Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 26 de octubre de 2014

Debí...

Esta vieja carta de Ashlar me ha conmovido. Los celos de Morrigan, el dolor, la soledad, y su muerte. Ese gigantesco hombre de corazón de niño y mirada de anciano... ese que murió antes que yo pudiera siquiera cruzar unas palabras con él... sigue vivo. 
Lestat de Lioncourt


Encontrarte ahuyentó mi soledad. Una soledad que cargaba en brazos como la vieja espada en mi cinto. Había cabalgado y caminado por senderos oscuros, viajado entre épocas y soportado la presión de saberme único. Buscaba en otros los rasgos de aquellos que amé. Deseaba con cierta ansiedad encontrar un igual, hundirme en sus ojos y aspirar su aroma. Me concentré en la elaboración de muñecas porque ellas me recordaba a la inocencia que había visto entre los nuestros.

Sus ojos intensos, grandes y brillantes en aquellas máscaras de porcelana, talladas con esmero, me recordaban a las miradas que todos poseíamos cuando nos reuníamos en el valle. Ellas estaban conmigo, podían escuchar mis viejas historias sin mostrar cansancio, y dormía abrazado a la esperanza de encontrar al fin el paraíso donde hallar los blancos pechos de una hembra, la calidez de sus brazos y el aroma de su cabello.

Me había hecho a la idea que moriría sin conocer los tiernos labios de una mujer, de una de mi especie. Pero tú apareciste salvaje, distinta, llena de vida, tan joven e inexperta que me cambiaste. Mi corazón había comenzado a latir cuando conocí a los brujos, quedando anonadado por la belleza de ambos y la bondad que llevaban en sus manos manchadas de sangre, pero tú hiciste que mi mundo derritiera las nieves frías de Nueva York.

Dejé atrás los fríos y grises edificios, las sucias calles, la miseria en las almas de aquellos que recorrían las avenidas desesperados, sin sueños ni bondad, esperando encontrar el amor que yo había hallado. Me dejé llevar por tus labios carnosos y me olvidé del dolor al fundir tu cuerpo con el mío. Comencé a amarte nada más tenerte entre mis brazos, pero quizás era demasiado viejo. Tan viejo que desconocía la jovialidad, la fuerza, que tú poseías. Me centré en educarte como si fueras mi hija, a peinarte como si fueras una de mis muñecas y a contemplarte como si fueras la Bella Durmiente.

Mi error fue no decirte cuanto te amaba desde el primer momento. Ese fue mi mayor error.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt