Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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lunes, 22 de mayo de 2017

Muerte y melodía

Este momento se deja entrever en los libros, pero nada más.

Lestat de Lioncourt

—No deberías hacer esa fiesta—dije.

Mi voz sonó gruesa, muy varonil, pero extremadamente débil. Tenía los ojos fijos en ella y no podía apartar la mirada. Era como ver una magnífica ilusión de una sirena recién salida de las aguas. Estaba desnuda mostrando su cuerpo de forma indecente, paseándose por la habitación, intentando concentrarse en qué vestido usaría. Había decenas en la cama. Tenían todos cortes provocadores y extremadamente seductores.

Sentí que me ahogaba, aunque eso era imposible. Yo sólo era un espectro sin cuerpo intentando acapararla. Una congoja extraña subía en mi garganta recordando la discusión de Carlotta con Lionel. No podía dejar de imaginar o siquiera pensar que ambos estaban tramando algo extraño. No obstante no pude escuchar demasiado porque ella giró su rostro, me miró y encendió la radio. Maldita radio.

—Eres un absurdo—contestó—. ¿Acaso no te gusta la dichosa música?—preguntó girándose hacia mí.

Su madre había muerto hacía algún tiempo, también Julien. Las personas que amaba me abandonaban. Su pequeña hija, Antha, estaba sentada en el pasillo jugando con una muñeca de trapo. Ella la hacía bailar tomándola de sus pequeños brazos y entretanto Evelyn suspiraba cansada. La hija que había tenido con Julien estaba en su mansión a cargo de una niñera, aunque ya tenía edad suficiente para defenderse sola. Sabía que venía a la fiesta arrastrada por Stella, por el amor y la confianza que ambas se tenían. Ambas brujas estaban enamoradas y deseosas de volar libres, pero a la vez sentían la fría y fuerte losa de la familia.

—Me gusta, pero tengo un mal presentimiento—aclaré.

—Tú eres el mal presentimiento, Impulsor—me reclamó frunciendo el ceño.

—Creí que me admirabas y querías... —dije con la voz temblorosa.

—Creíste mal—dijo enérgica—. Ya estoy cansada de luchar con la familia y de intentar sobrevivir en este mundo de gente absurda y cínica. Por favor, déjame en paz. ¡Necesito despejarme en esa fiesta!—acabó gritando provocando que Evelyn diese un respingo al otro lado de la puerta.

—Stella...—mi voz sonó igual que la de Julien cuando se moría. Era idéntica.

Aún usaba su aspecto cuando me aparecía para caminar por las avenidas. Ese garbo jamás lo tuve yo ni vivo ni muerto. Sus ojos eran dos zafiros azules, como los de Stella, y su sonrisa la de un diablo encantador. Pero mi apariencia en ese instante era el del hombre que fue quemado en la hoguera. Aunque, ¿alguna vez fui un hombre? Siempre fui un monstruo.

—Esfúmate por ahora, Impulsor.


No debí hacerle caso. Una hora más tarde murió. Lionel disparó a su pequeño cráneo y ella cayó desplomada en el suelo. La música sonaba logrando que no pudiese asistirla. Cayó frente a mis ojos, pero también frente al hombre de Talamasca que fue a visitarla, su propio hermano que la disparó y todos los restantes familiares y amigos. Aquello fue demasiado terrible. La pequeña Antha también asistió a esa muerte y quedó por siempre marcada.  

viernes, 28 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 12+1 - El baile de los malditos (parte II)



Para que imaginen a Daichi... junto a su voz y su aspecto... Selia sería lo mejor para sus ojos.


En él salón se encontraba un hermoso ángel vestido con una toga y unas alas plegadas muy reales, su aspecto dulce y calmado parecía una visión del paraíso. Allí parado junto al piano de Kamijo acariciando el instrumento algo sonrojado, y con los ojos muy atento a las teclas, me hizo sonreír. Lionel Landon estaba entre nosotros. Junto a él había uno de los nuevos hombres de Kamijo. Bebía atento observando a la rubia aparición, lo hacía vestido de samurai lleno de heridas falsas y katana enfundada.

Frente a todos, justo delante de la chimenea, se encontraba el señor Sakurai junto al padre de Yuki. Sakurai vestía como Gomez de los Adams, el bigote francamente no le sentaba bien. El padre de Yuki tenía la ropa de un célebre sombrerero, el de Alicia en el País de las Maravillas, y entre ambos creaban juegos de cartas y pañuelos que hacía reír a los pequeños.

“¿Crees en el amor?
Entonces crees en la magia.
¿Crees en la ternura?
Entonces creerás mis trucos.
Ven, deja que te muestre este mundo.
La magia está en todas partes,
sólo tienes que saber mirar.
¿Crees en el amor?
Entonces crees en mí.
¿Crees e la ternura?
Entonces te besaré en la frente.”

Soma Uchida estaba allí, vestido como en los setenta estilo Dios del Glam. Su hijo estaba sentado sobre sus piernas, observando atentamente a los magos de la noche. El resto de críos se encontraban en la alfombra comiendo patatas. Mi pequeña Anne se sentía bien entre ellos, como si siempre hubiera conocido a todos y sin importarle que fueran realmente desconocidos.

Spider y Sho, mis queridos sobrinos, contaban los caramelos que seguro que Spider había conseguido de camino a la fiesta. Spider vestía con traje de época, muy pálido, y asemejaba así a un fantasma. Sho sin embargo vestía de rojo radiante, con las gafas que pocas veces usaba y supuse que hacía cosplay. Estaba sentado a espaldas de un joven que no podía ver su rostro, sus cabellos eran demasiado largos, así como las mangas de su ropa. Reía con los comentarios de mis sobrinos. El pequeño Bou con su disfraz de conejo miraba a todos lamiendo una piruleta, mientras Yuki acariciaba una de sus mejillas con una sonrisa de tonto enamorado.

“Dulce inocencia la de los niños,
tan dulce como las golosinas que no comimos.
Dulce inocencia, dulce infancia,
a pesar de cualquier tragedia.
Me llamaste en plena madrugada,
terminamos hablando hasta el alba...
ese que hizo florecer la amarilla flor de la luz solar.
Mariposas alzaron el vuelo hacia Nunca Jamás,
y nosotros creímos que eran azucenas.
Las orugas creaban sueños,
mientras nos producían cosquillas.
Dulce inocencia, dulce como la miel.
Dulce inconsciencia, dulce ayer.”

Al piano estaba Kamijo, Arthur estaba sentado a su lado apoyado en su hombro. Contemplaba como mi hermano movía sus dedos explicándole alguna pieza que tocaría. Ambos sonreían de forma que me resultaba fascinante, se hablaban más con la mirada que con las palabras y esas sonrisas eran la guinda.

-Lamento haber tardado de regresar del aseo.-comentó una voz que no reconocí en un primer instante, pero al girarme mis ojos se abrieron enormemente.

Dorian Lambert destrozó la vida de muchas personas, entre ellos la del esposo del líder de uno de los clanes más extendidos en Japón y China. Había oído de la muerte de este junto al ex-amante de Sho, y el cuñado de Dorian. Aquel hombre era capaz de cualquier cosa por ambición.

La persona que estaba tras mis espaldas era Hisashi Daichi, hijo sanguíneo de Hisashi Kiyoharu, y casado con Hisashi Imai, hijo adoptivo de su padre. Todos conocíamos a Daichi con su nombre en clave, D. Era un hombre cuyo sexo siempre estaba en duda. Los tres hijos que había logrado adoptar y tener de Imai estaban allí. El más pequeño, Daisuke, descansaba en sus brazos aferrado al escote del vestido de su padre. Ryutaro, el mayor de los tres, estaba aferrado al vestido del disfraz, su hermana Sakura, hija de Imai y una prostituta, me miraba sin perder ni un sólo detalle. Iban vestido de Morticia, Miércoles y Pugsley. Parecían ir a juego con el señor Sakurai.

“Sensualidad, pura explosión de erotismo.
Ojos grandes y rasgados, de almendra afrodisíaca.
Labios que enmarcan sonrisas que ocultan lágrimas.
Me llamas con un parpadeo, me alejas con una risotada.
¿Qué eres? ¿Ángel o Demonio? ¿De dónde provienes?
Dame un poco de tu amor, será la poción perfecta.
Quiero amarte un poco, sólo un poco... hasta los huesos.”

-Id con el resto.-escuché su voz cálida y sensual, como la de un ángel de un paraíso extraño.

Poseía pechos, pero sabía bien que era hombre. Uno de esos seres nacidos con el bautismo de lo androgino y la sensualidad. Explotaba esas dos caras, a pesar que parecía odiarlas en ocasiones. Su espíritu salvaje siempre fue conocido, sobretodo por su gran apego a las grandes fieras y animales en libertad. Poseía una clínica veterinaria, por puro amor, de la cual tenía pocos ingresos porque atendía gratuitamente a todo animal que caía en sus manos.

-No sabía que estabas aquí.-dije serio contemplándolo.-¿Has hecho planes con mi hermano?

-Ahora somos amigos.-respondió.-He dado todos los territorios que aún poseía para tu hermano, sólo quiero que haga pagar por la muerte de mi esposo.-comentó sonriendo leve al notar que sus hijos estaban fuera del alcance de esas palabras.-Vengo de una fiesta infantil con Atsushi, hemos estado en el centro donde estuvo Nicolas.-hizo un inciso y sonrió de forma más calmada.-Ya sabe, el hijo de Lionel.

-Espero que no trame nada.-comentó mi esposo tomándome por los hombros.-Vamos dentro.

Aún poseía a la pequeña en mis brazos, calmada y dulce. Él tenía a su hijo dormido con un pequeño disfraz diseñado para la ocasión. La mantilla estaba hecha jirones a propósito y era negra. Comparando ambos niños eran la luz y la noche, o tal vez ella era la luna y él el cielo nocturno.

-Yoshiki.-dijo justo cuando me giraba.-Siempre te he admirado, así como admiro a tu sobrino.-se aproximó a mí para besar mi mejilla.-Buenas noches gigante, espero que te portes bien y no provoques que te eche a los leones.-canturreó antes de sentarse en el sofá junto a Soma.

-¿Por qué nunca tenemos una reunión normal?-preguntó mi esposo siseando mientras me abrazaba.-Quimeras, locos, borrachos y niños llenos de azúcar.

-Pero nuestra hija es feliz.-respondí escuchando su risa, viéndola abrazada a Nicolas y después a Jun.

Los niños debían ser niños, lejos de las historias tétricas de los adultos. Muchos de aquellos pequeños habían tenido vidas duras desde antes de nacer. La pequeña Sakura tenía una sonrisa de muñeca de porcelana, jugaba apartada con una golosina. Sho de inmediato la tomó entre sus brazos, para que de esa forma no se viera apartada.

Tenía informes extensos de esa familia. Era como si los conociera de toda la vida, como si hubiera estado presente en cada reunión familiar o cena. Podía decir que Daichi sonreía para olvidar las lágrimas que deseaba dejar correr. Había tenido que sufrir el desprecio de su padre, las burlas de todo aquel que se paraba frente a él, y por último un amor imposible que cuando fue recompensado se evaporó.

-¿Qué ocurre?-murmuró Kurou mientras me acariciaba el cabello.-Algo ocurre.

-Yo no habría sobrevivido treinta años de ese modo.-balbuceé antes de girarme para acariciar su rostro con una de mis manos, mientras aún sujetaba a la pequeña.-Me hubiera vuelto loco amarte en silencio treinta años.-él se sonrojó inclinándose para besar mis labios de forma suave.

-Te amo.-dijo de forma dulce y sincera.

“No te apartes de mí,
tengo miedo.
No me alejes de mí,
quiero besarte.
Dame uno de esos besos,
de los que te dejan sin aire.
Abrázame todo el tiempo,
como si nos despidiéramos.
No te apartes, no te alejes.”

jueves, 27 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 12+1 - El baile de los malditos


Esta imagen la robé del Twitter de Kamijo... Me encantó como sostiene esa rosa, como se ve este maldito que ya está más próximo a los 40 que a los dulces 30.

El video que he colgado es de hará unos 10 años... como ven mejora cada año.

Video e imagen de lo dedico a Kiseki y Marisol.





Capitulo 12+1


El baile de los malditos.





Tan sólo hacía dos días que habíamos logrado llegar y empezar a acomodarnos. La pequeña aún no tenía su cuarto del todo arreglado, pero sí había logrado que una de las habitaciones de invitados fuera una enorme juguetería. Había comprado cientos de cosas en una tienda, todo lo que le gustaba y le llamaba la atención. Kurou se molestó; pero terminó sonriendo, al comprobar que ella era feliz con un juego de té de plástico, con imitación a la porcelana, y varios peluches artesanales que había comprado.

El día del gran baile llegó. Casi de improviso. No había tenido tiempo de pensar el disfraz que usaríamos. Fui corriendo a la primera tienda de disfraces que hallé. Sólo tenía que que conseguir dos disfraces, el disfraz de la pequeña lo había hecho enviar Sho. El día antes, muy temprano por la mañana, me preguntó las medidas de la pequeña.

El disfraz de Anne era el de una hada muy distinta. Tenía alas de libélula coloreadas como las de una mariposa, unas botas militares con aspecto desgastado, medias de red con varios colores, un tutú de color fuxia y rojo, así como un body que parecía escamas de pez porque según la luz tenía reflejos distintos. Recogí sus cabellos en un moño alto colocando las mariposas para el pelo que envió. Se veía encantadora.

“Si las hadas te vieran tendrían celos,
de tus alas de libélula y de tus ojos de gato fiero.
Si una gota de rocío fuera tu perfume,
yo amaría tus manos y tu cuello al tener aroma tan dulce.
Si pudieras danzar para mí, hermosa princesa de la magia,
sería feliz, tan feliz como un hada después de cumplir tus deseos.
Quiero que rías mágicamente mientras giras en el aire,
que las nubes sean aún más esponjosas en tu nombre.
Mi ángel, mi dulce ángel, de alas de libélula...
sólo puedo decir que te amo”

Mi disfraz era más fácil, tan sólo debía colocarme una bata y recogerme el cabello. En mis pies había unos zuecos blancos con suela anti-resbaladiza, idénticos a los que usan médicos o enfermeras, unas gafas de alambre y guantes de quirófano. Kurou tenía la típica bata de enfermo, bata fina estilo hospital para no ir enseñando el trasero y sangre de pega en una herida hecha con maquillaje.

-¿Por qué tengo que ser yo el enfermo?-preguntó mirándose.-¿Por qué no podíamos ir como el año pasado?

-Porque la barba de pirata me daba sarpullido y calor.

El año anterior fuimos invitados a varias fiestas de Halloween, pero terminamos en casa de mi hermano. La temática la impuso, fue el único año que rogó que todos fuéramos igual vestidos, y dijo que sería del País de Nunca Jamás. Kamijo se visitó de Peter Pan, el resto de piratas o niños perdidos. Nos divertimos bastante, pero yo terminé con granos en la cara casi un mes.

-¿Estoy guapa?-preguntó Anne tras quedar frente a mi esposo completamente arreglada.-El primo Sho me envió esto, tampoco conozco al primo Sho.

-Estás preciosa.-murmuró Kurou.

-Todos los niños en la fiesta se volverán locos por ti.-dije sonriendo mientras me inclinaba para colocar bien una de las mariposas.

-¡¿Qué?!-nunca alzaba la voz, pero cuando se molestaba profundamente sí.-¿Por qué dices eso? Es muy pequeña para esas cosas.

-Ella ya ha tenido novios.-respondí.-Además a su edad es algo habitual, no seas chapado a la antigua.-comenté alzándola para que rodeara mi cuello y pudiéramos ir hacia el garaje.

Kurou no dijo mucho más, sobretodo porque Anne reía junto a mí. Él parecía olvidar todo ese malhumor con un par de buenas risotadas. Se calmaba al vernos felices, como si eso fuera lo único que deseara en esta vida. Aún hoy sucede así, una sonrisa especial hace que su rabia ante cualquier comentario mío se disipe.

Tomamos uno de los vehículos familiares, inclusive tenía silla especial para la pequeña. Yo iba delante como siempre, cantando y provocando que ella me imitara. Mi esposo conducía relajado, o al menos era la apariencia que nos ofrecía. Yo estaba emocionado. Era una fiesta realmente familiar, con buenos amigos y al fin como padres. Halloween está inventado para los niños, los pequeños se asustan y a la vez ríen vestidos con mil disfraces pidiendo caramelos. Los adultos simplemente seguimos la fantasía de una fiesta que da la bienvenida al otoño y a viejos miedos infantiles.

“Halloween, susto o trato.
Vampiros se visten de bailarinas,
tétricos monstruos se colocan máscaras.
¡Todos tenemos que salir a por dulces!
Halloween, susto o trato.
Las hadas se colocan disfraz de diablillos,
mientras los esqueletos hacen su cabaret.
¡Todos tenemos que salir a por dulces!
Halloween, susto o trato.
Quiero bailar contigo y la magia de este día,
recordaremos el pasado con sonrisas.
Halloween, susto o trato.
Los fantasmas nos provocaran nostalgia,
las calabazas pierden la cabeza por las prisas.
Halloween, baile de máscaras y horror.”

Nada más aparcar notamos que las gárgolas del teatro parecían más tétricas, sobretodo por la decoración para las representación de esas fechas. Dentro Hamlet hablaba de su tragedia, un órgano tocaba mientras se recitaba las “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique y un ballet de fantasmas danzaban con música tétrica mientras Drácula buscaba su próxima víctima. Toda la semana se desplegaban espectáculos increíbles, y como director Kamijo. Se fundía con el trabajo en esas fechas, amaba Halloween porque era como un niño.

Pulsamos el timbre de la casa de Kamijo, la cual estaba frente a su maravilloso trabajo de fantasía y terror, y quien nos abrió fue Yuki. Vestía con ropas parecidas a las de un príncipe, aunque con cortes de pega. Se veía tan inmenso que Anne se aferró corriendo a mi pierna.

-Hola, tú debes ser Anne.-dijo sonriendo de forma boba, como siempre.-¡Hey! ¡Tu monstruo de las judías se ve bien!

Kurou no dijo nada, tan sólo me tomó de la cintura, mientras Anne se relajaba.

-¿Tito Kamijo?-preguntó antes de quedar frente a él.-Eres muy alto.

-No, soy Yuki.-respondió estirando su mano para estrechársela a ella.-Un placer, jamás vi un hada tan bonita.

-¡Yuki! ¡Yuki!-escuché a un niño llamarlo.-¡Yuki! ¡Yuki! ¡Dile! ¡Dile a Nico que Ama es el mejor!-se abrazó a su pierna y miró hacia Anne.-Una chica.-comentó rascándose su larga melena, parecía el tio “Eso” de la familia Adams. Se apartó un poco el pelo y la miró sonriendo.-Yo soy Jun, me llamo Jun. Es un placer conocer a una chica tan guapa. Las chicas normalmente me parecen feas, pero me gustas porque me recuerdas a los cuentos que me lee papá.-se abrazó a ella y besó su mejilla.

Era un niño encantador, prácticamente de su edad o eso parecía. Mi esposo no dejó de gruñir como si fuera a robarle a su pequeña. Anne parecía feliz de tener un nuevo amigo, sin embargo el sonrojo me recordó tanto a su padre que no pude evitar abrazarlo.

-¡Jun! ¡Te vas a perder el truco de magia!-escuché a otro niño, lo reconocí nada más verlo.

Sus cabellos con reflejos dorados, sus ojos rasgados y café, así como su piel extremadamente clara y sus perfectas cejas. Era el hijo de Lionel Landon. Había matado a Taylor Swan, el hombre que tenía por padre, y allí estaba el pequeño ajeno a todo. Una mezcla de sentimientos me recorrió todo el cuerpo, desde la punta de los cabellos a las uñas de los pies. Tuve miedo, seguro que Taylor no era tan cruel ante sus ojos infantiles y a la vez sentí un alivio tremendo.

-¿Nos dejaréis pasar?-pregunté con una sonrisa tomando a Anne de la mano.

-Pasad, mi padre está haciendo trucos de magia junto a Atsushi.-comentó.-Vienen preparados para todo, o eso parece.

Nada más entrar vi los abrigos colgados por las perchas en forma de esqueleto, así como el calor que emanaba del gran salón. Al girarme noté su presencia deslizándose por las escaleras. Mi hermano Kamijo estaba envuelto en una elegante capa de vampiro, sus ojos azules se veían más profundos, y en sus labios podía vislumbrarse dos puntiagudos colmillos. En sus brazos llevaba a la pequeña Celeste. Ella vestía con un vestido blanco, como si fuera un ángel. Junto a él bajaba aferrado a la barandilla Camil, lo hacía vestido de vampiro pero sin capa.

-Bonsoir.-susurró.-¡Oh! ¡Anne!-exclamó.-Camil, ella es tu prima Anne.-dijo finalmente cuando estuvieron en el hall junto a nosotros.

-¡Camil! ¡Vamos!-gritó el enérgico Jun.

Recordé entonces de quién era hijo Jun. Jun era el hijo adoptivo de Atsushi Sakurai, que en realidad era su sobrino. Lo acogió en su vida para cuidar lo poco que quedaba de su hermano, el cual siempre sería su pequeña adoración. Tenía rasgos parecidos al señor Sakurai, sin embargo esa explosión de energía me recordaba a Spider. Los niños siempre debían ser enérgicos.

Camil tan sólo miraba a Anne mientras Jun prácticamente lo arrastraba hacia el salón. Nicolas, el hijo de Lionel, se quedó frente a mi pequeña haciendo una leve reverencia. Sonrió de forma muy dulce y después miró a mi esposo.

-¿Le importa que juguemos?-preguntó mirándolo fijamente.-Papá dice que debo de jugar más y pelear menos. Con ella seguro que no me peleo.

-Déjala Kurou, se divertirá más si se relaciona con los niños de la fiesta.-comenté soltándola para inclinarme y besar su mejilla.-Vamos cielo, ve y juega.

Ambos corrieron al salón donde se escuchaban risas, aplausos y música. Kamijo estaba frente a nosotros con una dulce sonrisa paternal, observaba a su hija con un orgullo inusitado. Había nacido prematura, estuvo meses en el hospital y muchos dudaban del milagro de su supervivencia. Sin embargo, sus rizados cabellos caoba radiaban con luz propia, mientras sus enormes ojos azules miraban a su padre con curiosidad. Estaba despierta, aún algo tarde, pero a él parecía no importarle.

-¿Cómo está?-dijo mi esposo adelantándose a mí.

-Todos en esta casa estamos bien.-su tono de voz era calmo, pero siempre que hablaba parecía cantar una dulce melodía.-Todos estamos bien.-repitió antes de reír.-Veo que todos en su pequeña y dulce familia también.-miró fijamente a Kurou y rió.-No seas tan serio, trátame de forma cercana porque no somos desconocidos.-se aproximó a él antes de alzar el rostro, puesto que Kurou era inmenso incluso para él.-¿No quieres tener un rato a tu sobrina? Me harías un favor.

-Dame, la tomo yo.-intervine antes de sentir el peso de la pequeña en mis brazos.-Es preciosa ¿verdad amor?

-Sí, es preciosa.-respondió de forma dulce, menos tenso que otras veces.

-Pasen, el show de hoy está siendo francamente interesante.-indicó cual vampiro alzando su capa, para luego reír como si fuera un niño.

-Kamijo, se están acabando los frutos secos.-aquel chico estaba allí, vestido de época con un cuchillo atravesado en su cabeza.

Su ropa era exquisita. Estaba seguro que Kamijo había hecho confeccionar aquella ropa para él. Parecía un viejo compositor de ópera o música clásica. Llevaba un violín en sus manos, seguro que prestado del teatro, y una peluca preciosa de cabellos plateados. Estaba bien maquillado, ya que su piel parecía más blanca que la de sus manos. Puro estilo de otros siglos, si bien añadiendo ese artículo de broma que le daba un toque de humor.

Se sonrojó al verme, creo que recordó aquel día y se sintió cohibido. Rodó sus ojos hacia el suelo, sonrojándose aún más cuando Kamijo besó su mejilla al pasar junto a él. Tiró de su mano llevándolo hacia el salón y nosotros fuimos tras ellos. Al fin la fiesta comenzaba.

jueves, 18 de marzo de 2010

Dark City - capitulo 15 - La polvora en el aire III


Después de hablar con Kamijo nos sumimos los cuatro en un profundo silencio. En el pasillo había pequeños bancos para que los familiares pusieran sentarse y esperar turno para ver a sus enfermos. Yo miraba hacia el paisaje gris que se divisaba desde aquella planta. Podía ver con claridad las diferencias de aquella ciudad, de mi ciudad, Dark City. Ese seudónimo era demasiado esclarecedor y más aquella mañana. Una mañana oscura, delirante y sangrienta. No podía dejar de pensar que todo aquello era cosa de Wook. No podía entender como un hombre tan centrado perdía así la cabeza y los estribos.

Fueron diez minutos, diez escasos minutos, para ver como la imagen de Kamijo, o más bien de su fantasma, entraba con paso tembloroso por el pasillo. El efecto de aquella luminosidad por los pocos rayos de sol que despuntaba, y también de las luces fluorescentes, hacían que su piel se camuflara con las baldosas y paredes. Sus pasos parecían ser los pasos de un condenado. Sus ojos estaban paralizados, unos ojos que podrían ser los de un demente, mientras sus puños estaban cerrados dando una imagen de engarrotamiento. Parecía el arcángel Gabriel bajando de los cielos para desenvainar su espada de fuego en contra de sus deseos, de los propios de un enviado condenado a los dictámenes de un dios perverso.

No dijo nada. Sus labios parecían sellados. Tan sólo fue directo a la habitación, esa misma que nos habían prohibido entrar. Giró el pomo y entró enfrentándose a una realidad dura, demasiado dura para alguien que aún vive prácticamente en una luna de miel continua. Yo observaba todo desde el pasillo, no me atrevía a entrar y decir nada.

Phoenix se separó de mí quedándose en el marco de la puerta. Lionel también se apartó de Taylor quedando al lado de mi pareja. Él se quedó parado frente a la cama y tomó una de las manos de Jasmine entre las suyas. Desde fuera Jasmine parecía únicamente dormir, como si fuera la doncella de un cuento, si bien su piel pálida y las máquinas nos devolvían a la cruel realidad. Él lo observaba, parecía contar los tubos que iban de su cuerpo a las máquinas que lo monitorizaban. Era una pesadilla. Comenzó a sollozar, ya no podía contener más sus lágrimas y su dolor, cayendo al finalmente frente a él.

-Lo lamento.-susurró Phoenix.-Debí llamarte antes.-dijo tocándole el hombro, acariciándole leve los cabellos.

-Jasmine.-balbuceó aún aferrado a la mano de su marido.

-Ven conmigo.-dijo Lionel inclinándose hacia él.-Ven.

No sé como explicarlo, pero Lionel siempre parecía tener un don especial para consolar. Tal vez por haber sido sacerdote sabía encarar ciertas situaciones. Si bien, había visto lágrimas en sus ojos y sabía que él también estaba roto de dolor. Levantó a Kamijo con una sonrisa leve en su rostro, mostrando tal vez una amabilidad y cuidado extremo. Taylor cruzó los brazos observando todo, estaba a mi lado en silencio y únicamente fijaba sus ojos en aquel hombre de aspecto fuerte y talante dulce.

Lionel dio órdenes a Phoenix para que aproximara el sillón, para que se sentara al fin y se acomodara bien junto a su esposo. Kamijo sólo lloraba, sólo observaba a Jasmine. No sabía qué decir, cómo actuar. Siempre había sido protagonista, como enfermo o como acompañante, jamás como amigo.

-Comprendo ahora porqué estás con él.-dije en un murmullo.-Aún no entiendo qué hace un hombre así con un tipo como tú.

-Los polos opuestos se atraen Sakurai.-dijo antes de entrar para tomarle de la mano y besársela. La única respuesta de Lionel fue abrazarse a él, relajarse en sus brazos y observar a Kamijo.

-Phoenix.-dije llamándolo.-Ve a llamar a un médico.-comenté cuando iba entrando en la habitación.

-Les dije que no pasaran.-escuché a mis espaldas la voz del médico.-Aún así, él puede quedarse.-colocó bien sus gafas.-Supongo que es el esposo ¿verdad?-preguntó y yo sólo asentí tomando de la mano a Phoenix.

Taylor y Lionel salieron como nosotros de la habitación y el doctor cerró la puerta. Los cuatro estábamos en el pasillo sin saber bien cómo actuar. Era evidente que Taylor y yo jamás nos íbamos a reconciliar, jamás habíamos sido otra cosa salvo enemigos, si bien en ese instante estábamos siendo civilizados.

-Deberíamos irnos a casa Taylor.-dijo Lionel.-Nico tiene que estar volviendo loco a las chicas.-sonrió iluminándose leve su rostro.-Además de pintar las paredes y manchar todo de chocolate.-tiró leve de él y miró a Phoenix.-Cariño si Jasmine despierta o hay algo relevante llámame.-mi pareja sólo asintió.-Cuidaos vosotros dos y también cuidar a Kamijo. Debe sentirse muy solo, agobiado, triste, dolido y a la vez vengativo.-suspiró y nos miró a ambos.-Si necesitáis algo tú tienes mi móvil, Phoenix.

-Buenas tardes.-fue lo único que dijo Taylor antes de girarse y caminar por el pasillo abrazado a Lionel.

-Es un buen chico.-murmuré.-Y él sigue siendo un demonio.

-Hacen bonita pareja.-comentó Phoenix.

-No más que nosotros dos.-dije abrazándolo para besar su sien.-Ya verás que Jasmine se pondrá bien.-susurré acariciando sus cabellos.-E intentará competir contigo en quién arruina antes a su esposo, con la tarjeta de crédito.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Dark City - capitulo 15 - La polvora en el aire II


Las suites habían sido creadas para la mejor recuperación de los heridos graves. Se llamaban suites porque era una cama para el paciente y un sofá cómodo para el acompañante. No tenían que sentirse hacinados ni ellos ni los familiares, podían tener un servicio más personalizado. Me había costado mucho que se oyera mi voz en el pleno aquel día, el día que lo propuse junto a mi partido, y al final todos pensaron que era una buena propuesta. En esos momentos no la ocuparía yo, sino Jasmine y esperaba que fuera por poco tiempo.

Subimos hacia la séptima planta, la última de todas, en aquel amplio ascensor junto a otros familiares y enfermeros. Agarré por la cintura a Phoenix y él se recargó en mi pecho. Sabía que un millón de cosas podían pasarse por su mente, a cual más dolorosa. No sabíamos si Kamijo estaba con él, tan sólo queríamos ir a verlo con nuestros propios ojos.

Creo que es como cuando te despiertas de una pesadilla y ruegas que no sea real, deseas comprobar por ti mismo que todo sigue igual y que nada a cambiado. Nosotros tal vez creíamos soñar, ir hacia el pasillo y despertar. Sin embargo, nada más entrar por aquel luminoso pasillo encontramos a Taylor y Lionel. Ambos estaban abrazados, o más bien Lionel estaba abrazado a él.

Taylor, el insensible y descarado, parecía aturdido y con la mente puesta en otro mundo. Lionel simplemente sollozaba. Sabía que tanto Phoenix como él tenían como pilar a Jasmine. Desde que conocí a Lionel supe que terminaría aferrándose a ellos dos, por ello se veía tan demacrado y desesperado.

-¿Se sabe algo?-pregunté y Taylor simplemente nos miró de forma fija, como si tan sólo observara el final del pasillo.

-Nada.-respondió.-Sólo que fue un disparo.-murmuró.-Yo lo supe por Margarita, ya que parte del negocio de Jasmine me pertenece como inversión.-comentó acariciando los rubios cabellos de su pareja.

-Dijo que no iría a la tienda.-gruñí bajo.-Testarudo.

-Atsushi no es hora que le vayas a regañar.-comentó Phoenix con la voz quebradiza.-Seguramente lo está pasando mal.

En ese instante vino uno de los doctores del hospital. Vestía una de esas batas impecables y su aspecto era de lo más común. Sus diminutas gafas estaban al borde de su nariz cuando las colocó. Taylor se quedó clavado observándolo, parecía conocerlo y aquello no me dio buena espina.

-Buenos días.-comentó al quedar frente a nosotros.-¿Son los familiares de Jasmine Yuuji?-preguntó observando fijamente los informes de su carpeta metálica.

-Sí.-respondió Phoenix aferrándose bien a mi brazo.-Bueno somos sus amigos, pero él no tiene familiares.-entonces se quedó en silencio.-Salvo su esposo.

-Su esposo no está, pero podría decirnos cómo se encuentra.-respondí.-Él es como su hermano.-comenté y noté como Lionel se apartaba un poco de los brazos de Taylor.

-¿Cómo está?-preguntó con sus orbes azules enrojecidas mientras Taylor lo agarraba por la cintura de forma posesiva.

-Acaba de ser intervenido de una grave herida de bala en el estómago.-comentó sin apartar la vista de los papales.-Hemos sacado la bala y estabilizado sus constantes vitales.-alzó los ojos y nos miró a todos.-Las próximas veinticuatro horas son fundamentales, después las siguientes cuarenta y ocho horas veremos su progresión.

-¿Podemos visitarlo?-pregunté abrazando un poco más Phoenix ya que volvía a sollozar una vez más.

-No, ahora debe descansar.-respondió y sonrió.-Tal vez en unas horas puedan visitar a su amigo.-dio un par de pasos hacia atrás y se giró.-Está en la setecientos seis.-dijo señalando la puerta donde se encontraba.

-Kamijo.-dije al recordar que no habíamos avisado a mi amigo.-¿Lo hicisteis vosotros?-comenté.

-No tengo su móvil.-respondió Lionel.-Taylor tampoco.

-Lo llamaré yo.-saqué mi móvil pero Phoenix me lo quitó de las manos.-Tú no, lo haré yo y con mi móvil.-comentó sacando el suyo apartándose un poco de nosotros.

Después de hablar con Kamijo nos sumimos los cuatro en un profundo silencio. En el pasillo había pequeños bancos para que los familiares pusieran sentarse y esperar turno para ver a sus enfermos. Yo miraba hacia el paisaje gris que se divisaba desde aquella planta. Podía ver con claridad las diferencias de aquella ciudad, de mi ciudad, Dark City. Ese seudónimo era demasiado esclarecedor y más aquella mañana. Una mañana oscura, delirante y sangrienta. No podía dejar de pensar que todo aquello era cosa de Wook. No podía entender como un hombre tan centrado perdía así la cabeza y los estribos.

lunes, 1 de marzo de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual XV


En esos momentos ese imbécil incluso quería atentar contra la vida de las personas, como su hijo. Dicen que de tal palo tal astilla, jamás vi tan acertada esa frase como en esos instantes. Tenía ante mí la ardua tarea de tranquilizarlo, de explicarle que nada iba a suceder y que podía evitarse. No podíamos actuar primero, teníamos que dejar que él actuara antes. Si bien, debía hacerse sin que nadie resultara herido.

-Kamijo no pasará nada.-dije secándole las lágrimas como si fuera uno de mis hijos.-Vamos dentro.-susurré con un tono suave y tranquilizador.-Vamos dentro mejor.

Él asintió intentando mantener la compostura y mantenerse firme. Verlo llorar por segunda vez no quitaba el impacto. Ese hombre que parecía hecho a si mismo, duro como una piedra y cargado de protocolo, se derrumbaba como un niño en lo referente a Jasmine.

Dentro nos esperaban Jasmine, Taylor, Lionel y Seth junto a los pequeños. Taylor sostenía en sus brazos a su hijo como si nada hubiera ocurrido. Parecía un hombre de hielo, aunque supongo que poseía sentimientos ya que cuando miraba a su hijo algo dentro se removía. Parecía orgulloso del pequeño, orgulloso de su familia, pero tal vez no comprendía que estaba aniquilando la pequeña familia que poseía otro. Jasmine al observar el rostro de Kamijo soltó el conejo y corrió hacia él abrazándolo.

-¡Kami!-exclamó antes de romper en llanto.-Lo que sea que te haya dicho Taylor te lo puedo explicar.

-Jasmine.-susurró acariciando su rostro.-Mi jazmín eterno.-dijo antes de besar su frente.-No pasa nada... no me dijo nada que tú debas saber.-sonrió de forma amarga y lo abrazó de forma posesiva.

-¡Mio!-gritó Jun intentando agarrar el conejo.

-No Jun.-dije yo tomando al animal entre mis brazos antes que se acercara demasiado a su corral de juegos. Temía que le jalara de una oreja y el animal reaccionara de forma agresiva.

-Taylor.-dijo sin apartar los ojos del niño.-deberíamos ir a casa.-susurró acariciando los cabellos del pequeño.-¿Puedo ir a despedirme de Phoenix?


Jasmine miraba a los ojos a Kamijo queriendo comprender porqué esa actitud, el porqué de sus lágrimas y caricias. Parecía inquieto y su furia contra él había desaparecido.

-¿Qué sucede?-preguntó desconcertado.

-Sa...Atsushi-dijo buscándome con la mirada, notaba su incomodidad muy parecida a la mía.-¿No cree que Jun debería dormir la siesta?-preguntó deseando huir de ese lugar.

-Seth ¿por qué no vamos los dos arriba y lo acostamos? así podríamos dejar a estos dos hablar tranquilos.-dije girándome con el conejo en brazos.-Toma a Jun y ten cuidado... ahora te chupa el pelo, pero en un rato estará dándote jalones. ¿Por qué no te lo recoges? así te dejará en paz.

Lionel se había levantado y marchado hacia la cocina. Taylor se marchó por la salida del jardín. No los volví a ver más aquel día. Parecían desear volver a su vida en huraña en la casa que daba más hacia el valle, justo encima de la cascada. Un lugar idílico y extraño para criar a un pequeño.

Seth marchó primero hacia las escaleras y yo le seguí. De espaldas me recordaba a Phoenix, al Phoenix que conocía hacía décadas aunque con un tamaño mayor. Sonreí al recordar la juventud pasada, los días que perdimos por nuestros propias mentiras. Sin embargo, la atracción existía y terminamos mezclando nuestras vidas de forma más turbia y demencial. Él se fue hacia el cuarto del pequeño y yo deduje que el soporte para guardar el conejo estaba en el despacho de Phoenix. Al entrar vi la jaula y lo dejé allí encerrado entre aquellos barrotes.

-Lo lamento amigo mío.-susurré antes de marcharme.

Noté como mi gato estaba en una esquina lamiendo una de sus patas delanteras, como si él también hubiera huido de la planta baja al notar aquel ambiente tan enrarecido.

-Dile a mi hermano que estaré en mi cuarto.-susurró Seth antes de pasar por mi lado con los brazos entrelazados y la mirada perdida.

-Espera.-dije colocando mis manos en sus hombros.-No deberías recluirte, además no sólo hay regalos para Phoenix.

Lo dirigí hacia mi despacho y tomé un par de paquetes que había para él. Eran los regalos navideños que no pude entregarle, unos regalos que compré tanto para mis hijos como para él. No tuve valor para llevárselos, tampoco para dárselos a Phoenix.

-No me gustan los regalos por lástima.-seguramente todo lo que hacía en esos momentos era por pena, no porque realmente me apeteciera.-Jamás fue amable y desde ayer lo está siendo.-me miró y miró los regalos dudoso de quedárselos como la ropa y todo lo que fui dándole.

-Porque antes no te los merecías.-contesté con sinceridad, pues él parecía apreciarla al igual que yo.-Espero que sigas mereciéndote esto y más.-hice un inciso para apoyarme en la mesa y mirarle a los ojos.-Confundes preocupación y severidad con tratarte mal. No me importa que seas un rebelde, que te enfrentes con cualquiera y te pegues... yo a tu edad siempre tenía el cuerpo lleno de magulladuras e incluso cortes por pelea a navaja.-sonreí recordando esos tiempos.-Pero.-volví a ser severo, con la mirada seria que imponía.-No quiero volverte a ver con un cigarrillo, con drogas o con alcohol... eso te hará daño al organismo, te hará enfermar, preocupará a tu hermano y aunque no lo creas también a mí. Soy padre y abuelo, soy mucho más viejo que tú y sé que esas cosas destrozan el cuerpo y el alma.

domingo, 28 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual XIV


Phoenix se había colocado a mis espaldas y bufó al escuchar aquello que decía su hermano. Tomó de los hombros a mi hijo acariciándolos, para luego acariciar su rostro.

-Seth no digas eso.-le reprendió mirándolo a los ojos, como él lo hacía. Eran de ese tipo de personas que tenían que clavar su mirada para que tú mantuvieras el reto de escucharlos sin perder la atención, sin caer en la debilidad de su mirada firme.-No quiero que vuelvas a las andadas de estarte peleando cuando vuelvas a clases.-acarició los cabellos de Hero y sonrió con cierta dulzura.-Debes acudir a las autoridades indicadas, es cierto que no debes dejarlos hacer eso...-le tomó de la mano tirando leve de él.-Ven, te echaré una pomada.

-Ya pedí cita para hablar con los tutores, Seth.-dije sentándome en la mesa del salón.-Pero son muchos los críos que le pegan sólo por ser yo su padre... entre otras. Hace unos meses su madre y yo fuimos a conversar con el Director del centro.-me había sentado cerca de él, pero sin invadir su privacidad.-Comprendo lo que quieres decir, pero mientras intentaré que aprenda a solventar las cosas sin los puños.-tomé el blog de Hero y lo ojeé mientras Phoenix se lo llevaba para curarle el golpe-Espero que os llevéis bien.-lo decía con total sinceridad puesto que opinaba que era una buena cura para ambos. Uno dejaría de meterse en líos y de estar tan sólo, el otro se volvería más sociable y tal vez conseguiría un apoyo más próximo a su edad.

-Mi piano es mi vida profesional.-escuché a Kamijo para sentarse con nosotros.-Necesito un cigarrillo... uno... sólo uno.-murmuró prácticamente derrumbándose prácticamente sobre la mesa, aunque en décimas de segundo recobró la compostura.

-¿Lo estás dejando de nuevo?-interrogué sin creer realmente que lo lograra, era de esos que lo dejaba mil veces y mil veces volvía a la nicotina.

-Lo había dejado hasta que Hizaki se puso a fumar cerca y ya comencé a extrañarlo... maldito veneno.-masculló.-Ya lo sabes.

-Hizaki lo está dejando también, ya era hora que lo hiciera.-dije estirando la mano hacia la mesa contigua para tomar un plato con frutos secos.

-Jasmine ven con tu conejo hacia la mesa... no te quedes ahí y no me mires con esa cara.-dijo en un tono neutro, intentaba demostrar que a él no le afectaba ese intruso de orejas largas o pequeña cola en forma de pompón.

-No.-dijo siseante mirándolo como si lo atravesara con mil dagas.-¿No dijiste que no deseabas un conejo?-bufó caminando indignado hacia la mesa para sentarse junto a Seth.

-Sólo es un conejo.-dije encogiéndome de hombros.

-¡Es que no es sólo esto lo que me molesta!-explotó al final, como era de esperarse.-¡Son otros temas los que me dan jaqueca!

Seth se quedó observándolo pero dejó de prestar atención para girarse hacia el pequeño parque de Jun. El niño y él parecían haber congraciado, ambos se hacían muecas a cual más estúpida. Realmente me sentí bien por haberlo sacado de donde estaba, porque no era mal chico y parecía que ya había dejado ese calvario.

-Vamos Jasmine es normal que se ponga así por el conejo y por todo, intenta dejar el tabaco.-intenté ser conciliador, pero eso siempre se me dio mal.

-Hubiera preferido un gato... a esos los castras y les quitas las uñas... ¿a ese cómo le quito las paletas?-murmuró.

-No es mala compañía, además piensa que puede estar de noche en una jaula o comprar una jaula mayor para que pueda estar todo el día.

-La casa es pequeña.-murmuró.

-Bueno piensa así, en un futuro podéis comprar una mayor... cuando decidáis adoptar.-quería que Kamijo al final lo dijera, que se declarara en intenciones frente a Jasmine, pero me equivocaba. Kamijo podría ser valiente ante un asesino, liquidar a cualquier nombre que estuviera en un listado o traficar con armas sin pestañear. Sin embargo, frente a Jasmine se comportaba como un auténtico cobarde.

-Ya te dije que aunque deseo ser padre sé que seré nefasto, así que mejor me quedó como el tito raro de Jun... ¿o ya ocupó ese puesto otro?

-¿Sabes Kamijo? Tienes mejores cosas en que pensar que en si te dañan el piano.- dijo Taylor con tono burlón mirando mi amigo cuando entraba del jardín hacia el salón.-Siéntate Lionel.-susurró suavizando el tono hacia su pareja y este se sentó junto a Jasmine con el pequeño en sus brazos.-Por aquí.-dijo en un tono serio indicándole que le siguiera, esa forma de modular su voz erizó los vellos de mis brazos. Presentí algo negativo, demasiado negativo.

-Lionel ¿por qué no pones al pequeño en el sofá?-susurré intentando olvidarme de lo que sucedía allí fuera.

-No, esta mejor conmigo.-dijo acariciando sus cabellos, observándolo como si fuera lo único que tuviera.

-Tiene un aire a ti ¿Seguro que no es tuyo?-pregunté intentando bromear ante la situación.

-Atsushi soy absolutamente y completamente gay.-rió algo sonrojado.-Aunque sí, Taylor también opina que se parece a mí.

Giré mi rostro hacia el jardín y fruncí el ceño al verlos conversar. En décimas de segundo me impulsé de la silla hacia donde estaban ambos. Mi amigo permanecía de pie pálido, se quedó como si le acabaran de fulminar con una bala. Miré serio a Taylor inspeccionándolo cuando se marchó hacia el salón con paso lento y marcado. Tomé a Kamijo por los hombros y alcé su mentón con una de mis manos. Sus ojos estaban bañados en lágrimas.

-Quieren quitarme lo único que amo.-susurró.-Que amo realmente.-murmuró.-Algo más allá de mi orgullo, mi honor...

-¿Qué?-pregunté tomándolo del rostro con ambas manos mientras intentaba secar sus lágrimas con mis pulgares.

-Los Wook...-sus piernas flaquearon y creí que se caería, pero únicamente apoyó sus manos sobre mis brazos.-Atsushi.-susurró casi sin aliento intentando mantener su mirada.-Vigila a Phoenix y haz que vigilen bien a tu hijo, a tu nieto y a Olivier... también al pequeño Hero y a Jun.-no comprendía por qué decía todo aquello, sabía de las denuncias y que querían hundirlos. Si bien, no veía peligro más allá.-Vigílalos... vigila a toda tu prole, a toda.

-Kamijo.-susurré notando como me abrazaba como aquel día en plena calle.

-Yo... yo no sé que... que haría sin Jasmine.-ese era su verdadero tesoro, lo único que poseía y que a la vez sabía que era imposible de domar. Una persona con carácter y sensualidad, la persona que le había robado el alma a cambio de la felicidad absoluta.

-¿Por qué dices eso?-interrogué.

-Según sabe Taylor quiere arrebatarme a Jasmine como a él le arrebataron a su hijo.

Kamijo seguía llorando como un niño sin que comprendiera todo lo que se había formado allí. Era demasiado estúpido ese Wook, así no conseguiría resucitar a su enajenado hijo y tampoco lograría tranquilizar la vida del mío. Olivier tuvo tratamiento psicológico por culpa de Yue, tuvo problemas personales mi hijo por su causa y aún hoy tiene en la mente todo lo que le dijo aquel imbécil.

En esos momentos ese imbécil incluso quería atentar contra la vida de las personas, como su hijo. Dicen que de tal palo tal astilla, jamás vi tan acertada esa frase como en esos instantes. Tenía ante mí la ardua tarea de tranquilizarlo, de explicarle que nada iba a suceder y que podía evitarse. No podíamos actuar primero, teníamos que dejar que él actuara antes. Si bien, debía hacerse sin que nadie resultara herido.

-Kamijo no pasará nada.-dije secándole las lágrimas como si fuera uno de mis hijos.-Vamos dentro.-susurré con un tono suave y tranquilizador.-Vamos dentro mejor.

Él asintió intentando mantener la compostura y mantenerse firme. Verlo llorar por segunda vez no quitaba el impacto. Ese hombre que parecía hecho a si mismo, duro como una piedra y cargado de protocolo, se derrumbaba como un niño en lo referente a Jasmine.

Dentro nos esperaban Jasmine, Taylor, Lionel y Seth junto a los pequeños. Taylor sostenía en sus brazos a su hijo como si nada hubiera ocurrido. Parecía un hombre de hielo, aunque supongo que poseía sentimientos ya que cuando miraba a su hijo algo dentro se removía. Parecía orgulloso del pequeño, orgulloso de su familia, pero tal vez no comprendía que estaba aniquilando la pequeña familia que poseía otro. Jasmine al observar el rostro de Kamijo soltó el conejo y corrió hacia él abrazándolo.

sábado, 27 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual XIII


Parecía totalmente otro niño, además había dado un pequeño estirón. Aún no me acostumbraba a su nueva ropa más adulta, ni a su forma de moverse de forma firme y mucho menos a su aparente fragilidad.

-Hola.-dijo mirando a Kamijo.-¿Tú eres Kamijo?-preguntó estirando su mano.-Hero Sakurai de la Rosa... un placer.

-No seas tan formal.-dijo mi amigo apoyando sus manos sobre sus hombros.-¿Tú también te estás dejando el cabello largo como Eduart?

-Sí.-dijo para después mirar a Seth.-Hola...-después estrechó la mano de Paulo y sonrió de forma demasiado adulta.-Es un honor conocer a una persona tan importante para la cultura, es alguien muy relevante y también conocido por sus excentricidades. Sin embargo, yo le admiro a pesar de la diferencia sexual que tenemos ambos. Yo jamás podría describir el sexo con un hombre, pero aún así no deja de ser hermosa la forma en la cual lo desarrolla.

Me quedé impactado porque él pudiera tener ese léxico, además que se mostrara tan maduro. Aún le recordaba con sus camisetas de gatos y la ilusión de su mirada ante un helado. De inmediato se abrazó a mí sonriendo mientras me miraba, tal vez esperaba algo más que un simple saludo. Mis manos cayeron sobre sus mejillas y las acaricié, como acaricié sus cabellos.

-Hola.-dijo Seth próximo a nosotros. Parecía haberlo despertado de sus pensamientos, quizás porque él era más próximo a su edad.-Soy Seth

-Yo soy Hero.-comentó haciendo el símbolo de la victoria.

-Oye Sakurai.-dijo Paulo en un murmullo.-¿Tu hijo se comió un diccionario?-estallé en carcajadas al escuchar esa maldita pregunta, tenía su gracia.

-No lo sé, aún me pregunto si lo atrapó alguna nave espacial.

-Atsushi lamento decirlo, pero debo marcharme.-comentó mi sucesor y amigo mirándome con aquel rostro de no haber roto un plato en su vida. Sabía que se iba directo a casa para averiguar los movimientos de la chica. Se comportaba como un acosador en vez de ser un simple idiota enamorado.-Devuélveme la cámara cuando reveles las fotografías.-dijo antes de echar a correr prácticamente, pasando por el lado de aquellos dos que seguían discutiendo.

-Me gusta tu pelo.-dijo mi hijo mirando hacia arriba para clavar sus ojos en Seth.-Pero eres demasiado alto para ser tan palo

-¡Hero!-le regañé de inmediato.

-¿Qué? está delgado y Phoenix igual, deberían de comer más o tendrán que pasar tres veces para saber que están ahí.-después se giró hacia él de nuevo y sonrió.-Papá me dijo que dibujas.-se giró un poco y sacó su bloc de su maleta mostrándole uno de sus bocetos.-Yo también.

-¿Por qué no vais dentro con el bebé?-interrogué.-Vais, os sentáis cómodamente en la mesa que no tiene nada de bebidas y nosotros vamos ahora tras algo que tiene que contarme Kamijo.

-Vale.-tomó la mano de Seth y tiró de él.

-Con Jun.-dije tomando al pequeño para dejarlo en brazos de Seth.-No ensuciéis nada con el carboncillo.

Cuando se marcharon hacia dentro me quedé de pie frente a Kamijo esperando que me pusiera al corriente. Sabía de las nuevas tácticas de Wook para hacernos la vida imposible, pero no hasta que punto. Además deseaba averiguar si iba a tener huevos de aclararle a Jasmine sus sentimientos.

-El señor Wook nos ha demandado por tus declaraciones y las mías, yo lo hice desde la web del teatro hace unos días.-dijo cruzándose de brazos.-Cuando fue su hijo quien expuso las vidas de muchas personas. No admite que haya sido un fatal desenlace que inició su retoño, no nosotros.

-Lo sé.-respondí.-¿Te ha demandado por llevarlo al suicidio? ¿o porque no funcionaron las medidas de seguridad?

-Por todo, me hace responsable de su muerte como ya sabes.-suspiró abrazándose aún más, prácticamente encogiéndose en sí mismo.-Es horrible, simplemente horrible. Porque ahora nos acusa de injurias.

-Cabrón.-mascullé.-Casi mata a mi hijo.

-Sí, lo sé.-me abrazó aunque yo sabía que realmente él lo hacía porque necesitaba sentir un abrazo, algo cálido para olvidar por completo lo que estaba sucediendo.

-Vayamos dentro donde los chicos y dejemos que esos dos se sigan matando.-le rogué.

-Atsushi estoy seriamente preocupado.-comentó.-Destruirá mi imagen aunque no gane demasiado, mi pequeño imperio teatral se quedará en un sueño.-masculló suspirando mientras veíamos descender por las escaleras a Jasmine y Phoenix.

-¡Mira Kami!-gritó Jasmine todo emocionado con algo que llevaba en su regazo.

-¿Qué es eso?-pregunté mirando la bola de pelo castaña que llevaba Jasmine en brazos.

-Es un conejo, lo compré ayer y lo guardé en mi despacho.-dijo con una sonrisa.-He pensado que necesitaba una mascota.

-¿A qué es precioso?-preguntó nuestro amigo acariciándolo y pegándolo contra él.-Es precioso, es una hermosura y le pondré Champangne.

-Un conejo.-murmuró Kamijo intentando no gruñir.-Esa cosa roerá mis muebles.-fue lo único que comentó al respecto.-Como destroce algo se larga.

-Pero si es lindo.-dijo entrecerrando los ojos.-Lo tendré en una jaula y bien vigilado.-puso los ojos en blanco.-Y por dios no tocará tu piano, no le hará nada.

Hero estaba en un rincón algo apartado de la habitación junto a Seth. Ambos hablaban, o más bien mi hijo hablaba y mi cuñado escuchaba. Me quedé clavado observándolo y notando que cada vez más parecía un adulto, ya no era mi pequeño. Jun estaba en su pequeño parque de juegos observándolos a ambos como yo lo hacía. Entonces me percaté que Hero tenía levemente inflamado un lado de la cara. Me aparté del resto dejándolos discutir sobre el maldito conejo.

-Hero.-susurré tomándolo del mentón.-¿Qué te pasó en el rostro?-dije preocupado al ver como su mirada se enturbiaba.

-Nada.-contestó.-Me caí.

-Te han vuelto a pegar.-bufé molesto.

-No, me caí.-giró su rostro hacia Seth y continuó hablando de dibujos e intentando ver los del hermano de Phoenix. Él se sentía molesto cuando nos metíamos en su vida, quería llevarlo todo él solo y no podía. Era un niño valiente, pero ingenuo. Las cosas de ese estilo no pueden llevarse por uno mismo sin apoyos.

-No debes dejar que te peguen.-susurró Seth mirándolo a los ojos.-Te acostumbraras y será peor.-

Phoenix se había colocado a mis espaldas y bufó al escuchar aquello que decía su hermano. Tomó de los hombros a mi hijo acariciándolos, para luego acariciar su rostro.

-Seth no digas eso.-le reprendió mirándolo a los ojos, como él lo hacía. Eran de ese tipo de personas que tenían que clavar su mirada para que tú mantuvieras el reto de escucharlos sin perder la atención, sin caer en la debilidad de su mirada firme.-No quiero que vuelvas a las andadas de estarte peleando cuando vuelvas a clases.-acarició los cabellos de Hero y sonrió con cierta dulzura.-Debes acudir a las autoridades indicadas, es cierto que no debes dejarlos hacer eso...-le tomó de la mano tirando leve de él.-Ven, te echaré una pomada.

viernes, 26 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual XII


-Me largo Taylor, si no me vas a tener en cuenta... ¡Me largo! Sabes bien que tengo carácter y no me vas a hacer quedar de florero.-sus delgadas cejas rubias se fruncieron y su boca se torció. Parecía tener más que una simple molestia.

-¡Taylor!-le recriminó Phoenix dándole una buena patada en una de sus canillas y él se retorció de dolor con un leve gruñido.

-¿¡Qué te pasa!? ¿¡Por qué me pegas!?-refunfuñó sobándose intentando menguar el dolor. Aunque daba por seguro que lo que tenía herido era el orgullo por verse golpeado de esa forma delante mía y del resto.

-¡Qué se va Lionel! ¡Idiota! ve!-gritó mi pareja para que él se marchara tras él.

-Phoenix, el domador de bestias.-dijo Jasmine con cierta sorna mientras se dejaba acariciar por Kamijo.

-Lionel.-dijo corriendo para interceptarlo.

-Que golpe más idiota.-reí bajo doblándome de la risa.

-Voy a invertir en espinilleras, unas para ti y otras para mí.-comentó Kamijo.

-Callaos o terminareis como Taylor.-comentó Paulo.-Por cierto ¿Kamijo tú no adoptas hijos? aquí termináis todos casándoos y adoptando.-entonces le miré y sonreí, pero antes que hiciera cualquier comentario él negó con las manos frente a su pecho.-Yo no gracias, ni lo uno ni lo otro.-dijo encogiéndose de hombros.

-Tú porque nadie te aguanta.-respondí con una sonrisa sarcástica, él se ofendió pero no dijo nada.

Los veía discutir a lo lejos mientras atrapaba por la cintura a Phoenix. No me alegraba por él, por un extraño motivo sentí lástima. Cometer errores tan garrafales con la persona que amas hace que tu vida sea un calvario. Sin embargo, me di cuenta que simplemente me sentía así porque Lionel parecía ser feliz y él me resultaba agradable.

-No deseamos algo tan serio ahora como un bebé.-dijo Jasmine sonriendo y yo sentí un leve escalofrío. Sabía que Kamijo no pensaba igual, que se moría de ganas de ser padre, y él aún ni lo notaba.-Somos jóvenes aún para algo así.

-¡Ah!-exclamó Phoenix alejándose de mí.-Te tengo algo, ven conmigo.-dijo tomando de la mano a Jasmine.-Seth quédate con Junie.-su hermano sólo asintió tomando al pequeño entre sus brazos para llevarlo al pequeño cajón de arena que tenía para jugar.

-¡Taylor Swan! ¡Ven aquí ahora mismo!-escuché el refunfuño de Lionel y me eché a reir a carcajadas.

-Pobre... lo regaña como hacen las madres.-comentó Kamijo riendo bajo mientras se apoyaba en mi hombro.

-Al menos a él no lo abofetean.-respondí girando mi rostro hacia él.

-Calla, no recuerdes... aún duele.-murmuró acariciando su mejilla izquierda.

-Seth deja al bebé en el parque y ven.-dije con una sonrisa porque a lo lejos había visto la llegada de mi hijo Hero.

Parecía totalmente otro niño, además había dado un pequeño estirón. Aún no me acostumbraba a su nueva ropa más adulta, ni a su forma de moverse de forma firme y mucho menos a su aparente fragilidad.

-Hola.-dijo mirando a Kamijo.-¿Tú eres Kamijo?-preguntó estirando su mano.-Hero Sakurai de la Rosa... un placer.

-No seas tan formal.-dijo mi amigo apoyando sus manos sobre sus hombros.-¿Tú también te estás dejando el cabello largo como Eduart?

-Sí.-dijo para después mirar a Seth.-Hola...-después estrechó la mano de Paulo y sonrió de forma demasiado adulta.-Es un honor conocer a una persona tan importante para la cultura, es alguien muy relevante y también conocido por sus excentricidades. Sin embargo, yo le admiro a pesar de la diferencia sexual que tenemos ambos. Yo jamás podría describir el sexo con un hombre, pero aún así no deja de ser hermosa la forma en la cual lo desarrolla.

Me quedé impactado porque él pudiera tener ese léxico, además que se mostrara tan maduro. Aún le recordaba con sus camisetas de gatos y la ilusión de su mirada ante un helado. De inmediato se abrazó a mí sonriendo mientras me miraba, tal vez esperaba algo más que un simple saludo. Mis manos cayeron sobre sus mejillas y las acaricié, como acaricié sus cabellos.

-Hola.-dijo Seth próximo a nosotros. Parecía haberlo despertado de sus pensamientos, quizás porque él era más próximo a su edad.-Soy Seth

-Yo soy Hero.-comentó haciendo el símbolo de la victoria.

-Oye Sakurai.-dijo Paulo en un murmullo.-¿Tu hijo se comió un diccionario?-estallé en carcajadas al escuchar esa maldita pregunta, tenía su gracia.

-No lo sé, aún me pregunto si lo atrapó alguna nave espacial.

-Atsushi lamento decirlo, pero debo marcharme.-comentó mi sucesor y amigo mirándome con aquel rostro de no haber roto un plato en su vida. Sabía que se iba directo a casa para averiguar los movimientos de la chica. Se comportaba como un acosador en vez de ser un simple idiota enamorado.-Devuélveme la cámara cuando reveles las fotografías.-dijo antes de echar a correr prácticamente, pasando por el lado de aquellos dos que seguían discutiendo.

-Me gusta tu pelo.-dijo mi hijo mirando hacia arriba para clavar sus ojos en Seth.-Pero eres demasiado alto para ser tan palo

-¡Hero!-le regañé de inmediato.

-¿Qué? está delgado y Phoenix igual, deberían de comer más o tendrán que pasar tres veces para saber que están ahí.-después se giró hacia él de nuevo y sonrió.-Papá me dijo que dibujas.-se giró un poco y sacó su bloc de su maleta mostrándole uno de sus bocetos.-Yo también.

-¿Por qué no vais dentro con el bebé?-interrogué.-Vais, os sentáis cómodamente en la mesa que no tiene nada de bebidas y nosotros vamos ahora tras algo que tiene que contarme Kamijo.

-Vale.-tomó la mano de Seth y tiró de él.

-Con Jun.-dije tomando al pequeño para dejarlo en brazos de Seth.-No ensuciéis nada con el carboncillo.

Cuando se marcharon hacia dentro me quedé de pie frente a Kamijo esperando que me pusiera al corriente. Sabía de las nuevas tácticas de Wook para hacernos la vida imposible, pero no hasta que punto. Además deseaba averiguar si iba a tener huevos de aclararle a Jasmine sus sentimientos.

-El señor Wook nos ha demandado por tus declaraciones y las mías, yo lo hice desde la web del teatro hace unos días.-dijo cruzándose de brazos.-Cuando fue su hijo quien expuso las vidas de muchas personas. No admite que haya sido un fatal desenlace que inició su retoño, no nosotros.

-Lo sé.-respondí.-¿Te ha demandado por llevarlo al suicidio? ¿o porque no funcionaron las medidas de seguridad?

-Por todo, me hace responsable de su muerte como ya sabes.-suspiró abrazándose aún más, prácticamente encogiéndose en sí mismo.-Es horrible, simplemente horrible. Porque ahora nos acusa de injurias.

-Cabrón.-mascullé.-Casi mata a mi hijo.

-Sí, lo sé.-me abrazó aunque yo sabía que realmente él lo hacía porque necesitaba sentir un abrazo, algo cálido para olvidar por completo lo que estaba sucediendo.

-Vayamos dentro donde los chicos y dejemos que esos dos se sigan matando.-le rogué.

jueves, 25 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual XI


Los regalos que no había abierto eran míos, los que aún tenían los papales especiales con distintos motivos. Uno era un gato de peluche gigante, varios jeans de distintos tipos, una gorra, pulseras de colores, complementos de todo tipo para el cabello y cuello... junto a algo más especial. Había un cd con una canción para él, inedita para el resto del mundo y que únicamente podría escucharla cuando yo no estuviera a su lado.

-Mi regalo está aquí.-dijo Paulo colocando su caja frente a Phoenix. Abrió la cajita y mostró lo que era. Una edición especial de su novela, de la nueva que estaba escribiendo. Poseía una caja para guardarlo, dibujos de los personajes, una pluma plateada en forma de pincel.-Es la edición de lujo, sé que te gusta leer y mis obras. Pensé algo mejor, pero no tenía demasiado tiempo. Esto no sé si llegará a estar en la calle, es algo peculiar.

Lionel dejó en el suelo a Nicolas y este caminó por el jardín observándonos a todos. Se notaba que tenía rasgos asiáticos, sin embargo sus ojos azules recordaban a los glaciales. Me pregunté si mis nietos acabarían siendo parte de la camarilla de ese niño de ojos cielo, o terminarían odiándose como lo hacíamos Taylor y yo. Rogué porque esta nueva generación no acabara como nosotros, todo por un triste pasado de gallitos de corral.

Pasé al pequeño a los brazos de Phoenix que parecía más feliz que cualquier día, casi parecía el mismo hombre ilusionado que había conocido un año atrás cuando le pedí matrimonio o cuando vio la casa que había conseguido para ambos. El pequeño intentaba jalar de los cabellos de Jasmine ya que se pusieron juntos para una foto. Paulo disparaba sin parar fotografías mientras nosotros conversábamos cosas tan banales que ni las recuerdo. Mi hijo comenzó a tirar duro de los cabellos de mi pareja para llevárselos a la boca.

-Jun no.-dije regañándolo mientras lo tomaba en brazos.-No puedes hacer eso.-infló los mofletes y se movió lleno de coraje.

-Igualito a ti, terminará siendo un nuevo Atsushi.-comentó Kamijo y sonrió acariciando sus mejillas.-Ven con tito Kamijo.-dijo quitándomelo y sosteniéndolo todo ilusionado.

-¿Querrá jugar?-preguntó el pequeño de Lionel tirando del pantalón de mi amigo.-¿Eh?-me miró a mí con unos ojos llenos de ilusión, como si echara en falta poder jugar con niños de su edad. Comprendía que se aburriera en un lugar lleno de adultos y que buscara apoyo en el único niño de la fiesta junto a él.

-Nico, cariño es pequeño aún.-le dijo Lionel tomándolo con dulzura como si se fuera a romper.

-No pasará nada si se sientan juntos, además no creo que Jun le haga nada.-reí bajo por ello.-Seguramente le dirá cada rato que las cosas son suyas.


-A Jun le hara bien, deja que vaya con Nico.-comentó Phoenix y su hermano se zafó de su abrazo para ser interceptado por Jasmine.

-¿A dónde piensas ir cariño?-preguntó agarrándolo de la cintura.

-A dibujar.-murmuró con el rostro bajo cubriéndole los ojos con los cabellos.

-Anda Jasmine, déjale tranquilo.-pidió Phoenix y su amigo dejó que se marchara Seth hacia el lugar de los columpios, como única compañía llevaba aquella libreta.

Cuando dijo dibujar yo sonreí recordando que eso era lo que hacía a veces en mi despacho, simples bocetos para olvidar mis problemas. Fui hacia donde estaba colocándome frente a él observando la calidad, y los matices, de sus dibujos.

-No está mal.-comenté.-Pero necesitarás mejores materiales para poder mejorar y tal vez clases de arte... si quieres puedes hacerlo, yo te las pagaría.-

Vi a lo lejos como Nico abrazaba a Jun y este ponía cara de "dejame". Realmente ese niño parecía hijo de Lionel, por eso reí bajo observando a los dos pequeños mientras Taylor hacía lo mismo pero con un cigarrillo en los labios. Kamijo estaba aferrado a Jasmine como si fueran a robárselo. Paulo simplemente tomaba fotos a Phoenix y al resto, incluso a mi a lo lejos... mi único impulso fue levantar mi dedo sin dejar de sonreír.

-No dibujo bien bajo presión.-dijo al fin como respuesta en un susurro.

-No te voy a quitar el cuaderno.-dije inclinándome.-Pero puedo darte mejores materiales.-comenté con una sonrisa.-Creo que deberías conocer a mi hijo, él ama dibujar y pintar... seguro que podríais hablar de técnicas de dibujo y él te podría decir que materiales son los mejores.-aparté un segundo el pelo de su rostro y sonreí.-Espero que no vuelvas a meterte en líos... por tu bien y por el de Phoenix... y por favor no me veas como el enemigo, no lo soy.

Me giré hacia donde estaban todos y vi tensión en el aire... cosa que me hizo suspirar e ir a ver que sucedía. Caminé con seguridad y tomé de la cintura a Phoenix.

-Esa es buena pose.-dijo Paulo haciendo que el flash hiciera un leve destello otra vez más.

-Tener una novia que pinta a óleo y hace fotografía... te influye.-al decir aquello se sonrojó de forma notoria.

-No es mi novia, simplemente quedamos algunas tardes.-replicó con la voz algo temblorosa intentando seguir en su pose de seguridad. Sin embargo, hablar de esa chica hacía que se tambaleara.

-Sea lo que sea... te influye.-murmuré molestándolo.

Al apartar mi atención de él noté que Kamijo estaba molesto y agarrando firmemente de la cintura a Jasmine, también veía tensión en Lionel que tomó en brazos Nicolas una vez más.

-Taylor si haces caso a otros, los molestas y no sigues tu promesa me largo, pero no de la fiesta sino de la casa.-lo dijo con una voz muy firme, jamás había pensado que tenía tanta dote de mando.- Su hijo se aferraba a él observando de reojo a Jun, se sentía tal vez rechazado por la negativa de mi hijo a compartir juegos y juguetes.

-Mon cher, ¡No estoy haciendo nada malo!-dijo aquel cretino con una sonrisa burlona en sus labios y con los ojos en blanco.-Es lo que conlleva ser un demonio.-dijo mirando a mi pareja con una sonrisa de idiota.

-Es culpa tuya, tienes tus antecedentes.-recriminó Phoenix..-Das la vida por molestar a las personas.-

-Eres el diablo en persona Taylor Swan.-dijo Jasmine con una sonrisa coqueta que hizo que la mirada de Kamijo se afilara aún más.

Paulo se quedó quieto sin saber que hacer, el ambiente se estaba enrareciendo aún más y yo deseaba seguir con la normalidad.

-¡Seth deja eso y ven!-quería que se tomara fotos con Phoenix, ya que en parte para eso lo había traído. Quería integrarlo en la familia y deseaba que Phoenix disfrutara de su hermano, al igual que él de Phoenix.-Y Taylor por tu bien mejor deja de hacer esas cosas... porque Lionel se marcha.-dije observando como recogía su bolsa de cuidados para el pequeño y se marchaba con él en brazos.


-Me largo Taylor, si no me vas a tener en cuenta... ¡Me largo! Sabes bien que tengo carácter y no me vas a hacer quedar de florero.-sus delgadas cejas rubias se fruncieron y su boca se torció. Parecía tener más que una simple molestia.

-¡Taylor!-le recriminó Phoenix dándole una buena patada en una de sus canillas y él se retorció de dolor con un leve gruñido.

-¿¡Qué te pasa!? ¿¡Por qué me pegas!?-refunfuñó sobándose intentando menguar el dolor. Aunque daba por seguro que lo que tenía herido era el orgullo por verse golpeado de esa forma delante mía y del resto.

-¡Qué se va Lionel! ¡Idiota! ve!-gritó mi pareja para que él se marchara tras él.

-Phoenix, el domador de bestias.-dijo Jasmine con cierta sorna mientras se dejaba acariciar por Kamijo.

-Lionel.-dijo corriendo para interceptarlo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual X


Quedamos los cuatro frente a la entrada del salón donde entraron primero Lionel con su pequeño prácticamente adormilado, para luego hacerlo Jasmine riendo a carcajadas y por último Phoenix. Lionel fue directo a los brazos de Taylor dejando al pequeño en el suelo, Jasmine se aferró a Kamijo y Paulo simplemente sonrió al ver a mi pareja. Él parecía no comprender demasiado hasta que vio la pancarta que habíamos colocado.

-Feliz cumpleaños neko.-susurré observando como todos lo iban abrazando y felicitando, mientras Jun tan sólo atendía a los movimientos de Nicolas sin saber bien lo que significaba tanto jaleo.

-¡Mío!-gritó Jun cuando se percato de que el otro pequeño se aproximó a nosotros.

-Mi pequeña ave de fuego ¿deseas ver nuestros regalos?-interrogó con cara de no haber roto un plato, cuando había destrozado vajillas enteras. Ese hombre me hacía desear pegarle un tiro en la cabeza.

-¡Taylor!-siseó bien alto Lionel porque sabía que era simplemente para molestarme.

-Papi Wonka ese niño me mira mal.-dijo Nico mientras mi hijo le miraba con ojos de fuego prácticamente. No quería a nadie en su territorio, tenía un fuerte carácter.

-Jun.-susurré besando su sien.-Vamos a ver los regalos.-murmuré mientras él se aferraba bien a mí.-Phoenix siempre me acuerdo de tu cumpleaños, sólo que el año pasado fue imposible.

Todo ese barullo hizo que Kamijo quedara a espaldas de Taylor y pudiera reprenderlo sin que nadie más pudiera escucharlo. Nos fuimos hacia el jardín y allí pudieron verse frente a frente los dos hermanos. Phoenix se quedó sin saber que decir y comenzó a llorar aferrado a su hermano menor. Seth simplemente acariciaba sus cabellos intentando tranquilizarlo.

-Seth.-susurró aferrándose a él.-¿Por qué no me has dicho?

-Disfruta de uno de mis regalos de cumpleaños.-susurré quedándome cerca de ambos.-Pero no llores, no estamos en un funeral.

-Debiste decirme que él vendría.-dijo apartándose de su hermano con una sonrisa llena de felicidad, buscó con la mirada a Jasmine y este brincó sobre él.

-Ábrelo querido.-murmuró antes de dejarle un beso en su mejilla. Era un paquete negro con un lazo dorado, completamente el estilo de Jasmine en elegancia como el de Kamijo.

-Te adelantas, quería que el mío fuera antes.-comentó nuestro amigo agarrando a Jasmine por la cintura.-Aunque no sé si le agradará tanto.-dijo Kamijo tomando un pequeño paquete negro con el lazo en rojo pasión.

-Yo soy quien menos te conoce, pero aún así también traje mi regalo.-dijo Paulo apoyándose en mi hombro mientras Jun le miraba fijamente aún con el ceño fruncido-No pongas esa cara pequeño.-le revolvió los cabellos y él intentó quitarle las gafas.-¡No! ¡No! las gafas son mías.-dijo riéndose mientras apartaba con cuidado las manos de Jun de su rostro.-Yo te compraré unas de juguete.-susurró tomando sus manos.

-Phoenix espero que tengas un excelente día... y que este año sea especial.-dijo Lionel con el pequeño en brazos que tan sólo se quedaba recostado.-Wonka... digo Taylor y yo te compramos dos regalos, están envueltos en azul y colocados bajo la carpa.

Reí a carcajadas cuando escuché el mote que tenía por parte de Lionel, no sólo por su hijo. La verdad es que era un maldito excéntrico pero no le creía tan divertido como el personaje de la fábrica de chocolates. Era un hombre extraño que no quería en mi vida y que siempre terminaba cruzándose en mi camino.

-Uno de mis regalos es tu hermano, pero no es el único.-susurré acariciando los cabellos de Phoenix.

-Mi Seth.-dijo girándose para verlo mientras le guiñaba, su hermano puso los ojos en blanco. Abrió de inmediato el regalo de nuestro amigo y sonrió.-Jasmine.-susurró clavando sus ojos cómplices en los de él y comenzaron a reír.

-¿Qué es?-dije con curiosidad y apareció mi gato maullando para quedarse a mi alrededor.-¿Qué te compró?-me acerqué a él mientras Kamijo me interceptaba y anteponía su regalo.

-Una camisa, la usaré cuando salgamos.-pegó la caja al pecho y tomó el de Kamijo.-Gracias Kami, no debiste molestarte.-susurró cortes mientras su hermano bufaba por detrás.

-Siempre dices eso, pero bien que te gustan los regalos.-replicó.

-Es lógico.-murmuró sonriendo abriendo el paquete con cuidado.

Era una pulsera de plata con pequeños adornos de sol, luna, un ave como un fénix, un dragón asiático, mariposas. Sin duda había acertado, era una pulsera única y especial. Kamijo sabía elegir bien los regalos, me di cuenta en ese mismo instante que jamás habría caído en comprar algo similar a mi pareja.

-Pedí que la hicieran para ti, podía elegir los motivos y pensé que motivos de fantasía variados te agradarían.-dijo tomándola de la caja para ponérsela.-Ten cuidado, tal vez se enganche un poco en las prendas de abrigo, pero estoy seguro que en verano la podrás lucir sin problemas.

-Es bonita.-dije tomándolo por los hombros.-Pero ahora me toca a mí.

-A la cola.-soltó Lionel.-Antes estoy yo que me he dejado arrastrar por dos consumistas.-comentó dejando al pequeño en el suelo y fue hacia los regalos tomando su caja.-Toma.-Era una cámara profesional, parecía muy cara.-Ahora querrás hacerle fotos continuamente a Jun... ahora y siempre supongo... pensé que una buena cámara te daría buenas fotos.

-Mi regalo es un pie para la cámara y varios álbumes con motivos variados, puedes abrirlo más tarde si lo deseas.-comentó aquel indeseable desde la cristalera que daba al jardín.

Dejé al pequeño en brazos de mi cuñado y este comenzó a juguetear con sus cabellos largos. Balbuceaba intentando que el chico le hiciera caso, que mostrara interés en él, inclusive le tomaba del rostro. Pero Seth parecía estar más pendiente en como abrazaba su hermano al resto de invitados. Mi hijo en esos momentos comenzó a gritar que era suyo, un “mío” muy peculiar en él.

-Gracias.-dijo estrechando a Lionel y este sonrió.

-No es tuyo.-dije mirando a Jun con una sonrisa.-Es de papá.-él miraba a todos inflando sus enormes mofletes mientras movía sus brazos.-El mío, bueno los míos... puedes ir a por ellos.

El hijo de Lionel se entretuvo observando de lejos mi gato que iba caminando por el jardín de forma sigilosa. El niño era bastante delgado y bajito para su edad, pero parecía feliz con aquellos dos. Nada más separarse mi pareja de Lionel este lo tomó en brazos.

Los regalos que no había abierto eran míos, los que aún tenían los papales especiales con distintos motivos. Uno era un gato de peluche gigante, varios jeans de distintos tipos, una gorra, pulseras de colores, complementos de todo tipo para el cabello y cuello... junto a algo más especial. Había un cd con una canción para él, inedita para el resto del mundo y que únicamente podría escucharla cuando yo no estuviera a su lado.

-Mi regalo está aquí.-dijo Paulo colocando su caja frente a Phoenix. Abrió la cajita y mostró lo que era. Una edición especial de su novela, de la nueva que estaba escribiendo. Poseía una caja para guardarlo, dibujos de los personajes, una pluma plateada en forma de pincel.-Es la edición de lujo, sé que te gusta leer y mis obras. Pensé algo mejor, pero no tenía demasiado tiempo. Esto no sé si llegará a estar en la calle, es algo peculiar.

martes, 23 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual IX


-Se hará pingüino ahí fuera.-comentó Paulo sonriendo levemente mientras lo veía de un lado a otro como si fuera un animalillo enjaulado.-No sé si Phoenix desee estar junto a mí en su cumpleaños.-dijo mirándome fijamente a los ojos.-A penas le conozco, prácticamente de vista y nada más. No hemos hablado más de una hora y me cuelo en su fiesta.

-Admira tus libros.-comenté.-Siempre está releyendo lo que escribes y suele comentar que tienes mucho talento.

-Sí, Jasmine hace lo mismo.-intervino Kamijo acariciando las mejillas de Jun.-A veces te envidio, lo que haces llega a cientos de personas y terminan apoderándose de sus malos momentos convirtiéndolos en gratos. Uno cuando lee olvida lo que tiene a su alrededor, los problemas que posee.-murmuró sin dejar de sonreír observando al pequeño.

-Kamijo no seas modesto.-intervine.-Recuerda que hay varias casas discográficas que desearían que regresaras y dejaras de jugar en el foso del teatro.-comenté acomodándome bien en el sofá para que mi amigo me regresara el bebé.

-Yo no sé cantar, ni pintar, ni soy bueno con la fotografía.-intervino Paulo algo sonrojado por los halagos que habían hecho sobre su talento.-Sólo sé narrar historias, pero no sé vivirlas.

-¡Qué mal escritor!-exclamó Taylor.-No sabes vivir las experiencias y no tienes ego.

-No todos nos miramos únicamente nuestro ombligo y los sentimientos a veces son más complicados que exponerse a un papel.-se defendió Paulo.-Verá.-comentó quitándose las gafas para limpiarlas con su pañuelo de lino blanco.-Verá señor Swan no me conoce.-susurró levantándose para quedar frente a nosotros.-No me conoce y por lo tanto no puede decir si soy un mal escritor.-sonrió de lado colocándose las gafas.-¿Qué libros míos ha leído? Creo que alguien como usted no es afín a la literatura romántica, pero supongo que su prometido sí.

-Dudo que Lionel lea novela rosa.-replicó con cierta molestia.

-Me hizo firmarle un libro, mi último libro, y dijo ser mi mayor seguidor. Es más, creo que es parte del club de fans de lectura de la ciudad y un acérrimo defensor de mis novelas.-sonrió abiertamente al ver la sombra de la duda.-Lo sabía, alguien tan paupérrimo en sus sentimientos y con una forma tan tosca, e inútil por cierto, de llamar la atención es capaz de desconocer cosas tan importantes en su pareja.

-Lionel no me ocultaría algo así, sé que ama la lectura pero jamás pensé...-murmuró.-No entiendo como sus gustos se han estropeado tanto.

-Se casará contigo Taylor, se casará contigo.-susurró con cierta malicia Kamijo.-Ya tiene el gusto torcido en el mismo instante que posó sus hermosos ojos azules en ti.

-¡Cállate o te sacaré los tuyos Kamijo!-gritó molesto.

-¿Qué? ¿Hay cosas que no dicen tus informadores y que sabemos el común de los mortales?-pregunté mientras Jun jugueteaba con su peluche de la forma más feliz.-Por cierto deberías dejar que siguiera trabajando.-comenté clavando mis ojos en él.-¿A caso no quieres lucir a la persona que amas? ¿No quieres demostrar lo hermoso que puede ser y cómo seduce a la cámara? Después echas peste de mí.

-Bueno es mejor dejarle o terminará dándole un infarto a él.-murmuró Seth desde el otro lado de la cristalera.-Todos aquí sabemos que si le pasa algo mi hermano os castra, y ya no quiero oír lo que diría su pareja.

-El chico tiene razón.-comentó Paulo sonriendo y él se giró sonrojado hacia la carpa.

-Escuché un coche.-dijo Seth aproximándose de nuevo hacia el salón.

-Llegaron.-comenté levantándome con el pequeño.

-¿Ya podré ver a mi pequeña ave de fuego?-murmuró alzando una ceja.

-Mira capullo llámalo así de nuevo y te juro que el palo de la sombrilla te la me...-cuando iba encaminado para destrozarlo me agarró Paulo y Kamijo intentando controlarme. Además el pequeño se aferró bien a mi camisa temblequeando y mirándome ceñudo.

-¡Para! ¡Habíamos hecho un tratado de paz!-gritó Paulo mientras me sentaba en un sillón.

-Por favor Taylor deje usted de intentar entrometerse y burlarse de nosotros.-comentó mi buen amigo Kamijo afilando su mirada.-Ahora es padre, debería dar ejemplo.

-¿Qué? sólo dije mi ave de fuego, es un mote cariñoso de universidad.-dijo con un fingido tono de inocencia sin inmutarse.-No deberías molestarte tanto porque no veo que a Kamijo le importe que llame a Jasmine mi Yuu-kun.-los ojos de Kamijo ya no sólo llameaban sino que parecían asesinarlo.

Quedamos los cuatro frente a la entrada del salón donde entraron primero Lionel con su pequeño prácticamente adormilado, para luego hacerlo Jasmine riendo a carcajadas y por último Phoenix. Lionel fue directo a los brazos de Taylor dejando al pequeño en el suelo, Jasmine se aferró a Kamijo y Paulo simplemente sonrió al ver a mi pareja. Él parecía no comprender demasiado hasta que vio la pancarta que habíamos colocado.

-Feliz cumpleaños neko.-susurré observando como todos lo iban abrazando y felicitando, mientras Jun tan sólo atendía a los movimientos de Nicolas sin saber bien lo que significaba tanto jaleo.

-¡Mío!-gritó Jun cuando se percato de que el otro pequeño se aproximó a nosotros.

-Mi pequeña ave de fuego ¿deseas ver nuestros regalos?-interrogó con cara de no haber roto un plato, cuando había destrozado vajillas enteras. Ese hombre me hacía desear pegarle un tiro en la cabeza.

-¡Taylor!-siseó bien alto Lionel porque sabía que era simplemente para molestarme.

-Papi Wonka ese niño me mira mal.-dijo Nico mientras mi hijo le miraba con ojos de fuego prácticamente. No quería a nadie en su territorio, tenía un fuerte carácter.

-Jun.-susrré besando su sien.-Vamos a ver los regalos.-murmuré mientras él se aferraba bien a mí.-Phoenix siempre me acuerdo de tu cumpleaños, sólo que el año pasado fue imposible.

Todo ese barullo hizo que Kamijo quedara a espaldas de Taylor y pudiera reprenderlo sin que nadie más pudiera escucharlo. Nos fuimos hacia el jardín y allí pudieron verse frente a frente los dos hermanos. Phoenix se quedó sin saber que decir y comenzó a llorar aferrado a su hermano menor. Seth simplemente acariciaba sus cabellos intentando tranquilizarlo.

lunes, 22 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual VIII


Minutos después todo estaba en camino y nosotros seguíamos vivos. Jun hacía las delicias de Kamijo y de Taylor, parecían competir por ver a quién hacía más caso. Yo simplemente los observaba. Paulo comenzó a sacar fotografías del pequeño junto a la cara de idiota que sacaba el bastardo de Swan. Seth se quedó apartado con una libreta de dibujos como si el resto del mundo no existiera.

-¿Cuánto tiempo tenemos?-pregunté a Kamijo.

-Todo el que quieras, ya sabes que Jasmine es experto en tener entretenido a cualquiera.-comentó con una sonrisa mientras se sentaba bien en uno de mis sillones.

-Yo sí que sé como entretiene Jasmine.-dijo Taylor colocándose bien la maldita corbata.

-¿Quieres que te coloque yo la corbata?-interrogué mirándole fijamente a los ojos.-Te aseguro que no tendrás que volver a preocuparte por ella jamás.

-No empecemos, me dará dolor de cabeza.-murmuró Paulo.-Son hombres adultos así que compórtense como se espera.

-¡Uta!-escuché gritar a Jun y vi el conejo en el suelo lejos de su alcance.

-Vaya, me dijo Lionel que tenías a Yutaka incluso en la sopa pero no sabía que también en conejos.-dijo alzando una ceja.-Es lo que más me diferencia de ti, Atsushi. Yo soy fiel a mi pareja, en cambio tú no sabes mantener la bragueta cerrada.

-¡Vete a la mierda!-grité furioso.-Si no te echo de aquí es porque sé que haré sentir mal a dos personas, así que compórtate porque esta es mi casa.-dije tomando a mi hijo en brazos para entregarle el peluche.

-Cálmate o te dará otro infarto.-comentó en tono jocoso, sabía que saboreaba que me molestara de sobremanera. Sin embargo, no podía evitarlo. Me ponía furioso, demasiado furioso.

-¿Por qué no conversamos de algo que no sea infidelidades?-interrogó Paulo tomando la libreta de Seth.-Me gustan tus dibujos.-susurró con una sonrisa.

-Gracias.-balbuceó quedándose encogido.

-Son buenos trazos.-giró la libreta hacia Kamijo y este sonrió.

-Cierto, Paulo tiene razón.-comentó estirando el brazo para mirar los dibujos.-Tenemos a un pequeño artista con nosotros.

-Lo sé.-dije con cierto orgullo.-Por eso invité a Hero, creo que ambos tienen temas que tratar.-sonreí y noté como Seth miraba preocupado su libreta. Tomé el bloc de las manos finas de mi amigo para devolvérselo.

Jun jugueteaba con mi colgante mientras mordisqueaba una oreja de su conejo. Todos estábamos sentados, en silencio, mientras hurgábamos en nuestros pensamientos. No sé que es lo que pensaba cada uno de nosotros, pero yo sólo rezaba porque todo saliera como esperaba.

Sonó el timbre y dejé al pequeño en brazos de Kamijo. Jun se acurrucó sobre su pecho y mi amigo sonrió como si fuera un padre orgulloso. No sabía como Jasmine no lo notaba, no se percataba de las ansias de mi amigo por tener un hijo propio.

Abrí la puerta y fueron entrando los del catering. Ellos traían una pequeña carpa, pues había pedido que la trajeran pero no para poner la comida bajo ella. La colocaron en el jardín y cuando fueron a dejar los canapés les expliqué. Ellos asintieron y colocaron la comida donde les pedía. Mis invitados simplemente permanecían inmóviles conversando entre ellos. Taylor era el único que parecía seguir sumido en sus pensamientos.

Poco después de los aperitivos llegó la tarta de la pastelería y los regalos que faltaban. Fueron dejándolo todo donde pedía y donde pensaba que era el lugar adecuado. Quería que Phoenix se sintiera bien, que pudiera perdonarme tantos meses alejado de él y que no hubiera tenido el año anterior una fiesta como se merecía.

Salimos fuera para colocar los regalos que había traído Kamijo y Paulo. Seth llevaba al bebé en brazos y parecía que Jun se sentía cómodo junto a su tío. Taylor no se movía del sofá, parecía muñeco de cera.

-Da gracias que no llueve...-murmuró Kamijo.-Aunque hace frío para el bebé... pero ya estamos terminando de poner la carpa con los regalos.

-El cumpleaños será dentro, pero quiero que los regalos estén fuera... todos.-dije tomando al niño y miré a Seth.-Así que abrígate.

-Llamaré a Jasmine para que lo traiga ya.-comentó alejándose de nosotros tomando al bebé en sus brazos de nuevo.

-Ya está todo... ¿y esos que no vienen?-pregunté mirando a Kamijo

-Jasmine da ocupado, seguramente vienen para acá.-dijo sentándose para tomar una taza de café.-¿Desea una Taylor?-siempre tan diplomático... intentando no alterarse aún a sabiendas de quien era.

-Se hará pingüino ahí fuera.-comentó Paulo sonriendo levemente mientras lo veía de un lado a otro como si fuera un animalillo enjaulado.-No sé si Phoenix desee estar junto a mí en su cumpleaños.-dijo mirándome fijamente a los ojos.-A penas le conozco, prácticamente de vista y nada más. No hemos hablado más de una hora y me cuelo en su fiesta.

-Admira tus libros.-comenté.-Siempre está releyendo lo que escribes y suele comentar que tienes mucho talento.

-Sí, Jasmine hace lo mismo.-intervino Kamijo acariciando las mejillas de Jun.-A veces te envidio, lo que haces llega a cientos de personas y terminan apoderándose de sus malos momentos convirtiéndolos en gratos. Uno cuando lee olvida lo que tiene a su alrededor, los problemas que posee.-murmuró sin dejar de sonreír observando al pequeño.

sábado, 20 de febrero de 2010

Dark City - capitulo 14 - La vida ya no es igual VII


-Atsushi eres un descuidado.-la voz de Paulo hizo eco en la sala.-Mira que dejar la puerta abierta.-sonrió hasta que se percató de la presencia de Taylor.-Buenos días, no nos han presentado yo soy...-

-Tú eres Paulo Wilde, el sucesor del inútil de Sakurai y culpable de los sueños románticos de Lionel. ¿Podrías hacer algún personaje masculino que sea menos vomitivo y romántico?

Se hizo un silencio que me hizo recordar a un funeral. Ambos se cruzaron miradas y Paulo al fin sonrió. Pareció encajar con facilidad esa estúpida crítica.

-Supongo que no todos tenemos el privilegio de saber tratar a nuestras parejas, lo tendré en cuenta para la próxima vez señor...-dijo esperando que yo o él lo presentara.

-Swan, él es Taylor Swan. El señor Taylor es íntimo amigo de Phoenix.-intervine antes que Taylor hiciera un pequeño berrinche por no ser reconocido como una de las mayores fortunas de la ciudad, además de gangster sin escrúpulos.

-Vaya no sabía que Phoenix tuviera unos gustos tan peculiares para sus amistades.-comentó acomodando sus gafas.

-También fui su pareja, pero luego empezó a no tener clase y terminó con él.-eso me hizo rechinar los dientes.

-No empecemos tan temprano.-dije fulminándolo con la mirada.

-Sakurai cálmate o te dará otro de esos infartos, tan poco agradables por cierto.-se giró por completo hacia mí con una sonrisa.-¿Qué tal la comida de hospital? ¿Sigue tan repugnante como siempre? Te pregunto porque hace poco que volviste a probarla y tal vez podrías decirme a qué sabe.

-No me toques los cojones Taylor.-murmuré.-Porque al final vas a probar la comida de hospital pero con pajita.

-Señores no discutan, no estamos en un jardín de infancia.-comentó dejando un pequeño maletín en la mesa.-¿Qué pensará Jun de todo esto? No, no podemos permitir que él crea que ese comportamiento es el idóneo en un adulto.

-Tienes razón.-se adelantó a decir Taylor.-¿Qué clase de ejemplo de anfitrión le darías Sakurai?

No me dio tiempo a replicar nada cuando escuché el timbre nuevamente. Me alejé de ellos y abrí tras comprobar que era Kamijo junto a Seth. Ambos estaban cargados de maletas y con bolsas de regalos.

-Atsushi ayúdame.-dijo mi amigo en un murmullo bajo, parecía caerse de bruces cuando abrí la puerta para poder agarrar algunas de las maletas.

-Siempre tan enclenque.-murmuró Taylor detrás mía.-¿Aguantas tan mal los esfuerzos en todos los ámbitos Kamijo?

-Aguanto bien con mis modales, porque si no los tuviera te juro que te respondería de una forma poco correcta.-replicó sacando a relucir al máximo su acento afrancesado.

-Pasad, sentaos.-dije antes de acompañarlos al salón.

Todos nos sentamos allí, bueno todos menos yo. Quedé frente a ellos y a cada uno le di unos pequeños folios para que me ayudaran. Eran anotaciones de los teléfonos de la pastelería, las tiendas y el número de un pequeño restaurante para el cátering.

-Has comprado la tarta en la pastelería Marie.-dijo Kamijo.-Déjame llamar a mí, siempre suelo comprar allí los bombones a Jasmine y conozco bien a la encargada.

-Sí, hazlo.-sonreí asintiendo a su petición.-Id llamando por favor, ayudadme en esto.

-Jamás pensé que llegaría la hora de escucharte un por favor, una súplica, y que yo sería testigo de la primicia.-tan arrogante, tan indeseable, tan... que me hacía desear pedirle el arma a Kamijo y llenar su cuerpo de plomo.

-Yo traje la cámara.-intervino Paulo para intentar que mis ojos dejaran de emitir llamaradas.-Aunque también mi regalo.

-Oui, nosotros trajimos los nuestros.-comentó Kamijo.-También los de Lionel y Taylor, ya que Lionel pasó por casa y nos dejó los paquetes.-comentó con una sonrisa intentando obviar como miraba fijamente Taylor cada uno de sus movimientos.

-Gracias, aunque debimos suponer que con el peso podías fatigarte.-comentó con un tono fingido de preocupación.-¿Estás bien? Creo que pesaba alrededor de unos quinientos gramos y eso ha podido ser fatal para ti, casi mortal.

-Señor Swan.-dijo en un tono neutro Paulo interviniendo de forma magistral, llamando así su atención.-No nos conocemos pero le rogaría que hiciéramos lo acordado.-comentó mirándolo a los ojos, enfrentando aquellos ojos oscuros tan siniestros.-No debemos dar mal ejemplo al pequeño que está a nuestras espaldas.

-Por favor gafitas no intentes hacer ver mi mala educación, ya que fui un hombre educado en los mejores colegios.-dijo aquel maldito idiota. Deseaba echarlo de mi casa o machacarlo contra mi delicado suelo.

-Eres la excepción que confirma la regla que una buena educación no asegura las buenas conductas sociales.-susurró Kamijo levantándose para comenzar a llamar a la pastelería.

-Oh, Kamijo no me castigues sin postre.-dijo llevando sus manos al bolsillo de su chaqueta de Armani y marcó uno de los teléfonos.-Yo estoy llamando a la joyería, o más bien a la bisutería.

-Taylor no hagas que desee convertir mi piscina en tu fosa fúnebre.-murmuré entre dientes.

-Hola.-dijo Paulo extendiendo su mano hacia mi cuñado.-No nos han presentado me llamo Paulo, Paulo Wilde.-sonrió de forma afable y Seth estiró con recelo su mano para estrecharla.-Es un placer conocerle, supongo que debe ser el hermano pequeño de Phoenix. Aunque no conozco a su hermano, y tampoco le conozco personalmente, debo decir que Atsushi siempre me habla maravillas de ambos.-que bien mentía, porque a penas había hablado con él de Seth.

-Encantado.-susurró algo sonrojado.-Me llamo Seth Noire.

-Bien Seth ¿qué te parece si nos dividimos el trabajo? Podríamos llamar a las tiendas de ropa ambos.-se acercó a él y noté como Seth traspiraba prácticamente.-¿Te encuentras bien?

-Sí.-respondió centrándose en los números de teléfono.

-Bien, yo llamaré a una empresa que suelen tener buen servicio a domicilio.-comenté con una sonrisa y ellos prácticamente ni se molestaron en mirarme.

Minutos después todo estaba en camino y nosotros seguíamos vivos. Jun hacía las delicias de Kamijo y de Taylor, parecían competir por ver a quién hacía más caso. Yo simplemente los observaba. Paulo comenzó a sacar fotografías del pequeño junto a la cara de idiota que sacaba el bastardo de Swan. Seth se quedó apartado con una libreta de dibujos como si el resto del mundo no existiera.

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt