Life in your lies es un texto de Armand para Marius. No sé ¿el título no os da una idea de qué será? Sí, reproches.
Lestat de Lioncourt
Ya no me sorprenden tus mentiras, ni
esos discursos elaborados, tampoco puedo aceptar tus caricias como si
fueran las de un salvador bondadoso. Para mí todo el misterio que
ocultabas en tus fríos ojos, tu seductora voz y tu elegante sonrisa,
se ha disipado quedando sólo un pobre hombre torturado por su propio
orgullo. No serás jamás capaz de amarme vestido con venenosas sedas
de mentiras y desprecio. Sé que no crees mis palabras, como yo no
puedo creer en las tuyas. Sin embargo, hay una diferencia. Yo sé
cuando tengo que pedir disculpas, cuando me he equivocado y cuando he
cometido un acto de venganza. El alumno hace tiempo superó al
maestro y tú sigues despreciando mis vanos intentos de ser amado.
He intentado aceptar que el mundo jamás
será como yo lo deseaba. Me he adentrado en las colinas y valles
profundos, allá donde ni siquiera las almas vagan, para terminar en
un cementerio de tumbas vacías, un cementerio de desesperanza y
olvido. Allí, en el panteón del rencor y el dolor me he recostado,
para luego asesinar a la última de mis sonrisas. Seré una máscara,
una mera ilusión, para que tú me tomes como una marioneta y me
hagas danzar.
Me has tratado como un ángel al cual
le has arrancado las alas. No has sido misericordioso. He podido
notar como me arrebatabas pluma a pluma cada trozo de libertad,
después has esparcido sal y has cosido las heridas con sutiles besos
para hacerme creer que era en mi propio beneficio. No soy un niño.
Tendré por siempre la apariencia de un joven, pero hace mucho que
soy un monstruo ansioso oculto entre las sombras. Mi único deseo,
amor mío, es ver tu sufrimiento cuando veas en mis ojos a un
extraño.
Mi alma está caminando por el páramo
helado de la soledad. He conocido demasiadas lunas de hielo, sangre y
dolor. Yo soy el niño que aún vaga por las sucias calles de París.
Me he liberado de los despojos de tu amor y he llenado mi aliento de
amargura. En mis sueños venías como un redentor, pero ahora veo que
sólo eres un monstruo de innegable belleza. No pienso doblegarme,
pues tengo mis oraciones. Hoy rezaré por ambos. Pediré a Dios que
no me haga caer en tus trampas por elaboradas que sean.
El mayor de los pecados será volver a
tus brazos. No quiero ir al infierno. Deseo alejarme del demonio
seductor que puedes llegar a ser. Tortura a otro, pues yo estoy
acabado.
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