estúpido y por decirlo de alguna forma un tanto bufón y con un aliento peor que oler la basura de toda esta ciudad.-dio un nuevo sorbo y una calada a su cigarro.-Mi mujer.-dijo señalando el retrato que aún presidía el salón.-Ella se encariñó con Yoshiki, yo también, y decidimos ayudarlo. Todos los hombres de la organización le temían y odiaban a la vez, no habían tenido agallas de luchar contra su imperio de terror. Violaba a las mujeres e hijas de todos los que allí estábamos, si no tocó a mi mujer es porque a mí me estimaba como a un hijo. No sé porqué me apreciaba tanto, tal vez porque mi mujer era íntima amiga de la familia Fiorelli. Fiorelli era amigo mío, también detestaba a mi anterior jefe, y me ayudó a poner en marcha todo aquel plan. Así que Yoshiki desde ese entonces, hasta hace unos años, iba junto a mí a cualquier lugar. Ese día estaba aferrado a mi mano, era la primera vez que se sentía libre al fin de todo su pasado y él apareció.-me miró a los ojos y sonrió ampliamente.-Después de ver como corría Yuki me confesó que le parecía perfecto para moldearlo a la imagen y semejanza de todos los del clan.

-Yoshiki fue quién lo eligió.-él tan sólo asintió a lo que yo decía.

-Yoshiki se había enamorado de mí, creo que deseaba alguien a su lado que no fuera yo para así olvidarme.-hizo un inciso mirando el retrato y sonrió de forma amarga.-Rescaté a ese chico, le enseñé todo y mi mujer intentó que aprendiera modales. Creo que los modales fue lo único que no logró aceptar en todo ese proceso.-rió bajo y me miró.-Después vino Sho y Spider, también los encontré en la calle robando, y los hice parte de mi clan. Yuki fue quien los cuidó y educó a su forma, ya que aún eran prácticamente niños.

-Parece que eres Peter Pam.-alzó una ceja cuando dije aquello.

-¿Por qué?-preguntó con cierta curiosidad.

-Niños perdidos a tu cargo para luchar por sobrevivir y por aprender un oficio peligroso, pero un oficio al fin y al cabo.

-Yo lo veía más como una banda a lo Oliver Twist, pero tu visión me agrada más. Yo no obligo que sigan a mi lado, sólo les pido silencio, si bien se hicieron mi familia. Teru vino poco después de Sho y Spider, cuando habían pasado casi tres años. Teru se volvió la obsesión de Yuki, tanto es así que estaba siempre pegado a él deseando que le hiciera caso. Al principio lo molestaba, luego se volvió su confidente y por último su amante. Veo lo mismo en el caso de Kanon, claro que esta vez sus impulsos le han superado.

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt