Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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lunes, 21 de noviembre de 2011

Tears for you - Capítulo 17 - Nuevo amanecer. (Parte II)



Digamos que esta canción me representa demasiado... y que me encanta.


Sinceramente, jamás pensé que un hombre como él pudiera desprender tanta ternura. Su vida había dado un cambio radical, muy brusco, pero lo había aceptado. Terminó con Bou, aquel pequeño que había sufrido también tanto, y al parecer supieron lamerse las heridas el uno al otro. Buscaban personas que los cuidaran y empezaron a cuidarse uno al otro.

-Tu ex no tuvo buena mano.-murmuré notando como Sho miraba al niño atentamente.-¿Cómo os va la vida con Bou ahora en la familia?

-El zorro es el más feliz de la madriguera.-respondió mi sobrino.-Aunque Spider tiene a alguien con quien contar, además de mí, y yo estoy encantado. Es un niño muy dulce y siempre atento a Koji, la casa y también desea trabajar en mi local.

Recordé el proyecto de Sho. Kamijo había invertido millones en una pequeña fábrica, local y materiales suficientes para que Sho pudiera emprender sus pasos más allá de los trabajos habituales. Era un joven con talento y futuro, así que era fácil. Sus diseños de ropa, complementos y peluches causaban furor aún en las tiendas de su ex. Él era quien diseñaba todos los atuendos que más se vendían, quien poseía las ideas, y no ese maldito imbécil.

-¿Cuándo abres?-pregunté con cierta curiosidad.

-En una semana, justo venía a entregarte el sobre con las invitaciones.-comentó tomando su bandolera, un pequeño bolso rectangular con millones de chapas de distintos colores.-Aquí tienes.-dijo estirándola hacia mí.

-Ahí ya le presentas a tu novio de formalmente ¿o no?-preguntó Yuki antes de reír bajo.-Anis.-murmuró pestañeando mientras colocaba sus labios en forma de boca de pez, cosa que sonrojó a Sho y a mí me sacó una buena risotada.

Ambos habían rehecho su vida. Esperaba que esta vez sí fuera todo sobre ruedas. Sho estaba sonrojado, jugando con la cremallera de su bandolera, mientras Yuki arropaba bien al pequeño, el cual volvía a dormirse. Escuché entonces la puerta, los pasos precipitados de Anne y los pesados de Kurou.

-¡Papá! ¡Papá!-gritaba hasta dar conmigo, subiéndose a mi regazo.-¿Han venido a merendar?-preguntó quedándose quieta al ver al pequeño.-¿Quién es?

-Kurou ven.-dije al verlo parado en la puerta, estático como siempre frente a los demás.

-Tengo que arreglar unas cosas.-fue lo único que dijo antes de hacer una leve reverencia con su cabeza.

-Este es tu primo Koji.-comentó Sho antes de estirar sus brazos, cosa que provocó que la pequeña se fuera hacia él.

Anne quedó sentada sobre las largas piernas de mi sobrino, contemplando al pequeño con fascinación. Yuki no dejaba de acariciar las mejillas del bebé y ella hizo lo mismo. Ella aún vestía con su vestido de bailarina, a veces costaba quitárselo porque decía que así se veía como las hadas. Paulo había provocado en ella el deseo de ser un hada y no una princesa, una pequeña luciérnaga que iluminaba mi vida y la vida de todos aquellos que conocía.

-Vengo.-murmuré levantándome para escurrirme hacia el despacho de Kurou.

Me quedé frente a la puerta acariciando el pomo, preguntándome si hacía bien entrando y sonrojándome al recordar todo lo que había ocurrido allí dentro. Me sentía débil ahora al pasar por esa puerta, como si hubiera conocido un terrible secreto que me atraía como si fuera un tubo fluorescente y yo una estúpida mosca. Llamé al final, apoyando mi frente en la madera y suspirando algo nervioso.

-Adelante.-escuché con su voz fría, como si no le importara mi visita.

Me mordí el labio inferior y abrí la puerta, pasando hacia dentro para quedar parado frente a él. Se veía imponente tras su mesa, archivando los informes que había leído. Sus ojos se quedaron clavados en los míos, se hizo un completo silencio sólo cortado por mi latido acelerado. No me movía, estaba tan paralizado por las imágenes de aquel sexo en el cual fui su mascota, un muñeco con el cual hizo lo que quiso, y eso me aturdía. Tenía las mejillas tan rojas que podía sentir su calor, todo mi cuerpo entró en sofoco. Los mechones largos de mi flequillo ocultaron mis ojos, los cuales se habían convertido en tímidos focos llenos de cierto pudor.

-¿Ya se fueron?-preguntó dando carpetazo a un caso.

Negué con la cabeza moviendo mis cabellos, agachándome más para ocultar mejor mi rostro. Miraba al suelo fíjamente, veía mis pies moverse inquietos, mientras mis manos seguían aferradas al pomo y mi espalda se pegaba a la madera de la puerta.

-¿Qué querían? ¿Qué era ese niño?

-Yuki, Yuki trajo a su hijo.-murmuré.-Ha logrado dar con él, eso es todo.

-Se han presentado como siempre, sin avisar y sin pensar que eso pueda molestarme.-comentó suspirando.-Tu familia no tiene buenos modales, sólo Kamijo y poco más.-se levantó y caminó hacia mí.-Si uno quiere visitar a alguien se avisa, no se presenta sin más.-dijo alzando mi rostro para mirarlo fijamente. Yo intenté esquivar su mirada, inclusive me aferré con más fuerza al pomo.-Aún así me hace feliz ver que el niño vuelve a manos decentes, seguro que te ha hecho ilusión verlo.-murmuró pegándose más a mí, acorralándome.

-Sí.-balbuceé notando sus dedos acariciar mis labios cálidos, los cuales empezaban a quemar por culpa del rubor y calor que me recorría de pies a cabeza.-Sí, me hace feliz.

-¿No deberías de estar con ellos?-preguntó antes de rozar mis labios.-Ve con ellos.

Decía que me fuera, pero terminó por pegarse por completo a mí. Cubrió mi cuerpo con el suyo, quedándose inclinado observándome fijamente. Mi respiración se aceleraba, mientras él sonreía como un maldito demonio. Se divertía el verme de esa forma, tan dócil y necesitado por sentir su colonia pegada a mí.

-¿Prefieres quedarte aquí?-murmuró rozando mis labios, provocando en los míos cierto hormigueo porque deseaba sentirlos contra los suyos.-¿Quieres mis caricias ahora? Yo te las daría, pero tengo mucho trabajo pendiente.-susurró antes de besarme provocando que mis manos se aferraran a su chaqueta.

Su lengua dominaba la mía, sus labios me succionaban el aliento y su saliva se mezclaba con violencia. Notaba sus manos pegadas a mi cintura, acariciándolas con cierto erotismo. Provocó que las moviera, eso hizo con sus caricias, mientras jadeaba contra su boca. Cuando se apartó noté como mis piernas temblaron y mis ojos se cerraron acaparando esos segundos en mi memoria.

-Ve con ellos.-susurró en mi oído.-Esta noche cuando Anne esté dormida ven a buscarme al despacho, tendré algo preparado para ti.-dijo antes de besar mi mejilla.-Algo que deseas.


“Desnuda mi cuerpo con tus manos de pintor,
pinta amaneceres con tus dulces dedos
y entrégame al infierno, a sus ascuas, a su fuego.
Quiero ser el ángel que te cuide en la locura.

Beberé de este cáliz de pintura y miel,
seré la mariposa que anida en tu mente
y que evapora los oscuros recuerdos
siendo tu nuevo guerrero, te prometo ser fiel.”

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tears for you - Capítulo 17 - Nuevo amanecer.


Hoy es el cumpleaños de uno de mis héroes, no ídolos sino héroes, ya que para mí ha demostrado ser alguien poderoso, que no se rinde ante la adversidad, y que ha demostrado ser algo más allá que un simple músico.

Hoy es 20 de Noviembre, es el cumpleaños de Yoshiki.

Desde ayer está haciendo RT a sus felicitaciones, está como conejo de duracel en el twitter completamente loco por como llegan las tarjetas, imágenes, videos y comentarios. Parece un niño pequeño y se le adora por ello.

Allá, donde quiera que esté Hide, seguro que ha descorchado una botella de champaña en honor a su gran amigo, casi hermano, Yoshiki.




Esta canción me recuerda a parte de mi infancia, y aunque detesto en lo que se ha convertido (Apoyo a la SGAE, entre otras cosas) esta letra me recuerda a lo poco bueno que aún me puede regalar este hombre. Lejos de la música rock me gusta Nino Bravo, Camilo Sexto (en su musical de Jesucristo Superstar) o Bosé en sus buenos años.

Me recuerda un poco a Yuki... y porque no, un poco a mí.

PD: cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia... por si alguna "ardida" se da por señalada... quien se pica ajos come y esas cosas lindas~





Capitulo 17


Nuevo amanecer.


Pasaron varios días, con ellos trabajo de oficina y de campo. Regresé a mi rutina habitual de entrenamiento, mientras Anne aprendía a ser una hermosa, grácil y elegante, bailarina de ballet. En primavera y verano solía hacerlo en el jardín, amaba sentir la naturaleza mientras practicaba nuevas técnicas de ataque y defensa, sin embargo con el frío solía hacerlo en un lugar reservado en la casa. Era un pequeño gimnasio, con algunas pesas y unos cuantos aparatos para ejercitarnos. Kurou lo hacía en silencio, mientras yo siempre terminaba cantando alguna canción para motivarme.

Había estado todo tan revuelto que había olvidado qué era sudar de verdad, sentir esa pesada sensación de agotamiento. Todo mi cuerpo pedía que le tuviera en cuenta con mayor frecuencia, sobretodo cuando entrábamos en la pequeña sauna para terminar nuestra jornada.

Aunque, mi dulce gigante siempre seguía activo y terminaba por entrar en su despacho pasándose más de tres horas encerrado. Si bien, antes iba a por ella junto a mí y en ocasiones se escabullía para ir solo. Cuando se marchaba solo me dolía, porque yo deseaba abrazarla frente a todos y sentirme orgullo. Pero, sabía que si lo hacía era para regresar con alguna sorpresa. A veces, eran rosas para decorar mi despacho y otras algún dulce caro de una tienda especial del centro. Regresaban los dos con una sonrisa mágica, porque su amor y su comprensión lo era.

Aquel día al escuchar el timbre corrí hacia la puerta, pensé que se habían dejado las llaves y Sebastian estaba demasiado ocupado, terminando de arreglar la cena, como para estar pendiente. Sin embargo, al abrir la puerta me encontré una escena que pensé que no volvería a ver. Yuki estaba allí, mal abrigado, y con su chaqueta tapando un pequeño bulto que era un bebé. Sus ojos lo decían todo, tenía una expresión que no puedo describir con palabras. Sólo alguien que ha podido mirarse en los ojos de un padre primerizo, sólo esa persona, comprenderá mis palabras. Cierto orgullo, ternura, desesperación y miedo hechizaban sus ojos de idiota inquieto y tierno.

-Ha vuelto, te juro que ha vuelto y no es porque me haya metido en líos.-murmuró aferrándose a él como a un clavo ardiendo.-Hace unos días apareció en mi puerta, te juro que fue así, y si no he venido antes es porque llovía demasiado.

Tras él vi el coche de Sho, él estaba dentro terminando de aparcar en la puerta de casa. Cuando se bajó lo hizo con una enorme sonrisa, provocando de esa forma una en mi rostro. No tardé en intentar quitarle el bebé a Yuki de sus brazos, pero lo pegó contra él. Era una reacción normal, había pasado mucho tiempo sin su hijo deseando pensar que sólo sería unos días y no de forma permanente.

-Pasad los dos, Kurou no ha regresado aún con Anne.-dije dejándoles paso.

Dejé que se marcharan al salón más pequeño, el más acogedor, y aquel que usábamos para ver películas mientras la chimenea chisporrotea. Ellos tomaron asiento en el sofá de dos plazas y yo me senté en el pequeño, donde solía estar Anne y donde se quedaba dormida a veces. La cazadora de cuero se desprendió y permitió que viera al pequeño. Dormía aferrado a su padre, el cual lo contemplaba como si fuera el ser más importante del mundo.

Admito que jamás pensé que Yuki tuviera esa expresión, pero el día que Koji vino al mundo su rostro de canalla se ablandó. Juro que jamás vi una expresión tan tierna en él, también llena de pánico, temblaba mientras todos celebrábamos su nacimiento. Recuerdo que Kamijo se pasó toda la mañana tras él explicándole que tenía una seria responsabilidad en sus manos, que debía hacer feliz a su hijo y a la que por entonces era su mujer. Sho estuvo pegado al cristal del nido durante horas, su expresión era de derrota. Siempre había deseado ser padre, al igual que yo, y durante un tiempo estuvo enamorado de Yuki. Creo que sentía como si aquella mujer tuviera todo y él nada, podía sentir su frustración. Durante aquellos días mi sobrino había empezado a sufrir en sus propias carnes el infierno, el mismo que yo una vez caminé, y por extraño que pueda parecer para él Koji significó el paso triunfal por él.

Todos los demás parecíamos niños con un juguete nuevo, estábamos muy felices de aquella nueva vida. Sin embargo, duró poco la felicidad. Al mes de aquel momento tan maravilloso ella se marchó de su lado, alegaba malos tratos y Sho decidió robar al niño para cuidarlo él. Decía que ella era una irresponsable, pero todos despreciamos su actitud. En esos momentos, nadie podía esperar que ella fuera la culpable de la actitud violenta de Yuki, sus brotes de locura, y que realmente fuera una mala madre.

Durante seis meses Yuki no había sabido nada de su hijo, ni siquiera una fotografía. Después del incidente con Sho ella se marchó con el bebé, puesto que él regresó al niño a su abuelo esperando poder ser quien lo cuidara. Aquel hombre le engañó, le dijo que podría cuidarlo y ser él su tutor. Mi estúpido sobrino creía cualquier cosa de aquel indeseable, incluso que Yuki era violento y cruel.

La realidad fue siempre distinta. Una mujer caprichosa, la cual durante el poco tiempo de matrimonio había negado inclusive besos a Yuki, y que no paraba de quejarse por todo. Era ese tipo de chicas que desean que les cubran de caprichos, hacer lo que les viene en gana y tratar al resto como puñeteros peones. Llevó a Yuki al borde de la locura.

Él siempre había sido alguien con carencias afectivas, una caricia suponía algo más allá que un simple roce. Para él era todo, como un niño necesitado. El hambre por sentirse amado, la ceguera por desear que alguien le correspondiera realmente, provocó que cayera en la supuesta dulzura de aquella mujer. Se mostraba ante todos como un mujer dulce, atenta y considerada, pero en realidad era un ogro con bonita envoltura. Aunque, siendo del todo sincero, no la vi tan atractiva como todos decían.

Jamás aceptaría el maltrato a una mujer, pero ella jugaba con fuego. Yuki era un hombre que había vivido en un mundo convulso y se había hecho a sí mismo. Era un niño de la calle, criado entre criminales e incluso su padre lo abandonó una vez muerta su madre por sobredosis. Creció sin amor, sin comprensión y sin nada. Ella no paraba de pedir más y más, cuando él no tenía nada que ofrecerle salvo su cariño y eso debió haberle bastado. La forma de actuar de Yuki no me gustó, me pareció absurda y desproporcionada, pero me recordó a un animal herido y acorralado que responde de forma agresiva cuando le azuzan el fuego.

-¿Desde cuando está en tu poder?-pregunté.

-Poco antes que todos os fuerais, unas dos semanas.-susurró.-Pero no tengo coche, no me fio de mi padre y no quería molestar a nadie.-murmuró.-Además, Bou y yo estamos haciendo un buen trabajo.

-Sí, creelo.-susurró Sho acariciando los cabellos arremolinados de Yuki.-Ha engordado un kilo desde que están con ellos y se ve saludable, el médico dice que es incluso mayor en tamaño a un niño de su edad y que jamás había visto un niño tan despierto. Sin embargo, ni se le escucha. Es tranquilo, pero siempre contempla todo como si fuera emocionante.-rió antes de tocar sus mejillas.-Está gordito, pero es lindo.

-¿Lo sabe Kamijo?-dije notando como abría sus ojos, para quedarme fascinado de nuevo.

Ni su ex ni él eran cien por cien japoneses, ambos tenían orígenes lejos de Japón. La madre de Yuki era una neoyorquina estúpida que huyó con dieciséis de casa y con veinte estaba dándolo a luz en un prostíbulo. La madre de su ex era francesa, otra estúpida como ella. Una mujer que pensaba que lo mejor que podía ocurrir era que le regalaran diamantes. Una murió por sobredosis, la otra en un atentado. Koji era una mezcla exuberante, no dudé ni por un instante que aquel niño creciera de una forma asombrosa. Sus ojos eran de distinto color, sin embargo no se debía a esa extraña mezcla sino a los genes de su abuelo. Sakine poseía esa característica especial, uno de sus ojos era negro y el otro era de color azul turquesa.

-Sí, le dije al día siguiente para que pudiera encontrar cualquier dato del niño. Quería saber sus informes médicos hasta ahora, cómo había llegado hasta mí y sobretodo poner una denuncia por abandono. La muy hija de puta, porque no le puedo decir de otra forma, lo abandonó como quien abandona una bolsa de basura. Esa maldita zorra me arrancó a mí hijo, una vida en común, y todo para pasear su coño caliente de cama en cama.-me miró furioso.-Más de un tio ha estado con ella, lo sé por informes, y porque Hidehiko estuvo con ella.-eso me provocó un extraño sentimiento.-Sólo fueron unas semanas, hasta que descubrió que tipo de pajarraca era. No la soporta nadie, no tiene amigos de verdad, y siempre se frustra y paga sus frustraciones con sus amantes.

-Cree que todos debemos amarla, yo lo hice admirando su voz pero luego descubrí que era un asco como persona.-murmuró.-Igualita que su padre.-añadió con rabia.

-Caprichosa, irresponsable, estúpida y engreída.-murmuré provocando que ambos me miraran.

-Sí.-dijo Yuki antes de mirar al niño y sonreír embobado.-Campeón ¿a que tu madre es una estúpida?-murmuró tocando su nariz, provocando entonces que riera.-Incluso él se burla de la idiota que abandonó todo, un proyecto de vida, por ser la diva de este mundo de estúpidos.

“Ojos de papel maché,
cometas que se alzan en las brumas,
y sonrisas ocultas en baladas.
Ojos de serpiente elegante,
piel de claro de luna,
y aroma de polvo de hadas.

Pequeño niño que juegas
en tu pequeña cuna,
ángel misericordioso
que lo espías desde las alturas...
sonrían ambos y canten
olviden vuestra tortura.

Nace un niño, nace un ángel,
alma envuelta en diabluras.
La ternura de tus mejillas
son besos que no te he dado.
Canciones de cuentos infantiles,
pecados de elfos malandrines
que juegan a ocultar sentimientos.

Duérmete niño, duérmete ya.”

viernes, 24 de junio de 2011

Dark City - Capitulo 20 - Lluvia de Sangre ( III )




Del avión sólo bajó Yuki junto a Mario, regresaron en media hora. Yo me quedé sentado tomando agua, miraba mis manos y aún me preguntaba cómo había vuelto a tomar la justicia por mi propia mano. Sin embargo, algo en mí me tranquilizaba al saber que quizás jamás volvería a tocar a una mujer, que no podría destrozar su honor de esa forma.

Cuando llegué a casa, al fin a casa, ella no estaba. Había una nota en la puerta, Jun estaba con mi hijo mayor. Ni siquiera entré. Directamente me fui hacia donde se encontraban. Mentí a Kamijo minutos atrás, le dije que descansaría y me tomaría un baño antes de ir a por ella... pero no podía. Necesitaba a Beauty, como si ella fuera el único aire que pudiera respirar.

Estuve en la clínica pasada una media hora. Fui conduciendo, escuchando música que me relajaba, e intentando encontrar palabras para poder apoyarla. No encontraba alguna que valiera la pena, ella había sufrido y yo no había estado allí. Yo no pude evitar esas vejaciones, yo no pude. No pude hacer nada. Sólo tuve que aceptar que me la devolvieran destrozada.

Nada más llegar pregunté por ella, estaba en el jardín del hospital. Me dieron indicaciones de como llegar y al verla me quedé hierático. Su aspecto era el de un ángel con aquel vestido blanco, sus cabellos estaban algo revueltos por la suave brisa y sus manos jugueteaban con el pasto.

-Dios mío... es casi una niña.-dije en un murmullo.

Fui hacia ella casi tropezando, no sabía cómo hablar o qué decir. Pero cuando me vio vino hacia mí para abrazarme, en ese abrazo ella me contó todo y yo respondí de igual modo. Las palabras a veces sobran, o más bien siempre sobran cuando hay cierta conexión. Acaricié sus cabellos en medio de aquel jardín, bajo la atenta mirada de algunas enfermeras.

-Beauty... te juro que no dejaré que te vuelvan a hacer daño, te lo juro.-susurré rompiendo a llorar junto a ella.-Te prometo que nadie volverá a tocarte así.

Hacía algo de frío para estar sólo con un vestido y un jersey de botones. Simplemente, me saqué la chaqueta y la coloqué sobre sus hombros. Besé su frente como si se tratara de una niña y no de una mujer.

La tomé en brazos cargando con ella hasta su habitación. Sabía cual era, porque allí la dejé cuando me marché para cometer aquel delito. Si bien, no me pesaba demasiado en la conciencia. Él había hecho daño a mi Beauty, la persona que amaba y con la cual quería pasar mi vida aunque ella no me correspondiera.

-Quédate aquí, vengo.-susurré antes de besar su frente, pero rápidamente me tomó de las manos.-Iré a pedir tu alta, iremos a casa.

-Casa.-respondió volviendo a llorar.

Tuve que arrodillarme frente a ella, tomándola del rostro. La contemplaba como si estuviera a punto de romperse. Tomé aire y pensé de nuevo en qué decir, no quería hacer que reviviera aquel infierno por mi culpa.

-Debo confesarte que mi hogar no lo es si tú no estás, necesito que estés a mi lado para ser feliz. ¿Comprendes?-dije acariciando sus mejillas.-Iremos mañana a por Jun, hoy pasaremos el día a solas... y veremos películas, escucharemos música si quieres y tomaremos para cenar lo que tú desees.-tomé sus manos y las besé.-Pero debo de ir a pedirle el permiso al médico, para que te deje salir y podamos ir a casa. Mi casa es tu casa, Beauty.

Ella sólo se abrazó a mí y yo no tuve otra. La cargué de nuevo con sus brazos rodeando mi cuello, los míos rodeaban su cintura y sus piernas mis caderas. Tenía miedo, no quería quedarse sola y lo comprendía. Además, temblaba demasiado como para poder caminar. No iba a dejar que se cayera por esos pasillos. También esperaba que mi abrazo la calmara.

Fui hacia el puesto de enfermería y allí la senté, sobre la mesa que hacía de barrera. Se asomó una de las enfermeras y me miró seria, como si hubiera cometido yo el delito de hacerla llorar. Sin embargo, mi alma se rompía en pedazos al verla así. Yo no debía llorar, no me debía estresar y todo por mi salud y porque iría peor para ella si me veía mal. Sabía que se pondría más nerviosa si me veía a mí igual o peor.

-Por favor, necesito que dejen que venga conmigo a casa.-dije con una de mis manos entre las suyas.-No es buen ambiente el que tienen aquí, está sola y se siente perdida. No hay nadie que esté con ella y sé que este hospital no aceptan visitas en las noches. No pienso dejarla aquí, no es el mejor lugar para ella.-comenté dejando que jugara con mis dedos, parecía calmarse mirando mis anillos.-Entienda.

-Le damos los mejores cuidados y atenciones a su hija.-dijo bastante seria.

-No es mi hija.-comenté.-Pero es alguien que quiero, es alguien que necesito a mi lado y ella me necesita. No puedo dejarla aquí.-respondí golpeando con la palma de la mano la mesa.-Exijo que me dejen llevármela, soy amigo de Kamijo Yuuji y él puede decirles que sucede con ella.

-Está bien, iremos a pedir sus informes médicos y se podrá ir a casa.

Estuvimos allí esperando unos quince minutos, mientras yo simplemente la abrazaba acariciando sus cabellos. Sabía que todo aquello debió ser perturbador. No quería que sufriera más, por eso la llevé conmigo, y en esos momentos parecía perdida.

-Seguro que has pasado miedo, pero ya estoy contigo.-murmuré antes de dejarla recargada sobre mí.

-Tuve mucho miedo.-susurró aferrándose a mi camisa.

-Ya todo pasó.

Nada más ver los informes en la mesa los tomé y la tomé a ella en brazos. Caminé con ella como aquella noche, la primera en libertad lejos del tugurio. Al llegar al coche le ayudé con el cinturón y fuimos directamente a mi casa. Mi casa era la suya, se lo había dicho.

Llegamos justo a la hora de la cena. Hice que se bañara, así se relajaría, y le puse un poco de música de la radio. Yo mientras hice algo ligero, un poco de arroz con tortilla y jamón. Comimos prácticamente en silencio, pero todo se rompió cuando empezó a llorar de nuevo.

-No, no quiero verte llorar.-dije dejando mi plato, levantándome, para girar su silla y abrazarla.-Beauty...

No tengo idea de porqué terminé cantando bajo en su oído. Jamás lo había hecho hasta ese momento. Besé su mejilla y la tomé en brazos. La llevé poco a poco al sofá, allí la senté sobre mis piernas e hice que recostara su cabeza en mi pecho.

“A veces no sé cómo comportarme. Soy la alimaña que cuida tus sueños, seca tu llanto y besa dulcemente tu frente. Lejos de mi pasado y aspecto, me comporto como un amante. Quiero cuidarte, deja que sane tus heridas y luego podrás volar... te podrás ir lejos de mí, aunque quede a oscuras nuevamente.”

Se quedó dormida y yo me quedé allí, casi a oscuras. No quería moverme por no despertarla, temía que volviera a llorar. Y cuando sentí su sueño profundo entonces me derrumbé. Lloré molesto y aterrado. Molesto conmigo y aterrado por todo lo que habíamos vivido. Mis miedos aumentaron desde aquel día.

miércoles, 22 de junio de 2011

Dark City - Capitulo 20 - Lluvia de Sangre ( II )

-No, nada.-me apresuré a responder.-Tan sólo estoy preocupado.

Tuvo que pasar veinticuatro horas para saber su paradero. Hubo una filtración de información del otro bando, decían que nuestras parejas habían sufrido un daño irreparable y vergonzoso. Pedían que Hiroto fuera a por ellas, él era la filtración.

Estábamos reunidos aún en mi casa. Kamijo hizo crujir sus dedos y miró serio los papeles. Toda la información que había sobre Dorian Lambert, aquel desconocido para mí hasta hacía unas horas.

¿Qué pudo haber hecho? ¿Qué? ¿Qué actos crueles? Lo miraba y podía ser mi hijo, por su edad, y no aparentaba maldad alguna en su rostro. Era atractivo, parecía el príncipe perfecto para cualquier mujer. Pero era un estafador, incluso se había casado varias veces con viudas que acabaron muertas y él heredando todo. Era un vividor, un estafador, un asesino de sangre fría y para colmo un cínico.

¿Podía creer todo lo que leía? ¿Podía? Incluso tenía fotografías de algunas escenas de sus crímenes, simplemente revolvían mi estómago y se quedaban grabadas durante horas. No podía cerrar los ojos sin ver aquellos cadáveres mutilados, maltratados o vejados. Incluso se había fabricado una marioneta con una de sus víctimas, con la cual llegó a dar una fiesta y alegaba que estaba ebria cuando esta se desplomaba sobre la mesa.

¿Existía alguien así? ¿Alguien tan retorcido y tan joven? ¿La maldad germinaba desde antes de nacer en un niño? ¿O las circunstancias? Temblé con una de las fotografías en mi mano. Eran animales destrozados, había estado probando a diseccionar humanos con vacas lecheras. Más bien, precisando sus cortes.

Cuatro horas después de la liberación, del rescate mejor dicho, de nuestras mujeres no sentí alivio. Todo lo que había leído sobre ese monstruo no era nada comparado con lo que supe. Al llegar a la clínica privada del amigo de Kamijo, a la cual nos condujeron, vi a las tres derrumbadas.

Corrí hacia mi hermosa Beauty. Su rostro estaba bañado en lágrimas. Parecía una niña pequeña pidiendo auxilio, ese demente la había violado y no sólo a ella... a las tres. Kamijo se derrumbó llorando aferrado a su mujer, sentía un dolor que no podía compararse con nada... tal vez al mío y al de Mario. Él sólo se endureció y juró venganza.

Dejamos que las cuidaran, que hicieran los exámenes pertinentes y mientras nos reunimos en la sala de espera. Kamijo dejó de llorar, se secó las lágrimas y volvió a esa pose con aura oscura. Podía palparse prácticamente, era una sensación que ahogaba.

-Quiero disfrazarlo de si mismo.-murmuró.-Ama el personaje de Dorian de Oscar Wilde, pero él no tiene retrato... démosle uno en el cual se vea cada día.-comentó levantándose.-Mario, prepara el avión privado... nos vamos.

Estuvimos varias horas juntos, planeando aquello con cuidado. Nuestras parejas se quedaron en observación. Yo simplemente no quería moverme del lado de Beauty, sin embargo quería la venganza que Kamijo me pondría en bandeja de plata. No podía dejar pasar esa oportunidad. La justicia no sería lo suficiente coherente.

Esa misma noche volamos a Inglaterra. Al parecer esa sabandija se escondía en Londres. Yo no me moví del avión. Estaba nervioso, tenía miedo que todo aquello no saliera como acordado y terminara con alguno de los tres heridos. Teníamos que salir bien de esta, nos estaban esperando en casa.

Cuando regresó Kamijo lo hizo con Dorian y su compañera, ambos estaban drogados. Kamijo les inyectó algo que los adormeció. Admito que cuando los vi tan presa fácil cierto remordimiento vino a mi mente, sobretodo al verla a ella.

Parecía una de esas rosas que crecen entre escombros. Una chica vestida de negro, piel extremadamente pálida, con una belleza angelical y venenosa. De ella poco sabíamos salvo sus dotes para los venenos y su nombre. Frente a todos, como mi buen amigo, era una cantante de éxito, pero tras su máscara se encontraba la próxima viuda negra.

-Elizabeth.-balbuceó enjaulado, no estaba aún adormecido del todo.

Su voz me produjo escalofríos, deseos de arrancarle las cuerdas vocales y tirarlo del avión sin paracaídas. La frialdad de su imagen contrarrestaba con su voz, algo aterciopelada... parecía la voz de la serpiente del paraíso.

Pusimos rumbo a Francia, sería menos de una hora de vuelo. Iríamos a una de las posesiones de Kamijo. En aquel enorme caserón cometimos el mayor de mis pecados, aún mayor que la muerte de aquel hombre que aún cae en mi conciencia y en mi pasado.

Allí nos esperaba Yuki, uno de los hombres de Kamijo y prácticamente un hermano. Él también tenía temas pendientes que saldar con Dorian. Desde ese punto todo lo recuerdo demasiado rápido. Todo fue precipitado, creo que nos habíamos contenido mucho tiempo.

Bajamos donde la mazmorra de aquel lugar. Lo hicimos con él practicamente consciente, ella dormía aún en brazos de Mario. Cada escalón era un paso menos para aquel delirio. Creo que lo saboreé a pesar de todo.

Primero desnudamos el cuerpo de Dorian. Era un cuerpo pulcro, sin una marca y de piel algo lechosa. No sabía su edad, no quise saberlo, pero sospechaba que no más de veinticinco años y quizás ni llegaba a esa edad. Después, lo recostaron en una mesa de tortura y lo engrilletaron.

Tuvimos que esperar a que despertara, pero lo hizo rápidamente al echarle Yuki un cubo de agua helada. Él despertó de una pesadilla cayendo en otra. Nos miró deshubicado, para luego mirar a ambos lados hasta que dio con Elizabeth. Ella estaba atada a la pared con unas esposas.

-¡Elizabeth!-exclamó intentando deshacerse de los grilletes.-No saben qué les deparará si nos matan. Mi jefe no se quedará de brazos cruzados, él actuará.

-A tu jefe se la suda, te lo aseguro.-comentó Yuki con una sonrisa siniestra.

Yo deseché la idea de mostrar mi rostro, tal vez porque con la cara descubierta no habría tenido el valor de hacer lo que hice. Necesitaba escudarme, era mi protección.

Kamijo se puso unos guantes que parecían garras. Los lamió con un gesto y una mirada sádica, jamás lo imaginé en él. Se había desecho de su camisa, no supe para qué hasta ese momento. Enterró sus uñas en el pecho de Dorian, él calló su dolor aunque sus ojos expresaban sufrimiento.

Mi amigo parecía un gato, esas agarras arañaban su piel dejando enormes surcos. Después tomó una fusta, con esta dejó otras marcas más pequeñas y que seguramente eran tan dolorosas como las primeras. Dorian no pudo más y se desmayó, momento que usaron para darle la vuelta y aplicar el mismo procedimiento.

No duró mucho dándonos su espalda, pronto lo giraron. Seguía inconsciente hasta que Mario tomó una maza. Con esta machacó su pierna. Gritaba, más bien maldecía y a la vez rezaba, jamás había visto a un demonio rezar. Sin embargo, tuve la sospecha que no era por él sino por ella. Cuando terminó Mario, juraría que podía ver los pequeños huesos astillados. Después de ese momento, me tocó a mí.

Tomé la misma maza y golpeé su entrepierna. Esos alaridos que parecían provenir del infierno, hicieron que ella despertara llamándolo desesperada. En ese momento Yuki le quitó la venda de los ojos, se la habían puesto al atarla, y sonrió tomándola del rostro.

-Mira bien todo lo que va a ocurrir.-susurró con malicia.

Giró el rostro de Dorian hacia ella y sin pensarlo dos veces le sacó el ojo. Como quién descorcha un cava. Fue un gesto rápido y siniestramente efectivo. El ojo cayó a los pies de Elizabeth, ella no paraba de chillar y llorar a la vez. Estaba viviendo una película de terror en toda regla.

Yuki los sedó de nuevo. Aunque Dorian estaba prácticamente inconsciente. Y ya no gritaba, ni se movía. Aquello había sido una gran conmoción para él, un hombre tan engreído... destrozado.

Regresamos al aeropuerto y viajamos a Londres nuevamente, fue un vuelo aún más extraño y silencioso. Nadie decía nada, todos estábamos sosegados y quizás con ciertos remordimientos por ella.

Del avión sólo bajó Yuki junto a Mario, regresaron en media hora. Yo me quedé sentado tomando agua, miraba mis manos y aún me preguntaba cómo había vuelto a tomar la justicia por mi propia mano. Sin embargo, algo en mí me tranquilizaba al saber que quizás jamás volvería a tocar a una mujer, que no podría destrozar su honor de esa forma.

domingo, 29 de mayo de 2011

Dark City - Capitulo 20 - Lluvia de Sangre - I


Capítulo 20

Lluvia de sangre.

La fecha más romántica del año estaba por llegar. Beauty se veía cada vez más hermosa, o al menos así parecía. Apenas compartíamos momentos cotidianos próximos a ser una pareja, pero no me importaba con tal de poderme sentar a contemplarla jugando con mi hijo. Me controlaba el deseo de abrazarla, besarla y hacerle el amor allí mismo.

Jun me preguntó más de una vez si Beauty era su madre. Él se sentía orgulloso que sus amigos pensaran que tenía una. Yo no sabía como explicarle cosas que ni un adulto puede llegar a comprender.

El año parecía empezar como acabó, con cambios. Incluso en mis empresas. Algunas de ellas las tuve que cerrar en países como Portugal o Grecia, estaba teniendo perdidas y no me interesaba. Vendí las fábricas y redistribuí a los trabajadores, ayudé a jubilarse anticipadamente a aquellos que ya tenían la edad suficiente e implanté el sueldo dependiendo de la productividad. Aunque esto último sólo en países en los cuales se podían usar estas tácticas y eran bastante escasos. Con esas carambolas perdí muy poco dinero, incluso encontré un filón comprando y vendiendo acciones.

Era un día como cualquier otro, un diez de Enero, en el cual le di dinero a Beauty para que saliera a pasear y de compras de rebajas con Megumi y Rose. Ella necesitaba presencia femenina, amigas que le hicieran olvidar su pasado y la hicieran fuerte en el presente que vivíamos.

Me quedé arreglando informes de la empresa. Jun estaba jugando en mi despacho. Imitaba mis movimientos, decía que era el jefe de una empresa de juguetes y estaba dibujando el próximo juguete. Era feliz imaginando, imitando y sobretodo siendo un niño. Su vida había sido completa y él ni se daba cuenta, sólo quería crecer y dejar de ser un niño... quería jugar a cosas que eran un quebradero de cabeza para los adultos.

Pasaron unas cinco horas, se había ido muy temprano y empezó a parecerme extraño. Le dije que me llamara si no venía a tomar el almuerzo y no lo hizo, así como no lo hizo en la hora del café. Llamé preocupado a Kamijo esperando no parecer histérico, pero el histérico era él.

-Kamijo te llamo porque...

-¿Está ahí Rose? ¿Megumi? ¿Alguna de las dos? Mario me llamó hace rato y dice que lleva como una hora intentando contactar con su mujer y yo llevo lo mismo con la mía. No consigo saber dónde están. Mis hombres dicen que hace rato que no dan con ellas.

-Llamaba para preguntar lo mismo. Le dije a Beauty que llamara si no venía al almuerzo, pero no lo ha hecho. Me ha parecido raro, sin embargo pensé que se acordaría en la hora del café. No quería atosigarla y que pensara que era demasiado protector.-me masajeé la frente e intenté buscar en mi cabeza lugares donde podían estar.-Recogedme, vamos a los grandes almacenes y buscaremos nosotros mismos a las chicas.

Pasada media hora tenía a Kamijo en mi puerta, llamando como si se lo llevaran los demonios y mucho más pálido que de costumbre. Mario ocultaba tras sus enormes gafas oscuras, y su pelo mal peinado, su preocupación. Yo simplemente me había vestido de forma cómoda, porque me pasaría el tiempo que fuera entre locas por la moda y desesperadas por un cappuccino para reponer energías.

-¿Dónde puedo dejar a Jun?-pregunté a Kamijo.

-He dejado a Camil con Teru, puedes dejarlo con él.-dijo con un hilo de voz.-Tiene un hijo un par de años mayor que tu hijo, se divertirán.

-Yo ir a buscar a mami.-dijo aferrado a mí.-Mami me dijo que me compraría un peluche.-su conejo estaba entre ambos, el conejo que le regaló Yutaka.-Pero yo le dije que no hacía falta, entonces me dijo que me compraría dulces... estará comprando mis dulces.

Mario tomó a Jun que rompió a llorar, sobretodo cuando lo metió en una furgoneta y dio una dirección. Ahí fue cuando se quitó las gafas mostrando sus ojos enrojecidos. Se mantuvo al lado de Kamijo y este entonces lo dijo.

-Creemos que puede ser el golpe maestro del clan Sakine.-murmuró.-Lamento que Beauty se vea involucrada, así como Megumi y Rose, ellas no tienen nada que ver en esta lucha por el territorio de esta ciudad.-apretó los puños.-No vamos a buscarlas por los grandes almacenes, vamos a buscarlas a nivel nacional. Te necesito para que colabores con nosotros.

Me quedé en silencio. Estaba paralizado. Creo que no podía mover ni un músculo. Ni siquiera para tranquilizar a Jun que se marchaba en la furgoneta, llorando. Entonces la rabia la liberé de la única forma que encontré y fue llorando. La rabia, la ira, la desesperación, el dolor tan terrible que me habían causado... era tanto que me desbordó.

-¿Cómo sabéis eso?-dije intentando secarme las lágrimas con mis manos.

-Mientras veníamos hacia acá hemos estado viendo videos de vigilancia, vimos una tienda de té y pastas que cerró con ellas dentro.-comentó Kamijo manteniéndose firme.

-El cabrón de Dorian Lambert estaba allí, haciéndose el tullido y golfo esposo de la desgraciada de su compañera de jugarretas. A ambos les tengo ganas, pero más que nada a él.-ahí apareció en moto uno de los hombres de Kamijo, su batería en la banda que estaba formando como tapadera de sus actos delictivos y también por puro placer.

-¡El tráfico!-exclamó dirigiéndose hacia nosotros.-Vamos coño, que yo haré que aparezca ese cabrón. Me ha destrozado el cuerpo hace unos meses porque estoy con la hija del capullo de Sakine.

-Así que tú eres Yuki.-dije intentando hacer memoria, pero tenía la cabeza en otro sitio, sin embargo acerté.

-Yuki, sí.-dijo sacando un papel.-Aquí tengo los informes de los vuelos que han salido hace unas horas. Por si las moscas, pero hay varios vuelos privados que ni de coña te van a decir donde van. Sobretodo si son de Sakine.

-Atsushi, dime que podemos pasar a tu casa.-comentó Kamijo.-Necesito algo para calmarme, aunque sea agua.

Permití que pasaran, los tres nos sentamos a esperar. Estábamos seguros que pedirían rescate. Si bien, no estábamos tan sólo esperando. Kamijo no paraba de mirar su teléfono último modelo, de mandar mensajes y recibir llamadas. Estaban rastreando cada paso. Sin embargo, había muchos cabos sueltos.

Pasamos horas discutiendo qué haríamos si encontrábamos a las chicas, o qué pasaría si agarrábamos a esos dos. Mario decía que deseaba matarlo. Pero, Kamijo dijo algo que me destruyó aún más su imagen de ángel.

-¿No va de parásito cojo y tuerto?-interrogó.-Demos realismo a su disfraz.

Aquello me hizo sentir escalofríos, sin embargo era algo de esperarse. Todos estábamos deseando destrozar a ese maldito. No sabíamos cómo o dónde se encontraban, pero nada más lo supiéramos ese infeliz dejaría de estar a salvo.

Mario puso su fotografía sobre la mesa. Admito que me quedé en silencio durante varios minutos contemplando sus facciones. Parecía un caballero de otra época, podría decirse que se parecía al dichoso Dorian Gray. Un hombre con encanto propio. No comprendía bien porqué hacía todo aquello, tal vez por la ambición que brillaba en su mirada. Momentos después dejó a su lado la fotografía de una joven que me resultó familiar, después supe por su conversación que era cantante de un grupo de rock y metal inglés. Ella era Elizabeth, su compañera de juegos macabros. Sin embargo, en ella no veía la maldad que emanaba del joven sino más bien una profunda melancolía.

-¿Sucede algo?-preguntó Kamijo al ver que no decía nada, ni siquiera asentía a todo lo que planeaban. Estaba como en otro mundo, muy lejos de allí, imaginando su forma de hablar y caminar e intentando comprender sus motivos. Si bien, como pude saber después en la mafia no se necesitan demasiados motivos, tan sólo una orden de un superior.

-No, nada.-me apresuré a responder.-Tan sólo estoy preocupado.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Dark City - Capítulo 19 - Lluvias de otoño y nieves de invierno V



Desde hace horas lleva esta maldita canción en mi cabeza... no puedo sacarla de mis neuronas.

Disfruten

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El resto de la conversación fue sobre sus miedos como padre, sus agobios a la hora de acomodar su horario y el porqué se había planteado todo. Su Oly era el tema estrella, también su hijo. Se notaba orgulloso y enamorado. Si eso le hacía feliz yo debería aceptarlo sólo por respeto a él.

Pocos días después de esa conversación se fue a rodar a New York. Siempre dijo que quería viajar por todo el mundo, ver lo que este tenía preparado para él, y que no quería ser un simple empresario lleno de agobios. Él deseaba tener otras cargas, al igual que Hero y Miho. Mi único sucesor disponible para llevar las empresas era Jun, pero le atraía demasiado las cosas artísticas y aún era sólo un niño. Siempre deseé que fuera Hizaki mi sucesor, pero él iba en busca de la aventura.

Cuando llegué a casa Phoenix me comentó de poder hacer algo juntos, lejos de todo el ajetreo de la vida diaria. Yo simplemente medité seriamente en unas vacaciones a solas, días antes de las Navidades y tan sólo un fin de semana. Podíamos dejar a Jun junto a Kamijo y Jasmine, pero Phoenix descartó la idea porque se sentía mal de dejarlo siempre con ellos. Así que simplemente ese sueño se quedó en el aire.

Una mañana tuve una llamada de Kamijo, había pasado una semana desde nuestro encuentro en el hospital. Pedía verme y era urgente. Cuando llegué al lugar acordado, el mirador de la ciudad, tenía el rostro pálido y la mirada perdida por completo. Parecía tenso, tanto que sus manos se aferraban con fuerza a la barandilla de hierro forjado del puente hacia el viejo castillo.

-Ha desaparecido.-susurró.-Yuki ha desaparecido.-su tono de voz era calmo, pero sabía que estaba completamente desquiciado.-Mi mayor temor es que haya muerto.

-¿Por qué?-pregunté.-Se escapó con la chica, eso lo sabías.

-¿Por qué?-interrogó girándose.-Porque esta vez la chica apareció sola.

-¿Y por qué debería estar muerto?-dije aproximándome a él.

-Hay cosas que no te he contado, cosas que si las supieras temblarías.-se aferró a mí.-Necesito contarlas Atsushi, este es el mejor lugar porque es apartado y aquí no vendrá nadie a interrumpirnos.

-Cuéntame.-dije señalándole un banco de piedra para que tomáramos asiento.

-El padre de Kanon, cara a la galería su tío, tiene una sección importante de la mafia japonesa. Sé que hace tratos como Imai Hisashi, ahora Imai también es líder de su organización. Imai no es un esbirro cualquiera, su pareja le cedió el poder y este pasó a tener gran representación en la ciudad.-cerró los ojos ante los míos incrédulos.-He hecho tratos con todas las secciones poderosas en la ciudad, son pactos de no agresión y de venta y compra de armas además de otros materiales.-yo seguía sin creerlo.-Pensé que podría hacer pacto de no agresión con ellos, de sepultar las viejas heridas de alguna forma y mantenernos fuertes ante la policía que cada vez cuesta más corromper.-murmuró antes de suspirar pesado.-Creo que Yuki está muerto, el padre de Kanon tiene influencias y puede conseguir localizarlos sea donde sea. Carlo les estaba dando protección, Carlo es el padre de Mario, pero alguien dio el chivatazo y hace unos días Carlo fue a ver qué tal iba todo, lo hizo desde lejos y lo que pudo observar era a Kanon errática por el apartamento que les consiguió. Por eso se puso en contacto conmigo, por eso sé que Yuki está muerto.

-¿Cómo se te ocurrió esa locura? Tratar con gente así no es lógico.

-Mi sección de la mafia es mucho más poderosa en Europa, en Japón lo somos, pero en Europa tenemos lazos de sangre con la mafia italiana y la de Europa del Este. Aunque no lo creas hay secciones de mafia implantadas con facilidad en Francia, Portugal, España y Mónaco. Nos movemos bien por esos países y eso nos hace fuertes. También parte de África lo tenemos dominados, sobretodo las aduanas. Tener pactos aquí es repercusión en Japón, allí es todo más complejo y competitivo.-dejó escapar una lágrima y me miró.-Yo creí que Yuki volvería.

-Os exponéis para nada, para hacer algo que es ilegal sólo porque creáis competencia a los gobiernos.-ahí salió mi lado de cospirador.-Sé que vendéis armas mucho más baratas que las empresas estatales y de países desarrollados en el terror, y no hablo de países árabes sino de los grandes gigantes de la seguridad. Ellos actúan como vosotros. Incluso hay gobiernos que no les importa el tráfico de drogas, lo hacen a hurtadillas, pero les molesta que hombres como ustedes también entren en el negocio. Seamos sinceros, si os persiguen y os matáis entre vosotros no es por honor Kamijo, no es por el bien y el mal, es por puro dinero.

-Y también porque debemos la vida a ello.-no había pensado en ese punto.-Yo le debo la vida, también la de mi hermano, a la organización. Salvé a Yuki de las calles cuando apenas éramos unos niños. Hice lo mismo con el resto de mis más allegados, lo hice porque la vida que tenían era inferior a la que yo iba a darles.-susurró intentando ser sosegado.-Debo irme. Debo poner en alerta a todo el clan.

-Lamento no ser de gran ayuda.-respondí.

-Sólo esperaba unas palabras de ánimos, no que me echaras en cara que sólo deseo poder o dinero, que para esta sociedad es lo mismo.-lo agarré del brazo para impedirle que se marchara.

-Espero que tu hombre aparezca.

-No es sólo un hombre, para mí es como un hermano.-respondió con total sinceridad.-Espero que todo te vaya bien, Atsushi.

Yo me quedé allí meditando. Notando como mi estupidez había salido a flote. Noté el motor del coche de Kamijo y como se alejaba. Yo si bien deseé notar que regresaba a mi lado. Le había decepcionado, no había venido a mí por respuestas sino para desahogarse y yo había acabado echándolo de mi compañía.

Cuando regresé a casa tenía una llamada. Habíamos conseguido el cara a cara que antes tanto deseaba. Hidehiko daba el visto bueno, también el resto, sólo porque pensaban que eso me haría feliz. Acepté la invitación puesto que pensé que sería algo apropiado para olvidarme de todo y centrarme de nuevo en esa lucha estúpida. Mi ego lo pedía, o más bien lo deseaba.

viernes, 13 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XXIII



-Yo lo veía más como una banda a lo Oliver Twist, pero tu visión me agrada más. Yo no obligo que sigan a mi lado, sólo les pido silencio, si bien se hicieron mi familia. Teru vino poco después de Sho y Spider, cuando habían pasado casi tres años. Teru se volvió la obsesión de Yuki, tanto es así que estaba siempre pegado a él deseando que le hiciera caso. Al principio lo molestaba, luego se volvió su confidente y por último su amante. Veo lo mismo en el caso de Kanon, claro que esta vez sus impulsos le han superado.

-Perfecto.-respondí a todo lo que decía con esa palabra cargada de contenido irónico.-Intentas defenderlo.

-Le partí mi bastón favorito en la cabeza.-dijo sin pestañear en absoluto.

-¿Qué?-dije bastante sorprendido.

-Sí, yo también me sorprendí que el bastón fuera tan deficiente.-comentó tras dar un sorbo a su vino.

-Podías haberlo matado.-dejé mi copa en la mesa intentando comprender como podía decir algo así con tanta tranquilidad.

-Cada uno tiene sus límites, pero créeme tiene la cabeza demasiado dura. Además, creo que fue más bien con la pierna.-alcé una ceja y él rió.-Es broma, pero le aticé con el bastón cuando lo supe. Si bien, le quiero como a un hermano y me duele desterrarlo de mi lado. Tal vez estoy siendo poco blando.-suspiró.-Te dije que fue una violación, pero no fue realmente tan reciente... ayer es cuando salió a la luz y no quería que pensaras que ocultaba algo.

-Pero lo ocultas.-respondí.

-Pero es algo relativo a mi organización. El asalto fue hace un mes, prácticamente un mes, y me dolió inmensamente ver que todo lo que decía Kanon era cierto. Evitaron los cargos para que no hubiera escándalo en mi contra. Yo dije que ese hombre no aparecía más en su vida, tal vez el tío de la señorita Kanon creía que lo mataría. No sé porqué pero me creyó.-suspiró pesadamente.-Sólo tenía que mantenerse oculto dos meses y volver a la ciudad junto a mí, junto a nuestra familia. Es un imprudente.

-¿Qué harás?-dije sin pensar que realmente yo no tenía ni voz ni voto, también era algo que no debía saber.

-Encontrarlo yo antes que la policía, cerciorarme que Kanon está bien y manipular pruebas para que parezca que Yuki falleció en un incendio que él mismo provocó. Si bien, ni Yuki moriría ni el incendio sería provocado por él.-me miró fijamente a los ojos.-Puedo darle otro nombre, otro aspecto y otro lugar de residencia.

-Encubrir a un criminal no es cosa fácil.-no quería saber más del tema, pero creo que Kamijo quería que lo supiera porque era el único fuera de su organización en el que podía confiar.

-Soy un criminal, encubro mis delitos constantemente.-respondió antes de tomar de nuevo su copa y dar un último sorbo de vino.

-¿Para qué me necesitas realmente?-pregunté y él sólo apoyó su cabeza sobre mi hombro.

-Necesito una coartada si todo se desarrolla como deseo.-susurró.-Atsushi es el único favor que voy a pedirte.

-Espero que no lleguemos a estos estremos.-respondí sin mover mi cuerpo ni un ápice.

-Deseo encontrarlo antes, ambos sanos, y realizar mi plan con maestría. Pero si no sucede de esa forma no tendrás que preocuparte por nada, podrás olvidarte por completo lo que te he dicho.-se apartó de mí levantándose del sofá.-Pronto seré padre Atsushi.-se giró hacia mí.-Yoshiki quiere que mi hijo sea el líder del clan cuando sea adulto, además me ha pasado todo el poder quedando él como segundo de abordo. Piensa que yo tengo más calma y experiencia.-comenzó a jugar con el anillo de casado.-Si Jasmine supiera que todo esto se está desarrollando, que estoy ayudando a Yuki, o que ahora soy el líder me dejaría.

-Tiene miedo y también se siente decepcionado ¿no es así?-él únicamente asintió.-Tu mujer no lo veía de esa forma.

-No, ella era una de las únicas mujeres que colaboraban en mi mundo con ambas asociaciones.-las asociaciones eran la japonesa y la italiana, ambas mucho más poderosas de los que todos creían y con raíces en todo el mundo.-Mario la conocía bien, fue primero conquista suya que mía. Sin embargo, jamás me reprochó nada cuando ella se enamoró de mí y nos casamos.

-Vuestro mundo es complicado, es duro vivir dos vidas.

-Y tres.-dijo sentándose de nuevo a mi lado.-Tengo varios hombres con varias personalidades y nombres distintos, con dos y tres mujeres en cada país. Tienen una vida de agentes secretos, según eso creen sus mujeres, y otros son altos cargos de empresas ante sus hijos que se sienten orgullosos. Yo sólo tuve un amor hasta encontrar con Jasmine, mi vida es más compleja porque no puedo tener tapaderas por todo el mundo y creerme impune. Cuando era más joven tal vez, pero ahora me voy a quedar aquí a criar a un hijo y respetar mi matrimonio.-me miró de nuevo a los ojos pidiendo clemencia.-Es todo lo que tengo, me costará ocultarle a mi hijo quién soy hasta que esté preparado y en ese momento tendré que adiestrarle como hice con muchos de mis hombres.

-Mientras sea pequeño le enseñarás a respetar las leyes, ser un buen ciudadano, amar la vida y cuando crezca tendrás que mostrarle como aparentar que respetas las reglas y en realidad las pisoteas.-frunció el ceño cuando dije aquello.

-No es la vida que quiero, no es la vida que deseo.-suspiró cuando dijo eso.-Atsushi esta vida no la eliges, te elige.

jueves, 12 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XXII



No dejo imagen tampoco... sólo esto



For you princess


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Podría saltarme los días siguientes a ese, pero me saltaría parte de algo importante aunque a mí no me afectaba en absoluto. El despertar del día siguiente tenía varios titulares sobre la desaparición de la joven Kanon Sakine. Puede ser un titular más, una noticia relevante para pensar en lo bajo que ha caído la criminalidad y nada más. Pero había algo en ese titular y en ese nombre, era la chica que tenía que actuar en el teatro de Kamijo Yuuji. Su nombre estaba manchado por ineficacia, ya que él había puesto la seguridad con su empresa de escoltas en la casa de la joven y alrededores.

Jasmine se marchó de casa en su busca, sabía que las peleas podían dejarse a un lado y que Kamijo le necesitaba. No quería contactar con él, ya que siempre es duro encajar un golpe así. La policía lo tenía como parte de los sospechosos, porque suponían que había sido uno de sus hombres.

Até cabos y me di cuenta de todo, no tenía que ser demasiado inteligente si tenía conocimiento de lo acontecido el día anterior. Aquel chico que era parte de la familia de Kamijo era el causante. El nombre del muchacho era Yuki Nânjo de treinta y cuatro años, un chico nacido en los suburbios de Tokyo y llevado al buen camino por mi buen amigo. Eso era todo lo que decían de él, no querían dar más pistas sobre su posible paradero, pero sí aparecía una fotografía suya y la verdad parecía un chico común.

Yo no tuve que llamar a Kamijo, él pidió verme en un e-mail donde parecía rogar una conversación calmada para desahogarse. Acepté la visita a su hogar, Jasmine estaría en su tienda realizando los encargos para la próxima temporada y él estaría allí esperándome.

Llegué a eso de las once de la mañana, una hora apropiada para tomar un aperitivo y conversar de forma pausada. Antes de tocar al timbre escuché las cálidas y sensuales notas de piano, una partitura que desconocía aunque jamás fui muy ducho en ese tipo de género musical. Pulsé al botón y escuché como cesaba la música, sus pasos sobre el paret y también como se giraba el engranaje de aquella puerta.

-Bonjour.-susurró Kamijo observándome con los ojos cansados.

Su aspecto era algo desaliñado, pero seguía siendo elegante incluso en ese estado. Su camisa estaba mal abotonada, sus cabellos revueltos, llevaba unos jeans azul oscuro con el bajo desgastado y sus pies descalzos.

-No has dormido mucho.-dije esperando que me invitara a pasar.

-Adelante.-murmuró abriendo la puerta para girarse y caminar por el estrecho pasillo hasta el salón, donde se encontraba el piano de cola que tanto amaba.-Cierra, por favor.-dijo sin girarse ni un ápice hacia mí, para tocar nuevamente las teclas y hacerlo sonar.

Cerré la puerta y fui hacia la ventana, allí estaba el piano. La ventana estaba abierta y las cortinas se mecían levemente con la brisa que corría ese día. Lo miré fijamente y esperé que dijera algo, pero la tentación me pudo.

-Yuki ha secuestrado a la chica para que no le encierren por lo que hizo ¿no es así?-era atrevido preguntar eso, pero era mi amigo y debía ser sincero con mis conjeturas.

-No.-respondió con sinceridad mirándome a los ojos, se sabía la partitura de memoria y no necesitaba mirar al papel para seguir la obra.-En absoluto. Esta vez lo hizo para cumplir el trabajo que yo le encargué, el cual era cuidarla, tal vez lo ha hecho para así resarcirse de ese delito que ha cometido, ya que como tú y como muchos cree en el karma, o quizás porque le atrae la chica y quiere hacerse el héroe creando así una falsa imagen de inmortalidad alejándola de la visión de villano. Realmente Yuki es extraño, no sé porqué lo hizo, pero sí que en parte está la base real y tangible de peligro. Sospechamos que alguien desea secuestrarla, alguien de una banda contraria a la mía y también a muchas asiáticas, es una banda rusa. No sé porqué están tras ella, lo desconozco por completo, pero Yuki quiere averiguarlo y solucionar todo antes que alguien exponga de nuevo a Kanon.-suspiró y miró hacia sus dedos, sus finos dedos que se posaban con maestría sobre el piano creando una melodía dulce.-¿Quieres vino? He abierto una botella de Château d'Yquem.

-Es un vino caro.-respondí y él sólo sonrió.-De acuerdo.-me giré por la habitación y vi dos copas, una de ella tenía un poco de vino y la otra estaba limpia. Me eché un poco de vino y di un sorbo, era muy bueno.-¿Bebes para no pensar?

-Bebo para meditar.-susurró.-Soy extraño Atsushi, necesito una copa de vino y música melódica.-dijo caminando hacia mi para tomar su copa y beber un poco más de aquel vino.-Te hice llamar porque necesito hablar, nadie me cree cuando digo que Yuki no es tan violento.

-Es un asesino a sueldo, por mucho que lo camufles como lo camuflas.-sonrió cuando dijo aquello.-No seas cínico.

-No soy cínico.-respondió.-Es un matón, un buen informador y un gran escolta cuando quiere. Pero admito que la violación fue un descontrol por su parte, si bien sereno no sería capaz de dañarla. Creo que le gusta.-se sentó en el sofá cruzando sus piernas mientras bebía un poco más de su copa.-Atsushi te aseguro que no quiero modificar tu punto de vista, sólo desahogarme.

-Claro, como le gusta la viola y secuestra.-él frunció el ceño al escucharme decir aquello.-Está bien, te escucharé.

-Conocí a Yuki cuando intentaba robarme en una estación de metro.-dijo mientras encendía un cigarrillo.-Huyó cuando le hablé, ya que creía que no notaría que sus sucias manos estaban en mi impecable Armani.

-¿Y cuándo fue eso?-pregunté sentándome a su lado disfrutando del vino, pero también de la historia que estaba a punto de contarme.

-Yo había conseguido que Yoshiki fuera nuestro líder, yo era el segundo hombre en la organización y no me costó aniquilar a mi jefe. Nuestro jefe no era como yo, ni como Yoshiki. Era un hombre violento, grotesco, estúpido y por decirlo de alguna forma un tanto bufón y con un aliento peor que oler la basura de toda esta ciudad.-dio un nuevo sorbo y una calada a su cigarro.-Mi mujer.-dijo señalando el retrato que aún presidía el salón.-Ella se encariñó con Yoshiki, yo también, y decidimos ayudarlo. Todos los hombres de la organización le temían y odiaban a la vez, no habían tenido agallas de luchar contra su imperio de terror. Violaba a las mujeres e hijas de todos los que allí estábamos, si no tocó a mi mujer es porque a mí me estimaba como a un hijo. No sé porqué me apreciaba tanto, tal vez porque mi mujer era íntima amiga de la familia Fiorelli. Fiorelli era amigo mío, también detestaba a mi anterior jefe, y me ayudó a poner en marcha todo aquel plan. Así que Yoshiki desde ese entonces, hasta hace unos años, iba junto a mí a cualquier lugar. Ese día estaba aferrado a mi mano, era la primera vez que se sentía libre al fin de todo su pasado y él apareció.-me miró a los ojos y sonrió ampliamente.-Después de ver como corría Yuki me confesó que le parecía perfecto para moldearlo a la imagen y semejanza de todos los del clan.

-Yoshiki fue quién lo eligió.-él tan sólo asintió a lo que yo decía.

-Yoshiki se había enamorado de mí, creo que deseaba alguien a su lado que no fuera yo para así olvidarme.-hizo un inciso mirando el retrato y sonrió de forma amarga.-Rescaté a ese chico, le enseñé todo y mi mujer intentó que aprendiera modales. Creo que los modales fue lo único que no logró aceptar en todo ese proceso.-rió bajo y me miró.-Después vino Sho y Spider, también los encontré en la calle robando, y los hice parte de mi clan. Yuki fue quien los cuidó y educó a su forma, ya que aún eran prácticamente niños.

-Parece que eres Peter Pam.-alzó una ceja cuando dije aquello.

-¿Por qué?-preguntó con cierta curiosidad.

-Niños perdidos a tu cargo para luchar por sobrevivir y por aprender un oficio peligroso, pero un oficio al fin y al cabo.

-Yo lo veía más como una banda a lo Oliver Twist, pero tu visión me agrada más. Yo no obligo que sigan a mi lado, sólo les pido silencio, si bien se hicieron mi familia. Teru vino poco después de Sho y Spider, cuando habían pasado casi tres años. Teru se volvió la obsesión de Yuki, tanto es así que estaba siempre pegado a él deseando que le hiciera caso. Al principio lo molestaba, luego se volvió su confidente y por último su amante. Veo lo mismo en el caso de Kanon, claro que esta vez sus impulsos le han superado.

viernes, 6 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XII


-¿Jasmine?-interrogué.-Jasmine está en mi casa, por eso vine. No deberías aparecer por allí en un buen tiempo, hasta que él esté dispuesto a volver a tu lado seguro de sí mismo y de tus sentimientos.-era mi punto de vista, tenía que exponerlo.-Es un consejo, haz lo que quieras. Pero es un consejo que deberías tener presente.

-Lo sé, lo sé.-dijo tras dar una buena calada a su cigarro.

-¿Lo sabes? ¿Y no haces nada?-pregunté.-Pensé que irías detrás de él.

-Atsushi he ido detrás de él, he llorado frente a él, he aguantado que me rompiera la vajilla de mi familia hiriéndome inclusive, he rogado y sobretodo he pedido perdón mil veces. Ya estoy agotado. Si quiere llorar que llore, yo ya no puedo más. Mentalmente estoy agotado al respecto.-comentó antes de dar otra calada al cigarrillo.-Tengo problemas que atender más allá de sus estúpidos celos. Sé que es estar rabioso, sentir que pueden arrebatártelo. ¿Crees que yo no soy celoso? Me muero de celos cada vez que lo miran, cuando lo veo hablar con un cliente o simplemente cuando sonríe ante un halago. Créeme estoy celoso incluso del aire, pero sé controlarme.-apagó el cigarrillo aplastándolo en el cenicero de cristal que tenía sobre su pulcra mesa.

-¿Qué harás? Sólo pregunto para saber si tengo que buscar un refugio seguro si estalla su rabia en mi contra.-dije en un tono serio lleno de preocupación.

-Que llore, que saque toda la rabia, y cuando nazca el bebé verá que todo aquello que le prometí es cierto.-cerró los ojos y se echó hacia atrás en la silla.-No puedo hacer otra cosa, ya no tengo medios para hacerle comprender.

-Bienvenido al extraño mundo de la vida en pareja. O más bien, bienvenido al mundo de la pareja insegura.-él alzó una ceja cuando dije aquello.-Jasmine hace todo eso porque es inseguro. Supongo que cuando el bache pase se estabilizará.

-Sólo espero que no me pida el divorcio, no se lo pienso conceder. Aunque si supiera que es falso el documento, que sólo fue algo espontáneo para tener un recuerdo más perfecto de París. Pero la boda real no se ha hecho, ni hemos firmado nada.-se levantó de la silla y miró por la ventana pegando sus manos al cristal.-Y cuando pienso que mi vida es complicada todo se derrumba más.

-Son sólo malos tiempos, los malos tiempos no duran eternamente.-era lo único que podía decir, no sabía como animarlo en ese momento.

-Cuídalo Atsushi, por favor.-su tono era de ruego, desesperado hasta el punto que parecía que estaba a punto de romper a llorar.-Cuídalo mientras esté en tu casa y vigílalo como sea.

-Lo haré.-respondí antes de comenzar a marcharme hacia la puerta.-Y cuídate tú también.

-Eso es imposible, yo estoy al borde del cataclismo.-sonrió de forma amarga y luego regresó su mirada a la ventana.

Yo me giré y fui hacia la puerta para marcharme rápido. Al pasar por el pasillo vi que Mario ya no estaba, pero sí aquellos dos jóvenes sentados a ambos lados de Teru. Ambos tenían la mirada en un punto en otro mundo. Parecía que todo ese teatro estaba cargado de una melancolía imposible de describir.

Decidí dar un paseo por la ciudad. Hacía mucho que los hombres de Kamijo me seguían escoltándome, pero noté menos presencia que otros días. Seguramente Kamijo los había llamado junto a él para darles nuevas indicaciones. Sólo veía a uno alto con gafas de sol y ropa bastante sobria. Caminaba a pocos pasos de mí, jamás se acercaban tanto, pero finalmente quedó frente a frente y se sacó las gafas para mirarme a los ojos.

-Es un buen amigo de mi jefe.-dijo con una voz gruesa y rasposa.-De uno de ellos.-se llevó las manos a la chaqueta y sacó un sobre.-Por favor, me arriesgo que Yuuji-sama me castigue por esto, pero necesito que usted se lo entregue a su esposo.

-¿Qué es?-pregunté alzando una de mis cejas.

-Una canción, la ha estado elaborando para él pero vi como terminaba en la papelera. Yo sólo quiero ayudarlo, él me ayudó cuando me vio mal y necesitado. Es un favor que quiero devolver, es para mi un honor estar a sus órdenes y quiero hacérselo saber.-dicho esto se marchó calle abajo caminando pesado.

Noté que se quedaba a cierta distancia siguiéndome, creo que a parte de protegerme quería asegurarse que no leía nada de lo que contenía el sobre. Después pude ver un coche negro, con otro de los hombres de Kamijo rumbo a mi casa.

Yo llegué a mi hogar pasada una hora u hora y media. Jasmine estaba sentado en el salón aferrado a Jun, llorando, mientras que Phoenix hacía de nuevo tila. Sin mediar palabra le quité el niño y le di el sobre. Se secó las lágrimas, pero otras nuevas surgieron de nuevo.

-¿Te lo dio él? ¿Es así como pretende que le crea?-preguntó dejando el sobre sobre la mesilla, dudoso de si mismo.

-No, me lo dio un hombre que trabaja con él. Él no sabe que te lo he dado.-fui bastante sincero en mi respuesta, porque era la verdad y nada más.-No sé que contiene.

-Uno de sus poemas.-respondió levantándose para ir a la cocina.

jueves, 5 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XI


Los chicos accedieron a su petición y corretearon por el pasillo hasta llegar donde Teru, este tan sólo terminó llorando desconsolado. No sabía que sucedía allí, pero parecía que había ocurrido algo importante.

Cuando decidía si irme, él apareció. Su aspecto era el reflejo de la desesperación, nuevamente me pregunté si era humano o una visión. Sus cabellos habían crecido caían sobre su frente, sus ojos estaban entrecerrados y su paso era lento aunque firme. Me miró directamente a los ojos y cuando quedó frente a mí me abrazó.

-Ahora sé cómo sabe el fracaso más amargo.-susurró.-Sé como es la mayor decepción que nadie me ha hecho beber.-se apartó de mí y me tomó del brazo, ese gesto era claro para que lo siguiera.

-Cuéntame, yo te escucharé.-dije aquello justo antes de entrar en su despacho.

-Cierra la puerta.-susurró sin girarse mientras se apoyaba en la mesa de espaldas a mí.

Cerré la puerta a mis espaldas y fui a la máquina de agua, saqué un vaso para mí y otro para él. Tal vez tendría un nudo en la garganta y el agua podía ayudar, al igual que desahogarse. Si bien, cuando fui junto a él noté que sollozaba frente a un marco de fotos roto, el cristal estaba agrietado pero se podía ver aún las sonrisas de todos los que allí estaban.

En esa imagen estaba Mario, algo más joven y con el cabello bastante largo, Yoshiki, vestido de forma muy masculina pero juvenil, los chicos de antes, aunque eran prácticamente unos niños, Teru, el propio Kamijo y otro muchacho que en el momento de la foto le pareció divertido poner una cara extraña.

-Nunca tuve una familia normal, siempre tuve presente a mis padres y les di gracias por darme la vida, pero no fue algo cálido. Los problemas a los que nos enfrentábamos, por mi hermano y por mí, elaboraban en la casa un ambiente tenso.-comentó tomando el marco de fotos entre sus manos.-Mi familia, mi verdadera familia, es esta.-me pasó la fotografía y yo la inspeccioné bien.-Hasta ahora hemos superado cosas duras, ya que somos la punta del iceberg de un clan muy extenso. Somos el ejemplo de fortaleza de nuestros hombres, aunque algunos sean prácticamente adolescentes.-dijo señalando a los dos muchachos.-Pero tan inteligentes y dotados que los hacen ser imprescindibles. Creo que todos los seres humanos somos imprescindibles, aunque algunos merezcan morir por el motivo que sea.-se giró hacia mi y me tomó del rostro.-¿Cómo te sentirías si tu hermano, al que consideras un hermano, hiciera un acto ruin? Ese acto no sólo compromete a tu clan, sino también es horrible e imposible de explicarte cómo pudo hacerlo. Un acto atroz y detestable como es forzar a una mujer.

Sus palabras me recordaron a cómo me sentía cuando mi hermano me mentía, a veces lo hacía porque era un niño y no quería que le regañara. Aún así sentía cierta decepción porque siempre le intenté inculcar los buenos modos de un hombre, no los que tenía nuestro padre.

-Me sentiría muy dolido, decepcionado, triste y confuso.-intenté imaginar a mi hermano junto a una confesión de un acto parecido, así que pude sentir la rabia que él podía tener dentro. No sólo era rabia, como he dicho la tristeza y confusión iría muy de la mano.

-Yuki siempre cuidó de Sho y Spider, los más jóvenes que ves ahí.-dijo apartándose.-Fue como si fuera un hermano mayor para ellos, o el tío Yuki que viene a cuidarlos mientras el tío Kamijo les obliga a estudiar casi todas las horas del día.-se sentó en su sillón y pasó sus manos sobre su rostro.-No sé que hacer, no sé como pudo hacerlo.

-¿Puedo preguntarte quién es la mujer? ¿Es parte de vuestro clan?-pregunté dejando la fotografía sobre la mesa.

-No.-respondió mirándome a los ojos.-Mucho peor, al menos para mí, ya que me culparán a mí por tener un servicio de escolta ineficiente.-tomó unas entradas y la puso frente a mí.-Son entradas para la actuación de Kanon Sakine.-su nombre retumbó en mis neuronas, conocía ese nombre aunque no lograba darle un rostro. Sabía que era una cantante y violonchelista muy conocida en Japón y también en Europa, una mujer con una voz prodigiosa. Si bien, no lograba recordar su rostro y aspecto.-Su tío ha jurado venganza en mi contra. Yo quiero castigar de forma ejemplar a Yuki, pero creo que mi alma se rompería al verlo entre rejas.

-A pesar de todo le quieres.-él asintió a mis palabras.-Eras padre hace mucho tiempo Kamijo, tomas a tu familia como si fueras el patriarca cuando eres sólo uno más. Aceptas la responsabilidad de cada uno de los actos de todos ellos.

-No es sólo eso, sé que la cárcel no le ayudará a pensar. Además, sé que está arrepentido y sé porqué lo hizo. Le retó a enamorarla con sus tácticas amatorias, Yuki no sabe controlarse y terminó dañándola. El reto por supuesto era pura broma.-suspiró.-No estoy defendiéndolo, pero creo que una cárcel no es lo apropiado. Creo que necesita ayuda psicológica para canalizar ese tipo de impulsos además de un castigo eficiente.

-¿Por eso todos estáis nerviosos?-pregunté.-Teru parece fuera de sí, siempre lo vi a tu lado con una sonrisa dulce y el rostro de ahora era como si le hubieran acuchillado.

-Él fue su pareja, de ahí la preocupación y sorpresa.-tomó de nuevo la imagen.-Esta foto fue en la primera fiesta a la cual asistí después de la muerte de mi esposa. Mi familia me hizo bien, estar con ellos de nuevo me hizo bien. Todos han ido viniendo a esta ciudad, se han acercado a mí y a mis deseos. Incluso Yoshiki ha venido, él podía estar dirigiendo todo desde Japón sin tener que acercarse y exponerse.-suspiró y sacó un cigarrillo.-Y no sólo estoy preocupado y decepcionado por Yuki.

-¿Jasmine?-interrogué.-Jasmine está en mi casa, por eso vine. No deberías aparecer por allí en un buen tiempo, hasta que él esté dispuesto a volver a tu lado seguro de sí mismo y de tus sentimientos.-era mi punto de vista, tenía que exponerlo.-Es un consejo, haz lo que quieras. Pero es un consejo que deberías tener presente.

-Lo sé, lo sé.-dijo tras dar una buena calada a su cigarro.

martes, 6 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 17 - Ironías del destino LI


Indudablemente aquellos dos eran muy parecidos, puesto que veía las mismas absurdas discusiones con Kamijo cuando él intentaba molestarlo. Yoshiki a veces estaba allí leyendo revistas de moda, música y play boys. Jamás pensé que un hombre como él le gustaran ese tipo de mujeres, más bien creía que las mujeres no eran su tipo. Kamijo intentaba que Jasmine no viera las revistas, ni que nosotros observáramos las ojeadas que daba a ciertas portadas.

-¡Kamijo te gustan tetudas! ¡Pobre Jasmine tendrá que ponerse dos globos aerostáticos!-exclamó Teru y él se giró afilando su mirada, realmente se había molestado.

Estábamos a pocos metros de ellos, podíamos escuchar y ver claramente lo que sucedía. Yoshiki se reía a carcajadas antes que Kurou, su pareja, tomara la revista y la hiciera cachitos frente a su cara.

-¿Qué dices?-intentaba disimular, aunque era evidente que le atraían las europeas con ciertas tallas voluminosas.

-Nada, nada.-movió su cabeza e hizo agitar sus cabellos, eso hizo a su vez que cayeran sobre su frente.-Yo sólo digo la pura verdad.-dijo negando con su cabeza y él comenzó a golpearle la frente.

-Que te quede claro.-decía señalándolo con el dedo, golpeándolo leve.-Yo no soy como Yoshiki.

-Obvio, tú eres peor.-dijo en respuesta el que consideraba su hermano.-Aunque peor que tú es Yuki, ese hombre es nefasto. Creo que por culpa de vosotros dos he terminado como he terminado, bueno Mario también tiene parte de culpa ¿no crees?-preguntó antes de abrazarse a Kurou.-¡Oh! ¡Kurou-kun! ¡Sálvame! ¡Sálvame te digo! ¡Sálvame de las malvadas garras de estos hombres de instintos bajos y salvajes!

-Como si tú fueras inocente, sobretodo cuando me atas y prácticamente violas la primera vez.-cuando dijo eso se hizo un silencio intenso, sobretodo por él. Su rostro se volvió de un color intenso, sus piernas temblaron, y tanto Kamijo como Teru terminaron destornillándose de la risa.

-Y luego dices de nosotros Hide, somos santos frente a estos.-chistó Imai.

-¿Ah sí?-preguntó Anii.-Mejor me callo, porque lo tuyo no tiene nombre.

-Pero bien que te gusta, te gusta.-dijo Yutaka codeándolo.

Y las discusiones como bromas iban y venían, era un ambiente desenfadado y eso me hacía sentirme aún más libre. Ser como era, no otra cosa, era lo que me daba la capacidad para seguir componiendo mientras realizábamos pequeños recesos. Era y es la magia y la belleza de la amistad, puesto que cuando uno tiene buenos amigos y estos son felices la felicidad se repercute en ti y sientes que todo es posible… incluso alcanzar la cima de todo tu potencial.

Pero esos días calmados se enturbiarían en un abrir y cerrar de ojos. Terminada la grabación nos dimos unas semanas de descanso, tan sólo para poder acomodar nuestras vidas y aceptar la fama que iba creciendo. Tenía que componer nuevos temas, pero antes quería disfrutar de mi vida.

Estábamos en verano, un verano tórrido e irresistible. Cuando llegara la época de lluvia nos encerraríamos en nuestro proyecto, si bien mientras disfrutábamos cada cual a su modo. Yutaka había ido a la piscina aquel día, el mismo día en el cual recibí la llamada de Imai. Yo estaba en casa jugando con Jun en la piscina privada que teníamos. Él estaba aprendiendo a nadar y yo estaba junto a él como padre orgulloso. Sin embargo, la felicidad dura poco y las preocupaciones vienen de la nada.

Las noticias que obtuve fueron terribles, abrieron una herida en mi alma y creo que mi dolor se hizo palpable para mi hijo. Habían intentado abusar de Yutaka en los aseos del parque de atracciones. Antes de salir juntos sucedió lo mismo en la piscina del barrio. Anii en esa ocasión molió a golpes al atacante, esta vez fue Max, aún así yo quería golpear a las personas que habían intentado abusar de él.

-¿Qué ocurre?-preguntó Phoenix apareciendo con una bandeja con limonada para que me refrescara.

sábado, 25 de octubre de 2008

Eithan


Estoy aquí, he llegado para seducirte con mi arrogancia y clase. Soy un sibarita, un don Juan y un engreído. Pero así soy, me concibieron para hacerte enloquecer y después marcharme sin un beso de despedida. Soy amargo como la hiel, puro odio y desenfreno. Cázame e intenta que te ame, sí…inténtalo pero no lo vas a lograr. No vale la pena esforzarse demasiado, únicamente quiero que te quedes a mi lado y secuestrar suspiros de tus labios. ¿Quieres usarme para una noche? De acuerdo, no opondré resistencia y me mostraré como una presa fácil. A la mañana siguiente no esperes verme a tu lado enamorado porque seas bueno moviendo las caderas, no. Soy frío y elocuente. Sé bien las medidas que he de tomar para no caer en esa trampa. Aunque en un recodo de mi corazón, en alguna arteria, bombea la dulce idea de sentirme atrapado por los brazos de alguien que realmente me quiera.

Yo soy la belleza encarnada

Soy el placer

Soy la inteligencia…

Ven a mí y cae en la nada

De mi superioridad constante

Hasta que llegue el amanecer

Perdiendo así…

Cualquier noticia de mi existencia


Viven en mí el pecado, la ilusión y la apatía. Soy la mezcla perfecta, una bomba de relojería. Me llaman pecado, me susurran mil veces que ame a los estúpidos que caen en mis redes. Soy el poder encarnado en unas nalgas formidables y una sonrisa de ángel. Conquístame con lujos, con una maravillosa melodía de violín o haz que toque el cielo con el ritmo bestial de tus caderas. Sí, hazlo. Quizás me quede a tu lado una noche más, quizás despierte y te sonría…aunque no temas, no lo haré jamás.


Me llamo Eithan

viernes, 17 de octubre de 2008

Tú...




Los recuerdos de las noches frías

De los días dolientes

De perderme entre la gente

Y llorar desesperado en la envidia

Se han evaporado,

como el humo de un cigarro

se han marchado,

como en la corriente un guijarro

La vida me sonríe, he vuelto a verla

La noche en luna llena, la vida

He salido a su encuentro por la vereda

Para encontrarme con tu mirada perdida

La felicidad ha regresado,

Como un niño a la escuela tras el verano

La felicidad ha regresado,

Y esperarte no será en vano

Hace poco que conozco tu sonrisa

Desconozco quizás, aún, las huellas en tu piel

Pero tu voz hace eco en la brisa

Y por ello ya no arrastro los pies

En la marea de una ciudad cosmopolita

Que hace que la mentira sea lícita

Me has hecho volver a ser un vampiro

Como los de las antiguas películas

Me has hecho volver a un vampiro

Emergiendo del ataúd con un nuevo aura

Te has convertido en mi adicción

Mi amante, la persona que me otorga todo

La droga que me envenena cada rincón

En este camino sin retorno y lleno de recodos

Donde aúlla la apatía junto a la melancolía

De cien almas sin nombre ni rostro

Donde por ti yo moriría

Donde daría todo por un nosotros

No llegas ni a los veinte otoños

Me siento cuando te veo como una niña

Un viejo que jamás contigo soñó

Teniéndote entre sus brazos cautiva

A mis veintidós años he vivido en amargura

Y tú ahora iluminas todo como la luna

No sé porqué, pero todo es más ufano

Y esto y menos acabado

Me siento más eterno y menos mundano

Cuando por ti, mi princesa, soy alabado

Se han ido las lágrimas

Y la felicidad ha regresado

Era hora de pasar página



Y por tu amor ser recompensado

Eres mi musa, un premio para mí

Un poeta que jamás creyó tener una

Un ser que se sentía abandonado


Eres todo…y únicamente dejaré de aferrarme a tu cintura en el mismo momento en el que muera.

lunes, 6 de octubre de 2008


Dream_traveler... este chico no es únicamente modelo de estas imágenes en deviantart, lo he visto en el albúm de Lestat...sin duda una de las imágenes que más me gustan


A veces no puedes creer la suerte que tienes, otras la quieres cambiar para poder sobrevivir. En el mundo hay cosas que son como un espejo, tiene dos caras y a veces son como un prisma. Depende de cómo mires el mundo, con que lupa o color, tendrás un reflejo u otro. Puedes ver la botella medio llena o medio vacía…Lo que a ti te parece fascinante, para otros es horrible. Las tragedias pueden doler incluso a kilómetros del epicentro. Una lágrima puede formar un océano, ser un precioso momento o un amargo recuerdo. Hay un amplio abanico de posibilidades, una gama inmensa de dudas y un color único para el duelo. La cruz puede ser liviana cuando se lleva con honor. Los caminos no tienen una única salida, tiene varios senderos y recodos donde puedes perderte. Cuidado con tu mente, con tu orgullo y con tu prepotencia…puede jugarte malas tiradas de cartas. No hagas faroles, no te piedras, no huyas…no grites, no llores, no implores…si no es necesario. Tú eres la pieza que falta en el cubo de Rubic.





Lucha por tus sueños

Muere por tus ideales









Ángel de alas siniestras, ven a mí.

Nada en el rio caudal de esta selva…

Abrázame y dame alas como las tuyas



Yo quiero ser como tú



Amar la verdad y acariciarla

No dormir en colchones que no sean de nubes

Gritar libertad mientras me esposan

En el limbo de tus miradas

Locura de amor, es sólo eso…lo narrado





Amantes codiciosos

Muertos, sí muertos

Orgullosos por el

Ritual de caricias desenfrenadas



Porque la vida te da mil vueltas, giros y tumbos, que cuando te deja caer frente a la ruleta marca la suerte de tu espíritu. Da gracias por lo que tienes, ruega porque mañana siga y haz algo más que implorar. El amor germina, germina siempre si hay tierra fértil. La tierra más fértil es aquella a la que se va a tientas por el camino, sin importar nada, jugando a las cartas y tirando faroles…conquistando el cielo de color rojo…rojo como la sangre de las válvulas de tu corazón, el cual amo, el cual protejo, del cual soy un ángel custodio.



Te amo, eres mi tesoro.

sábado, 4 de octubre de 2008

A mi princesa...a mi morticia...




Tu boca me pide que la bese
Tus manos que las enlace con las tuyas
Que el tiempo cese
Cuando la melodía de tu voz me arrulla

Eres la princesa de un cuento perdido en el tiempo…
Yo soy el príncipe que besó varios sapos antes de ir en busca de tu amor…
Y en tu corazón…conquisté el latido del dragón…
Mi espada se alza, mi sonrisa no se borra… mientras bailamos un vals lento

Quiero conquistarte, quiero llevarte al mundo de la verdad y la mentira
Donde el ser humano emprende la codicia
Pero no anhela tierras o dineros, sino ser bucanero
Busca la libertad y el amor verdadero

Convertida en la única rosa de un jardín desierto
Curaste mis heridas con las espinas del roce de tu cuerpo
Tu cintura está hecha de dos afluentes de contoneos perversos
Mientras bebo la pócima que tienen tus besos



[Escrito]

Érase una vez un muchacho de mirada dispersa, manos inquietas y mente obsoleta en las tinieblas. Un vampiro, un luchador que vivía entre la vida y la muerte. Soñaba en un mundo eterno bajo una lápida. Dijo no despertar jamás, le habían dañado y no quedaba más que huesos. Su piel se había cubierto de podredumbre, sus labios ya no existían y sus cuencas oculares estaban vacías.

Érase una vez una joven cubierta por la maleza de oscuros pensamientos de soledad y de lucha inquietante hacia los sueños. Su rostro era como el de una frágil muñeca de porcelana, sus ojos dos luceros que mostraban un alma latiente que únicamente tienen los ganadores. Su piel era blanquecina pero cálida, como su sonrisa y el tacto de sus dedos revolviendo sus cabellos.

El príncipe de las Tinieblas despertó…

Salió de su mundo de sueños…

Su cuerpo comenzó a sanar con la sangre de ratas y alimañas de cementerio…

Mostró su verdadero rostro a la luz de la luna…

Su figura estaba cubierta con ropas raídas, pero su piel volvía a estar pulcra como el primer día…

La muchacha lo observó desde lejos, ese día fue al cementerio, sonrió ante la aparición…no tenía miedo

Días después del primer encuentro unieron sus almas, se convirtieron en uno en el universo y crearon la leyenda de un amor que aún perdura…

martes, 16 de septiembre de 2008

Te amo Yuki


Ville Valo...VIVA HIM


Sonríe. Búrlate de tu propio dolor, siente el miedo acariciando tu piel y tíralo a un lado de la cama como si fuera un amante indeseado. Sí. Sonríe. Deja que el mundo vea que tu rostro está lleno de vida y las arrugas en el borde de los labios aparezcan como de la nada. Se tú y no otro. No permitas que te atrapen, que te encierren con engaños o con prácticas de humillación. Tú tienes tu orgullo, nadie te lo pisotea. Muestra tu rebeldía y ríe, ríe como jamás lo has hecho, cuando te ataquen. Busca nuevos retos, metas y soluciones. Busca en tu corazón lo que deseas y no escuches al resto, pues tus deseos son más importantes que burlas o falta de entendimiento. Llega lejos, abraza con calidez lo que consigas y únicamente ten presente a la persona que elijas…


Y yo, yo te elijo a ti…princesa.

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¿Qué son los sueños? Sueños son los preparativos de las metas. Un día te tumbas en la cama y sueñas que consigues una meta que ni te propusiste, automáticamente al día siguiente quieres conseguirla. Somos así, cuando tenemos algo entre manos y lo perdemos sabemos su valor. Los sueños tiene su valor y los que lo siguen su pizca de valentía.

Tú eres mi sueño, abrazarte es una meta junto a besarte. Quiero hacerte feliz, protegerte de todo lo malo que se engendra en este mundo y ver tu sonrisa mientras duermes...

Ese es uno de mis sueños, el más preciado...

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt