Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 11 de mayo de 2014

Que el tiempo se pare

Armand y Marius tuvieron una pequeña charla, así que él ha decidido sacarla a la luz. El pelirrojo necesitaba un abrazo, al parecer, y Marius redimir sus pecados. 

Lestat de Lioncourt 

De pie frente a él me sentía completamente desnudo, sus ojos recorrían cada uno de mis rasgos con parsimonia y parecía guardar para sí sus pensamientos más crueles. Mi corazón latía aceleradamente, mis viejas heridas habían sanado y mi piel tenía un tono algo más canela. Me había convertido de nuevo en un ángel arrojado a la tierra, la misma que se había abierto frente a mí como si fuesen los infiernos de Dante, esperando que él me recogiese entre sus brazos.

—Abrázame—dije aguardando con cierta rabia su enigmática insensibilidad frente a mi nerviosismo.

—Amadeo—susurró dando un par de pasos hacia mí, para al fin estirar sus brazos y tocar mis mejillas con la punta de sus dedos. Los dedos de mi maestro siempre habían sido fríos, delicados y suaves como el mármol.

—¡Abrázame!—rompí a llorar abriendo mis brazos para hacerlo yo.

Sus manos acariciaron mis cabellos, hundiendo éstos en mis ondulas como si fueran de seda, para después pasarlas hasta mis hombros y dejarlas allí mientras rompía a llorar. Podía sentir tan real aquel momento, como si toda mi vida hubiese deseado que sucediese de nuevo. Marius y yo estábamos separados por tantos recuerdos amargos, oportunidades que él dejó pasar y hizo que me castigara la oscuridad a sufrir en soledad.

—No puedo pedir perdón, pues aún creo que hice bien, pero sí puedo jurarte que siempre he pensado en ti—dijo tomándome contra él, inclinándose, para rozar con sus labios mi frente.

Mi amor hacia Benji y Sybelle es intenso, pues son mis ángeles. Ellos son quienes realmente merecen el apelativo de ángeles. Cuidaron de mí, acariciaron mis heridas y aguardaron mi regreso en varias ocasiones. Ellos son sin duda alguna mis grandes amores, pero por encima de ellos está Marius. Daniel nunca pudo ocupar el lugar de mi maestro, y tampoco mis dos amores, porque él siempre será mi más intenso, puro y necesitado amor.

—Te amo—logré decir con mis labios temblorosos.


—Sabes que es mutuo mi Amadeo—murmuró.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt