Enloquecí cuando te conocí, caí
precipitadamente hasta los infiernos y sentí el calor de sus llamas
en mi cuerpo. Comprendí a la locura y la saboreé en tu piel. Cubrí
tu rostro con mis labios, acaricié tus cabellos y estreché tu
cuerpo contra el mío. La noche nos vigilaba, el zumbido de los
insectos era intenso pero no tanto como el bombeo de nuestros
corazones. Podía sentir deseos de saciar mi sed con tu sangre,
sintiendo como ésta llenaba mi ansiedad, sin embargo no lo hice. Caí
a tus pies, quedando esclavo de cada uno de tus gestos simples y
enigmáticos.
Estoy loco por ti, así que no me
detengas. Encierra mi alma con la tuya, átame fuertemente, porque
estoy contagiado por el deseo apasionado de amarte hasta el fin de
los tiempos. Siento que te has convertido en mi ajenjo, pues no puedo
creer lo que veo y tampoco puedo dejar de sentir que floto. ¿Esto es
el amor puro? ¿Esto es locura? ¡Esto es pasión! Por favor, no me
detengas. Te ruego que no me apartes.
Lestat de Lioncourt
No hay comentarios:
Publicar un comentario