Lestat de Lioncourt
La voz del diablo murmura entre los
pasillos,
acaricia tu cuello y envuelve tus
sueños.
Romperá la verdad del mutuo cariño
y en plena noche se hará de ti dueño.
Madre, cántame esa canción que
conocías.
Por favor, quiero que me acunes.
No me odies, ámame, pues me diste la
vida.
¿Madre, por qué me huyes?
Traigo poemas trágicos en mis labios
y canto para ti mientras duermes.
Acepta que tu vida tuvo un cambio...
No comprendo porque me temes.
¡Madre! ¡El martillo cayó con
fuerza!
¿Por qué has permitido que esto
suceda?
El sacerdote, ¿dónde está que no
reza?
Yazco en el jardín cerca de la
vereda...
¿Por qué me miraste como a un
monstruo?
¿Por qué madre? ¿Por qué ocurrió
todo?
¡Yo quería ser uno de vosotros!
No tenía que ocurrir de éste modo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario